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EL Sindicato de Prensa de Buenos Aires cerró un nuevo acuerdo salarial para los trabajadores de prensa escrita, de diarios, sitios web periodísticos, revistas y agencias de noticias nacionales e internacionales bajo el CCT 301/75, es por cinco meses y barca septiembre-octubre-noviembre-diciembre.

El acuerdo sellado por el SIPREBA llegó tras casi dos meses de lucha, varias jornadas de asambleas en las redacciones y la votación unánime del plenario de delegados y delegadas, que dieron como resultado un acuerdo “una recomposición de hasta el 23,48% para los sueldos en diarios, revistas y agencias”.

En este marco, el SiPreBA detalló que la nueva recomposición salarial garantiza hasta 23,48% en la rama diarios y de hasta 25,26% para la revistas, sobre los salarios de agosto con tramos que van desde septiembre 2024 hasta enero 2025.

  •  Básicos de grillas salariales de convenio: 7% en octubre + 7% en diciembre sobre la base de agosto.
  •  Salarios reales: 6% en octubre + 4% en diciembre sobre la base de agosto.
  •  Gratificación extraordinaria de $40.000. Esta suma se liquidará de manera preferente durante diciembre. Con carácter de excepción, se podrá pagar la gratificación extraordinaria hasta el 31 de diciembre en caso que sean vouchers de supermercado, o bien podrá liquidarse hasta el 31 de enero, en caso de que se abone en dinero.
  •  Incorporación de los $40.000 a los salarios básicos a partir del 1 de enero.
  •  Colaboradores permanentes: 6% en octubre + 4% en diciembre sobre el valor de las colaboraciones de agosto.
  • Se pagará la gratificación por única vez tomando como base de cálculo el promedio del total de los ingresos brutos de las colaboraciones pagadas en los meses septiembre, octubre y noviembre. Si el promedio es igual o mayor al salario básico de redactor/a, se pagarán los $40.000, o su proporcional en caso de que sea menor.
  • El valor que se haya abonado en relación al concepto por gratificación por única vez para los colaboradores, se volverá a otorgar con una suma igual -que no se incorporarán de manera definitiva- que se pagará en las liquidaciones de enero.

El valor final de las colaboraciones que regirán a partir de enero 2025 se discutirá en la revisión del período paritario.

En este sentido desde el gremio que conduce Agustín Lecchi explicaron que: “Esta recomposición se alcanza luego de una compleja negociación que llevó más de dos meses de audiencias e incluyó un acuerdo parcial en agosto. Hubo asambleas, plenarios y jornadas de lucha con campañas, ceses de tareas, paros y movilizaciones, como las que nos llevaron hasta las sedes de Página/12 y de La Nación. Tal como en los tramos anteriores de este 2024, desde el plenario y la comisión directiva del SiPreBA -priorizamos concretar recomposiciones acordes a la inflación esperada y con características que permitan que sueldos más atrasados puedan recuperar puntos en términos reales. Nuestro objetivo es frenar la pérdida de poder adquisitivo y evitar una profundización de la crisis salarial que atravesamos hace muchos años y que empeoró con las medidas del gobierno nacional-“.

Para finalizar, informaron que la continuidad del período salarial 2024/2025 se discutirá a partir de la primera semana de febrero y en este sentido expresaron que desde “el SiPreBA insistimos en cada tramo paritario que las trabajadoras y los trabajadores de prensa debemos percibir un salario mínimo equivalente a la canasta básica total (CBT) y tener sueldos acordes a la tarea desempeñada por nuestros compañeros y compañeras.

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El consumo no repunta: las ventas por el Día del Niño volvieron a caer

Las ventas minoristas de las pymes por el Día del Niño cayeron 2,5% respecto de la misma fecha de 2025, medidas a precios constantes, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El resultado profundizó la debilidad del consumo, después de una baja del 0,3% registrada durante la celebración del año pasado.

El ticket promedio llegó a $45.892, frente a los $33.736 de 2025. Aunque el incremento nominal implicó una mejora real de apenas 0,8%, el monto quedó considerablemente por debajo de los $57.500 que había proyectado Focus Market.

Las promociones estuvieron presentes en el 81,2% de los comercios relevados, principalmente mediante financiación con tarjetas —55,3%— y descuentos por pago en efectivo —46,2%—. Sin embargo, las herramientas comerciales no fueron suficientes para modificar el comportamiento de los compradores, que postergaron decisiones hasta los últimos días y se inclinaron por artículos de menor precio.

La evaluación frente a las expectativas también reflejó el bajo dinamismo. Un 41,7% de los comercios vendió menos de lo previsto, mientras que apenas el 14,7% superó sus propias estimaciones. Para CAME, los descuentos y las cuotas permitieron sostener parte de las operaciones a costa de reducir márgenes de rentabilidad.

Por rubros, jugueterías registraron la mayor caída, con 4,8%, seguidas por indumentaria y accesorios, que retrocedieron 4,1%. Calzado y marroquinería descendió 3,1%; librerías, 1,8%; y equipos de audio, video, celulares y accesorios, 1%.

Los tickets también mostraron diferencias: audio y tecnología promediaron $51.136, calzado y marroquinería $50.680, juguetes $45.038, indumentaria $42.344 y librerías $38.279.

El relevamiento de CAME concluyó que la fecha aportó movimiento comercial, pero tuvo un alcance limitado. Para una amplia mayoría de los negocios, las compras funcionaron como un alivio puntual para la rotación de mercadería, sin alcanzar para revertir la debilidad que atraviesa el consumo interno.

El resultado del Día del Niño vuelve a mostrar una demanda condicionada por el poder adquisitivo: los consumidores compran, pero comparan más, esperan promociones y reducen el valor de cada operación. Para el comercio pyme, el desafío continúa siendo sostener las ventas sin profundizar el deterioro de los márgenes.

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Los cheques rechazados rondan los 80.000 mensuales y complican a las pymes

Los cheques rechazados aumentaron 6,6% en junio y se estabilizaron cerca de las 80.000 unidades mensuales, según Fidelitas. Aunque el indicador de riesgo económico mejoró 2,7%, la mora empresarial y el elevado costo financiero mantienen condicionada la recuperación del crédito.

La cantidad de cheques rechazados aumentó 6,6% en junio de 2026 respecto de mayo y se mantuvo en torno a las 80.000 unidades mensuales, una magnitud que refleja las dificultades de liquidez que todavía enfrentan numerosas empresas, especialmente las pequeñas y medianas.

El dato surge de un informe de Fidelitas, compañía argentina especializada en información crediticia y análisis de riesgo. El relevamiento advierte que, pese a cierta mejora de los indicadores financieros, el crédito continúa sin recuperar el dinamismo necesario para acompañar la producción y el consumo.

La señal contrasta con la evolución del Score Económico y Riesgo Fidelitas (SERF), que registró una mejora de 2,7% durante junio. El avance estuvo asociado a la desaceleración de la inflación, una menor presión del riesgo país y una reducción del 4,9% en la cantidad de deudores en mora, luego del máximo histórico alcanzado en mayo.

Fidelitas, sin embargo, considera prematuro interpretar esa reducción como un cambio de tendencia. La mora empresarial permanece elevada y familias y compañías continúan afrontando costos financieros altos, mientras la diferencia entre las tasas que los bancos cobran por los préstamos y las que pagan por los depósitos limita la expansión del financiamiento.

El SERF permanece, además, dentro de la categoría “Señales Mixtas”, apenas 0,6 puntos por encima del umbral de “Riesgo Elevado”. Para la consultora, esta combinación refleja una recuperación desigual: los indicadores financieros muestran mayor estabilidad, pero el crédito, el consumo y la producción todavía no exhiben una mejora equivalente.

El aumento de los cheques rechazados se suma así a la persistencia de la mora como una de las principales señales de alerta para el tejido empresarial. La evolución de ambos indicadores será determinante para establecer si la mejora financiera reciente logra trasladarse finalmente al crédito y a la economía real.

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El Banco Central modera la acumulación de reservas para sostener el dólar

El BCRA promedió compras por unos US$28 millones diarios en la primera mitad de agosto, muy por debajo de los US$103 millones de julio y los US$137 millones de mayo. La menor absorción de divisas busca evitar presiones sobre el tipo de cambio y sostener la desaceleración de la inflación.

Aunque el BCRA mantuvo saldo comprador y acumuló US$329 millones en agosto, la magnitud de las operaciones muestra un cambio respecto de los meses anteriores. La decisión apunta a evitar que una absorción demasiado elevada de divisas incremente la demanda en el mercado cambiario y genere presión sobre las cotizaciones.

El dólar mayorista se movió durante estos días alrededor de los $1.487 y $1.500, mientras que el Banco Nación terminó la semana con una cotización de $1.510 para la venta. En paralelo, los dólares financieros conservaron brechas relativamente reducidas respecto del mercado oficial.

Las reservas internacionales brutas, por su parte, se mantuvieron cerca de los US$49.500 millones, con variaciones vinculadas tanto al menor ritmo de compras como a la evolución de activos que integran las tenencias del organismo, entre ellos el oro.

La menor intervención compradora responde a una prioridad definida por el equipo económico: preservar la estabilidad cambiaria y contribuir a moderar las expectativas de inflación, aun cuando eso implique avanzar más lentamente en la recomposición del stock de reservas.

El cambio de ritmo adquiere relevancia después de varios meses en los que el Banco Central aprovechó la mayor oferta de divisas para fortalecer sus tenencias. Ahora, con una demanda privada más activa y un tipo de cambio mayorista cercano a la parte superior de la banda operativa, la autoridad monetaria busca evitar movimientos que puedan trasladarse a los precios.

El esquema refleja así un equilibrio entre dos objetivos: acumular reservas para fortalecer el balance del BCRA y, al mismo tiempo, evitar una intervención que pueda generar nuevas presiones nominales. En el corto plazo, la conducción económica parece privilegiar la estabilidad del dólar como uno de los principales anclajes para consolidar la desaceleración inflacionaria.

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