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La Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM), que conduce Salvador Agliano, cerró el último acuerdo salarial para el trimestre comprendido por julio, agosto y septiembre, el cual será de un 35%. De este modo, se llegará a un total acumulado del 124%, lo que la transforma en una de las paritarias más altas del país.

El sindicato que también lidera el actual adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA Autónoma), Ricardo Peidro, completó la mesa de negociación salarial con un trimestre que pondrá al porcentaje total en septiembre, por encima de la inflación proyectada, la cual es del 114%.

El gremio celebró estas mejoras salariales que tendrán los visitadores médicos, ya que el aumento del salario básico superará en un 10% a la inflación anual estimada para el mismo período. Se trata de “uno de los acuerdos paritarios más altos del período”, afirmaron.

Según la nueva escala salarial difundida por la organización gremial, el básico en julio llegará a los $82.293,76, en agosto a los $308.758,80 y en septiembre se ubicará en $317.580,48. Si se agregan las sumas en concepto de tenencia de muestras y comercialización, la garantía mínima será de $441.996,48 en el noveno mes del presente año.

Además, habrá que sumarle la antigüedad por año que en septiembre estará en $3.684,10, lo que pondría al salario promedio a cobrar en octubre en aproximadamente 445 mil pesos.

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El Gobierno desmantela oficinas de la Secretaría de Trabajo y reduce personal en todo el país

El Gobierno nacional se encamina a ejecutar una de las transformaciones más drásticas en la estructura laboral del Estado: el cierre total de las delegaciones territoriales de la Secretaría de Trabajo. La medida, que sería oficializada en las próximas horas, implicará la desvinculación de alrededor de 1.600 empleados y la virtual eliminación de la presencia federal del organismo.

Dependiente del Ministerio de Capital Humano, la Secretaría de Trabajo cumple un rol clave en la intermediación entre trabajadores y empleadores. Sus agencias distribuidas en todas las provincias funcionan como ventanillas de atención para trámites laborales, asesoramiento legal, homologación de acuerdos, inspecciones y acompañamiento a sindicatos, cooperativas y empresas. La decisión de suprimir esta red territorial marca un giro de fondo en el modelo de gestión laboral.

El rediseño responde a la estrategia oficial de reducir el tamaño del Estado y centralizar funciones. Sin embargo, especialistas advierten que la desaparición de estas oficinas podría generar un vacío operativo en regiones alejadas de los grandes centros urbanos, donde la presencialidad resulta determinante para el acceso a derechos laborales.

En este contexto, el sindicato Asociación Trabajadores del Estado (ATE) había declarado el estado de “alerta máxima” ante los rumores de despidos que finalmente se confirmarían. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, denunció un “vaciamiento estructural” del organismo y alertó sobre el impacto social de la medida, tanto en los trabajadores despedidos como en la población que depende de estos servicios.

Las críticas también apuntan al titular de la cartera laboral, Julio Cordero, a quien los gremios señalan como uno de los impulsores del plan de desarticulación. Desde el oficialismo, en cambio, sostienen que la reestructuración busca eliminar superposiciones administrativas y avanzar hacia un esquema más eficiente y digitalizado.

El cierre de las delegaciones no sólo implica una reducción del empleo público, sino que reconfigura el alcance territorial del Estado en materia laboral. En un país con marcadas desigualdades regionales, la desaparición de estas oficinas podría profundizar las brechas de acceso a la formalización, la resolución de conflictos y la fiscalización del cumplimiento de normas laborales.

Asimismo, el ajuste se inscribe en un ámbito más amplio de recortes en distintas áreas del Estado, lo que refuerza la lógica de un repliegue institucional que prioriza la reducción del gasto por sobre la presencia territorial.

La decisión de desmantelar la estructura federal de la Secretaría de Trabajo abre un escenario de alta conflictividad y plantea interrogantes sobre el futuro del sistema de protección laboral en la Argentina. Mientras el Gobierno avanza con su plan de ajuste, sindicatos y trabajadores anticipan un agravamiento de la situación en defensa de los puestos de trabajo y de un rol estatal que, sostienen, resulta irremplazable en la garantía de derechos.

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Revés judicial para el Gobierno: suspenden el traslado del fuero laboral a CABA

El juez Herman Mendel hizo lugar a una medida cautelar impulsada por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación y suspendió el traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la órbita porteña. La resolución cuestiona aspectos formales y constitucionales de la reforma promovida por el gobierno de Javier Milei.

En un fallo que introduce un freno significativo a uno de los ejes de la reforma laboral, la Justicia Nacional del Trabajo resolvió suspender de manera provisoria el traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires. La medida cautelar, dictada este martes por el juez de primera instancia Herman Mendel, responde a una presentación de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN).

La resolución ordena la suspensión integral del denominado “Acuerdo de Transferencia de la Función Judicial en Materia Laboral” hasta tanto se dicte una sentencia definitiva. En su fundamentación, el magistrado puso el foco en presuntas irregularidades en el proceso de aprobación de la medida, así como en la posible afectación de derechos constitucionales.

Uno de los ejes centrales del planteo sindical radica en la inclusión del traspaso judicial dentro de la reforma laboral tratada en sesiones extraordinarias del Congreso. Según la UEJN, esta decisión vulnera el artículo 99 inciso 9 de la Constitución Nacional, al considerar que la transferencia no formaba parte de los temas habilitados en la convocatoria y carecía del requisito de “grave interés” que justificaría su tratamiento.

En ese aspecto, Mendel también advirtió sobre la omisión de la intervención de la Comisión Bicameral prevista en la Ley 24.588 —conocida como “Ley Cafiero”—, un paso considerado obligatorio para cualquier proceso de coordinación entre la Nación y la Ciudad en materia judicial. Este punto refuerza la hipótesis de una posible extralimitación en las facultades del Poder Ejecutivo.

El fallo no sólo aborda cuestiones formales. También introduce una mirada sobre el impacto estructural del traspaso, al señalar el riesgo de afectación de derechos laborales y de funcionamiento del sistema judicial. La UEJN remarcó que el fuero laboral involucra a más de 1.500 agentes y gestiona alrededor de 730 mil expedientes en curso, lo que otorga a la medida una dimensión institucional significativa.

Desde el sindicato sostienen que la transferencia implica una “regresividad normativa”, al no garantizar condiciones básicas como la estabilidad laboral ni establecer mecanismos claros de traspaso del personal. Entre los puntos más sensibles, se menciona la eventual ampliación de la jornada laboral —de seis a siete horas diarias— y la ausencia de contemplación de ciertos sectores, como el personal de maestranza, dentro del esquema porteño.

Asimismo, el gremio cuestiona la delegación de facultades en el ámbito de la Ciudad, al considerar que el Jefe de Gabinete porteño podría avanzar sobre decisiones que exceden su competencia, como la supresión de órganos judiciales o el cierre de juzgados.

Tras la decisión judicial, el Estado nacional deberá presentar un informe circunstanciado en un plazo de tres días, lo que abre una nueva etapa en un conflicto que combina dimensiones jurídicas, laborales y políticas.

La cautelar dictada por Mendel no define el fondo de la cuestión, pero sí introduce un elemento de alto impacto en el tablero institucional. Por un lado, pone en discusión la validez del procedimiento utilizado para impulsar la reforma; por otro, reabre el debate histórico sobre la autonomía porteña y los límites de la transferencia de competencias desde la Nación.

En términos políticos, el fallo representa un revés para la estrategia del Gobierno, que buscaba avanzar en la reorganización del sistema laboral como parte de un paquete más amplio de reformas estructurales. En ese sentido, fortalece la posición de los gremios judiciales, que logran instalar el conflicto en el plano constitucional y no sólo sectorial.

La suspensión del traspaso del fuero laboral marca un punto de inflexión en la implementación de la reforma impulsada por el Ejecutivo. Más allá de su carácter provisorio, la decisión judicial expone las presiones entre los distintos niveles del Estado, la fragilidad de ciertos procedimientos legislativos y la resistencia de los actores sindicales frente a cambios estructurales. El desenlace definitivo, aún abierto, tendrá implicancias que exceden el ámbito judicial y alcanzan el corazón del modelo institucional argentino.

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La Justicia frena las elecciones nacionales de la UOM y expone la interna sindical

Una medida cautelar de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió las elecciones nacionales de la UOM previstas para este 18 de marzo, tras denuncias de irregularidades en la seccional Campana. La medida cautelar, adoptada por la Sala VIII, no sólo interrumpe el cronograma electoral, sino que instala un escenario de incertidumbre institucional en una de las organizaciones gremiales más influyentes del país.

El fallo, firmado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, se sustenta en la verosimilitud de las denuncias de irregularidades en los comicios de la seccional Campana, realizados entre el 2 y el 4 de marzo. La resolución responde a una presentación de la Lista Naranja, que impugnó el proceso electoral local y solicitó la nulidad de las actuaciones.

El punto central del planteo radica en el impacto que esos comicios tienen sobre la estructura nacional del sindicato. Según lo establecido en el artículo 49 del estatuto de la UOM, el Colegio Electoral encargado de elegir al Secretariado Nacional se integra con los delegados electos en cada seccional. En ese marco, cualquier cuestionamiento sobre la legitimidad de una elección local adquiere proyección directa sobre el proceso nacional.

La Cámara consideró que existe “peligro en la demora”, dado que la realización de los comicios nacionales con delegados eventualmente cuestionados podría generar consecuencias de difícil reparación posterior. En ese sentido, optó por suspender el acto electoral hasta tanto se dicte un pronunciamiento definitivo sobre la validez de la elección en Campana.

La resolución judicial incorpora, además, una serie de medidas orientadas a resguardar la transparencia del proceso. Entre ellas, se ordenó a las autoridades gremiales abstenerse de proclamar resultados o poner en funciones a los dirigentes electos en la seccional cuestionada, así como preservar todo el material electoral —incluidos padrones y registros de firmas— bajo apercibimiento de sanciones.

Asimismo, el tribunal dispuso correr traslado de la acción de nulidad a la conducción nacional de la UOM, a la Junta Electoral Nacional y a la Junta Electoral de Campana, otorgándoles un plazo de diez días para responder. La notificación fue habilitada en días y horas inhábiles, lo que evidencia la urgencia que los magistrados atribuyen al caso.

Más allá del plano jurídico, la decisión judicial impacta de lleno en la dinámica política interna del gremio. La conducción encabezada por Abel Furlán, que se encaminaba a una reelección con amplio respaldo —tras imponerse en las seccionales con cerca del 85% de los votos—, enfrenta ahora un escenario atravesado por cuestionamientos y tensiones con sectores opositores.

La Lista Naranja, liderada por Ángel Derosso, emerge en este sentido como el principal vector de la impugnación, llevando el conflicto desde el terreno gremial hacia el ámbito judicial. Esta judicialización no sólo dilata la definición de autoridades, sino que también reconfigura las relaciones de fuerza dentro del sindicato.

En términos políticos, la intervención de la Justicia introduce un factor externo que altera los tiempos y condiciona las estrategias de los distintos sectores. La suspensión del proceso electoral obliga a reordenar el escenario y abre un compás de espera que puede derivar tanto en una validación del proceso como en su eventual nulidad parcial o total.

La suspensión de las elecciones nacionales de la UOM no constituye un hecho aislado, sino la expresión de una disputa interna que alcanzó un nivel de intensidad suficiente para trasladarse al ámbito judicial. El fallo de la Cámara no sólo detiene un proceso electoral, sino que pone en cuestión la legitimidad de su andamiaje y obliga a revisar los mecanismos de representación sindical.

En un presente donde los gremios enfrentan desafíos crecientes, la resolución abre un interrogante sobre la capacidad de las organizaciones para resolver sus conflictos dentro de sus propias estructuras. Mientras tanto, la definición del futuro liderazgo metalúrgico queda en suspenso, a la espera de una decisión judicial que será determinante para el equilibrio interno y la proyección política de la UOM.

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