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Eugenia Cortona, licenciada en sociología con más de una década de gestión el área de educación del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ocupará un cargo clave en la relación con los sindicatos en materia de capacitación y formación laboral.

El gobierno de Javier Milei ya superó las 50 renuncia de funcionarios en apenas seis meses de gestión, y buena parte de los movimientos se registraron en el super ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello.

A los recientes movimientos en el sector de asistencia social con el escándalo de los alimentos, se suman las repetidas designaciones y desvinculaciones en el ámbito de la Secretaría de Trabajo que hoy conduce Julio Cordero, quien reemplazó a Omar Yasín en marzo pasado.

En un récord para todo Gobierno, Milei ya tuvo dos secretarios de Trabajo y cuatro subsecretarios de Trabajo, pero además cada salida generó el corrimiento de segundas y terceras líneas.

Tal es así que una de las áreas estratégicas de la cartera, la subsecretaría de Empleo y  Formación Laboral, cuenta con nueva titular. Se trata de la licenciada Eugenia Cortona, oficializada en el cargo el pasado lunes por Decreto 478/2024 del ministerio de Capital Humano.

La subsecretaría estuvo encabezada hasta mediados de mayo por Luis Palomino, quien renunció al cargo tras el desplazamiento de Liliana Acosta de Archimbal de la subsecretaría de Trabajo tras el escándalo que involucró a Manuel Adorni con la creación de un sindicato.

Cortona llega a Trabajo con un pasado cercano en la gestión del gobierno de la Ciudad en tiempos de Horacio Rodriguez Larreta. La licenciada se desempeñó durante años en el área de Educación, accediendo en 2019 al cargo de subsecretaria de Aprendizaje a lo largo de la vida.

El áerea de Formación de la subsecretaría de Empleo quedaría a cargo de Juan Pablo Becerra, que llegaría de la mano de Cortona, también con pasado en Educación del gobierno porteño.

La nueva funcionaria deberá aceitar un agenda de trabajo con el movimiento obrero, en materia de capacitación y formación laboral.

Con los cambios recientes, la Secretaría de Trabajo mantiene al mando de Julio Cordero y las estratégicas subsecretaría de Trabajo y Empleo, a cargo de Martín Huidobro y Cortona, respectiamente.

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Precios por las nubes en Pascuas: subas de hasta 60% golpean el consumo y encarecen la tradición


Un informe de la consultora Focus Market reveló subas significativas en los productos tradicionales de Semana Santa, con incrementos que superan el 60% en algunos casos. El fenómeno impacta directamente en el consumo y expone el peso de los costos en la formación de precios.

Las celebraciones de Pascuas llegan este año con un componente cada vez más determinante: el precio. Los productos típicos registraron aumentos generalizados, con variaciones que, en algunos casos, superan ampliamente la inflación promedio y condicionan las decisiones de consumo de los hogares.

El relevamiento elaborado por Focus Market identifica a las roscas como uno de los productos más afectados. La versión de 500 gramos experimentó un incremento interanual del 63%, pasando de $8.000 a $13.000. La tendencia se replica en otros tamaños: la rosca de 900 gramos trepó un 52% hasta los $25.000, mientras que la de 400 gramos alcanzó los $5.150, con una suba del 47%. Se trata de un producto emblemático cuya variación sintetiza el impacto de los costos en la cadena de producción.

Desde la consultora explican que el aumento no responde a un pico de demanda, sino al encarecimiento de insumos clave, lo que traslada presión directamente a los precios finales. Harina, manteca, huevos y otros componentes básicos registraron incrementos que, acumulados, explican buena parte del ajuste.

La categoría de los huevos de chocolate también evidencia un proceso similar, aunque con una dispersión mayor. El paquete de mini huevos de 24 unidades encabezó las subas con un 49%, seguido por productos de distintos gramajes que oscilaron entre el 27% y el 45%. En paralelo, los huevos rellenos —una variante cada vez más demandada— aumentaron un 36%, consolidándose como una opción de mayor valor agregado, pero también de mayor impacto en el bolsillo.

El fenómeno no se limita a los productos dulces. En el rubro pescados, tradicionalmente más demandado durante el Viernes Santo, también se registraron incrementos relevantes. El calamar lideró las subas con un 59% interanual, mientras que el filet de merluza aumentó un 27%. En tanto, las milanesas de pescado y el kanikama mostraron variaciones más moderadas, del 15% y 9% respectivamente, evidenciando una dispersión que responde tanto a la oferta como a la estructura de costos de cada producto.

Este escenario configura un patrón ya recurrente en fechas estacionales: aumentos concentrados en bienes de consumo específico, que adquieren mayor visibilidad por su vínculo cultural y simbólico. Sin embargo, la magnitud de las subas introduce un factor diferencial, ya que obliga a los consumidores a redefinir hábitos, sustituir productos o directamente reducir cantidades.

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Malvinas, entre memoria y economía: fuerte pronunciamiento del movimiento obrero

En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la Mesa Sindical ratificó el reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y denunció la explotación de recursos naturales en la zona. El escrito advierte sobre intereses económicos en juego y redefine la causa como un eje político y productivo.

El 2 de abril volvió a poner en primer plano una de las causas más persistentes de la política exterior argentina, aunque esta vez con un énfasis que trasciende la conmemoración. En un comunicado de fuerte tono político, la Mesa Sindical —espacio que nuclea a más de medio centenar de organizaciones gremiales— articuló memoria, soberanía y recursos naturales en una misma narrativa, al denunciar lo que calificó como “colonialismo sin filtro” en el Atlántico Sur.

El documento no se limita a la reivindicación histórica. Por el contrario, redefine el eje del reclamo al subrayar que la disputa por las Malvinas no es solo territorial, sino también económica y estratégica. “No es un planteo nostálgico, sino un principio político, económico e histórico”, afirmaron los gremios, en una formulación que busca actualizar el sentido del reclamo en función de los intereses contemporáneos.

En ese sentido, uno de los puntos centrales es la denuncia sobre la explotación hidrocarburífera en la zona en disputa. Las organizaciones señalaron el avance del proyecto “Sea Lion”, impulsado por las compañías Rockhopper Exploration PLC y Navitas Petroleum LP, en la cuenca norte del archipiélago, con un potencial estimado de al menos 170 millones de barriles de petróleo. Según la Mesa Sindical, estas actividades se desarrollan bajo licencias otorgadas por autoridades locales reconocidas por el Reino Unido, lo que consideran una vulneración de los derechos soberanos argentinos.

La advertencia se extiende también al plano pesquero. El comunicado apunta a la presencia de flotas extranjeras —provenientes de China, España, Corea del Sur y el propio Reino Unido— que operan en aguas adyacentes, configurando, según la mirada gremial, un esquema de depredación que profundiza la pérdida de recursos estratégicos.

Pero el texto no pierde de vista su dimensión simbólica. La reivindicación de los combatientes de la Guerra de Malvinas ocupa un lugar central, con menciones explícitas a los 649 caídos, los heridos y los miles de efectivos que participaron del conflicto. La evocación histórica se complementa con referencias a episodios anteriores, como la resistencia de Antonio Rivero en el siglo XIX o la denominada Operación Cóndor de 1966, construyendo una línea de continuidad en la lucha por la soberanía.

El amplio respaldo sindical refuerza el peso político del pronunciamiento. Entre las organizaciones firmantes se encuentran gremios de sectores estratégicos —energía, salud, educación, transporte y comunicación—, lo que amplifica el alcance del mensaje y lo posiciona como una expresión representativa de una parte significativa del movimiento obrero.

En ese aspecto, la declaración también puede leerse como una intervención en el debate público más amplio. Al vincular soberanía con recursos naturales, los gremios introducen una dimensión económica que dialoga con la agenda actual, marcada por la necesidad de divisas, inversiones y desarrollo energético.

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Entre la protesta y la Justicia: el frente universitario endurece su postura

Con niveles de adhesión que alcanzan hasta el 80%, los gremios universitarios intensifican el plan de lucha mientras un fallo judicial obliga al Ejecutivo a cumplir la ley de financiamiento. El conflicto se proyecta hacia abril con nuevas medidas y una posible marcha federal.

La crisis universitaria atraviesa una nueva fase de escalada. En una situación marcada por la pérdida del poder adquisitivo y la falta de actualización presupuestaria, los gremios que integran el Frente Sindical de Universidades Nacionales avanzan con una huelga de 72 horas que, según sus referentes, registra niveles de acatamiento elevados en todo el país.

En San Juan, el secretario general de ADICUS, Jaime Barcelona, describió una adhesión “contundente”, con cifras que oscilan entre el 60% y el 80% según las unidades académicas, e incluso con paralización total en algunos departamentos. “Hay mucho enojo y mucho apoyo de los docentes y no docentes”, sintetizó, al dar cuenta del clima que atraviesa al sistema universitario.

La medida de fuerza, iniciada a comienzos de la semana, se inscribe en una estrategia de presión que combina acciones gremiales con un frente judicial cada vez más activo. En ese marco, la reciente resolución que obliga al Estado nacional a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario fue recibida como un respaldo clave por parte de los sindicatos.

“Es una noticia positiva”, sostuvo Barcelona, al recordar que la normativa ya había sido ratificada por el Congreso en más de una oportunidad y que su cumplimiento resulta obligatorio mientras no exista una sentencia definitiva en contrario. La medida cautelar, que tiene efectos inmediatos, refuerza la exigencia de recomposición salarial y normalización de las partidas destinadas al funcionamiento de las universidades.

Desde el sector gremial interpretan que el fallo coloca al Gobierno en una situación de definición. “Debería convocar a paritarias y presentar una propuesta concreta sobre cómo va a saldar lo adeudado desde diciembre de 2023”, señaló el dirigente, aludiendo tanto a los salarios como a los fondos operativos.

El trasfondo del conflicto, sin embargo, excede circunstancias. La falta de respuesta oficial alimenta una percepción de ruptura en los mecanismos institucionales de negociación.

Barcelona fue más allá al cuestionar la actitud del Ejecutivo frente a una norma vigente: “Nos preguntamos cómo puede desatender una ley. Son situaciones que no tienen antecedentes”.

En esa línea, el dirigente planteó que la persistencia del conflicto responde a una lógica de ajuste que, a su juicio, trasciende lo estrictamente fiscal. “Entendemos que buscan sostener un enfoque ideológico, aun cuando eso implique afectar a la universidad y al propio Estado”, afirmó.

La situación actual, lejos de descomprimirse, anticipa una profundización de las medidas. El gremio confirmó que en los próximos días se definirán nuevas acciones para abril, que podrían incluir paros adicionales y la convocatoria a una marcha federal universitaria. La decisión final quedará en manos del congreso de la federación docente, aunque la perspectiva de lucha aparece condicionada por la eventual respuesta del Gobierno.

“Si hay convocatoria al diálogo, evaluaremos cómo continuar. Pero si no hay avances, las medidas van a seguir”, advirtió Barcelona, marcando el pulso de una negociación que, por ahora, no encuentra canales efectivos.

En simultaneo a la confrontación, el dirigente destacó una iniciativa que refleja otra dimensión del rol sindical: la entrega de escrituras del proyecto habitacional ADICUS I, un emprendimiento colectivo que demandó ocho años de desarrollo. La concreción del plan, atravesado por crisis económicas, pandemia y devaluaciones, fue valorada como un logro significativo para los afiliados.

“Es una gran satisfacción haber acompañado a los trabajadores en el acceso a la tierra y en la posibilidad de proyectar su vivienda”, expresó, al subrayar el componente solidario y organizativo del proyecto.

El conflicto universitario combina hoy tres dimensiones que se retroalimentan: la protesta gremial, la intervención judicial y la ausencia de definiciones políticas. La alta adhesión a las medidas de fuerza revela un malestar extendido, mientras que los fallos judiciales introducen presión institucional sobre el Ejecutivo.

En ese cruce, la discusión por el financiamiento universitario deja de ser un reclamo sectorial para convertirse en un debate sobre prioridades públicas y respeto por el marco legal. La resolución del conflicto dependerá, en última instancia, de la capacidad de las partes para reconstruir canales de diálogo en un escenario de tirantez progresiva.

Mientras tanto, el sistema universitario transita una situación de incertidumbre donde cada decisión —o su ausencia— impacta no solo en docentes y estudiantes, sino en uno de los pilares centrales del desarrollo científico y educativo del país.

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