CONÉCTATE CON NOSOTROS

El plan de privatizaciones del presidente Javier Milei recibió hoy un golpe letal al revelarse que el bloque Hacemos Coalición Federal que lidera Miguel Pichetto no avalará la inclusión dentro de ese paquete de Aerolíneas Argentinas, el Correo y Radio Televisión Argentina (RTA) en el marco de la discusión de la ley de Bases que se votará el próximo jueves en la Cámara de Diputados.

En una reunión que varios referentes de este bloque opositor mantuvieron en el primer piso del Palacio Legislativo, consensuaron que avalarán el esquema más reducido de privatizaciones que quedó plasmado en el dictamen que fue sancionado en el Senado.

De esta manera, el oficialismo quedaría sin los votos suficientes para impulsar la privatización de la aerolínea de bandera, el correo oficial y los medios públicos, objetivos que están en la mira del jefe de Estado desde que asumió el poder en la Casa Rosada.

Del cónclave participaron, además de Pichetto, Emilio Monzó, Nicolás Massot, Oscar Agost Carreño, Margarita Stolbizer, Esteban Paulón, Juan Brügge y Francisco Morchio.

Según pudo saber Noticias Argentinas, el compromiso de Hacemos Coalición Federal con el Gobierno llega hasta acompañar el rescate de la vuelta de Ganancias y la rebaja de Bienes Personales, dos iniciativas que se encuentran en la Ley de Medidas Fiscales.

Pero en lo que refiere a la Ley Bases respetarán los términos de la sanción del Senado y no insistirán con aspectos de la media sanción de Diputados como sí harán la UCR y el PRO.

En este sentido, tampoco van a apoyar la eliminación de la moratoria previsional, un artículo que se retiró del dictamen antes de que se votase en general en el Senado. 

Hacemos justifica su apoyo a insistir en Diputados con la restitución de Ganancias y la rebaja de Bienes Personales en el hecho de que estaban en el dictamen que se aprobó en general en el Senado, antes de que esos artículos específicos cayeran en el tratamiento en particular.

Continúe Leyendo

destacada

La Corte cerró una puerta al Gobierno y acelera la pulseada por el financiamiento universitario

El máximo tribunal rechazó los intentos del Poder Ejecutivo para apartar a los magistrados que intervienen en la causa impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional. La decisión fortalece el proceso judicial que exige la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y abre un escenario de presión sobre la Casa Rosada para actualizar salarios, partidas de funcionamiento y becas estudiantiles.

La Corte Suprema de Justicia rechazó los planteos del Gobierno nacional para apartar a los magistrados que intervienen en la causa iniciada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), una resolución que despeja obstáculos procesales y permite que continúe avanzando el expediente que reclama la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

La decisión del máximo tribunal representa un revés para la estrategia judicial desplegada por la administración de Javier Milei y fortalece las expectativas de las casas de estudio, que buscan una recomposición presupuestaria capaz de revertir el severo deterioro acumulado en salarios docentes, partidas operativas y programas de investigación.

El fallo, firmado el 4 de junio, desestimó la queja presentada por el Estado nacional contra resoluciones previas que habían rechazado la recusación del juez federal Diego Martín Cormick y de integrantes de la Cámara Contencioso Administrativa Federal. El Gobierno sostenía que ambos magistrados debían apartarse por desempeñarse como docentes en universidades públicas que forman parte del colectivo demandante.

Sin embargo, la Corte fue categórica al señalar que la actividad académica desarrollada en instituciones universitarias estatales no configura por sí misma un interés personal, directo ni relevante en el resultado del litigio. Asimismo, recordó que los mecanismos de recusación constituyen herramientas excepcionales cuya aplicación debe interpretarse de manera restrictiva para preservar el principio constitucional del juez natural.

La resolución también descartó un pedido aún más amplio impulsado por el Poder Ejecutivo: que los propios ministros del máximo tribunal se excusaran de intervenir en la causa debido a sus vínculos con actividades académicas en universidades nacionales.

La controversia se profundizó cuando el Gobierno dictó el Decreto 759/2025, mediante el cual condicionó la ejecución de la norma a la definición previa de una fuente específica de financiamiento y a la incorporación de partidas presupuestarias correspondientes.
Esa decisión fue interpretada por las universidades como una virtual paralización de la ley y motivó la presentación de un amparo colectivo que hoy se encuentra en pleno trámite judicial.

Salarios, presupuesto y funcionamiento

El trasfondo económico explica buena parte de la magnitud alcanzada por el conflicto.
Las organizaciones universitarias sostienen que desde el inicio de la actual gestión nacional los salarios docentes y no docentes registraron una pérdida cercana al 52% frente a la inflación acumulada, mientras que las partidas destinadas al funcionamiento institucional presentan un deterioro estimado en torno al 45%.

Las restricciones presupuestarias impactan sobre múltiples dimensiones de la actividad universitaria. Desde el mantenimiento edilicio y los servicios básicos hasta proyectos científicos, actividades de extensión, programas académicos y sistemas de becas, numerosos rectores vienen advirtiendo sobre las dificultades para sostener el funcionamiento normal de las instituciones.

Con la decisión de la Corte Suprema, la causa continuará avanzando bajo la órbita de los mismos magistrados cuestionados por el Gobierno. Mientras tanto, el confrontación por el financiamiento universitario suma un nuevo episodio y se consolida como uno de los principales desafíos institucionales que deberá afrontar la administración nacional en los próximos meses.

Continúe Leyendo

destacada

La Iglesia reunió a las centrales obreras y crece la preocupación por el empleo

La convocatoria de monseñor Jorge Lozano a las tres centrales sindicales de San Juan se convirtió en una instancia de análisis sobre la situación económica y laboral que atraviesa el país. En ese contexto, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Víctor Menéndez, destacó la importancia del diálogo impulsado por la Iglesia, advirtió sobre el deterioro del poder adquisitivo y cuestionó los alcances de la reforma laboral recientemente reglamentada.

La reunión que mantuvieron representantes de las tres centrales obreras de San Juan con monseñor Jorge Lozano dejó una postal poco frecuente en tiempos de fuertes divisiones políticas y sociales. Más allá de las particularidades de cada organización, el encuentro permitió construir un diagnóstico común sobre una realidad que preocupa tanto al movimiento sindical como a la Iglesia: el avance de las dificultades económicas, la pérdida de ingresos en amplios sectores de la población y el aumento de incertidumbre que atraviesa al mundo del trabajo.

La convocatoria del arzobispo sanjuanino se inscribió en una serie de encuentros que la Iglesia viene promoviendo en distintos puntos del país con el objetivo de escuchar de primera mano las problemáticas que afectan a trabajadores, jubilados, sectores populares y organizaciones intermedias. En San Juan, la respuesta sindical fue contundente. Las tres centrales participaron de una mesa de diálogo donde se abordaron temas vinculados al empleo, los despidos, la situación salarial, el endeudamiento familiar y las consecuencias sociales derivadas del actual modelo económico.

Entre los asistentes estuvo Víctor Menéndez, titular del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, quien valoró especialmente el papel que la Iglesia está desempeñando como espacio de encuentro en un ámbito marcado por la fragmentación.

“El mensaje fue muy claro. Nadie se salva solo. Hay una preocupación genuina por lo que están viviendo los trabajadores, los jubilados y quienes han quedado al margen de cualquier posibilidad de progreso”, señaló el dirigente.

Según explicó, durante la reunión se analizaron fenómenos que comienzan a consolidarse como nuevas expresiones de vulnerabilidad social. Entre ellos mencionó el aumento de los problemas vinculados a la salud mental, el estrés provocado por la incertidumbre económica, la pérdida de capacidad de consumo y el crecimiento de situaciones de endeudamiento que afectan a numerosas familias.

“Cada vez son más los trabajadores que llegan con angustia porque el salario ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas. Esa realidad atraviesa a todas las actividades y genera consecuencias que van mucho más allá de lo económico”, sostuvo.

Un acuerdo salarial en medio de una recuperación esquiva

Con este cuadro a ese análisis de carácter más amplio, Menéndez confirmó que el sector de estaciones de servicio logró cerrar una nueva negociación salarial tras varias reuniones con las cámaras empresarias de San Juan, Mendoza y San Luis.

El entendimiento contempla una recomposición del 2,5% para mayo acompañada por una suma fija, mientras que para junio se acordó un incremento adicional del 2%, junto con un bono de 47.500 pesos.

Aunque valoró el acuerdo alcanzado, el dirigente reconoció que los aumentos continúan lejos de compensar la pérdida acumulada durante los últimos años.

“No es el porcentaje que los trabajadores necesitan, pero entendimos que era necesario avanzar porque dilatar las negociaciones termina perjudicando aún más el bolsillo de los compañeros”, explicó.

A su criterio, el principal desafío continúa siendo la recuperación del poder adquisitivo perdido desde finales de 2023. Un proceso que, según afirmó, demandará varios años y requerirá un escenario económico mucho más favorable que el actual.

“La caída del salario real ha sido muy profunda. Recuperar ese terreno no será sencillo y exige una estrategia sostenida de negociación”, advirtió.

Reforma laboral: el eje de una disputa que recién comienza

Otro de los temas que ocupó un lugar central en sus declaraciones fue la reglamentación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, una iniciativa que el sindicalismo observa con mucha preocupación y que promete abrir una extensa batalla judicial.

Menéndez sostuvo que las modificaciones introducidas representan una transformación estructural de las relaciones laborales y cuestionó especialmente los cambios vinculados al régimen indemnizatorio, los bancos de horas y los nuevos mecanismos de flexibilización.

“Se puede discutir la modernización de normas y convenios, pero no la eliminación de derechos conquistados durante décadas. Lo que observamos es un avance que altera principios fundamentales de protección al trabajador”, afirmó.

Para el dirigente, varios de los aspectos incorporados por la nueva legislación podrían derivar en una fuerte litigiosidad en los próximos años, a medida que comiencen a aplicarse en los distintos ámbitos laborales.

En ese sentido, consideró que el debate recién comienza y que serán los tribunales los encargados de definir la validez constitucional de algunos de los puntos más controvertidos.

La unidad como respuesta

Más allá de contrastes gremiales y de las discusiones propias de cada actividad, Menéndez entiende que el momento exige fortalecer los espacios de articulación entre organizaciones sindicales, movimientos sociales, instituciones religiosas y distintos actores de la comunidad. La reunión con Lozano, aseguró, dejó precisamente ese mensaje.

“La defensa del trabajo, de los jubilados, de la educación pública y de quienes atraviesan situaciones difíciles requiere esfuerzos colectivos. Ninguna organización puede afrontar sola una realidad tan compleja”, expresó.

La coincidencia entre las tres centrales obreras, sumada al acompañamiento de la Iglesia, aparece así como una señal relevante en un entorno caracterizado por la incertidumbre económica y la tensión social.

Una preocupación que trasciende a los gremios

El encuentro realizado en San Juan dejó en evidencia que las inquietudes vinculadas al empleo, los ingresos y las condiciones de vida ya no constituyen únicamente una agenda sindical. También forman parte de una preocupación más amplia que involucra a instituciones con fuerte presencia territorial y capacidad de contención social.

Mientras los gremios buscan preservar salarios y derechos laborales en un marco de profundas transformaciones, la Iglesia procura mantener abiertos espacios de diálogo que permitan visibilizar las dificultades que atraviesan amplios sectores de la sociedad.

En ese cruce de miradas, la reunión encabezada por monseñor Lozano adquirió una dimensión que excedió el plano protocolar. Fue, sobre todo, una fotografía de época: la de organizaciones distintas que, desde lugares diferentes, observan con inquietud el deterioro de las condiciones de vida y coinciden en que la reconstrucción del tejido social demandará más unidad, más diálogo y una mayor atención a quienes hoy soportan el peso más severo de la crisis.

Continúe Leyendo

destacada

Orrego consiguió el respaldo legislativo para impulsar el mayor programa de inversión pública de su gestión

La Cámara de Diputados aprobó la iniciativa que faculta al Ejecutivo provincial a gestionar hasta 600 millones de dólares para obras de infraestructura. El proyecto reunió apoyos por fuera del oficialismo, expuso divisiones dentro del peronismo y consolidó uno de los movimientos políticos más relevantes desde la asunción de Marcelo Orrego.

La aprobación de la Ley de Financiamiento para el Desarrollo y Crecimiento Provincial dejó mucho más que una autorización para buscar recursos en los mercados financieros. La votación realizada este jueves en la Cámara de Diputados significó una demostración de fortaleza política para el gobernador sanjuanino, que consiguió articular una mayoría amplia alrededor de una iniciativa destinada a modificar la escala de inversión pública en la provincia.

El proyecto fue respaldado por 23 legisladores, mientras que 12 optaron por rechazarlo y un diputado estuvo ausente. El resultado no sólo garantizó la sanción de la norma; también dejó al descubierto una configuración parlamentaria que excedió los límites de la coalición gobernante y encontró acompañamiento en sectores de la oposición que consideraron prioritario respaldar una agenda vinculada a infraestructura, vivienda y servicios esenciales.

La presencia del mandatario en las gradas de la Legislatura aportó una señal adicional sobre la relevancia que el Ejecutivo atribuyó al debate. No se trataba de una sesión ordinaria más. En juego estaba una de las piezas centrales de la arquitectura económica diseñada por la administración provincial para afrontar demandas históricas vinculadas al déficit habitacional, la conectividad vial, la gestión del agua y la expansión de redes de saneamiento.

La norma autoriza al Gobierno a gestionar financiamiento por hasta 600 millones de dólares mediante distintas alternativas disponibles en el sistema financiero nacional e internacional. Según establece el texto aprobado, los fondos deberán orientarse exclusivamente a inversiones de capital y quedarán excluidos de cualquier aplicación vinculada al sostenimiento de la estructura administrativa del Estado.

Desde la Casa de Gobierno sostienen que San Juan atraviesa una instancia decisiva. La aceleración de inversiones privadas en sectores estratégicos vitales exige una infraestructura capaz de responder a nuevas exigencias logísticas, energéticas y urbanas. Bajo esa premisa, el Ejecutivo entiende que limitar la discusión al endeudamiento implica observar apenas una parte del problema: la verdadera disputa gira en torno a la capacidad de la provincia para acompañar transformaciones económicas de gran magnitud sin quedar rezagada por carencias funcionales.

Entre los destinos previstos aparecen la construcción de viviendas, la ampliación de sistemas de agua potable, la modernización de canales y obras hidráulicas, la mejora de corredores productivos y la ejecución de intervenciones orientadas a fortalecer la competitividad territorial.

La administración provincial considera que esos trabajos constituyen un requisito indispensable para sostener la expansión de actividades generadoras de empleo y divisas.

El debate legislativo reflejó dos visiones claramente diferenciadas. Quienes acompañaron la iniciativa argumentaron que la provincia necesita recuperar capacidad de inversión en infraestructura y anticiparse a demandas que ya comienzan a manifestarse. Del otro lado, los sectores que votaron en contra plantearon reparos vinculados al volumen del financiamiento autorizado, las condiciones de contratación y las obligaciones que podrían recaer sobre futuras gestiones.

Tras la votación, Orrego defendió la iniciativa con un discurso enfocado en la necesidad de abandonar miradas de corto alcance. El mandatario sostuvo que las provincias que logran consolidar ciclos sostenidos de expansión económica son aquellas capaces de ejecutar inversiones antes de que las necesidades se transformen en limitaciones. Bajo esa lógica, cuestionó a quienes rechazaron la propuesta y sostuvo que el debate debería centrarse en las oportunidades que San Juan está en condiciones de aprovechar.

La sanción de la ley abre ahora una etapa diferente. Con la autorización legislativa ya obtenida, el Gobierno deberá avanzar en tratados financieros, estructuración de proyectos y definiciones técnicas que determinarán el alcance efectivo del programa.

Continúe Leyendo

Tendencias