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El RIGI promete mucho, pero no aborda los riesgos reales, sostienen desde la Unión Internacional Sindical de Metal y Minería (UISMM). La organización sindical reclamó al Poder Legislativo provincial que evalúen con lupa la propuesta.

La Unión Internacional Sindical de Metal y Minería (UISMM) encendió  las alarmas en San Juan, solicitando a la Cámara de Diputados una revisión exhaustiva del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

A través de un expediente presentado por su presidente, Germán Choves Armendariz, la UISMM ha expresado su preocupación por los posibles impactos negativos que esta normativa podría tener en la provincia.

«El RIGI promete mucho, pero no aborda los riesgos reales», afirmó Choves Armendariz. Según la organización sindical, la flexibilización impositiva y aduanera que ofrece el régimen a las empresas extranjeras podría perjudicar gravemente a las pequeñas y medianas empresas locales, generando una pérdida de empleos y un debilitamiento del tejido productivo.

Además, la UISMM ha advertido sobre los posibles impactos negativos en el medio ambiente y en los derechos de los trabajadores. «La minería es una actividad de gran importancia, pero debe desarrollarse de manera sostenible y respetando los derechos de quienes la hacen posible», señaló el dirigente sindical.

La organización ha solicitado al vicegobernador Fabián Martín que reciba a una delegación para exponer sus inquietudes y buscar soluciones conjuntas. «Queremos asegurar que la minería en San Juan sea un motor de desarrollo y no una fuente de problemas», enfatizó Choves Armendariz.

La solicitud de la UISMM generó un intenso debate en la provincia. Expertos, empresarios y organizaciones sociales se han pronunciado al respecto, expresando diversas opiniones sobre los beneficios y riesgos del RIGI.

En los próximos días se espera que la Cámara de Diputados inicie la discusión sobre este importante tema, que tendrá un impacto directo en el futuro de la provincia y de sus habitantes.

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San Juan: La UTA sale a la calle por salarios adeudados y deja latente un paro de colectivos

Una protesta sorpresiva en pleno centro sanjuanino reactivó el conflicto entre la Unión Tranviarios Automotor y las empresas del sector. El reclamo por diferencias salariales impagas suma presión a una negociación sin avances y mantiene en vilo la continuidad del servicio.

El sistema de transporte público de San Juan volvió a exhibir señales de fragilidad tras una protesta protagonizada por choferes de colectivos que irrumpió en el centro de la capital. La medida, impulsada por la Unión Tranviarios Automotor, incluyó un corte transitorio en la intersección de Avenida Libertador y Alem, con el objetivo de visibilizar un reclamo que acumula semanas sin resolución.

El núcleo del debate es preciso: diferencias salariales correspondientes a los últimos meses que, según el gremio, no fueron abonadas pese a haber sido acordadas en el ámbito nacional. La protesta no interrumpió el servicio, pero funcionó como una señal directa hacia el sector empresario y las autoridades, en un momento en el que las instancias de negociación no logran encauzar una salida.

El secretario local del sindicato, Héctor Maldonado, sostuvo que la medida buscó advertir sobre la gravedad de la situación sin afectar de inmediato a los usuarios. “No se trata de un nuevo reclamo, sino del cumplimiento de lo ya firmado”, señalaron desde la organización, en referencia al acuerdo alcanzado con las cámaras empresarias en el plano nacional.

Ese entendimiento, rubricado con la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros, establecía una actualización salarial que en varias jurisdicciones ya comenzó a implementarse. Sin embargo, en San Juan la aplicación encuentra obstáculos. Las empresas argumentan dificultades financieras para afrontar los pagos, aun cuando recientemente se autorizó una suba en la tarifa del servicio.

Del lado de los trabajadores, la respuesta es categórica: los montos reclamados forman parte de un compromiso vigente y su postergación impacta de manera directa en el ingreso mensual. La escala acordada proyecta salarios del orden de 1.500.000 pesos, más adicionales, correspondientes al mes de abril, cifra que no se ha efectivizado en su totalidad.

El conflicto, lejos de atenuarse, sumó nuevos elementos en los últimos días. Las diferencias correspondientes a enero vencieron sin cancelación y, según admitieron fuentes empresarias, también existen dificultades para cumplir con la escala salarial actual. Este cuadro refuerza la percepción de un desacople entre los compromisos asumidos y la capacidad de pago del sistema.

En ese marco, la UTA decidió intensificar su estrategia. La movilización en el centro sanjuanino fue acompañada por una advertencia explícita: si no se registran avances en el corto plazo, el gremio podría avanzar hacia una medida de fuerza de mayor alcance, incluida la paralización del servicio.

El sindicato evalúa, además, elevar el conflicto al ámbito nacional para requerir la intervención del Ministerio de Trabajo, al tratarse de un acuerdo de alcance federal. La posibilidad de que el caso escale fuera de la órbita provincial agrega un componente adicional a una negociación que ya exhibe signos de desgaste.

Mientras tanto, las reuniones entre representantes sindicales y empresariales continúan sin resultados concluyentes. San Juan se mantiene como uno de los distritos donde la implementación del acuerdo salarial aún no se concreta, lo que profundiza la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.

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La Sociedad Rural irrumpe en la disputa judicial por la reforma laboral y refuerza la defensa del Gobierno

La Sociedad Rural Argentina solicitó intervenir en la causa iniciada por la CGT contra el Estado nacional y respaldó la validez de la reforma laboral. El expediente expone una disputa que excede lo jurídico y proyecta impactos sobre el sistema productivo y las relaciones de trabajo.

La controversia en torno a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional sumó un actor de peso en las últimas horas. La Sociedad Rural Argentina decidió presentarse ante la Justicia para intervenir en el expediente promovido por la Confederación General del Trabajo contra el Estado, con el objetivo de respaldar la validez de la normativa y evitar que se interrumpa su aplicación.

La entidad, presidida por Nicolás Pino, solicitó ser incorporada como tercero en la causa “Confederación General del Trabajo c/ Estado Nacional s/ Acción Declarativa”, alineándose de manera explícita con la estrategia oficial. El movimiento no solo introduce un nuevo elemento en el expediente, sino que también refleja la decisión del sector agropecuario de involucrarse de forma directa en una discusión que considera determinante para su estructura de costos y su proyección productiva.

Desde la organización empresaria fundamentaron su presentación en el “impacto directo” que, a su criterio, podría derivarse de una eventual suspensión o declaración de inconstitucionalidad de la Ley de Modernización Laboral. Según argumentaron, una resolución de ese tipo afectaría la previsibilidad jurídica, alteraría el funcionamiento de las relaciones laborales y sumaría incertidumbre en un escenario económico ya exigente.

El posicionamiento de la Sociedad Rural no se limita a la defensa de la norma. También acompaña la postura del Gobierno en un punto sensible del expediente: la competencia judicial. En ese plano, la entidad sostuvo que la causa debe tramitar en el fuero Contencioso Administrativo Federal, al tratarse de un planteo que cuestiona la validez de una ley sancionada por el Congreso. De este modo, cuestiona la intervención de la Justicia del Trabajo, ámbito en el que la CGT busca sostener el litigio.

La discusión sobre el fuero no es menor. De su resolución dependerá no solo el encuadre técnico del caso, sino también el ritmo y la orientación de las decisiones judiciales. En ese contexto, la organización agropecuaria objetó la medida cautelar que en una primera instancia había suspendido parte de la reforma, al considerar que implicaba una injerencia indebida sobre una norma emanada del Poder Legislativo.

En cuanto al contenido de la ley, la entidad defendió su orientación al señalar que apunta a promover el empleo formal, reducir la litigiosidad y mejorar la competitividad sin afectar derechos esenciales. Esa lectura, sin embargo, es abiertamente cuestionada por el movimiento sindical, que interpreta las modificaciones como un retroceso en materia de garantías laborales.

En consecuencia, la CGT profundiza su estrategia judicial con el objetivo de frenar la aplicación de la norma y evitar el traslado del expediente fuera del fuero laboral. El equipo legal de la central, encabezado por Pablo Arnaldo Topet, sostiene que un cambio de jurisdicción vulneraría principios básicos como el derecho de defensa y el debido proceso, además de desnaturalizar el tratamiento de cuestiones propias del derecho del trabajo.

El expediente ya exhibe resoluciones cruzadas. El juez laboral Raúl Horacio Ojeda había dispuesto una cautelar que suspendió 81 artículos de la norma —incluyendo aspectos vinculados a indemnizaciones, la organización del tiempo de trabajo y el ejercicio del derecho de huelga—. Sin embargo, esa decisión fue posteriormente dejada en suspenso por la Cámara del Trabajo, lo que permitió que la reforma recupere vigencia de manera provisoria mientras continúa la discusión de fondo.

Este entramado judicial expone algo más que una disputa técnica. La intervención de actores empresariales, la ofensiva sindical y la definición sobre la competencia de los tribunales configuran un entorno en el que se dirime no solo la suerte de una ley, sino también el alcance de las transformaciones que el Gobierno pretende imprimir al sistema laboral.

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Aerolíneas Argentinas elimina el carry on incluido en su opción más económica

La compañía estatal modificó su política para vuelos nacionales y excluyó el equipaje de mano de la tarifa más accesible. La decisión apunta a competir con operadores de bajo costo y captar a quienes priorizan el precio por sobre los servicios incluidos.

La reconfiguración del negocio aerocomercial en el país sumó un nuevo capítulo con la decisión de Aerolíneas Argentinas de excluir el equipaje de mano de su tarifa más económica en vuelos de cabotaje. Desde ahora, quienes adquieran pasajes bajo las categorías “promo” y “base” sólo podrán transportar sin cargo un artículo personal de hasta tres kilos, mientras que el tradicional carry on pasa a ser un servicio adicional.

El cambio, que rige para tickets emitidos desde esta semana, se inscribe en una estrategia orientada a redefinir la estructura de precios y acercarse al modelo que aplican las compañías de bajo costo. La lógica es clara: desagregar prestaciones para ofrecer una tarifa inicial más competitiva y permitir que cada pasajero configure su viaje según sus necesidades.

Desde la empresa sostienen que esta segmentación amplía el abanico de opciones comerciales sin resignar estándares operativos. En ese sentido, destacan que las categorías superiores —como “plus”, “flex” o “premium economy”— continúan incluyendo equipaje de mano de hasta ocho kilos, lo que mantiene un diferencial respecto de la oferta más básica.

El argumento central de la compañía se apoya en la dinámica del mercado. En un entorno donde el precio del pasaje se convirtió en un factor decisivo, captar a un público sensible al costo resulta clave para sostener participación. La decisión, entonces, busca equilibrar competitividad con sustentabilidad económica, en un sector atravesado por variaciones en el precio del combustible y ajustes regulatorios.

Sin embargo, la medida generó reacciones inmediatas entre los usuarios. En redes sociales, numerosos pasajeros cuestionaron la eliminación de un servicio históricamente incluido y reclamaron que la reducción de prestaciones se traduzca en una baja efectiva de tarifas. El costo adicional para incorporar equipaje de mano —que ronda los 40.000 pesos según la información oficial— se convirtió en uno de los puntos más criticados.

La discusión no se limita a la percepción del usuario. En términos operativos, la segmentación tarifaria redefine la experiencia de viaje y modifica hábitos de consumo. Viajar con equipaje reducido, optar por servicios adicionales o elegir categorías superiores pasa a ser parte de una lógica más flexible, aunque también más exigente en la toma de decisiones por parte del pasajero.

El anuncio se produce, además, en un momento particular para la industria aerocomercial. El encarecimiento de los costos operativos, junto con actualizaciones en tasas definidas por la Administración Nacional de Aviación Civil, impactó en el valor final de los pasajes. Un ejemplo ilustrativo es el de los vuelos regionales: trayectos como Buenos Aires–Río de Janeiro muestran incrementos significativos en comparación con meses anteriores.

En este marco, la compañía exhibe un dato que respalda su estrategia: en 2025 logró resultados positivos por primera vez en dos décadas, con ganancias del orden de los 112 millones de dólares y sin asistencia directa del Estado. Ese desempeño refuerza la búsqueda de un modelo más eficiente, donde la optimización de ingresos y la diversificación de tarifas aparecen como ejes centrales.

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