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La Asociación de Empleados de Despachantes de Aduana (AEDA) que conduce Raúl Vázquez acordó en las últimas horas un nuevo incremento salarial para el período agosto-octubre 2024, que comprende los meses de junio, julio y agosto de este año, como segundo tramo de la discusión paritaria.

El acuerdo alcanzado entre AEDA y el Centro de Despachantes de Aduana (CDA) fija un aumento del 11% sobre los salarios básicos de abril 2024, con el acuerdo de retomar la discusión salarial en el mes de noviembre del corriente año.

De la misma forma la organización comunicó que además de la suma porcentual firmada, también se logró un incremento sobre el Monto de la asignación especial remunerativa (almuerzo Art. 9 CCT Nº 417/05) donde la parte gremial y empresaria pactaron que será de 6.810 pesos.

“El presente acuerdo tiene vigencia hasta el 31 de octubre de 2024, pactando las partes que comenzarán a negociar a principios del mes de noviembre una nueva recomposición correspondiente al 3er. Tramo a la paritaria 2024/25”, sostuvieron desde la organización en un comunicado oficial.

Todo esto se da en el marco de una compleja desregulación que impulsa el Ejecutivo nacional a cargo de Javier Milei, promoviendo la eliminación del registro de Despachantes de Aduana y atentando contra el trabajo de más de 30.000 familias dentro de la actividad.

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El IPC fue del 2,6%, aunque transporte, tarifas y educación continúan golpeando el consumo

El Índice de Precios al Consumidor registró en abril una suba del 2,6%, según informó el INDEC. Aunque el dato mostró una desaceleración respecto de marzo, el encarecimiento de transporte, educación, energía y alquileres mantiene bajo fuerte presión el presupuesto de trabajadores y sectores medios.

La inflación volvió a mostrar en abril una desaceleración estadística, aunque la mejora numérica todavía no logra traducirse en alivio concreto para amplios sectores sociales. Según el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual del 2,6%, por debajo del 3,4% de marzo. Sin embargo, el acumulado del primer cuatrimestre alcanzó el 12,3% y la variación interanual trepó al 32,4%, confirmando que el proceso inflacionario continúa impactando de lleno sobre el poder adquisitivo.

Detrás del dato general aparece una realidad menos homogénea. Los mayores incrementos volvieron a concentrarse en rubros vinculados a gastos indispensables y servicios básicos, precisamente aquellos que ocupan una porción cada vez más significativa dentro de los presupuestos familiares.

El sector Transporte encabezó las subas del mes con un incremento del 4,4%, impulsado principalmente por los ajustes en combustibles y tarifas asociadas a movilidad. La división Educación se ubicó inmediatamente después, con una variación del 4,2%, reflejando el peso creciente de cuotas escolares y servicios educativos privados. Más atrás apareció Comunicación, con un 4,1%, producto de nuevas actualizaciones en telefonía móvil, internet y servicios digitales.

La composición del índice vuelve a mostrar una característica que se repite en los últimos meses: la desaceleración inflacionaria convive con aumentos persistentes en gastos fijos y consumos esenciales, generando una percepción social de encarecimiento permanente aun cuando el índice general reduce velocidad.

En el análisis regional, el Gran Buenos Aires registró la inflación más elevada del país con un 2,8%, influenciada principalmente por incrementos en alquileres y energía eléctrica. En el otro extremo, la región de Cuyo presentó la variación más baja, con un 2,1%, aunque incluso en esta región los servicios regulados continuaron por encima del promedio general.

Uno de los aspectos más sensibles del informe se observa en la evolución de alimentos básicos. Aunque el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una suba mensual de 1,5% —por debajo del nivel general—, varios productos esenciales registraron incrementos significativos.

El queso cremoso aumentó 5,3%, la leche fresca 4,8% y verduras de consumo masivo, como cebolla y lechuga, experimentaron fuertes alzas en el área metropolitana.

Estos movimientos reflejan un fenómeno cada vez más visible: el alivio estadístico no necesariamente se corresponde con la experiencia cotidiana de las familias, especialmente en hogares donde gran parte de los ingresos se destina a cubrir alimentación, transporte y servicios.
Otro dato relevante surge del comportamiento de los precios regulados, que crecieron 4,7% en abril, muy por encima del índice promedio. Allí impactaron las actualizaciones en transporte y electricidad, consolidando la tendencia de recomposición tarifaria impulsada durante los últimos meses.

En contraste, los precios estacionales permanecieron sin variación. Sin embargo, esa estabilidad respondió más a compensaciones internas que a una verdadera quietud de valores: los aumentos vinculados al cambio de temporada en indumentaria fueron neutralizados por bajas en frutas y turismo.

Por su parte, la inflación núcleo —que excluye regulados y estacionales— se ubicó en 2,3%. Dentro de ese componente continuaron destacándose los incrementos en alquileres, gastronomía y comidas fuera del hogar, rubros que sostienen una presión constante sobre el costo de vida urbano.

La mirada interanual profundiza aún más el diagnóstico. El apartado “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” acumuló un incremento del 47,8% en doce meses, aunque en regiones como la Patagonia la suba alcanzó el 59%. La magnitud de esos ajustes expone cómo el mayor peso de la inflación actual recae sobre gastos imposibles de postergar o sustituir.

En ese sentido, la desaceleración del índice general convive con una realidad más compleja: el ingreso disponible de trabajadores, jubilados y sectores medios continúa condicionado por aumentos persistentes en servicios esenciales que avanzan muy por encima de la evolución salarial en gran parte de la economía.

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YPF volvió a aumentar los combustibles y el litro ya supera los $2.300 en San Juan

La petrolera estatal aplicó una nueva actualización del 1% en los combustibles en todas las estaciones del país. En San Juan, el incremento ya se refleja en los surtidores y elevó los valores de las naftas y el gasoil. Desde la compañía sostienen que continuará vigente el mecanismo de estabilidad destinado a amortiguar las fluctuaciones internacionales del petróleo.

La medida, confirmada por el presidente de Horacio Marín, ya impactó en la provincia, donde el ajuste representó una suba cercana a los 19 pesos por litro, dependiendo del tipo de combustible.

Con esta actualización, el valor de la nafta Súper quedó fijado en $2.138, mientras que la Infinia alcanzó los $2.328. En el segmento del gasoil, el Diesel 500 pasó a costar $2.241 y el Infinia Diesel trepó hasta los $2.418.

La nueva modificación se produce en un momento de permanente presión sobre los costos energéticos y de seguimiento constante de las variables internacionales vinculadas al mercado petrolero. Desde la compañía señalaron que el ajuste responde a un esquema de revisión técnica basado en la evolución de la oferta, la demanda y el comportamiento del barril Brent, referencia clave para la industria hidrocarburífera.

En este sentido, la empresa ratificó la continuidad del denominado “buffer de precios”, un mecanismo diseñado para evitar traslados abruptos al consumidor cuando se producen movimientos bruscos en el mercado internacional del crudo. La decisión extiende por al menos 45 días más el esquema de estabilidad que había comenzado a implementarse a principios de abril.

A través de su cuenta oficial en X, Marín sostuvo que durante este período la petrolera no trasladará automáticamente las oscilaciones repentinas del Brent a los surtidores, aunque aclaró que continuarán vigentes las actualizaciones vinculadas al resto de las variables que integran la estructura de precios.

La determinación de YPF vuelve a posicionar el debate sobre el costo de los combustibles en el centro de la escena económica, especialmente por el impacto directo que tiene sobre el transporte, la logística y el precio final de bienes y servicios. En provincias como San Juan, donde las distancias y el transporte terrestre tienen fuerte incidencia en la actividad cotidiana, cada modificación en los surtidores repercute de manera inmediata sobre el consumo y la dinámica comercial.

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El Hot Sale mostró señales de cautela en: las ventas en San Juan cayeron un 5% respecto al año pasado

El evento de comercio electrónico dejó un importante movimiento en rubros tecnológicos y del hogar, impulsado por promociones y financiamiento en cuotas. Sin embargo, el desempeño comercial quedó por debajo de la edición anterior, reflejando un consumo aún condicionado por la pérdida de poder adquisitivo.

El Hot Sale 2026 dejó en San Juan una postal ambivalente. Por un lado, las promociones volvieron a movilizar el interés de los consumidores, especialmente en productos tecnológicos y bienes durables; por otro, el nivel general de ventas no logró igualar el rendimiento alcanzado el año pasado, evidenciando que el consumo continúa atravesado por restricciones económicas y decisiones de compra cada vez más selectivas.

Según los datos relevados por la Cámara de Comerciantes Unidos, las operaciones registraron una caída cercana al 5% respecto de la edición 2025, a pesar de la fuerte visibilidad comercial que tuvo el evento durante las tres jornadas de descuentos y financiamiento especial.

El comportamiento del mercado mostró una marcada concentración en artículos de mayor valor agregado. Televisores, celulares, heladeras, lavarropas y otros productos de línea blanca encabezaron las preferencias de los consumidores, impulsados principalmente por planes de pago en cuotas, un recurso que volvió a convertirse en la principal herramienta para sostener las ventas.

Dentro de ese escenario, los televisores ocuparon un lugar destacado. Comerciantes del sector atribuyeron parte de la demanda a la cercanía del próximo Mundial, un factor que históricamente potencia el recambio tecnológico y reactiva las compras vinculadas al entretenimiento doméstico.

El ticket promedio en la provincia rondó los $80.000, una cifra que refleja un comportamiento prudente por parte de los consumidores, orientados mayormente a operaciones financiadas y compras consideradas prioritarias o de oportunidad.

El financiamiento volvió a desempeñar un rol decisivo. En un mercado donde el poder adquisitivo permanece deteriorado, las cuotas sin interés continúan funcionando como el principal estímulo para concretar adquisiciones de bienes durables, especialmente en rubros donde el desembolso al contado resulta difícil de afrontar para amplios sectores.

Además del segmento tecnológico, algunos rubros comenzaron a exhibir señales de recuperación. Calzado y artículos deportivos mostraron un desempeño más dinámico que en meses anteriores, luego de un período prolongado de retracción. A eso podría sumarse un eventual repunte en indumentaria, favorecido por el descenso de temperaturas previsto para los próximos días, que suele activar el consumo estacional.

A nivel nacional, la tendencia fue similar. De acuerdo con datos difundidos por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, los consumidores priorizaron productos tecnológicos, electrodomésticos y bienes de alto valor, aunque también se registró un movimiento sostenido en categorías como viajes, turismo, muebles y artículos para el hogar.

En el plano nacional, el ticket promedio alcanzó aproximadamente los $100.000, una cifra superior a la registrada en San Juan y que expone diferencias en la capacidad de consumo entre distintas regiones del país.

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