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Luego de una nueva reunión con la Cámara FIPAA, la FTIA difundió un comunicado explicando a sus afiliados el resultado negativo de la negociación paritaria del sector para el convenio colectivo de trabajo 244/94 del trimestre agosto-octubre, y un nuevo cuarto intermedio dispuesto por la cartera de trabajo nacional hasta el 16 de agosto.

La Federación conducida por Héctor Morcillo informó que se reiteró el pedido de actualización de las escalas salariales para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores de la alimentación.

La FTIA ya había reclamado, en la pasada reunión del 4 de agosto, un acuerdo salarial para el trimestre agosto-octubre, que “proteja el poder adquisitivo de las y los trabajadores del sector frente a los sostenidos y permanentes aumentos de precios de los productos de la Canasta Familiar”.

La paritaria suma así un nuevo fracaso en su negociación luego de que la FTIA agregue en la discusión negociaciones por las guarderías de cuidado y la liquidación del impuesto a las Ganancias.

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social fijó un nuevo cuarto intermedio hasta el próximo 16 de agosto, fecha en la que se realizará una nueva reunión entre la Federación y la entidad empresarial. Las paritarias del sector han sido marcadas por la tensión durante todo el año, llegando a medidas de fuerza como el paro de actividades por turno durante el mes de mayo.

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Boom de motos: el auge del reparto y la búsqueda de ingresos sostienen la demanda

Las motos sostienen su expansión y reflejan el avance de nuevas formas de empleo
El mercado de motovehículos continúa exhibiendo uno de los desempeños más sólidos de la economía argentina. Aunque durante mayo se observó una desaceleración respecto del mes anterior, los niveles de patentamiento permanecen entre los más elevados de los últimos años, impulsados por la expansión de las aplicaciones de reparto, la movilidad laboral independiente y la búsqueda de alternativas de ingresos frente a un escenario económico exigente.

De acuerdo con los datos difundidos por la División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante mayo se registraron 66.851 unidades nuevas, lo que representa un incremento interanual del 25,4% respecto del mismo período del año pasado.

La comparación mensual muestra una corrección luego del excepcional desempeño de abril. Sin embargo, el volumen de operaciones continúa ubicándose en niveles históricamente elevados para el sector y confirma una tendencia de fuerte crecimiento que se mantiene desde comienzos de año.

Los números acumulados refuerzan esa dinámica. Entre enero y mayo se patentaron 369.468 motocicletas, un salto del 43,2% frente al mismo período de 2025. El dato consolida a los motovehículos como uno de los segmentos de mayor expansión dentro del mercado automotor argentino.

El fenómeno del trabajo sobre dos ruedas

Detrás de la recuperación del sector aparecen múltiples factores. Además de la mayor accesibilidad económica frente al automóvil, la motocicleta se convirtió en una herramienta central para miles de trabajadores vinculados a plataformas de reparto, mensajería y servicios urbanos.

La proliferación de aplicaciones de delivery y transporte de mercaderías generó una demanda sostenida de unidades de baja cilindrada, especialmente aquellas que combinan bajo costo de adquisición, reducido consumo de combustible y mantenimiento accesible.

En ese contexto, los modelos utilitarios continúan liderando las preferencias de los compradores, configurando un mercado dominado por vehículos destinados principalmente al trabajo cotidiano.

Las marcas que lideran el mercado

Honda volvió a encabezar el ranking nacional de patentamientos durante mayo, ratificando una posición que mantiene desde hace años. Detrás se ubicaron Gilera y Keller, que logró recuperar terreno y regresar al podio de las marcas más elegidas por los usuarios.
Más atrás quedaron Motomel y Corven, que continúan concentrando una parte significativa de las ventas del segmento popular.

En cuanto a los modelos, la Keller KN 110-8 se convirtió en la motocicleta más patentada del mes, desplazando del liderazgo a otras unidades que venían encabezando las estadísticas. La acompañaron en los primeros puestos la Honda Wave 110 y la Gilera Smash, tres referentes tradicionales dentro del mercado de baja cilindrada.

Un indicador que también refleja la realidad económica

Más allá de los números comerciales, el crecimiento sostenido del sector se interpreta como una señal de las transformaciones que atraviesa el mercado laboral. Para numerosos trabajadores, la adquisición de una motocicleta representa hoy una herramienta de subsistencia, una vía para complementar ingresos o una oportunidad de inserción en actividades vinculadas a la logística urbana.

Por esa razón, el notable incremento de los patentamientos no sólo habla de un mercado en expansión. También refleja la creciente importancia que adquieren las economías de plataformas y las modalidades de trabajo independientes dentro de la estructura productiva argentina.

Con más de 369.000 unidades registradas en apenas cinco meses, el negocio de las motos transita uno de sus mejores momentos. El desafío para el sector será sostener ese ritmo durante la segunda mitad del año en un contexto donde el consumo masivo continúa mostrando señales de fragilidad, pero donde la necesidad de movilidad y generación de ingresos mantiene firme la demanda de vehículos de bajo costo.

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El conflicto universitario entra en una nueva fase y enciende alertas en toda la educación pública


La disputa por el financiamiento de las universidades nacionales atraviesa una instancia de complejización progresiva. Luego de una nueva semana de paros, movilizaciones y actividades de protesta, el conflicto ingresó en una etapa en la que la discusión ya no se limita exclusivamente a los claustros universitarios. La expansión del malestar hacia otros segmentos de la educación pública comienza a configurar un cuadro de alcance nacional que preocupa tanto a dirigentes sindicales como a autoridades académicas.

Las medidas de fuerza desarrolladas durante los últimos días volvieron a exhibir una fuerte capacidad de movilización. Docentes, nodocentes y estudiantes coincidieron en reclamar la plena aplicación de la ley de financiamiento universitario, mientras el Gobierno mantiene su rechazo a instrumentar los recursos previstos por la normativa sancionada por el Congreso.

La falta de avances en la negociación profundiza la sensación de estancamiento. Los gremios sostienen que, lejos de encaminar una solución, el Ejecutivo apuesta a dilatar definiciones mediante una estrategia política y judicial que posterga cualquier resolución de fondo. En ese marco, la expectativa se concentra ahora en la Corte Suprema de Justicia, donde se encuentra bajo análisis un expediente que podría influir de manera determinante en el futuro inmediato del conflicto.

Sin embargo, dentro del movimiento universitario crece la percepción de que una eventual intervención judicial no garantizará respuestas rápidas. La ausencia de plazos para una definición del máximo tribunal alimenta la incertidumbre y fortalece las posiciones que impulsan una profundización del plan de lucha.

Desde las organizaciones sindicales advierten que las próximas semanas estarán atravesadas por nuevas acciones destinadas a mantener visible la problemática. La estrategia apunta a sostener la presión social y política sobre un Gobierno que, hasta el momento, no ha dado señales de modificar su postura respecto de los recursos destinados a la educación superior.

Pero la preocupación excede a las universidades. Las recientes tomas registradas en colegios preuniversitarios y las medidas impulsadas por organizaciones docentes de distintos puntos del país revelan que el descontento comienza a irradiarse hacia otros niveles educativos.

Los establecimientos dependientes de universidades nacionales padecen las mismas restricciones presupuestarias que afectan a las casas de altos estudios. La falta de recursos impacta sobre infraestructura, funcionamiento institucional y condiciones laborales, generando un clima de creciente preocupación entre docentes, estudiantes y familias.

En este punto, sindicatos del nivel inicial y medio que integran espacios alternativos a las estructuras tradicionales del sector han comenzado a desarrollar acciones propias para reclamar recomposiciones salariales y mejores condiciones de trabajo. Esta simultaneidad de reclamos alimenta la hipótesis de un efecto multiplicador que podría derivar en una conflictividad más amplia durante el segundo semestre.

La raíz del problema aparece reflejada con claridad en los indicadores laborales que emergen desde las propias universidades. Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego expuso una realidad que se repite en buena parte del país: la expansión del pluriempleo como mecanismo de supervivencia entre los trabajadores de la educación superior.

La investigación determinó que tres de cada cuatro docentes universitarios necesitan complementar sus ingresos mediante otras actividades remuneradas. Más preocupante aún resulta que una proporción significativa de esas ocupaciones se desarrolla en condiciones de informalidad, fenómeno que revela un proceso de deterioro que trasciende la mera discusión salarial.

La situación adquiere una dimensión particularmente delicada cuando el empleo adicional deja de estar vinculado con la formación profesional de los docentes. Cada vez más trabajadores universitarios recurren a actividades completamente ajenas a su especialización para compensar la pérdida de ingresos generada por la aceleración inflacionaria y la insuficiencia de las actualizaciones salariales.

Este escenario repercute directamente sobre las funciones esenciales de las universidades. La investigación, la extensión y la capacitación permanente, pilares históricos del sistema universitario argentino, comienzan a verse condicionadas por la necesidad de destinar tiempo y esfuerzo a actividades complementarias que permitan sostener la economía familiar.

Los datos difundidos por la universidad fueguina muestran la magnitud del deterioro. Mientras la inflación acumulada durante el período analizado avanzó a un ritmo muy superior, las actualizaciones salariales quedaron considerablemente rezagadas, provocando una abrupta reducción del poder adquisitivo de docentes y nodocentes.

La consecuencia inmediata es una extrema fragilidad de las condiciones laborales y una pérdida sostenida de capacidad de retención de recursos humanos altamente calificados. En numerosos ámbitos académicos ya se observan renuncias, reducción de dedicaciones y dificultades para cubrir determinadas funciones, especialmente en áreas estratégicas para el desarrollo científico y tecnológico.

Con el primer cuatrimestre acercándose a su cierre y las vacaciones de invierno en lo inmediato, la disputa ingresa en una etapa decisiva. Las organizaciones sindicales ratifican que mantendrán las medidas de presión, mientras la comunidad universitaria aguarda definiciones políticas y judiciales que permitan destrabar un conflicto que se prolonga desde hace meses.

Lo que comenzó como una controversia vinculada al presupuesto universitario exhibe hoy características mucho más amplias. La combinación de salarios deteriorados, financiamiento insuficiente y fuerte malestar en distintos niveles de enseñanza configura un cuadro que trasciende las fronteras de las universidades y coloca a la educación pública frente a uno de los desafíos más complejos de los últimos años.

La evolución de las próximas semanas será determinante para establecer si el conflicto permanece circunscripto al ámbito universitario o si termina articulando una protesta de mayor alcance dentro del sistema educativo. Con salarios erosionados, instituciones bajo presión presupuestaria y una negociación política estancada, el panorama comienza a mostrar señales de una disputa cuya dimensión podría exceder ampliamente los límites de las universidades nacionales.

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Bregman gana protagonismo en las encuestas y sacude los cálculos de libertarios y peronistas

La mejora en los indicadores de imagen de Myriam Bregman comenzó a despertar atención tanto en la Casa Rosada como en los sectores del peronismo. Mientras algunos analistas observan un posible drenaje de votantes desencantados con Javier Milei, otros sostienen que la dirigente de izquierda podría representar un desafío mayor para las aspiraciones electorales de Axel Kicillof.

La evolución de la figura de Myriam Bregman en distintos sondeos de opinión empieza a generar movimientos en un tablero político que parecía dominado por la polarización entre el oficialismo libertario y el peronismo. Aunque la dirigente del Frente de Izquierda continúa lejos de los niveles de competitividad de las principales fuerzas nacionales, su crecimiento en términos de imagen y visibilidad comenzó a ser observado con atención por estrategas de ambos espacios.

En despachos cercanos al gobierno nacional reconocen que parte del electorado que acompañó a Javier Milei en 2023 lo hizo impulsado por un fuerte malestar con el sistema político tradicional. La prolongación de las dificultades económicas y el desgaste propio de la gestión han abierto interrogantes sobre el comportamiento de ese segmento, particularmente entre los votantes más disruptivos y menos identificados con estructuras partidarias convencionales.

Algunos consultores sostienen que Bregman logró capitalizar una porción de ese descontento a partir de un discurso frontal contra la dirigencia política, la corrupción y determinados privilegios del poder. Esa posición le permitió ampliar su nivel de reconocimiento y mejorar su valoración pública en sectores urbanos de clase media, especialmente entre votantes progresistas y jóvenes.

Sin embargo, especialistas en opinión pública coinciden en señalar que el crecimiento de la dirigente de izquierda encuentra límites estructurales. Su capacidad para instalar temas en la agenda no necesariamente se traduce en una expansión equivalente de su caudal electoral.

Históricamente, el Frente de Izquierda ha mostrado una influencia significativa en el debate político, aunque con dificultades para transformar esa presencia en una fuerza competitiva de alcance nacional.

La discusión, entonces, se traslada hacia otro interrogante: ¿a quién perjudica más el fortalecimiento de Bregman? Mientras algunos sectores libertarios observan con preocupación cualquier fuga de votantes desilusionados, varios analistas consideran que el impacto más sensible podría registrarse dentro del universo opositor vinculado al progresismo y al peronismo.

Desde esa perspectiva, Axel Kicillof aparece como uno de los dirigentes más expuestos a la competencia por ese electorado. El gobernador bonaerense comparte con la izquierda determinados planteos vinculados a la intervención estatal, los derechos laborales y la crítica a las políticas de ajuste. Esa cercanía temática genera una zona de superposición que podría transformarse en una disputa por segmentos específicos del padrón.

No obstante, otros consultores relativizan esa amenaza. Argumentan que gran parte del electorado peronista suele priorizar criterios de viabilidad electoral al momento de votar, una lógica que favorece la concentración del apoyo en candidatos con mayores posibilidades de acceder al poder. Bajo esa lectura, muchos simpatizantes que valoran positivamente a Bregman podrían terminar respaldando opciones con mayores chances competitivas cuando llegue el momento de las urnas.

En este cuadro, la situación interna del peronismo agrega un elemento adicional de incertidumbre. La falta de una conducción unificada y las diferencias que atraviesan al espacio alimentan interrogantes sobre la capacidad de retener a los sectores progresistas que históricamente orbitan alrededor del movimiento. Algunos analistas recuerdan que, en procesos electorales anteriores, Cristina Fernández de Kirchner actuó como factor de cohesión para evitar dispersión de apoyos, un rol que hoy aparece menos definido.

Para el oficialismo, el riesgo principal no necesariamente radica en una transferencia masiva de votos hacia la izquierda. La mayor preocupación pasa por la posibilidad de que una parte de los ciudadanos que respaldaron a Milei decida retirarse de la competencia electoral y expresar su frustración mediante la abstención. En ese escenario, la participación ciudadana podría transformarse en una variable decisiva para las aspiraciones libertarias.

Con más de un año por delante para la consolidación de candidaturas y alianzas, el crecimiento de Bregman todavía parece insuficiente para alterar por completo la estructura de poder nacional. Sin embargo, su mejora en los indicadores de imagen refleja movimientos subterráneos dentro de un electorado atravesado por el desencanto, la incertidumbre económica y la búsqueda de nuevas referencias políticas. En una coyuntura marcada por la volatilidad, incluso variaciones aparentemente modestas pueden convertirse en señales relevantes para anticipar las disputas que definirán el próximo ciclo electoral.

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