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ATE anunció que llegó a un acuerdo con el Gobierno, garantizando que no habrá clausuras de servicios ni el cierre del centro médico.

En concreto, el Ministerio de Salud llegó a un acuerdo con la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) para asegurar que el hospital continuará operando con todos sus servicios y que no habrá despidos. «Además se garantiza la continuidad de los 612 puestos de trabajo. Nos comprometimos a suspender las medidas de fuerza en el hospital, pero vamos a mantener la convocatoria a marchar el jueves en el Día de la Salud Mental. Siempre lo dijimos: Con un gobierno que prioriza el déficit cero por sobre el hambre de los niños y los jubilados y que quiere destruir el Estado, no tenemos que dialogar, tenemos que confrontarlo. ¡LUCHAR SIRVE! ¡ES EN LA CALLE! ¡LA SALUD PÚBLICA SE DEFIENDE!», señaló ATE.

Esta decisión del Gobierno, a través del Ministerio de Salud, llegó después de 96 horas consecutivas de protestas y la ocupación del edificio. “El ministro de Salud de la Nación acaba de acordar con ATE que no habrá clausura de servicio, ni cierre del Hospital Laura Bonaparte. Este es el triunfo de la decisión de luchar de los trabajadores y de la masividad demostrada en las calles”, informó Rodolfo Aguiar, secretario general del sindicato.

Lo concreto es que este martes al mediodía, el Gobierno firmó un acuerdo con los gremios estatales UPCN y ATE para crear una mesa de trabajo conjunta «a fin de asegurar la prestación de servicios y la atención de salud de los pacientes en el citado organismo, en el marco de la reestructuración».

Las autoridades aseguraron que «las personas que concurran al centro de salud seguirán siendo atendidas en los diversos servicios del mismo con total normalidad» y garantizaron la continuidad del personal del Hospital.

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se comprometió a suspender las medidas de protesta que estaba llevando a cabo, las cuales incluían la ocupación del edificio del centro de salud.

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El Gobierno promulgó la reforma laboral: cómo impactarán los cambios en salarios, despidos y vacaciones

El gobierno de Javier Milei promulgó la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802, aprobada por el Congreso el 27 de febrero, que introduce modificaciones profundas en el régimen laboral del sector privado. La norma, publicada mediante el Decreto 137/2026 en el Boletín Oficial, incorpora nuevas modalidades de jornada laboral, crea fondos de cese, redefine el cálculo de indemnizaciones y establece incentivos para la formalización del empleo.

La nueva legislación, impulsada por el Poder Ejecutivo y aprobada por el Parlamento, apunta —según su fundamentación oficial— a “modernizar las relaciones de trabajo” y adaptar el marco normativo a las transformaciones productivas y tecnológicas del mercado laboral.

La mayoría de sus disposiciones entra en vigencia desde su publicación oficial, aunque algunos mecanismos centrales, como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y determinadas modificaciones operativas, comenzarán a regir el 1° de junio de 2026. El Poder Ejecutivo conserva la facultad de extender ese plazo por hasta seis meses adicionales durante el proceso de reglamentación.

El alcance de la reforma se circunscribe al empleo privado formal, dejando fuera a sectores regulados por regímenes específicos, como el empleo público, el trabajo doméstico y el sector agrario.

Jornadas más flexibles y banco de horas

Uno de los cambios más relevantes es la flexibilización de la jornada laboral. La ley habilita la posibilidad de extender el tiempo de trabajo diario hasta un máximo de 12 horas mediante acuerdo escrito entre empleador y trabajador.

La normativa incorpora además la figura del “banco de horas”, un sistema voluntario que permite compensar horas extraordinarias con períodos de descanso en lugar de remuneración adicional inmediata. Este mecanismo deberá formalizarse por escrito y respetar el descanso mínimo obligatorio de 12 horas entre turnos laborales.

El objetivo declarado de esta herramienta es dotar de mayor flexibilidad organizativa a las empresas, aunque desde sectores sindicales ya anticiparon que su aplicación podría generar controversias en convenios colectivos.

Fondo de Asistencia Laboral y cambios en indemnizaciones

La ley también introduce un nuevo esquema de cobertura frente al despido mediante la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Este instrumento se financiará con aportes patronales obligatorios equivalentes al 1% de las remuneraciones en grandes empresas y al 2,5% en el caso de las pequeñas y medianas.

El fondo funcionará como un complemento para afrontar indemnizaciones por despido, al tiempo que habilita a los convenios colectivos a establecer sistemas de capitalización individual como alternativa al régimen indemnizatorio tradicional.

En este aspecto, el cálculo de la indemnización por despido sin causa se redefine sobre la base de la remuneración mensual, normal y habitual del trabajador, excluyendo conceptos como aguinaldo, vacaciones, propinas o premios. Además, se fija un tope equivalente a tres veces el salario promedio del convenio colectivo aplicable, con actualización por inflación más un adicional del 3% anual.

Para las pymes se habilita la posibilidad de cancelar esas indemnizaciones en cuotas o sustituirlas parcialmente por los fondos de cese.

Salarios dinámicos y cambios en las vacaciones

Otra innovación incorporada por la reforma es el denominado “salario dinámico”, una modalidad que podrá pactarse en convenios colectivos y que permite vincular parte de la remuneración al rendimiento o mérito individual del trabajador.

En materia de licencias, la ley flexibiliza el régimen de vacaciones, permitiendo que se otorguen fuera del período tradicional —comprendido entre el 1° de octubre y el 30 de abril— mediante acuerdo entre las partes. También habilita el fraccionamiento en períodos mínimos de siete días consecutivos, siempre con una notificación previa de al menos 30 días.

Incentivos al blanqueo y cambios administrativos

La normativa incorpora un Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), destinado a promover la regularización de trabajadores no registrados. El esquema prevé una reducción temporal de contribuciones patronales al 8% para nuevas contrataciones de empleados que estuvieran en situación informal al 10 de diciembre de 2025, así como para ex monotributistas o ex trabajadores del sector público.

Entre las medidas administrativas complementarias se incluye la digitalización obligatoria de registros laborales, el pago de salarios preferentemente por medios bancarios y un límite máximo del 2% para los aportes sindicales.

Asimismo, la ley introduce restricciones al ejercicio de huelga en determinados sectores, estableciendo servicios mínimos obligatorios del 75% en actividades consideradas esenciales y del 50% en las denominadas trascendentales.

Sectores excluidos de la reforma

El nuevo régimen no alcanza a trabajadores de la Administración Pública, personal de casas particulares, trabajadores rurales ni prestadores independientes de plataformas tecnológicas. Tampoco se aplica a contratistas regulados exclusivamente por el Código Civil y Comercial, salvo que una disposición específica determine lo contrario.

La promulgación de la Ley 27.802 abre una nueva etapa en la regulación del mercado laboral argentino. El Gobierno sostiene que las modificaciones permitirán promover la formalización, mejorar la productividad y adaptar el sistema a las nuevas dinámicas del empleo.

Sin embargo, la reforma también anticipa un escenario de debate intenso. Mientras el oficialismo destaca su potencial para dinamizar el mercado de trabajo, sectores sindicales y especialistas advierten que algunos cambios podrían alterar el equilibrio histórico entre flexibilidad empresarial y protección laboral. En ese terreno se jugará, en los próximos meses, la verdadera dimensión de su impacto.

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Docentes universitarios lanzan nuevos paros semanales

El titular del gremio docente universitario ADICUS, Jaime Barcelona, advirtió que el sector atraviesa una situación crítica por la fuerte pérdida del poder adquisitivo y la falta de respuesta del Gobierno nacional. Tras un paro de 48 horas con alto acatamiento, los docentes profundizarán las medidas de fuerza con huelgas semanales que podrían extenderse durante los próximos días.

Así lo expresó Barcelona, quien señaló que la protesta refleja el profundo malestar que atraviesa el sector frente a la pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.

Según explicó, tanto el paro reciente como el realizado la semana anterior —que incluyó a docentes y no docentes— tuvieron un alto nivel de acatamiento en todo el país, incluso en un momento particularmente sensible del calendario académico: las mesas de exámenes de febrero.

“Estamos viendo un porcentaje muy alto de adhesión porque la situación salarial es muy grave”, afirmó Barcelona. En ese sentido, subrayó que las medidas de fuerza debieron convocarse incluso durante períodos de evaluación, algo que, según indicó, no ocurría desde hace muchos años en las universidades públicas.

Reclamo por la recomposición salarial

El eje central del conflicto es la recomposición salarial de los docentes universitarios, quienes sostienen que el deterioro del poder adquisitivo supera ampliamente el 100%.

De acuerdo con lo planteado por los gremios, la propuesta oficial de aumento salarial resulta insuficiente frente al atraso acumulado.

“En lugar de una recomposición que compense la pérdida que estamos teniendo, se plantea un incremento del 12,3% en tres cuotas del 4,1%”, explicó Barcelona.

Desde el sector docente consideran que ese esquema consolida el ajuste sobre los trabajadores universitarios y profundiza el deterioro de las condiciones laborales.

Plan de lucha escalonado

Ante la falta de avances en la negociación, los gremios analizan un esquema de paros progresivos que podría extenderse durante varios meses.

La primera medida sería un paro nacional de una semana a partir del 16 de marzo,
pero el conflicto no terminaría allí. Según adelantó el refente de ADICUS, el cronograma de protestas podría incluir:

nuevas semanas de paro durante marzo,
dos paros semanales confirmados para mayo,
y la posibilidad de tres semanas de medidas de fuerza en junio.

La estrategia apunta a intensificar gradualmente la presión sobre el Gobierno nacional con el objetivo de abrir una negociación que contemple la recomposición salarial reclamada por el sector.

Debate por el financiamiento universitario

El conflicto también se vincula con la discusión sobre el financiamiento del sistema universitario. Los gremios sostienen que el Ejecutivo busca modificar la legislación vigente en el Congreso, lo que, según denuncian, implicaría consolidar el ajuste presupuestario sobre las universidades.

Barcelona señaló que el gobierno pretende reformar el esquema aprobado anteriormente y avanzar con una nueva normativa que, a su juicio, no resuelve el problema de fondo: el atraso salarial de los trabajadores universitarios.

¿Puede haber una huelga por tiempo indeterminado?

En este escenario de creciente disputa, desde el gremio no descartan que el conflicto escale aún más.

Barcelona advirtió que, si la situación no cambia y el Gobierno nacional mantiene su postura, podría evaluarse la convocatoria a un paro por tiempo indeterminado.

“El nivel de apoyo que está teniendo el paro de una semana muestra el grado de enojo y preocupación que existe entre los docentes”, afirmó.

Un conflicto que vuelve a poner en tensión al sistema universitario

La profundización del plan de lucha abre un nuevo capítulo en el conflicto entre el Gobierno nacional y el sistema universitario público.

Mientras los gremios denuncian un deterioro salarial histórico y reclaman la aplicación efectiva de políticas de financiamiento, desde el Estado se impulsa una revisión del esquema vigente.

En medio de este escenario, las universidades se preparan para semanas de alta conflictividad gremial, con impacto directo en el desarrollo del calendario académico y en la actividad educativa de miles de estudiantes en todo el país.

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Mario García asumió la conducción en el sindicato químico y llamó a defender los derechos laborales

Tras asumir la secretaría general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de San Juan, Mario García delineó los ejes de su gestión: renovación generacional, defensa de los derechos laborales y recuperación del vínculo con los afiliados en un actual momento económico que, según advierte, plantea fuertes desafíos para el movimiento obrero.

García destacó que su llegada a la conducción del gremio responde a una demanda interna de renovación dentro de la estructura sindical. “Hemos logrado un cambio generacional en el sindicato, que era algo que los compañeros venían planteando desde hace tiempo”, explicó. El dirigente subrayó que la nueva etapa se sustenta en el respaldo de las comisiones internas y de los trabajadores químicos de la provincia, quienes acompañaron la conformación de la actual comisión directiva.

El dirigente también situó el nuevo mandato en un marco general, marcado por la preocupación del movimiento obrero frente a eventuales retrocesos en materia de derechos laborales. Desde su perspectiva, el momento exige cohesión entre los trabajadores y una defensa activa de las conquistas históricas del sector.

“Los trabajadores debemos estar más unidos que nunca. Hay derechos que costaron años de lucha, con movilizaciones, sacrificios y hasta vidas de compañeros que defendieron la dignidad del trabajo”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que las organizaciones sindicales cumplen un rol central para resguardar las condiciones laborales y evitar retrocesos en materia de garantías sociales.

Para el representante de los trabajadores químicos, el empleo no solo constituye un medio de subsistencia, sino también un factor clave de dignidad personal y familiar. Bajo esa premisa, el sindicato buscará consolidar su presencia dentro del movimiento obrero provincial y fortalecer su rol de representación frente a los desafíos que enfrenta el sector productivo.

Entre los objetivos inmediatos de la nueva conducción aparece la recuperación y ampliación de la base de afiliados. Según explicó el secretario general, el gremio trabaja en identificar empresas cuya actividad corresponde al ámbito químico pero que actualmente no se encuentran encuadradas dentro del sindicato.

“Estamos trabajando firmemente en la recuperación de afiliados, tanto en las empresas donde ya tenemos presencia como en aquellas que, por su actividad, deberían estar encuadradas dentro del sector químico”, señaló.

En ese proceso, el dirigente enfatizó la necesidad de recomponer la confianza de los trabajadores en las instituciones sindicales. A su entender, la organización gremial sigue siendo una herramienta fundamental para la defensa colectiva de los derechos laborales.

“Para un trabajador no hay nada mejor que una institución sindical. Sin sindicato no hay derechos ni respaldo”, afirmó. No obstante, también reconoció que la legitimidad de las conducciones se construye en el ejercicio cotidiano de la representación. “Si los dirigentes no hacen bien las cosas, los afiliados tienen la potestad de cambiar esa conducción mediante el voto”, agregó.

La nueva gestión también busca promover una mayor participación interna. García adelantó que la conducción impulsará un modelo de gremio abierto, con canales de diálogo permanentes entre la dirigencia y la base de trabajadores.

“Queremos un sindicato de puertas abiertas, donde todos los afiliados y la familia química puedan participar, opinar y construir en conjunto el rumbo de la organización”, expresó.

Con la asunción de Mario García, el sindicato químico de San Juan inicia un ciclo que combina renovación dirigencial y reafirmación del rol histórico del movimiento obrero. En un clima económico y laboral marcado por la incertidumbre, la nueva conducción plantea como ejes centrales la unidad de los trabajadores, la defensa de las conquistas laborales y la reconstrucción del vínculo con los afiliados.

El desafío, coinciden desde el gremio, será traducir ese diagnóstico en una gestión capaz de fortalecer la organización sindical y consolidar su capacidad de representación en una etapa particularmente exigente para el mundo del trabajo.

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