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La reciente promoción por parte del presidente Javier Milei de la criptomoneda $Libra ha desencadenado una serie de reacciones y cuestionamientos, especialmente de la CGT, que denunció una «grave irresponsabilidad institucional». En un contexto donde el fenómeno de las criptomonedas sigue siendo un terreno incierto para muchos, la implicancia de este episodio podría ir más allá de un simple error de comunicación.

En la última semana, el mandatario argentino Javier Milei se vio envuelto en una controversia tras la promoción de una criptomoneda, $Libra, en sus redes sociales. Un activo digital que fue inicialmente presentado como una herramienta prometedora para incentivar el crecimiento económico de la Argentina.

Sin embargo, la realidad de este supuesto «instrumento de desarrollo» pronto se reveló como una de las estafas más sonadas en el ámbito de las criptomonedas. Especialistas del sector, tanto locales como internacionales, no tardaron en calificar a $Libra como una «shitcoin», un término despectivo utilizado para describir criptomonedas sin valor o sustancia alguna, diseñadas solo para el enriquecimiento de unos pocos. Los informes iniciales revelaron que el activo digital no contaba con el respaldo adecuado, y resultó ser una maniobra financiera que dejó a miles de inversores en la ruina.

La CGT no tardó en manifestarse, acusando al presidente de «grave irresponsabilidad institucional», al considerar que el respaldo de Milei a una criptomoneda que rápidamente se transformó en una estafa pone en riesgo la confianza de los ciudadanos, especialmente en un país que atraviesa una crisis económica constante.

El comunicado de la central sindical enfatizó que, aunque el presidente pidió disculpas públicamente tras el escándalo, estas disculpas no son suficientes para el nivel de impacto económico y político que este incidente podría acarrear. El respaldo de una figura de su jerarquía a una inversión tan cuestionable pone en evidencia una falta de rigor y responsabilidad institucional, más aún en un contexto donde la economía argentina se encuentra en una encrucijada peligrosa. La crítica de la CGT va más allá de la simple gestión del error, buscando un análisis exhaustivo sobre los motivos que llevaron a Milei a difundir y apoyar la criptomoneda en primer lugar.

La CGT exige, por tanto, un «esclarecimiento total» sobre los hechos, considerando que la acción de promover una criptomoneda sin un sustento real, especialmente por parte del presidente, podría generar efectos económicos nocivos a largo plazo, minando la confianza tanto de los inversores nacionales como internacionales. La reacción sindical no solo hace hincapié en la implicancia ética de respaldar una moneda sin valor, sino también en los posibles efectos sobre la política económica de un gobierno que ya se enfrenta a una situación compleja.

Este episodio no puede ser analizado únicamente como un tropiezo en la comunicación de un mandatario. La involucración de una figura de tan alto perfil en la promoción de una criptomoneda, que rápidamente pasó de ser una promesa de crecimiento económico a una estafa multimillonaria, refleja una serie de falencias dentro de la gestión política del presidente Javier Milei. En primer lugar, la falta de asesoramiento adecuado o de un filtro riguroso que verifique la viabilidad y legalidad de los proyectos que se promueven desde el Ejecutivo es alarmante. Por otro lado, el impacto que este episodio podría tener en la credibilidad del presidente y, por extensión, en la confianza del mercado en su capacidad para gestionar políticas económicas serias y coherentes, es un riesgo considerable.

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Córdoba activa un plan de lucha sindical y exigen a Llaryora que no acompañe la reforma laboral

El Frente Sindicatos Unidos inició en Córdoba un plan de lucha con una masiva movilización frente a la Casa de Gobierno. Exigen al gobernador Martín Llaryora que inste a los legisladores provinciales a abstenerse o rechazar el proyecto de reforma laboral que comenzará a tratarse en el Senado el 11 de febrero. Advierten que la iniciativa implica un retroceso histórico en derechos laborales.

El conflicto por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional sumó este jueves un nuevo capítulo de alto voltaje político y sindical en Córdoba. Diferentes gremios nucleados en el Frente Sindicatos Unidos se movilizaron de manera masiva frente a la Casa de Gobierno provincial para expresar su rechazo al proyecto oficialista y exigir una definición concreta del gobernador Martín Llaryora.

La marcha, que comenzó cerca de las 9.30 de la mañana, reunió a trabajadores estatales, metalúrgicos, aceiteros y otros sectores que confluyeron bajo una consigna común: frenar una reforma que, según denuncian, facilita despidos, precariza las condiciones de contratación y debilita los Convenios Colectivos de Trabajo.

Durante el acto central, los referentes sindicales presentaron un documento dirigido al mandatario provincial en el que le reclaman que instruya a los legisladores cordobeses a abstenerse o votar en contra del proyecto cuando empiece su tratamiento en el Senado de la Nación, previsto para el próximo miércoles 11 de febrero.

El reclamo directo al poder político

En diálogo con Mundo Gremial, el secretario general de la UOM Córdoba y uno de los principales impulsores de la protesta, Rubén Urbano, fue contundente al definir el objetivo de la jornada:
«Va a haber una gran marcha federal nacional y vamos a llevar un documento a la Casa de Gobierno donde le vamos a exigir al gobernador que sus legisladores se abstengan de votar esta nefasta reforma laboral, que no tiene ningún punto favorable para los trabajadores».

Las declaraciones sintetizan el clima de confrontación que atraviesa al movimiento obrero frente a una iniciativa que consideran estructuralmente regresiva y alineada con una política de ajuste más amplia.

Un frente sindical ampliado y con respaldo nacional

La movilización marcó el inicio formal del Plan de Lucha impulsado por el Frente Sindicatos Unidos, integrado entre otros por ATE, la UOM y la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, con el acompañamiento de las centrales sindicales.

La jornada contó además con la presencia y el respaldo explícito de referentes nacionales del sindicalismo, entre ellos Abel Furlán (UOM), Daniel Yofra (aceiteros), Rodolfo Aguiar y Hugo “Cachorro” Godoy (estatales), junto a Hugo Yasky, titular de la CTA y diputado nacional. La participación de estas figuras buscó enviar una señal clara de unidad y coordinación frente al avance del proyecto en el Congreso.

Advertencia de escalada

Desde el escenario, los gremios advirtieron que la reforma laboral “pulveriza derechos conquistados a lo largo del siglo XX” y anticiparon una profundización del conflicto si el oficialismo insiste en avanzar con la iniciativa sin modificaciones sustanciales.

En ese marco, confirmaron que el plan de lucha continuará el 10 de febrero en Rosario, como antesala de una posible convocatoria a un paro general, con el objetivo de incrementar la presión política y social en la antesala del debate parlamentario.

La protesta en Córdoba no solo expresa el rechazo sindical a la reforma laboral, sino que también interpela directamente a los gobernadores y a sus bancadas legislativas, en un momento clave para la estrategia parlamentaria del Gobierno nacional. Con las calles como escenario y el Senado como próximo campo de disputa, el movimiento obrero busca condicionar el rumbo de una iniciativa que considera un punto de quiebre en el modelo de relaciones laborales en la Argentina.

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ASIJEMIN refuerza la unidad sindical en San Juan para enfrentar la reforma laboral


El Sindicato Jerárquico Minero organizó una charla–debate en San Juan con la participación de dirigentes nacionales de la CTA Autónoma. El encuentro puso en el centro la defensa de los derechos laborales, la organización colectiva y la unidad del movimiento obrero frente al avance del proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei.

En el marco de una demandada agenda de acciones gremiales contra la reforma laboral, el Sindicato Jerárquico Minero (ASIJEMIN) realizó este miércoles en su sede central de San Juan una charla–debate destinada a analizar los alcances del proyecto que impulsa el Gobierno nacional y a fortalecer la organización de las y los trabajadores frente a un escenario que consideran regresivo.

La actividad reunió a trabajadores mineros, dirigentes sindicales y referentes políticos y sociales, y se inscribió en una estrategia más amplia de formación, concientización y construcción colectiva que ASIJEMIN viene desarrollando en el territorio. Desde el sindicato advirtieron que las modificaciones propuestas implican un retroceso histórico en materia de derechos laborales, con impactos directos sobre la estabilidad, las condiciones de trabajo y la negociación colectiva.

El titular nacional de los jerárquicos mineros, Marcelo Mena, abrió la jornada destacando la importancia de generar estos espacios de debate en un contexto de ofensiva sobre las conquistas del movimiento obrero. Subrayó que ASIJEMIN sostiene una línea de trabajo basada en la participación activa de las bases, la articulación con otros sindicatos y una clara vocación de unidad.

Mena remarcó que el sindicato adhiere plenamente a lo resuelto en el plenario conjunto de las dos CTA y sostuvo que el proyecto de reforma laboral “viene a destruir derechos conquistados en casi un siglo de luchas sindicales”. En ese sentido, llamó a profundizar la organización y la movilización: “Esto no solo debe convocarnos a defender lo que tenemos, sino a salir a luchar para conquistar nuevos derechos”.

En su intervención, también planteó la necesidad de avanzar hacia un sindicalismo de nuevo tipo, que ponga en el centro la dignidad humana por sobre la lógica del capital, y propuso discutir iniciativas como la reducción de la jornada laboral y la mejora sustancial de los salarios, incluso con participación de los trabajadores en las ganancias.

Respaldo del movimiento obrero nacional

La jornada contó con la participación del secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, quien realizó un análisis de la situación político y laboral nacional y advirtió sobre las consecuencias que tendría la aprobación de la reforma. Godoy señaló que el proyecto forma parte de una ofensiva más amplia contra los derechos de la clase trabajadora y llamó a construir poder popular organizado para enfrentarla.

“Cuando el pueblo fue protagonista —el 17 de Octubre, el Cordobazo o en 2001— fue capaz de cambiar la historia”, afirmó, al tiempo que destacó las experiencias provinciales que, como la de San Juan, expresan la voluntad de construir un sindicalismo con fuerte anclaje territorial y protagonismo de las bases.

Godoy también alertó sobre las presiones externas que rodean el debate parlamentario y sostuvo que funcionarios de la embajada de Estados Unidos mantienen gestiones con legisladores y gobernadores para garantizar los votos necesarios que permitan avanzar con las reformas impulsadas por el oficialismo.

La batalla que viene

Por su parte, Ernesto “Kiki” Trigo, secretario general del Sindicato Argentino de la Manufactura del Cuero y dirigente de la CTA Autónoma, remarcó la importancia de llevar el debate a cada lugar de trabajo y de informar con claridad a las y los trabajadores sobre el verdadero alcance del proyecto. “Es una reforma que nos retrotrae cien años en materia de contrato de trabajo”, advirtió, en referencia al tratamiento previsto en el Senado el próximo 11 de febrero.

Durante el encuentro también participaron dirigentes sindicales y referentes de organizaciones sociales y políticas de la provincia, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer la unidad del movimiento obrero como herramienta central para resistir el ajuste.

La actividad organizada por ASIJEMIN en San Juan dejó un mensaje contundente: frente al avance de una reforma laboral considerada regresiva, la respuesta pasa por más organización, más debate y más unidad. Con fuerte respaldo del sindicalismo nacional y una clara definición política, el gremio minero se posiciona como un actor activo en la resistencia, apostando a la construcción colectiva y a la defensa integral de los derechos laborales en un momento clave para el futuro del trabajo en la Argentina.

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Indec en la mira: Denuncian que el Gobierno no puede sostener la “inflación real”

Tras la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Indec, la Mesa Sindical —que nuclea a más de medio centenar de organizaciones gremiales— denunció que el Gobierno nacional se niega a actualizar la metodología del Índice de Precios al Consumidor para evitar mostrar un nivel inflacionario más elevado. Aseguran que trabajadores, jubilados y pensionados acumulan una pérdida del 23% por el uso de datos desactualizados.

Según denunciaron, Lavagna había anunciado la actualización de los criterios de ponderación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) a partir de enero de este año. Sin embargo, esa iniciativa habría chocado con la oposición del ministro de Economía, Luis Caputo, y del propio presidente Javier Milei. La razón, sostienen desde el arco sindical, es política: con una canasta actualizada, la inflación de enero habría alcanzado el 3,4%, un dato incompatible con el relato oficial de desaceleración sostenida.

En ese marco, la Mesa Sindical advirtió que el Ejecutivo continuará utilizando un índice construido sobre patrones de consumo que datan de 2004, a pesar de los profundos cambios económicos y sociales registrados en las últimas dos décadas. “El nuevo método reflejaría un índice mayor y no es conveniente que esos datos se conozcan públicamente”, señalaron, al tiempo que alertaron que esta distorsión seguirá ampliándose mes a mes.

El cuestionamiento no se limita a una discusión técnica. Para los gremios, el uso de una inflación subestimada tiene consecuencias concretas y directas sobre los ingresos. Según sus cálculos, trabajadores, jubilados y pensionados acumulan una pérdida cercana al 23% como resultado de la “mala praxis gubernamental” en la medición del IPC, una brecha que impacta en salarios, haberes previsionales, paritarias y actualizaciones contractuales.

La crítica sindical se apoya además en la experiencia cotidiana. “El Gobierno quiere tapar el sol con las manos, pero la realidad lo deja desnudo”, afirmaron. Enumeraron aumentos en tarifas de luz, gas, agua y telecomunicaciones, subas pronunciadas en alquileres, incrementos persistentes en alimentos y un fuerte encarecimiento de los útiles escolares. “Son hechos, no opiniones”, remarcaron.

Incluso la metodología que proponía Lavagna fue considerada insuficiente por el colectivo gremial. A su entender, la actualización hubiera reflejado patrones de consumo de 2017, una referencia que también quedó desfasada tras años de crisis, inflación elevada y cambios en la estructura del gasto de los hogares. Por eso, reclaman un nuevo índice construido con participación de trabajadores y consumidores, quienes —subrayan— son los principales afectados por la distorsión estadística.

Para la Mesa Sindical, la disputa por el IPC excede la figura de un funcionario o una metodología puntual: expone una decisión política de negar la realidad económica. “Pelearse con la realidad no es bueno. Negarla es inútil. Los resultados son tristemente conocidos”, concluye el comunicado firmado por más de 50 organizaciones gremiales.

En un momento de gran pérdida sostenida del poder adquisitivo, la credibilidad de las estadísticas oficiales vuelve a quedar bajo sospecha y se transforma en un eje central del conflicto social y laboral que atraviesa el país.

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