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El capítulo de la Ley de Bases denominado “promoción del empleo registrado” excluye a uno de los sectores con mayor precarización laboral. Se trata de las empleadas domésticas, que, además, el 97 por ciento son mujeres.

El gobierno de Javier Milei implementó un plan de «blanqueo» laboral con el objetivo de fomentar la formalización laboral y reducir la informalidad en el mercado laboral argentino. Sin embargo, este plan excluyó a un grupo significativo de trabajadoras: las empleadas de casas particulares.

A pesar de que el capítulo «promoción del empleo registrado» de la Ley de Bases busca fomentar la formalización laboral, la reglamentación deja afuera a un millón de trabajadoras de las casas particulares, donde el 97 por ciento son mujeres, siendo el sector con mayor informalidad. El Artículo 8° del decreto 847/2024 establece que “las previsiones del Título IV de la Ley N° 27.742 no serán aplicables a las relaciones laborales comprendidas en la Ley de Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares N° 26.844 y sus modificaciones”.

Por su parte, la Resolución 5577/2024 de la AFIP fijó que “la regularización de las relaciones laborales deberá efectuarse hasta el 24 de diciembre de 2024, inclusive». No obstante, el sector que tiene un 70 por ciento de sus empleadas no registradas fueron discriminadas por el gobierno de Javier Milei. Según el INDEC, sobre 1,7 millones de empleadas domésticas, menos de 500.000 figuran con aportes a la Seguridad Social.

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La deuda asfixia a los hogares: San Juan encabeza el mapa argentino de deudores

Un informe elaborado sobre datos del Banco Central ubicó a San Juan como la jurisdicción con mayor nivel de incumplimiento financiero del país. El indicador refleja las dificultades crecientes de miles de hogares para sostener créditos, tarjetas y préstamos en una situación marcada por ingresos rezagados, empleo inestable y menor capacidad de consumo.

Los indicadores de actividad, inflación o empleo suelen ocupar el centro de la escena económica. Sin embargo, existe otro dato que permite observar con particular nitidez la situación cotidiana de los hogares: la capacidad de cumplir con las obligaciones financieras asumidas.

Desde esa perspectiva, el panorama que surge para San Juan resulta preocupante. Un relevamiento privado basado en información del Banco Central reveló que la provincia registra el índice de mora más elevado de la Argentina, con un 36% de deudores que presentan incumplimientos en créditos, tarjetas y otras formas de financiamiento.

La cifra no sólo supera ampliamente a los principales centros urbanos del país, sino que también coloca a la provincia por encima de distritos históricamente afectados por mayores niveles de vulnerabilidad económica.

Detrás aparecen La Rioja y Catamarca, mientras que la Ciudad de Buenos Aires exhibe el menor porcentaje de incumplimientos, una diferencia que deja al descubierto las profundas asimetrías existentes entre las distintas regiones argentinas.

Deudas que crecen más rápido que los ingresos

El informe elaborado por Analytica muestra que la problemática excede largamente a San Juan. Actualmente, más de 5,3 millones de personas se encuentran en situación de mora tardía dentro del sistema financiero ampliado, un universo que incluye bancos, billeteras digitales, cooperativas, mutuales, fideicomisos y empresas de crédito al consumo. En términos concretos, más de uno de cada cuatro argentinos con financiamiento activo presenta atrasos significativos en sus pagos.

La magnitud del fenómeno adquiere otra dimensión al observar el volumen total de obligaciones de las familias, que ya asciende a 74,2 billones de pesos, equivalentes al 6,5% del Producto Interno Bruto.

Lejos de tratarse de una conducta aislada de determinados sectores, los especialistas señalan que la morosidad funciona como una expresión directa de las dificultades para sostener el presupuesto doméstico. Cuando los ingresos pierden capacidad de compra, el crédito deja de ser una herramienta de financiamiento para convertirse en un mecanismo de supervivencia.

Jóvenes, trabajadores informales y sectores medios bajo presión

El estudio identifica además a los grupos más expuestos.
Los índices más elevados de incumplimiento se concentran entre jóvenes de 18 a 30 años, donde la irregularidad se aproxima al 40%. La situación coincide con un deterioro de las condiciones de inserción laboral para ese segmento etario, caracterizado por mayores niveles de precariedad y menor estabilidad ocupacional.

La capacidad de pago también guarda una relación directa con los ingresos declarados. Entre los monotributistas de menor facturación, los porcentajes de mora duplican a los registrados en las categorías superiores, una diferencia que evidencia cómo el peso de las obligaciones financieras se vuelve más difícil de sostener a medida que disminuyen los recursos disponibles.

Una señal de advertencia para la economía regional

Que San Juan encabece el ranking nacional de morosidad no constituye únicamente una estadística financiera. Detrás de ese indicador aparecen familias que recurren al crédito para cubrir gastos corrientes, trabajadores que destinan una porción creciente de sus ingresos al pago de deudas y comercios que enfrentan un mercado con menor capacidad de compra.

El dato funciona además como una advertencia sobre los límites del consumo sostenido mediante financiamiento. Cuando el endeudamiento reemplaza al ingreso como herramienta para sostener el nivel de vida, la capacidad de pago comienza a deteriorarse y el acceso futuro al crédito se vuelve cada vez más restrictivo.

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Milei avanza sobre los convenios colectivos y abre un nuevo frente con los sindicatos

La Secretaría de Trabajo iniciará la convocatoria para revisar cerca de 150 convenios colectivos vencidos. El Gobierno busca adecuar las reglas laborales a las nuevas formas de producción, mientras las organizaciones sindicales observan con cautela una iniciativa que podría modificar aspectos centrales de la negociación colectiva.

La reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei comenzará esta semana a exhibir una de sus consecuencias más significativas. La Secretaría de Trabajo pondrá en marcha un proceso destinado a reabrir la discusión de alrededor de 150 convenios colectivos que perdieron vigencia formal y que regulan actividades estratégicas de la economía argentina.

La decisión forma parte de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral y apunta a revisar acuerdos elaborados bajo condiciones productivas muy distintas a las actuales. Para el Ejecutivo, numerosos convenios conservan disposiciones que ya no reflejan los cambios tecnológicos, organizativos y operativos que atravesaron las distintas ramas de actividad durante las últimas décadas. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, será el encargado de encabezar las convocatorias a cámaras empresarias y entidades sindicales para iniciar una negociación.

Qué aspectos estarán bajo discusión

Entre los puntos que podrían ser revisados aparecen las modalidades de prestación de tareas, categorías profesionales, sistemas de organización del trabajo y mecanismos de financiamiento de las organizaciones gremiales vinculados a aportes convencionales y contribuciones solidarias.

Desde el Gobierno sostienen que la actualización de estos instrumentos resulta indispensable para acompañar las transformaciones que registraron numerosos sectores productivos y mejorar las condiciones de competitividad.

La iniciativa incorpora además una facultad que despierta especial atención: la posibilidad de que la autoridad laboral objete la homologación de determinados acuerdos cuando considere que sus efectos puedan generar consecuencias económicas de magnitud o afectar intereses considerados estratégicos.

La respuesta sindical

La decisión encontró una rápida reacción dentro del movimiento obrero. Diversos referentes sindicales sostienen que los convenios colectivos mantienen plena vigencia a través de negociaciones periódicas y rechazan la idea de que exista un atraso generalizado que justifique una intervención de semejante alcance.

Las principales objeciones se concentran en la eventual incidencia estatal sobre acuerdos construidos históricamente mediante la negociación entre empleadores y trabajadores. Para varios dirigentes, la discusión excede el contenido de los convenios y alcanza un aspecto sensible del sistema laboral argentino: la autonomía de la negociación colectiva.

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La disputa por el financiamiento universitario entra en una etapa decisiva

Tras el rechazo de las universidades a la propuesta oficial de recomposición salarial y presupuestaria, los gremios docentes confirmaron la continuidad del plan de lucha y anticiparon nuevas medidas de fuerza para la segunda quincena de junio.

En diálogo con Mundo Laboral San Juan, el titular de ADICUS, Jaime Barcelona, cuestionó la postura de la administración nacional y sostuvo que la oferta presentada fue interpretada por la comunidad universitaria como una condición inaceptable para abandonar el reclamo judicial por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

Según explicó el dirigente, el Gobierno nacional propuso una recomposición salarial del 21,3% para septiembre y un 3% adicional en octubre, pero vinculó esa oferta a la posibilidad de que las universidades desistieran de la demanda que actualmente avanza en los tribunales federales.

“Fue tomado como un chantaje por todo el frente universitario porque la propuesta está muy lejos de lo que establece la ley y pretendía que se abandonara un reclamo que ya obtuvo pronunciamientos favorables en dos instancias judiciales”, afirmó.

Paros y clases públicas

Frente a la falta de avances, los sindicatos universitarios resolvieron profundizar las acciones de protesta. Barcelona confirmó que los docentes realizarán un paro entre el 16 y el 19 de junio, acompañado por actividades de visibilización en distintos puntos del país.

Entre las iniciativas previstas figura una clase pública el 16 de junio y una jornada nacional frente a los tribunales federales para reclamar una definición judicial sobre la aplicación efectiva de la ley sancionada por el Congreso.

Mientras tanto, las actividades académicas continuarán con normalidad hasta el inicio de las nuevas medidas adoptadas.

Una disputa que trasciende lo salarial

El conflicto ya excede la discusión paritaria. Las universidades reclaman la actualización de salarios, partidas de funcionamiento y becas estudiantiles, mientras que el Gobierno insiste en cuestionar la viabilidad financiera de la norma aprobada .

Para los gremios docentes, el litigio se ha convertido en una discusión de fondo sobre el sostenimiento de la educación superior pública. En ese aspecto, Barcelona advirtió que la continuidad del conflicto dependerá tanto de una eventual convocatoria oficial como de la resolución que adopte la Justicia.

La posibilidad de un paro por tiempo indeterminado

El dirigente reveló además que distintas organizaciones universitarias ya analizan los pasos a seguir para el segundo cuatrimestre y que entre las alternativas figura la convocatoria a un paro por tiempo indeterminado si no aparecen respuestas concretas.

“Todavía apostamos a que haya definiciones antes de llegar a una medida extrema, pero esa posibilidad está siendo evaluada”, señaló.

Con el calendario académico avanzando y sin señales de acercamiento entre las partes, las universidades volverán a convertirse en uno de los principales focos de conflicto social durante las próximas semanas. La combinación de reclamos salariales, demandas presupuestarias y litigios judiciales mantiene abierto un frente que, lejos de encontrar una salida, continúa escalando en intensidad.

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