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Diputados de Unión por la Patria (UP) y el Frente de Izquierda (FIT) recibirán este jueves, en una audiencia pública, a trabajadores despedidos de los sectores público y privado, para realizar una exposición de la situación laboral que atraviesan.

La reunión se realizará en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación, desde las 11 horas de la mañana, y participarán trabajadores del INTI, el Hospital Posadas, la Agencia Nacional de Discapacidad, Sitios de Memoria, INCAA, Aerolíneas Argentinas, FATE y otras empresas.

Vanesa Siley, diputada por UP, afirmó que, “según cifras oficiales el desempleo en Argentina aumentó al 7,7% en el primer trimestre de 2024” y que, “se destruyeron más de 612 mil puestos de trabajo formales e informales, y se estima que más de 1.600.000 argentinos actualmente están buscando trabajo”, remarcó.

Por su parte, la diputada Julia Strada (UP), convocó a la ciudadanía a “que sigan la audiencia y compartan testimonios” y añadió que desde el bloque, “impulsamos un proyecto de ley que pone limitaciones a esta nueva ola de despidos que sólo destruye capacidades estatales y rompe el entramado productivo”, criticó.

Asimismo, Strada responsabilizó al gobierno de Javier Milei por los despidos en el sector público y privado, “se hace por decisión del gobierno o con la habilitación tácita en el marco de una recesión brutal autogenerada que implica una caída de 3,5% en este 2024”, denunció.

Por su parte, el diputado por el FIT, Nicolás del Caño, sostuvo que en la audiencia, “participarán muchos trabajadores despedidos de distintos lugares, tanto del ámbito público como privado, con el objetivo de poder poner en agenda la emergencia laboral, la prohibición de los despidos, una respuesta frente a un flagelo que está creciendo como es el desempleo”, explicó.

El legislador agregó que, “hoy muchos trabajadores están llevando adelante peleas y luchas muy importantes por la reincorporación, porque la caída de la actividad económica está golpeando duramente con cientos de despidos, con miles de trabajadores que quedan en la calle”, por lo que los legisladores de distintos bloques decidieron llevar a cabo la audiencia, “con el objetivo de poner en agenda en el Congreso Nacional este tema tan importante”, puntualizó.

A su vez, la diputada Vanina Biasi (FIT), subrayó que, “Milei acumula no menos de 400 mil despidos” y que, desde su bloque en la cámara baja, “queremos escuchar a las y los protagonistas que están siendo afectados por una política que impulsa una enorme recesión y el incremento de la pobreza y la indigencia”, apuntó.

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Víctor Menéndez: «Confiámos en que la Justicia frene la reforma laboral»

La Confederación General del Trabajo presentó un amparo judicial para declarar la inconstitucionalidad de la reciente reforma laboral aprobada por el Congreso. Dirigentes sindicales sostienen que la norma vulnera principios constitucionales y tratados internacionales, mientras advierten sobre su impacto en el empleo, los salarios y la estructura productiva del país.

La disputa por el nuevo marco laboral ingresó en una etapa decisiva. Tras la aprobación parlamentaria de la reforma impulsada por el Gobierno nacional, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió trasladar el conflicto al ámbito judicial con la presentación de un amparo que busca suspender la vigencia de varios artículos de la norma. La iniciativa sindical apunta a que la Justicia declare la inconstitucionalidad de aspectos centrales de la ley, que —según sostienen— afectan pilares fundamentales del derecho laboral argentino.

La movilización frente a los tribunales federales marcó el inicio de esta estrategia. El objetivo fue acompañar la presentación formal del recurso judicial y visibilizar el rechazo del movimiento obrero a una legislación que consideran perjudicial para los trabajadores.

“El lunes pasado marchamos a los tribunales para cumplir con lo que habíamos prometido: pedir que la Justicia analice la constitucionalidad de esta reforma”, explicó el dirigente del sector de estaciones de servicio Víctor Menéndez en diálogo con Mundo Laboral SJ. Según sostuvo, la ley aprobada en el Congreso contiene disposiciones que impactan directamente en el núcleo de la Ley de Contrato de Trabajo y en derechos adquiridos durante décadas de negociación colectiva.

Cuestionamientos a la aprobación parlamentaria

Desde el sindicalismo también cuestionan el proceso político que permitió sancionar la norma. Menéndez calificó el trámite legislativo como “bochornoso” y señaló que la iniciativa avanzó gracias a acuerdos entre el Gobierno nacional y algunos gobernadores, que habrían respaldado el proyecto en ambas cámaras del Congreso.

“El proyecto terminó aprobado con una mayoría que se fue construyendo a partir de compromisos políticos. Hubo artículos que generaron fuertes discusiones y aun así se impuso la voluntad oficial”, afirmó el dirigente.

Para los gremios, el contenido de la reforma refleja intereses empresariales más que una política destinada a mejorar la calidad del empleo. “Es una ley diseñada para aliviar costos a determinados sectores económicos. No está pensada para proteger a los trabajadores ni para generar empleo genuino”, sostuvo.

Un debate que trasciende lo local

El planteo sindical no se limita al ámbito constitucional argentino. Los gremios también advierten que algunos puntos de la reforma podrían entrar en conflicto con convenios internacionales suscriptos por el país, en particular aquellos vinculados a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Hay tratados internacionales firmados por Argentina que protegen derechos básicos del trabajador. Esta reforma pasa por encima de varios de esos principios”, señaló Menéndez, quien expresó su expectativa de que los tribunales analicen el tema con detenimiento.

Aun así, desde el movimiento obrero no descartan la posibilidad de discutir modificaciones a la legislación laboral en el futuro, aunque bajo condiciones diferentes. “No tenemos temor a debatir una modernización de las leyes laborales. Lo que planteamos es que esa discusión debe darse entre todas las partes: trabajadores, empresarios y Estado. No puede surgir de un texto redactado por estudios jurídicos ligados a grandes grupos económicos”, subrayó.

Paritarias en un escenario incierto

Mientras la reforma se judicializa, el frente sindical mantiene abierta otra agenda urgente: la negociación salarial. En el sector de estaciones de servicio, las cámaras empresarias y los representantes gremiales prevén retomar las conversaciones durante marzo para cerrar la paritaria correspondiente a 2025 y comenzar a delinear la del período 2026.

La discusión se dará en un contexto complejo, marcado por la evolución de la inflación y por la incertidumbre que atraviesa el mercado energético. Menéndez señaló que el precio del combustible y la situación internacional también influyen en la dinámica del sector.

“El combustible es un insumo clave para el funcionamiento de la economía. Transporte, taxis, remises y muchos trabajadores dependen directamente de él para sostener su actividad diaria”, explicó. En ese sentido, advirtió que cualquier alteración en los precios o en la cadena de abastecimiento repercute de manera directa en la actividad y en las negociaciones salariales.

Críticas al rumbo económico

Durante la entrevista, el dirigente sindical también se refirió al discurso presidencial de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Su evaluación fue abiertamente crítica.

“Fue un discurso que dejó más preguntas que respuestas. No hubo anuncios concretos para la producción ni para el trabajo”, afirmó. Según su visión, la estrategia económica del Gobierno no contempla medidas que impulsen el desarrollo industrial o la generación de empleo.

Menéndez también advirtió sobre los efectos de la apertura comercial en algunos sectores productivos locales. “Hay industrias que no pueden competir con el ingreso de productos importados, especialmente provenientes de Asia. Si no se cuida la producción nacional, el impacto sobre el empleo puede ser muy fuerte”, señaló.

En ese sentido, el dirigente cuestionó las cifras oficiales que señalan mejoras en el salario real o en el nivel de actividad. “La realidad cotidiana muestra otra cosa: empresas que cierran, puestos de trabajo que se pierden y sectores productivos que atraviesan dificultades”, sostuvo.

La controversia en torno a la reforma laboral refleja una disputa más amplia sobre el modelo económico y social que atraviesa el país. Para el Gobierno, la nueva legislación representa una herramienta para dinamizar el mercado de trabajo y reducir costos empresariales. Para buena parte del sindicalismo, en cambio, constituye un retroceso que debilita derechos consolidados y profundiza la desigualdad en las relaciones laborales.

La decisión de la CGT de recurrir a la Justicia abre un nuevo capítulo en ese conflicto. El desenlace dependerá ahora de los tribunales, que deberán evaluar si la reforma respeta los principios constitucionales y los compromisos internacionales asumidos por la Argentina.

Mientras tanto, el debate continúa en múltiples frentes: en las calles, en las paritarias y en el propio sistema político. Allí se definirá no solo el destino de una ley, sino también el rumbo de las relaciones laborales en los próximos años.

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La CGT va al paro general y paralizará el país cuando Diputados trate la reforma laboral

El Consejo Directivo de la CGT resolvió convocar a un paro general de 24 horas el día que la Cámara de Diputados debata la reforma laboral. La medida sería sin movilización y con fuerte impacto en el transporte. El cambio en el régimen de licencias por enfermedad terminó de quebrar el frágil diálogo con el Gobierno.

La Confederación General del Trabajo decidió escalar el conflicto con el Gobierno nacional y convocar a un paro general de 24 horas el día en que la Cámara de Diputados trate la reforma laboral. Será la cuarta huelga nacional contra la administración de Javier Milei y, a diferencia de otras jornadas de protesta, no incluirá movilización callejera. La apuesta es otra: mostrar “las ciudades vacías” y medir fuerzas en términos de acatamiento.

La resolución fue adoptada por el Consejo Directivo de la central obrera, tras una reunión virtual encabezada por los cotitulares Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio). Si bien resta la formalización pública y la confirmación definitiva de los gremios del transporte, en la cúpula sindical descuentan una adhesión clave que podría paralizar servicios estratégicos.

“Están dados los consensos colectivos para ir hacia una huelga nacional”, había anticipado Jerónimo en declaraciones radiales. El clima interno venía cargado desde la media sanción en el Senado, pero un episodio puntual terminó de inclinar la balanza hacia la confrontación abierta.

El artículo que rompió el equilibrio

La modificación del régimen de licencias por enfermedad o accidente no laboral —incorporada durante la madrugada en el debate senatorial— fue leída por el sindicalismo como una ruptura de los acuerdos informales que sostenían el diálogo. El nuevo esquema establece que, si la imposibilidad de trabajar deriva de una actividad voluntaria y consciente que implicó riesgo, el trabajador percibirá el 50% del salario durante tres o seis meses según tenga o no personas a cargo. Si la enfermedad no responde a esa conducta, la remuneración será del 75%.

La justificación pública del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger —quien ejemplificó el cambio con la hipótesis de una lesión jugando al fútbol— amplificó el malestar.

Aunque desde el oficialismo argumentan que la medida apunta a limitar abusos y reducir litigiosidad, en la CGT interpretaron la incorporación del artículo como un avance directo sobre un derecho sensible y una señal de endurecimiento unilateral.

El abogado laboralista Julián de Diego, cercano históricamente a sectores empresariales, reconoció que el artículo “salió como un fantasma” y advirtió que podría generar mayor judicialización, en aparente contradicción con el objetivo central del proyecto. También especialistas señalaron posibles conflictos con convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificados por la Argentina.

Una huelga sin calles

La modalidad elegida no es casual. Sin transporte y con fecha sujeta a los tiempos parlamentarios —todo indica que el debate podría darse el jueves 19—, la CGT prioriza una medida de fuerza sin movilización masiva. Puertas adentro reconocen dos razones: la dificultad logística de organizar una marcha sin colectivos ni trenes y la intención de evitar escenas de confrontación con el protocolo de seguridad impulsado por el Ministerio de Seguridad.

“Tenemos que volver a mostrar la imagen de las ciudades vacías”, deslizó uno de los dirigentes que impulsa la estrategia. La consigna apunta a exhibir contundencia sin exponer a la central a un escenario represivo que el oficialismo podría capitalizar políticamente.

La convocatoria fue precedida por llamados de sectores combativos, como la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso. Su titular, Daniel Yofra, sostuvo que “a este Gobierno hay que enfrentarlo con huelgas” y no solo con manifestaciones. Ese posicionamiento aceleró el debate interno y consolidó la idea de que el conflicto ingresó en una etapa de mayor dureza.

El escenario político

En este sentido, el oficialismo busca acelerar la aprobación en Diputados tras la media sanción obtenida en el Senado. El proyecto introduce cambios estructurales en indemnizaciones, jornada laboral, negociación colectiva y derecho de huelga. La oposición peronista anticipa que intentará modificar artículos clave; si eso ocurriera, la iniciativa debería regresar a la Cámara alta, un escenario que la Casa Rosada procura evitar.

Desde el bloque de la oposición, el senador José Mayans calificó la reforma como “regresiva” e “inconstitucional” y cuestionó el tratamiento exprés del texto. El oficialismo, en cambio, sostiene que la norma es indispensable para promover empleo formal y reducir litigiosidad.

En este aspecto, la determinación de la CGT agrega un nuevo factor de presión sobre un debate que ya desborda el plano técnico y se inscribe en una disputa más amplia sobre el modelo económico y social.

Un conflicto en escalada

El paro general marcará un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno y el movimiento obrero organizado. Hasta ahora, pese a las tensiones, existían canales informales de diálogo.

La incorporación del artículo sobre licencias fue interpretada como una señal de que esos puentes quedaron debilitados.

La discusión en Diputados no solo definirá el destino de la reforma, sino también el alcance de la respuesta sindical. Si el oficialismo logra sostener el núcleo del proyecto, el conflicto podría profundizarse. Si, en cambio, prosperan modificaciones sustantivas, la negociación volverá a reconfigurarse.

Por ahora, la CGT eligió su herramienta histórica. Sin movilización, pero con la expectativa de alto acatamiento, apuesta a que el silencio de las fábricas, oficinas y estaciones de transporte sea más elocuente que cualquier discurso.

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Víctor Menéndez: “No se puede salir de la crisis ajustando siempre sobre los trabajadores”

El secretario general del sindicato de estaciones de servicio de San Juan, Víctor Menéndez, analizó el reciente acuerdo salarial del sector, la persistente pérdida del poder adquisitivo y el debate por la reforma laboral. Alertó sobre el impacto en las provincias, defendió los derechos adquiridos y reclamó una salida basada en producción y empleo.

En un momento económico marcado por la desaceleración del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y un clima de creciente tensión laboral, el sector de estaciones de servicio en San Juan logró cerrar un acuerdo salarial que, aunque insuficiente frente a la realidad inflacionaria, busca evitar un mayor deterioro de los ingresos de los trabajadores. Así lo expresó Víctor Menéndez, secretario general del gremio y dirigente de la CGT regional, al analizar el cierre de la paritaria y el contexto que atraviesa el mundo del trabajo.

El acuerdo contempla un bono extraordinario de 80 mil pesos en diciembre, junto con incrementos del 4% en enero y otro 4% en febrero, con carácter remunerativo, lo que permitirá cerrar la paritaria 2025. “Sabemos que no es el salario que realmente debería ganar un trabajador, pero lo importante es no quedar totalmente desfasados”, señaló Menéndez, al tiempo que remarcó que la discusión salarial se reabrirá en abril.

Más allá de los números, el dirigente gremial fue categórico al describir la situación social. “La inflación que informa el Gobierno no se condice con lo que pasa en la calle. Los aumentos se sienten en el supermercado, en la carnicería, en la panadería”, afirmó, y reconoció que las negociaciones paritarias se desarrollan en un marco adverso, donde el objetivo central es no seguir perdiendo frente al costo de vida.

En este contexto, Menéndez advirtió que los salarios vienen quedando por debajo de la inflación desde hace varios meses, una tendencia que erosiona de manera sostenida el poder de compra. “Estamos navegando aguas turbulentas, tratando de cubrir lo esencial, pero siempre con la incertidumbre de no saber hasta cuándo se puede sostener esta situación”, graficó.

El análisis del dirigente se amplió hacia el debate de fondo que atraviesa la agenda nacional: la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Desde su rol en la CGT, Menéndez expresó una postura crítica y trazó una línea clara. “Se puede discutir una reforma que contemple a trabajadores y empresarios, especialmente a las pymes, pero no una que implique una quita masiva de derechos adquiridos”, subrayó.

Según explicó, los cambios propuestos afectan especialmente a quienes tienen antigüedad y estabilidad laboral, y trasladan el costo del ajuste al eslabón más débil. “En este país, el hilo siempre se corta por lo más delgado, y otra vez quieren que sea el trabajador”, advirtió.

Además, puso el foco en el impacto fiscal y político en las provincias, alertando que una reforma laboral como la planteada desde Nación podría significar una fuerte caída en los recursos coparticipables. “Menos impuestos para los grandes grupos económicos es menos dinero para las provincias, menos obra pública y menos capacidad de respuesta del Estado”, sostuvo, y llamó a los gobernadores y legisladores a analizar con responsabilidad cada voto.

Menéndez también se refirió a las tensiones internas dentro del movimiento obrero, donde algunos sectores reclaman medidas más confrontativas frente al Gobierno. Sin desconocer esas posiciones, valoró la instancia de diálogo que impulsa la conducción de la CGT, aunque dejó en claro que el límite es el perjuicio a los trabajadores.

El dirigente fue aún más duro al describir el modelo económico actual, al que responsabilizó por el cierre de empresas, la caída de la producción y el avance de la informalidad laboral. “Hoy la informalidad ya le gana al empleo en blanco. Es un dato alarmante”, señaló, y cuestionó los discursos oficiales que minimizan la pobreza y el deterioro social.

Planes sociales: cifras récord y un mercado laboral en retirada

Uno de los ejes centrales de la advertencia sindical estuvo puesto en la expansión de los planes sociales, un fenómeno que el sindicalista describió como el reflejo más claro del retroceso del empleo genuino. Según datos oficiales y estimaciones coincidentes, más de seis millones de personas reciben actualmente planes sociales o transferencias directas del Estado, una cifra que duplica largamente los niveles registrados hace poco más de una década.

Como referencia histórica, Menéndez recordó que a comienzos de la década de 2010 el número de beneficiarios rondaba los doscientos setenta mil planes, mientras que hoy el universo de asistencia estatal se ubica entre seis y siete millones de personas, según el tipo de programa considerado. “Nos dicen que baja la pobreza, pero cada vez hay más argentinos dependiendo de una ayuda del gobierno. Eso no es inclusión social, es fracaso del sistema productivo”, sostuvo.

Desde la mirada sindical, el diagnóstico es contundente: sin producción no hay empleo, y sin empleo no hay salida social. El gremialista cuestionó un modelo que prioriza el ajuste fiscal y la contención estadística de la pobreza, pero descuida la generación de trabajo registrado.

“Cuando cae la producción, lo primero que se pierde es el empleo. Después aparecen los planes para contener el conflicto social, pero sin resolver el problema de fondo”, señaló. Para el dirigente, el asistencialismo masivo no solo es económicamente inviable a largo plazo, sino que también debilita la cultura del trabajo y la cohesión social.

La advertencia del gremio de estaciones de servicio trasciende la paritaria y expone una crisis estructural del mercado laboral argentino. El acuerdo salarial aparece como un alivio mínimo en un escenario donde los ingresos pierden frente a la inflación, el empleo formal retrocede y más de seis millones de personas dependen de planes sociales para subsistir.

Para Víctor Menéndez, el problema no es la asistencia en sí, sino su transformación en política permanente ante la ausencia de un proyecto productivo. La salida, sostiene, no está en multiplicar subsidios ni en ajustar salarios, sino en reconstruir un modelo basado en producción, empleo registrado y salarios que permitan vivir con dignidad. Sin ese cambio de rumbo, la Argentina corre el riesgo de consolidar un esquema de pobreza administrada, sin trabajo ni futuro.

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