CONÉCTATE CON NOSOTROS

Viernes agitado en la Secretaría de Trabajo, con fuerte repercusión en las altas esferas del ministerio de Capital Humano. En las últimas horas se confirmó la salida del Subsecretario de Trabajo, Martín Huidobro, y se tensan aún más las internas en la cartera que conduce Sandra Pettovello.

Huidobro era el cuarto subsecretario de Trabajo de la gestión de Javier Milei. El primero fue Horacio Pitrau, después Mariana Hortal Sueldo y a partir de abril, Liliana Acosta de Archimbal.

En los 3 últimos casos se trata de abogados que estuvieron vinculados con el ex ministro de Trabajo macrista Jorge Triaca.

La gestión trabaja en listado de nombres, aunque no hay definición. Según supo Mundo Gremial, la intensión es lograr consenso entre la ministra Pettovello y el jefe de gabinete Guillermo Francos para evitar posteriores conflictos.

Continúe Leyendo

destacada

Feriados de junio: el comercio define su estrategia entre el descanso y las ventas

La Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan difundió las pautas de funcionamiento para los próximos feriados nacionales. Mientras el 16 de junio quedará sujeto a la evaluación de cada establecimiento, el sector apuesta a sostener la actividad habitual durante el Día de la Bandera.

La llegada de una nueva secuencia de feriados nacionales vuelve a colocar al comercio sanjuanino frente a una disyuntiva recurrente: privilegiar el movimiento económico o reducir la actividad en jornadas tradicionalmente asociadas al descanso.

Con ese telón de fondo, la Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan comunicó las recomendaciones para los próximos días festivos de junio, buscando ofrecer previsibilidad tanto a empresarios como a consumidores.

La entidad sugirió que el lunes 16 de junio, fecha en la que se conmemora el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, los locales permanezcan cerrados. No obstante, aclaró que la determinación final quedará en manos de cada comerciante, por lo que la apertura dependerá de la realidad particular de cada rubro y zona comercial.

El Día de la Bandera, con actividad habitual

Distinta será la situación durante el feriado del 20 de junio. Para esa jornada, dedicada a recordar la figura de Manuel Belgrano, la recomendación es sostener el funcionamiento habitual de los establecimientos, una decisión vinculada a la expectativa de mantener el flujo comercial propio de un día con importante circulación urbana.

La definición refleja también la necesidad de numerosos negocios de aprovechar cada oportunidad de venta en un contexto donde el consumo continúa mostrando signos de cautela y una administración cada vez más rigurosa de los gastos familiares.

Obligaciones laborales vigentes

Desde la entidad mercantil recordaron que cualquier apertura durante jornadas alcanzadas por feriados nacionales deberá ajustarse a las disposiciones previstas en la legislación laboral. Esto implica reconocer las compensaciones salariales correspondientes para aquellos trabajadores que desarrollen tareas durante esos días.

Más allá de las recomendaciones sectoriales, el esquema previsto para junio exhibe una realidad que atraviesa a gran parte de la actividad comercial argentina: la búsqueda permanente de equilibrio entre la rentabilidad de los negocios, los derechos laborales y una demanda que continúa condicionando buena parte de las decisiones empresarias.

Lejos de representar una cuestión meramente organizativa, la modalidad de atención durante los feriados se ha convertido en un indicador de las expectativas del sector comercial. La elección entre abrir o mantener las persianas bajas revela, en definitiva, cómo cada empresa interpreta el pulso de la economía y las posibilidades concretas de sostener sus niveles de actividad.

Continúe Leyendo

destacada

La deuda asfixia a los hogares: San Juan encabeza el mapa argentino de deudores

Un informe elaborado sobre datos del Banco Central ubicó a San Juan como la jurisdicción con mayor nivel de incumplimiento financiero del país. El indicador refleja las dificultades crecientes de miles de hogares para sostener créditos, tarjetas y préstamos en una situación marcada por ingresos rezagados, empleo inestable y menor capacidad de consumo.

Los indicadores de actividad, inflación o empleo suelen ocupar el centro de la escena económica. Sin embargo, existe otro dato que permite observar con particular nitidez la situación cotidiana de los hogares: la capacidad de cumplir con las obligaciones financieras asumidas.

Desde esa perspectiva, el panorama que surge para San Juan resulta preocupante. Un relevamiento privado basado en información del Banco Central reveló que la provincia registra el índice de mora más elevado de la Argentina, con un 36% de deudores que presentan incumplimientos en créditos, tarjetas y otras formas de financiamiento.

La cifra no sólo supera ampliamente a los principales centros urbanos del país, sino que también coloca a la provincia por encima de distritos históricamente afectados por mayores niveles de vulnerabilidad económica.

Detrás aparecen La Rioja y Catamarca, mientras que la Ciudad de Buenos Aires exhibe el menor porcentaje de incumplimientos, una diferencia que deja al descubierto las profundas asimetrías existentes entre las distintas regiones argentinas.

Deudas que crecen más rápido que los ingresos

El informe elaborado por Analytica muestra que la problemática excede largamente a San Juan. Actualmente, más de 5,3 millones de personas se encuentran en situación de mora tardía dentro del sistema financiero ampliado, un universo que incluye bancos, billeteras digitales, cooperativas, mutuales, fideicomisos y empresas de crédito al consumo. En términos concretos, más de uno de cada cuatro argentinos con financiamiento activo presenta atrasos significativos en sus pagos.

La magnitud del fenómeno adquiere otra dimensión al observar el volumen total de obligaciones de las familias, que ya asciende a 74,2 billones de pesos, equivalentes al 6,5% del Producto Interno Bruto.

Lejos de tratarse de una conducta aislada de determinados sectores, los especialistas señalan que la morosidad funciona como una expresión directa de las dificultades para sostener el presupuesto doméstico. Cuando los ingresos pierden capacidad de compra, el crédito deja de ser una herramienta de financiamiento para convertirse en un mecanismo de supervivencia.

Jóvenes, trabajadores informales y sectores medios bajo presión

El estudio identifica además a los grupos más expuestos.
Los índices más elevados de incumplimiento se concentran entre jóvenes de 18 a 30 años, donde la irregularidad se aproxima al 40%. La situación coincide con un deterioro de las condiciones de inserción laboral para ese segmento etario, caracterizado por mayores niveles de precariedad y menor estabilidad ocupacional.

La capacidad de pago también guarda una relación directa con los ingresos declarados. Entre los monotributistas de menor facturación, los porcentajes de mora duplican a los registrados en las categorías superiores, una diferencia que evidencia cómo el peso de las obligaciones financieras se vuelve más difícil de sostener a medida que disminuyen los recursos disponibles.

Una señal de advertencia para la economía regional

Que San Juan encabece el ranking nacional de morosidad no constituye únicamente una estadística financiera. Detrás de ese indicador aparecen familias que recurren al crédito para cubrir gastos corrientes, trabajadores que destinan una porción creciente de sus ingresos al pago de deudas y comercios que enfrentan un mercado con menor capacidad de compra.

El dato funciona además como una advertencia sobre los límites del consumo sostenido mediante financiamiento. Cuando el endeudamiento reemplaza al ingreso como herramienta para sostener el nivel de vida, la capacidad de pago comienza a deteriorarse y el acceso futuro al crédito se vuelve cada vez más restrictivo.

Continúe Leyendo

destacada

Milei avanza sobre los convenios colectivos y abre un nuevo frente con los sindicatos

La Secretaría de Trabajo iniciará la convocatoria para revisar cerca de 150 convenios colectivos vencidos. El Gobierno busca adecuar las reglas laborales a las nuevas formas de producción, mientras las organizaciones sindicales observan con cautela una iniciativa que podría modificar aspectos centrales de la negociación colectiva.

La reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei comenzará esta semana a exhibir una de sus consecuencias más significativas. La Secretaría de Trabajo pondrá en marcha un proceso destinado a reabrir la discusión de alrededor de 150 convenios colectivos que perdieron vigencia formal y que regulan actividades estratégicas de la economía argentina.

La decisión forma parte de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral y apunta a revisar acuerdos elaborados bajo condiciones productivas muy distintas a las actuales. Para el Ejecutivo, numerosos convenios conservan disposiciones que ya no reflejan los cambios tecnológicos, organizativos y operativos que atravesaron las distintas ramas de actividad durante las últimas décadas. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, será el encargado de encabezar las convocatorias a cámaras empresarias y entidades sindicales para iniciar una negociación.

Qué aspectos estarán bajo discusión

Entre los puntos que podrían ser revisados aparecen las modalidades de prestación de tareas, categorías profesionales, sistemas de organización del trabajo y mecanismos de financiamiento de las organizaciones gremiales vinculados a aportes convencionales y contribuciones solidarias.

Desde el Gobierno sostienen que la actualización de estos instrumentos resulta indispensable para acompañar las transformaciones que registraron numerosos sectores productivos y mejorar las condiciones de competitividad.

La iniciativa incorpora además una facultad que despierta especial atención: la posibilidad de que la autoridad laboral objete la homologación de determinados acuerdos cuando considere que sus efectos puedan generar consecuencias económicas de magnitud o afectar intereses considerados estratégicos.

La respuesta sindical

La decisión encontró una rápida reacción dentro del movimiento obrero. Diversos referentes sindicales sostienen que los convenios colectivos mantienen plena vigencia a través de negociaciones periódicas y rechazan la idea de que exista un atraso generalizado que justifique una intervención de semejante alcance.

Las principales objeciones se concentran en la eventual incidencia estatal sobre acuerdos construidos históricamente mediante la negociación entre empleadores y trabajadores. Para varios dirigentes, la discusión excede el contenido de los convenios y alcanza un aspecto sensible del sistema laboral argentino: la autonomía de la negociación colectiva.

Continúe Leyendo

Tendencias