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Luego de una nueva reunión con la Cámara FIPAA, la FTIA difundió un comunicado explicando a sus afiliados el resultado negativo de la negociación paritaria del sector para el convenio colectivo de trabajo 244/94 del trimestre agosto-octubre, y un nuevo cuarto intermedio dispuesto por la cartera de trabajo nacional hasta el 16 de agosto.

La Federación conducida por Héctor Morcillo informó que se reiteró el pedido de actualización de las escalas salariales para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores de la alimentación.

La FTIA ya había reclamado, en la pasada reunión del 4 de agosto, un acuerdo salarial para el trimestre agosto-octubre, que “proteja el poder adquisitivo de las y los trabajadores del sector frente a los sostenidos y permanentes aumentos de precios de los productos de la Canasta Familiar”.

La paritaria suma así un nuevo fracaso en su negociación luego de que la FTIA agregue en la discusión negociaciones por las guarderías de cuidado y la liquidación del impuesto a las Ganancias.

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social fijó un nuevo cuarto intermedio hasta el próximo 16 de agosto, fecha en la que se realizará una nueva reunión entre la Federación y la entidad empresarial. Las paritarias del sector han sido marcadas por la tensión durante todo el año, llegando a medidas de fuerza como el paro de actividades por turno durante el mes de mayo.

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Salud sindical en emergencia: la CGT advierte sobre un sistema al borde del colapso

Un informe de la Confederación General del Trabajo revela que los ingresos de las obras sociales se ubican un 25% por debajo de los costos del Plan Médico Obligatorio. La brecha compromete la atención de más de 11 millones de afiliados.

El sistema de obras sociales sindicales atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia reciente. Un informe elaborado por la Secretaría de Acción Social de la Confederación General del Trabajo (CGT), con datos actualizados al 31 de marzo de 2026, expone un deterioro profundo que compromete la sostenibilidad de la cobertura sanitaria para millones de beneficiarios.

El documento, firmado por José Luis Lingeri junto a los cosecretarios generales Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo, describe una combinación de factores que agravan el desequilibrio financiero. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios —principal fuente de financiamiento— y el fuerte incremento de los costos médicos configuran una ecuación cada vez más difícil de sostener.

Ingresos por debajo de las prestaciones

El dato más preocupante surge de la comparación entre recaudación y gastos obligatorios. Mientras los ingresos promedian $67.525 por afiliado, el costo estimado para cubrir el Plan Médico Obligatorio (PMO) asciende a $85.000 mensuales. Esta diferencia del 25% revela una brecha estructural que impacta directamente en la calidad y continuidad de los servicios.

Como consecuencia, el 78,5% de los beneficiarios —más de 11 millones de personas— no genera aportes suficientes para financiar las prestaciones mínimas exigidas por ley. En este cuadro, numerosas entidades dependen del respaldo económico de sus sindicatos para evitar la interrupción de la atención.

El deterioro ya se refleja en la práctica cotidiana: atrasos en los pagos a prestadores, demoras en la asignación de turnos y una merma en la calidad de los servicios médicos.

Monotributo y jubilaciones, focos de desequilibrio

El informe identifica dos factores críticos que profundizan el déficit. Por un lado, la incorporación de monotributistas representa un fuerte desbalance financiero. El aporte promedio de este segmento ronda los $20.000, muy por debajo del costo real de la cobertura, lo que genera un desfasaje significativo dentro del sistema.

Por otro, la situación de los jubilados también evidencia una brecha considerable. Las transferencias del PAMI a las obras sociales se ubican en torno a los $48.269 por afiliado, una cifra muy inferior a los recursos que el propio organismo recauda por cada beneficiario. Esta diferencia agrava la carga financiera que deben absorber las entidades sindicales.

Prestaciones en riesgo y presión sobre el sistema

El informe también advierte sobre prácticas que incrementan los costos operativos, como la facturación de hospitales públicos con valores superiores a los del sector privado y la judicialización de prestaciones sin autorización previa. Estas situaciones agregan carga a un sistema ya exigido.

A esto se suma el deterioro en el acceso a medicamentos. Entre 2018 y 2023, la capacidad de compra de fármacos ambulatorios se redujo un 49%, una tendencia que continúa afectando a los afiliados y limita la cobertura efectiva.

El diagnóstico presentado por la CGT expone una realidad crítica: ingresos que no alcanzan para cubrir prestaciones básicas, aumento sostenido de costos y una estructura que evidencia signos de agotamiento. La advertencia de que muchas obras sociales se encuentran en una instancia cercana a la inviabilidad refleja la magnitud del problema.

La evolución del sistema dependerá de decisiones que permitan recomponer su financiamiento y garantizar la continuidad de la atención. De lo contrario, la crisis podría profundizarse y comprometer uno de los pilares históricos de la seguridad social en Argentina.

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Reforma laboral: el Gobierno logra trasladar la causa de la CGT al fuero contencioso y gana terreno en la disputa judicial

La Justicia en lo Contencioso Administrativo Federal aceptó el planteo del Gobierno y resolvió apartar al fuero laboral en la causa iniciada por la Confederación General del Trabajo. La decisión reconfigura el frente judicial sobre la reforma laboral y anticipa una disputa que podría escalar hasta la Corte Suprema.

El gobierno de Javier Milei obtuvo un primer resultado favorable en el terreno judicial al lograr que la causa impulsada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la reforma laboral cambie de jurisdicción. La resolución, firmada por la jueza Macarena Marra Giménez, admitió la inhibitoria presentada por el Estado nacional y estableció que el expediente pase al fuero Contencioso Administrativo Federal, desplazando al Juzgado Nacional del Trabajo N°63.

La medida introduce un giro relevante en el litigio, ya que modifica el ámbito donde se analizará la validez de la normativa cuestionada. En términos procesales, la inhibitoria implica que el tribunal que intervenía originalmente debe cesar su actuación, lo que abre un nuevo capítulo en la disputa judicial.

Fuentes del ámbito laboral consultadas por especialistas señalaron que la decisión no está exenta de controversias y podría derivar en un conflicto de competencia entre fueros. En ese caso, la definición final quedaría en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, instancia que tendría la última palabra sobre qué tribunal debe intervenir.

Una reforma bajo cuestionamiento

La causa se originó a partir de una acción colectiva presentada por la CGT, que logró inicialmente una medida cautelar en la Justicia laboral. Ese fallo suspendió de manera provisoria la aplicación de un conjunto amplio de artículos de la Ley 27.802, al considerar que existían indicios de inconstitucionalidad y riesgo de perjuicios de difícil reparación si la norma entraba en vigencia.

El pronunciamiento no abordó el fondo del asunto, aunque sí estableció un freno inmediato sobre aspectos centrales de la reforma. Entre los puntos objetados se encuentran modificaciones en el esquema de indemnizaciones, la ampliación de facultades empresariales, la flexibilización de condiciones de trabajo y limitaciones a la actividad sindical.

El tribunal laboral que intervino en primera instancia también reconoció la legitimación de la central obrera para representar al conjunto de los trabajadores en este tipo de demandas colectivas. En su argumentación, sostuvo que existía una “verosimilitud del derecho calificada”, al advertir posibles vulneraciones a garantías constitucionales, especialmente aquellas vinculadas a la protección del trabajo consagrada en el artículo 14 bis.

Un escenario judicial abierto

La aceptación de la inhibitoria no cierra la controversia, sino que reordena el tablero. Con el expediente en el fuero contencioso, el Gobierno busca fortalecer su defensa jurídica de la reforma, mientras que la CGT anticipa nuevas instancias de impugnación.

El proceso se inscribe en una serie de resoluciones que ya han limitado la aplicación de distintos artículos de la norma, lo que evidencia la complejidad del debate en tribunales. La eventual intervención del máximo tribunal podría convertirse en el punto de inflexión para definir el alcance definitivo de la legislación.

El traslado de la causa al fuero contencioso representa un avance estratégico para el Ejecutivo en una disputa que excede lo técnico y adquiere dimensión institucional. La reforma laboral, uno de los pilares del programa oficial, continúa atravesada por cuestionamientos que mantienen en suspenso su implementación plena.

A partir de ahora, la evolución del expediente y las decisiones judiciales que se adopten marcarán el rumbo de un conflicto con impacto directo en el mundo del trabajo y en el equilibrio entre las políticas públicas y los derechos laborales.

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La CGT endurece su postura y marcha el 30 de abril en defensa de las paritarias

La Confederación General del Trabajo (CGT) definió retomar la iniciativa en el escenario público con una convocatoria a movilizarse el próximo 30 de abril hacia Plaza de Mayo, en la antesala del Día del Trabajador. La decisión se adoptó en el marco de una reunión del Consejo Directivo realizada en la sede de la calle Azopardo, donde la central delineó una estrategia que combina presión callejera, posicionamiento político y reivindicación simbólica.

La protesta se inscribe en una etapa de reconfiguración del movimiento obrero, luego de una serie de fallos judiciales que limitaron aspectos centrales de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. En ese clima, la conducción cegetista busca recuperar protagonismo frente a un esquema económico que —según denuncian— condiciona las negociaciones salariales.

Uno de los ejes del reclamo apunta directamente a la política de ingresos. Desde la central sostienen que el Gobierno fijó un límite implícito en las paritarias que se ubica por debajo de la evolución de los precios, lo que impacta de manera directa en el poder adquisitivo de los trabajadores. “Se impone un techo que no refleja la realidad inflacionaria”, advirtió Jorge Sola, uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT.

El dirigente, referente del Sindicato del Seguro, remarcó la necesidad de garantizar negociaciones libres y sin condicionamientos, con acuerdos que respondan a las particularidades de cada actividad. En esa línea, el planteo sindical apunta a recuperar margen de discusión en un escenario donde los ingresos muestran dificultades para acompañar el ritmo de los precios.

La jornada del 30 de abril tendrá además un componente simbólico y religioso. La central obrera confirmó que se realizará una ceremonia en homenaje al Papa Francisco, destacando su histórica cercanía con el mundo del trabajo y su prédica en favor de la justicia social. La figura del pontífice será un eje articulador del mensaje que la CGT buscará proyectar durante la movilización.

Se prevé una amplia participación de distintos sectores. A la convocatoria se sumarán organizaciones sociales agrupadas en la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que en los últimos días protagonizaron protestas en rechazo a decisiones del Ministerio de Capital Humano vinculadas a la reducción de programas de asistencia. La confluencia entre el sindicalismo tradicional y los movimientos sociales configura un frente más amplio de oposición a las políticas oficiales.

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