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Nancy Pazos, en representación de la organización Periodistas Argentinas, expuso este jueves en el Salón Azul del Senado y señaló, entre otras cosas: «Estamos en peligro cuando dispensan de producir a más de 700 trabajadoras y trabajadores de la agencia estatal Télam”.

El debate en comisión de la Ley Bases concluyó el jueves por la noche en el Senado, sin que el oficialismo de La Libertad Avanza lograra avanzar en un dictamen para poder llevar el proyecto al recinto.

Una de las últimas expositoras en ese debate fue la periodista Nancy Pazos, en representación de la organización Periodistas Argentinas, quien -al exponer este jueves en el Salón Azul del Senado- pidió a los legisladores que “no legitimen por ley el fin del periodismo federal y democrático”, destacó la necesidad de que el Poder Ejecutivo abone las deudas impagas en concepto de publicidad y defendió el rol de los medios públicos.

Antes de la exposición de Pazos en el Salon Azul, hubo una intervención afuera del Congreso: el grupo Las Criadas rodeó caminando el edificio, vestidas con capas rojas y cofias blancas, como las protagonistas de la novela, y luego serie, de Margaret Atwood, “El cuento de la criada”.

Las mujeres portaban carteles con las frases: “Información o cuento”, No voten el fin del periodismo”, “Medios públicos y sin censura”, “Télam no se cierra, se defiende”, “Radio Nacional no se vende”, “No al cierre de la Defensoría del Público”, “Con esta ley la libertad no avanza”, “Le gusta cuando callas” y “No vendan por ley las noticias”.

Luego, en su alocución en el Salón Azul, la periodista Pazos planteó: “Estamos ante el peligro de convertir por ley información en propaganda. Y ustedes, senadoras y senadores, pueden evitarlo. Lo que nosotras venimos a compartir con ustedes hoy es una preocupación: la libertad de expresión está en peligro. Nosotras estamos en peligro”.

“Estamos en peligro cuando en las coberturas de actos y movilizaciones nos disparan gases y balas de gomas. Los datos: más de 40 periodistas sufrieron esto mientras estaban trabajando, lo denunciamos ante la CIDH y la ministra de Seguridad nos pidió disculpas por estos atropellos”, continuó.

Pazos analizó: “Estamos en peligro cuando el Presidente dedica una catarata de mensajes para estigmatizar a colegas y medios que informan sobre aquello que las autoridades consideran ‘impertinente’” y describió que “4 de cada 10 agresiones a la prensa tuvieron como protagonistas al Presidente o a sus ministros, según el relevamiento del Monitoreo de Libertad de Expresión de FOPEA”. 

En ese sentido, expuso que “la cifra resume la dinámica de la relación entre el nuevo jefe de Estado y la prensa: descalifica, insulta, acusa y agrede verbalmente con asiduidad a periodistas y medios”.

Luego, continuó: “Estamos en peligro cuando el Estado no paga a los medios las deudas contraídas y elimina la pauta oficial, todo al mismo tiempo y sin dar posibilidades financieras de adaptarse al cambio de las reglas de un juego que dominó la relación entre Estado y medios de comunicación durante décadas”. 

La profesional precisó que “las deudas impagas afectan a 328 medios”, reconoció que “hasta ahora el reparto de la pauta oficial no era transparente”, pero dijo que “sí lo era su ejecución: podíamos hacer un pedido de acceso a la información pública y tener el detalle de qué medio cobró cada peso. Ya no”. 

“El Estado sigue gastando recursos públicos para difundir sus mensajes, pero el manejo de esa caja es ahora opaco y socialmente incontrolable”, apuntó.

Así, la conductora de “El amor es más fuerte” de Radio 10, expuso: “Estamos en peligro cuando dispensan de producir a más de 700 trabajadoras y trabajadores de la agencia estatal Télam”. 

“Esto significa que el Estado sigue pagando esos sueldos, pero desde hace cinco meses ha preferido despreciar la recaudación que Télam producía mensualmente. Y lo que Télam dejó de producir es información y dinero: es decir, las noticias producidas por 32 delegaciones provinciales y lo que estaba cobrando por los servicios que prestaba, que en cinco meses de parálisis representa una pérdida de 17 mil millones de pesos”, explicó.

En ese contexto, agregó que “todo el servicio que brinda RTA representa del gasto público un 0,1% del PBI” y evaluó que “está claro que no se trata entonces de reducir el déficit, sino del peligro de paralizar la producción de información federal, que garantiza que un habitante de Tierra del Fuego pueda enterarse qué sucede en Jujuy, por ejemplo”. 

“Idéntico es el procedimiento en Radio Nacional: hay 52 emisoras provinciales sin dirección que se limitan a reproducir lo que ordena un interventor desde CABA”, agregó.

La titular de Periodistas Argentinas planteó que “esto significa, entonces y también, que ustedes están en peligro: lo que representan, lo que expresan, los intereses que defienden no pueden llegar al resto de la población”, aseveró que “eso está pasando ahora” y dijo que “no hay que ir muy lejos para comprobarlo: en este Palacio funciona un canal en el cual nuestras colegas han sufrido actos de censura en plena emisión en vivo”.

Sostuvo que “en este palacio ustedes escucharon el discurso inaugural de las sesiones de este año rodeados por un operativo sin precedentes, que involucró a cuatro fuerzas de seguridad” e indicó “desde este palacio tuvieron que ver por redes sociales la jura de ministros, sin acceso a la prensa”.

“La libertad de expresión no es una prebenda, ni un privilegio de las y los periodistas y los medios. Es un bien social que esta ley debilita al legitimar estas prácticas”, continuó y subrayó que “no se trata de reeditar el debate sobre si está bien o mal privatizar, porque ese debate ya lo tuvimos en los 90 y los resultados están a la vista. Y ustedes mismos los padecieron: aprendimos la lección”. 

Enfatizó posteriormente en que “no hay medio privado que pueda garantizar la federalización de las noticias”, apuntó: “No estamos diciendo que un medio privado no quiera hacerlo: no puede. No es un tema de voluntad, sino de roles” y remarcó que “es una tarea que el mercado no puede hacer porque no le compete”.

Finalmente, Pazos puntualizó que “el empresario tiene que hacer bien su trabajo, que es lograr rentabilidad”, sumó que “la política tiene que hacer bien su trabajo, que es lograr equidad” y consideró: “No podemos entonces delegar en el mercado el buen funcionamiento de la democracia. Ese es su tarea”.

“Y eso le pedimos hoy, senadoras y senadores: hagan su trabajo. No legitimen por ley el fin del periodismo federal y democrático”, concluyó.

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El salario pierde terreno: ocho de cada diez trabajadores están bajo la línea de pobreza

El mercado laboral argentino continúa mostrando una marcada pérdida del poder adquisitivo. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondiente al primer trimestre de 2026, 10,5 millones de personas ocupadas en los 31 principales conglomerados urbanos del país perciben ingresos inferiores a $1.500.000 mensuales, un nivel que quedó por debajo de la Canasta Básica Total (CBT), indicador que en junio se ubicó en $1.531.473 para una familia tipo y determina la línea de pobreza.

Las cifras reflejan que ocho de cada diez trabajadores no generan ingresos suficientes para cubrir el costo de esa canasta. El fenómeno deja en evidencia que la pérdida del poder de compra ya no afecta exclusivamente a los segmentos más vulnerables, sino que alcanza de manera creciente a quienes cuentan con empleo registrado.

Sobre un universo de 13,1 millones de personas ocupadas con ingresos, el organismo estadístico informó que 7,4 millones (56,5%) desempeñan tareas formales, mientras que 5,7 millones (43,5%) trabajan sin registración. La participación del empleo informal volvió a incrementarse respecto del mismo período del año anterior, cuando representaba el 42,5%, confirmando una tendencia de expansión del trabajo precario.

Uno de los datos más relevantes del informe es que la insuficiencia de ingresos también atraviesa al empleo formal. Una parte importante de quienes perciben menos de $1,5 millones mensuales pertenece al universo de asalariados registrados, lo que pone de manifiesto que la erosión salarial dejó de ser una característica exclusiva de la economía informal.

El ingreso individual promedio per cápita de la población relevada, integrada por 30,1 millones de habitantes de los principales centros urbanos, alcanzó los $1.153.457 durante el primer trimestre. Sin embargo, el estudio vuelve a exhibir una amplia diferencia entre hombres y mujeres. Mientras el ingreso medio masculino llegó a $1.352.247, el femenino se ubicó en $959.030, una brecha cercana al 30% que continúa reflejando las desigualdades estructurales del mercado laboral argentino.

La distribución de los ingresos también muestra una fuerte relación entre bajos salarios e informalidad. En el escalón inferior, 1.314.000 personas perciben hasta $240.000 mensuales y el 90% de ellas desarrolla tareas sin registrar. En el extremo opuesto, dentro del segmento con remuneraciones que oscilan entre $2.250.000 y $40 millones, predominan ampliamente los trabajadores formales, con 1.140.000 ocupados, frente a 172.000 no registrados.

Otro indicador que explica el deterioro del ingreso real surge de la evolución de los salarios. Durante el primer trimestre de 2026 las remuneraciones aumentaron 8,3%, mientras que la inflación acumuló 9,4%, según el Índice de Salarios del propio INDEC. Esa diferencia consolidó una nueva pérdida del poder de compra, aun en un período en el que el empleo privado mostró una leve expansión interanual cercana al 1%.

No obstante, ese crecimiento no estuvo acompañado por una mayor formalización laboral. Por el contrario, el incremento del empleo respondió principalmente al avance del trabajo no registrado, elevando la tasa de informalidad al 43,5%. Entre las ramas con mayor precarización continúa sobresaliendo el servicio doméstico, donde el 72,8% de las personas ocupadas desarrolla su tarea sin registración.

Los datos difundidos por el INDEC consolidan un diagnóstico que preocupa tanto a economistas como a organizaciones sindicales: el crecimiento del empleo ya no garantiza una mejora en las condiciones de vida cuando los salarios evolucionan por debajo de la inflación y aumenta la precarización. En ese escenario, el desafío para la política económica no solo pasa por generar nuevos puestos de trabajo, sino también por recuperar el poder adquisitivo y revertir el avance de la informalidad que afecta a millones de argentinos.

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El Frente de Gremios Estatales se incorpora al plan de lucha de la CGT y las CTA

El Frente de Gremios Estatales Nacionales confirmó su participación en la movilización convocada frente al Congreso junto a la CGT, las dos CTA, organizaciones sociales y jubilados. La protesta marca el inicio de una nueva etapa de confrontación con la administración de Javier Milei, en rechazo a los despidos, la reducción del empleo público y el deterioro de los ingresos.

El sindicalismo vuelve a movilizarse este miércoles con una amplia convocatoria que reúne a la CGT, las dos CTA, movimientos sociales, organizaciones de jubilados y el Frente de Gremios Estatales Nacionales. La concentración frente al Congreso buscará visibilizar el rechazo a las políticas económicas del Gobierno nacional y abrir una nueva etapa del plan de lucha impulsado por las principales centrales obreras.

La incorporación del espacio que nuclea a organizaciones de la administración pública amplía el alcance de la protesta y suma una agenda propia centrada en la reducción del aparato estatal, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro salarial registrado desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

Desde ese ámbito sostienen que la política oficial avanza sobre funciones esenciales del Estado mediante despidos, cierre de organismos y recortes presupuestarios. A ello agregan que numerosas provincias comenzaron a replicar medidas de ajuste similares, lo que motivó la definición de una agenda federal de reclamos que también alcanzará a distintas administraciones provinciales.

El secretario general de la Federación Judicial Argentina, Matías Fachal, explicó que la presencia del Frente de Gremios Estatales responde tanto al respaldo del reclamo previsional como a la decisión de consolidar la unidad de acción entre la CGT y las dos CTA. El dirigente remarcó que la defensa del sistema jubilatorio también involucra a quienes hoy se encuentran en actividad, al advertir que los derechos previsionales forman parte de las conquistas laborales que consideran amenazadas por las reformas impulsadas desde la Casa Rosada.

La convocatoria tiene como eje la defensa de la seguridad social y la recuperación del poder adquisitivo de los haberes previsionales. Las organizaciones participantes sostienen que los jubilados constituyen uno de los grupos más afectados por el ajuste fiscal y reclaman una recomposición urgente de los ingresos, además de la restitución plena de la cobertura gratuita de medicamentos.

Fachal también anticipó que la protesta será el punto de partida de nuevas acciones coordinadas entre las distintas expresiones sindicales. En ese sentido, confirmó que el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), la CTA Autónoma y otras organizaciones continuarán avanzando en mecanismos de coordinación para fortalecer la respuesta frente a las políticas oficiales.

El rechazo a la denominada «motosierra» encuentra respaldo en los últimos datos difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). De acuerdo con ese informe, entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 la administración pública nacional perdió 69.992 puestos de trabajo, equivalente a una reducción del 20,4% de la planta de personal. El mayor impacto, en términos absolutos, se concentró en los organismos descentralizados, seguido por las empresas públicas y la administración central.

El estudio también concluye que la reducción alcanzó prácticamente a toda la estructura estatal, incluyendo organismos desconcentrados y otros entes públicos, reflejando un proceso sostenido de achicamiento administrativo que, según el centro de estudios, afectó la capacidad operativa de distintas áreas del Estado.

En paralelo, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ratificó su adhesión a la movilización. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, sostuvo que la protesta inaugura una etapa de mayor conflictividad sindical y vinculó la convocatoria con la crisis que atraviesan los adultos mayores. El dirigente advirtió que la diferencia entre la jubilación mínima, actualmente ubicada en $411.989, y la Canasta Básica de los Jubilados, estimada por la Defensoría de la Tercera Edad en $1.824.682, refleja la magnitud del deterioro de los ingresos previsionales.

La movilización aparece así como el primer capítulo de una escalada de medidas que las centrales sindicales evalúan profundizar durante las próximas semanas. Sin avances en el diálogo con el Gobierno y frente a la continuidad del programa de ajuste, el movimiento obrero comienza a debatir nuevas acciones de alcance nacional, entre ellas la posibilidad de convocar a un nuevo paro general.

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La quita del programa Volver al Trabajo desata protestas en todo el país

La protesta convocada por la UTEP incluirá cortes de rutas, puentes y accesos en distintos puntos del país en rechazo a la eliminación del programa Volver al Trabajo. La organización sostiene que más de 930.000 personas perderán ese ingreso desde agosto y advierte sobre el impacto económico en los barrios populares.

La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) realiza este miércoles una jornada nacional de piquetes con cortes de rutas, puentes y principales accesos como respuesta a la decisión del Gobierno de Javier Milei de eliminar, a partir de agosto, el programa Volver al Trabajo. La organización considera que la medida dejará sin ingresos a más de 930.000 beneficiarios, profundizando la crisis de miles de familias que dependen de esa asistencia.

La convocatoria fue confirmada por la secretaria gremial de la UTEP, Johana Duarte, quien aseguró que la protesta alcanzará distintos puntos del país y estará acompañada por la participación de la organización en la movilización que la CGT y las dos CTA realizarán desde las 15 junto a jubilados frente al Congreso Nacional.

La dirigente sostuvo que la eliminación del programa representa un fuerte deterioro para los trabajadores de la economía popular y afirmó que la decisión oficial también afectará a las economías barriales. Según explicó, la desaparición de esos ingresos reducirá el consumo en almacenes, kioscos, verdulerías y pequeños comercios que dependen de la circulación diaria del dinero en los barrios.

Para dificultar los operativos de las fuerzas de seguridad, la UTEP resolvió mantener en reserva los lugares donde se concretarán los cortes hasta pocas horas antes del inicio de la protesta. La organización busca evitar bloqueos preventivos y cercos policiales que impidan el desplazamiento de los manifestantes hacia los puntos elegidos.

En movilizaciones anteriores, los bloqueos se concentraron en accesos estratégicos al Área Metropolitana de Buenos Aires, como los puentes Pueyrredón y Saavedra, la intersección de la avenida General Paz con Juan Manuel de Rosas, la Autopista Buenos Aires-La Plata y el cruce de la Panamericana con la Ruta Provincial 24. Esta vez, los organizadores adelantaron que las manifestaciones tendrán alcance federal, con acciones simultáneas en distintas provincias.

La jornada forma parte de una escalada de medidas impulsadas por la UTEP junto con las centrales sindicales. Entre las próximas iniciativas figura una marcha federal hacia la Casa Rosada y crecen las expectativas sobre la eventual convocatoria a un nuevo paro general, una posibilidad que todavía no fue oficializada por la conducción de la CGT.

Desde el Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, ratificaron que se aplicará el protocolo antipiquetes en caso de que se produzcan cortes sobre rutas nacionales o espacios bajo jurisdicción federal. El Gobierno anticipó que las fuerzas de seguridad actuarán para liberar la circulación y remarcaron que se mantendrá el criterio aplicado en protestas anteriores.

Mientras la Casa Rosada sostiene que logró reducir el impacto de los piquetes mediante la aplicación del protocolo de seguridad, los movimientos sociales aseguran que el agravamiento de las condiciones económicas incrementa el nivel de conflictividad. Desde la UTEP afirman que muchas familias ya no cuentan con recursos suficientes incluso para afrontar el costo del transporte.

En la misma línea, la dirigente de Libres del Sur, Silvia Saravia, cuestionó la política social del Gobierno y denunció que el ajuste afecta especialmente a jubilados, personas con discapacidad, estudiantes y trabajadores. A su juicio, el equilibrio de las cuentas públicas se sostiene sobre una fuerte caída del consumo interno y una pérdida del poder adquisitivo de amplios sectores de la población.

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