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Empleados sanjuaninos de las empresas Telefónica Movistar, Personal Telecom y Claro América Móvil se manifestaron reclamando una mejora del 34% en sus salarios. Indicaron que el sueldo básico promedio es de $90.000 más antigüedad y comisiones por ventas. En la provincia hay 200 trabajadores del sector.

El secretario del sector Telecomunicaciones en San Juan, Marcelo Trujillo dijo: No estamos acorde a la progresión de la inflación ni del IPC porque tratamos nuestras paritarias con esos índices. Se había pedido un aumento del 34%, a sabiendas que seguimos lejos del índice inflacionario pero se reducía la brecha. Ofrecieron un 26%».

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Paritaria docente: AMET y UDA rechazan la oferta oficial y UDAP allana el camino hacia el acuerdo

Mientras AMET y UDA cuestionaron la propuesta por su composición no remunerativa y su falta de impacto estructural, UDAP la aprobó por mayoría y dejó al Gobierno provincial en condiciones de avanzar hacia el cierre de la paritaria, en un escenario atravesado por tensiones y diferencias de fondo.

La negociación salarial docente en San Juan ingresó en una etapa decisiva marcada por la fractura sindical. En la antesala de una nueva reunión paritaria, la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) confirmó su rechazo a la última oferta del Ejecutivo provincial, alineándose con la postura previamente adoptada por la Unión Docentes Argentinos (UDA). En contraposición, la Unión Docentes Agremiados Provinciales (UDAP) resolvió aceptar la propuesta, inclinando el equilibrio de la negociación hacia un eventual cierre.

La decisión de AMET se conoció pasado el mediodía, luego de que la propuesta del Ejecutivo fuera sometida a consulta de bases. El principal punto de conflicto radicó en la inclusión de sumas fijas no remunerativas, particularmente un bono mensual de 100.000 pesos por cargo, que no impacta en el salario básico ni en adicionales como el aguinaldo o las jubilaciones. Este esquema fue interpretado por los gremios disidentes como una herramienta coyuntural que no resuelve el deterioro estructural del ingreso docente.

La oferta del Gobierno contempla, además, un incremento del 5% sobre el valor índice tomando como referencia diciembre de 2025, junto con la incorporación de seis puntos a los códigos A01 y E60 del nomenclador, con efectos en distintos componentes del salario. A esto se suman aumentos del 2% en mayo y del 3% en junio, así como una cláusula de revisión condicionada a la evolución económica y fiscal de la provincia.

Otro de los ejes cuestionados por AMET y UDA fue precisamente esa cláusula de actualización, al considerar que subordina los futuros ajustes a la capacidad recaudatoria del Estado provincial en lugar de establecer mecanismos automáticos vinculados a la inflación. En ese sentido, ambos gremios coincidieron en reclamar una recomposición salarial con mayor previsibilidad y alcance integral.

También señalaron la necesidad de que cualquier mejora abarque a la totalidad del sistema educativo, sin segmentaciones que generen inequidades entre cargos, niveles o modalidades.

Desde la conducción de AMET, encabezada por Daniel Quiroga, se enfatizó que la propuesta no satisface las demandas específicas del sector técnico, profundizando así el distanciamiento con la posición oficial.

En contraste, UDAP —el gremio con mayor peso en la mesa de negociación— resolvió aprobar la oferta tras un extenso debate interno. La decisión, adoptada por mayoría en su plenario, resulta determinante para el desenlace del proceso paritario, ya que su aval otorga al Ejecutivo el respaldo necesario para avanzar hacia la formalización del acuerdo.

El escenario que emerge de esta negociación expone una doble dinámica. Por un lado, el Gobierno logra encaminar el cierre de la paritaria apoyado en el respaldo del sindicato mayoritario, lo que le permite sostener su estrategia de administración fiscal en un contexto económico restrictivo. Por otro, la negativa de AMET y UDA deja al descubierto un malestar persistente en sectores del sistema educativo que cuestionan la calidad de la recomposición salarial.

La utilización de sumas no remunerativas vuelve a posicionarse como un punto crítico. Si bien ofrece una respuesta inmediata al deterioro del poder adquisitivo, su carácter transitorio y su exclusión del salario básico generan tensiones de mediano y largo plazo, especialmente en lo que respecta a derechos previsionales.

Asimismo, la inclusión de cláusulas atadas a variables fiscales introduce un elemento de incertidumbre que choca con la demanda sindical de previsibilidad en los ingresos, en un contexto inflacionario que continúa erosionando los salarios reales.

Con la aceptación de UDAP, el Gobierno queda a un paso de cerrar la paritaria docente, aunque lo hace sobre una base de consenso parcial y con señales claras de disconformidad en parte del arco gremial. La resolución del conflicto, lejos de clausurar el debate, deja abiertas fricciones que probablemente reaparezcan en futuras negociaciones, bajo un panorama donde la puja entre sostenibilidad fiscal y recomposición salarial seguirá marcando el pulso de la agenda educativa.

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Eduardo Cabello advierte sobre un deterioro “ya insostenible” del poder adquisitivo

El referente sindical sanjuanino Eduardo Cabello trazó un diagnóstico severo sobre la situación socioeconómica actual: pérdida sostenida del poder adquisitivo, deterioro de las condiciones de vida y creciente incertidumbre laboral. En diálogo con Mundo Laboral San Juan, cuestionó las políticas del Gobierno nacional, advirtió sobre el impacto de la reforma laboral y alertó por un posible agravamiento del conflicto social.

El deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad palpable. Así lo planteó el dirigente gremial, quien describió un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la precarización creciente y un clima social atravesado por la incertidumbre.

Desde su perspectiva, el núcleo del problema radica en un modelo económico que —según afirmó— prioriza a los sectores de mayores ingresos en detrimento de los asalariados. “Cuando se gobierna para los que más tienen, los trabajadores quedan relegados a una situación límite”, sostuvo, al tiempo que remarcó que amplios sectores ya no logran cubrir necesidades básicas, particularmente en materia alimentaria.

La advertencia no se limita a una percepción individual. Cabello vinculó su diagnóstico con indicadores recientes que muestran un deterioro en los hábitos de consumo: una porción significativa de la población trabajadora reduce la calidad de su alimentación o directamente omite comidas ante la insuficiencia de ingresos. Este fenómeno, lejos de ser coyuntural, aparece como uno de los signos más elocuentes del ajuste en curso.

En ese sentido, el dirigente cuestionó con dureza la política salarial. Denunció paritarias “pisadas”, pérdida constante frente a la inflación y un presente laboral en el que el temor al despido se convierte en un factor disciplinador. “Muchos trabajadores viven con la incertidumbre diaria de si van a conservar su empleo”, afirmó.

El análisis también incluyó críticas a recientes decisiones del Gobierno nacional, entre ellas la reconfiguración de áreas vinculadas al trabajo y la reducción de programas sociales. Para Cabello, estas medidas profundizan la fragilidad social en una ya adversa. “Se están quitando herramientas en un momento en el que más se necesitan”, advirtió.

La reforma laboral ocupa un lugar central en su diagnóstico. El dirigente la calificó como regresiva en términos de derechos, al señalar que impacta en aspectos sensibles como las condiciones de contratación, las horas extras y los beneficios históricos del trabajador. En ese sentido, afirmó la relevancia de los fallos judiciales que comenzaron a poner límites a su aplicación, interpretándolos como un freno institucional a lo que definió como “un retroceso normativo”.

El contexto internacional tampoco queda al margen. el represntante gremial mencionó la inestabilidad global —particularmente los conflictos en Medio Oriente— como un factor que puede agravar la situación económica interna, a través de incrementos en costos clave como los combustibles. “Son impactos que terminan trasladándose al bolsillo de la gente”, señaló, en referencia a lo que describió como “presiones externas que profundizan la crisis doméstica”.

A nivel político, Cabello interpretó el escenario actual como el resultado de una combinación de expectativas frustradas y voto castigo. Según su lectura, una parte significativa del electorado acompañó el cambio con la esperanza de una mejora sustancial en sus condiciones de vida, algo que —a su juicio— no se ha materializado. “La desilusión es profunda y generalizada”, sintetizó.

En ese aspecto, advirtió sobre la situación de las provincias, que comienzan a sentir el impacto del ajuste nacional en sus propias economías. La caída de recursos, la paralización de obras y el aumento de la presión sobre los presupuestos locales configuran, según describió, un escenario de creciente dificultad para sostener compromisos básicos, incluidos los salarios estatales.

El planteo de Eduardo Cabello se inscribe en una lectura crítica más amplia del presente económico y social, en la que convergen variables estructurales —inflación, salarios, empleo— con factores políticos y contextuales. Su advertencia sobre un posible agravamiento del conflicto social no aparece como una expresión aislada, sino como la consecuencia de un proceso acumulativo de deterioro.

En ese marco, el dirigente apeló a la reconstrucción de una agenda centrada en el trabajo y el ingreso, con el movimiento obrero como actor clave en la defensa de derechos y condiciones de vida. El panorama inmediato, sin embargo, permanece atravesado por la incertidumbre: entre dificultades económicas, disputas institucionales y expectativas sociales en pugna, el rumbo del mercado laboral argentino se proyecta como uno de los principales escenarios de conflicto en el corto y mediano plazo.

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Paritaria docente: aceptación mayoritaria de UDAP, rechazo de UDA y expectativa por AMET

Con 30 votos a favor sobre 44 delegados, UDAP resolvió aceptar la última propuesta salarial del Gobierno de San Juan. Mientras UDA ya la rechazó, AMET definirá su postura en las próximas horas. La mesa paritaria vuelve a reunirse a las 14 en un escenario aún abierto.

En un movimiento que reconfigura el escenario de la negociación docente, la Unión Docentes Agremiados Provinciales (UDAP) decidió aceptar la última oferta salarial presentada por el Ejecutivo sanjuanino. La resolución, adoptada en plenario con una mayoría de 30 votos positivos frente a 14 negativos, introduce un elemento de peso en una discusión que lleva semanas sin lograr consenso.

El posicionamiento de UDAP no es menor: se trata del gremio con mayor representación dentro del sector y cuenta con tres votos en la mesa paritaria, lo que le otorga una incidencia determinante en la definición final. Su aval a la propuesta oficial presiona el equilibrio de la negociación, especialmente frente al rechazo ya expresado por la Unión Docentes Argentinos (UDA) y la postura aún pendiente de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), que se conocería cerca del mediodía.

La oferta del Gobierno combina incrementos sobre el salario básico con sumas fijas y adicionales. En términos concretos, contempla una actualización del 5% en el valor índice tomando como base diciembre de 2025, junto con la incorporación de seis puntos a los códigos A01 y E60 del nomenclador docente, lo que impacta en distintos componentes del salario.

A ello se suma una suma fija mensual no remunerativa de $100.000 por cargo, con un adicional de $50.000 para quienes se desempeñan en jornada extendida. También se incluye una mejora en el adicional por zona, con incrementos de cinco puntos porcentuales en los radios 4, 5, 6 y 7.

El esquema se completa con un bono extraordinario de $120.000 a abonarse en abril —también no remunerativo y proporcional a las horas cátedra—, además de incrementos del 2% en mayo y del 3% en junio sobre el valor índice. Finalmente, se incorpora una cláusula de revisión sujeta a la evolución económica y fiscal de la provincia, un punto que suele ser clave en contextos de alta incertidumbre inflacionaria.

La aceptación de UDAP introduce una señal política y sindical relevante: si bien no implica por sí sola el cierre del acuerdo, sí marca una inclinación favorable hacia la propuesta oficial y reduce el margen de maniobra para sostener un rechazo unificado. Sin embargo, la negativa de UDA y la indefinición de AMET mantienen abierto el conflicto, al menos en el corto plazo.

El esquema salarial propuesto evidencia una combinación ya habitual en las negociaciones recientes: aumentos parciales sobre el básico, sumas no remunerativas de impacto inmediato y bonos extraordinarios. Esta arquitectura busca equilibrar las restricciones fiscales del Estado provincial con la necesidad de recomponer ingresos en un contexto inflacionario persistente, aunque al mismo tiempo profundiza el debate estructural sobre la calidad del salario docente y su composición.

La cláusula de revisión, en tanto, aparece como un mecanismo de contención frente a la volatilidad económica, pero también como un reconocimiento implícito de que el acuerdo podría quedar rápidamente desactualizado.

La reunión prevista para este miércoles a las 14 será determinante. Con UDAP ya alineada con la propuesta oficial, la definición de AMET y la postura firme de UDA configurarán el desenlace de una paritaria que ha expuesto diferemcias marcadas tanto salariales como políticas. El acuerdo está más cerca, pero aún no garantizado: el cierre dependerá de si el Gobierno logra consolidar una mayoría suficiente o si persisten las diferencias que, hasta ahora, han impedido una resolución integral del conflicto.

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