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Los secretarios generales resolverán los pasos a seguir en la previa de una nueva audiencia con los empresarios

La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) convocó para el próximo jueves 10 a un plenario de secretario generales para definir acciones ante la falta de acuerdo en la negociación salarial del sector.

Los gremios de la actividad evaluarán el estado de las discusiones con la cámara empresaria FIPAA y determinarán los pasos a seguir «en defensa de los derechos e intereses de los trabajadores», informaron.

La organización sindical mantiene intensas conversaciones con el sector empresario por actualización de las escalas salariales del CCT 244/94.

En la última audiencia el pasado miércoles, los paritarios de la FTIA ratificaron «la necesidad de llegar a un acuerdo salarial para el trimestre Agosto-Octubre, que proteja el poder adquisitivo de las y los trabajadores del sector frente a los sostenidos y permanentes aumentos de precios de los productos de la Canasta Familiar».

Además del conflicto salarial, la federación que conduce Héctor Morcillo mantiene negociaciones por las guarderías de cuidado y liquidación del impuesto a las Ganancias.

Sobre el primer tema, el gremio insistió con su postura en «una interpretación literal de la norma reglamentaria, evidenciando que para las patronales es una cuestión de costos sin darle la dimensión adecuada a la problemática a resolver».

«Nuestra Organización funda su posición en normas reglamentarias vigentes e insiste en que la misma se considera ajustada a la finalidad perseguida por la norma de la Ley de Contrato de Trabajo», señalaron.

La próxima audiencia fijada por el ministerio de Trabajo será el 10 de agosto, donde los sindicatos de la Alimentación llegarán con medidas gremiales definidas.

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La Justicia frena las elecciones nacionales de la UOM y expone la interna sindical

Una medida cautelar de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió las elecciones nacionales de la UOM previstas para este 18 de marzo, tras denuncias de irregularidades en la seccional Campana. La medida cautelar, adoptada por la Sala VIII, no sólo interrumpe el cronograma electoral, sino que instala un escenario de incertidumbre institucional en una de las organizaciones gremiales más influyentes del país.

El fallo, firmado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, se sustenta en la verosimilitud de las denuncias de irregularidades en los comicios de la seccional Campana, realizados entre el 2 y el 4 de marzo. La resolución responde a una presentación de la Lista Naranja, que impugnó el proceso electoral local y solicitó la nulidad de las actuaciones.

El punto central del planteo radica en el impacto que esos comicios tienen sobre la estructura nacional del sindicato. Según lo establecido en el artículo 49 del estatuto de la UOM, el Colegio Electoral encargado de elegir al Secretariado Nacional se integra con los delegados electos en cada seccional. En ese marco, cualquier cuestionamiento sobre la legitimidad de una elección local adquiere proyección directa sobre el proceso nacional.

La Cámara consideró que existe “peligro en la demora”, dado que la realización de los comicios nacionales con delegados eventualmente cuestionados podría generar consecuencias de difícil reparación posterior. En ese sentido, optó por suspender el acto electoral hasta tanto se dicte un pronunciamiento definitivo sobre la validez de la elección en Campana.

La resolución judicial incorpora, además, una serie de medidas orientadas a resguardar la transparencia del proceso. Entre ellas, se ordenó a las autoridades gremiales abstenerse de proclamar resultados o poner en funciones a los dirigentes electos en la seccional cuestionada, así como preservar todo el material electoral —incluidos padrones y registros de firmas— bajo apercibimiento de sanciones.

Asimismo, el tribunal dispuso correr traslado de la acción de nulidad a la conducción nacional de la UOM, a la Junta Electoral Nacional y a la Junta Electoral de Campana, otorgándoles un plazo de diez días para responder. La notificación fue habilitada en días y horas inhábiles, lo que evidencia la urgencia que los magistrados atribuyen al caso.

Más allá del plano jurídico, la decisión judicial impacta de lleno en la dinámica política interna del gremio. La conducción encabezada por Abel Furlán, que se encaminaba a una reelección con amplio respaldo —tras imponerse en las seccionales con cerca del 85% de los votos—, enfrenta ahora un escenario atravesado por cuestionamientos y tensiones con sectores opositores.

La Lista Naranja, liderada por Ángel Derosso, emerge en este sentido como el principal vector de la impugnación, llevando el conflicto desde el terreno gremial hacia el ámbito judicial. Esta judicialización no sólo dilata la definición de autoridades, sino que también reconfigura las relaciones de fuerza dentro del sindicato.

En términos políticos, la intervención de la Justicia introduce un factor externo que altera los tiempos y condiciona las estrategias de los distintos sectores. La suspensión del proceso electoral obliga a reordenar el escenario y abre un compás de espera que puede derivar tanto en una validación del proceso como en su eventual nulidad parcial o total.

La suspensión de las elecciones nacionales de la UOM no constituye un hecho aislado, sino la expresión de una disputa interna que alcanzó un nivel de intensidad suficiente para trasladarse al ámbito judicial. El fallo de la Cámara no sólo detiene un proceso electoral, sino que pone en cuestión la legitimidad de su andamiaje y obliga a revisar los mecanismos de representación sindical.

En un presente donde los gremios enfrentan desafíos crecientes, la resolución abre un interrogante sobre la capacidad de las organizaciones para resolver sus conflictos dentro de sus propias estructuras. Mientras tanto, la definición del futuro liderazgo metalúrgico queda en suspenso, a la espera de una decisión judicial que será determinante para el equilibrio interno y la proyección política de la UOM.

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Docentes universitarios profundizan el conflicto: 95% de acatamiento y reclamo por financiamiento

Con un acatamiento cercano al 95% en varias universidades, los docentes iniciaron una semana de paro en reclamo de la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y una recomposición salarial urgente. Denuncian una pérdida del poder adquisitivo cercana al 60% y alertan por dificultades crecientes para sostener la actividad académica.

El sistema universitario público argentino atraviesa una de las coyunturas más delicadas de las últimas décadas. La medida de fuerza iniciada esta semana por los docentes, con alcance nacional y fuerte adhesión, no sólo expresa un reclamo salarial, sino que expone un entramado de fricciones que impacta de lleno en la estructura misma de las universidades.

En diálogo con Mundo Laboral San Juan, el dirigente Jaime Barcelona describió un escenario que combina deterioro del ingreso, ajuste presupuestario y falta de interlocución institucional.

“Estamos atravesando la peor crisis de la universidad en materia salarial”, afirmó, al tiempo que cuestionó la ausencia de convocatorias a paritarias y la implementación de aumentos definidos de manera unilateral.

La magnitud del conflicto quedó reflejada en el nivel de adhesión. Según detalló, el acatamiento alcanzó el 95% en la Universidad Nacional de San Juan, con una actividad académica prácticamente paralizada. “Han sido muy pocas las cátedras que dictaron clases. En algunos casos, sólo una o dos por carrera”, precisó, describiendo una postal que se replica en distintos puntos del país.

Detrás de la contundencia de la medida subyace un deterioro sostenido de los ingresos. De acuerdo con los cálculos gremiales, los trabajadores universitarios acumulan más de 16 meses de pérdida frente a la inflación, con una caída del poder adquisitivo cercana al 60%. “Siempre hemos tenido aumentos por debajo de la inflación, pero en este período la brecha se profundizó de manera crítica”, explicó Barcelona.

El impacto de esta dinámica trasciende lo estrictamente salarial y comienza a traducirse en problemas estructurales. Renuncias en cargos de alta dedicación, dificultades para cubrir vacantes y la necesidad de recurrir a estudiantes avanzados para sostener funciones docentes forman parte de un cuadro que preocupa a las autoridades académicas y a la comunidad universitaria en general.

“Hay casos de docentes que dejan cargos jerárquicos porque les resulta más conveniente trabajar fuera del ámbito universitario”, señaló el dirigente. Esta situación, advirtió, deteriora la calidad educativa y compromete la continuidad de proyectos académicos, especialmente en áreas donde la formación especializada resulta clave.

En ese aspecto, el desarrollo normal de las actividades aparece condicionado. Más allá de las medidas de fuerza, el problema de fondo radica en la dificultad para garantizar la cobertura de cargos y sostener el funcionamiento cotidiano. “No están dadas las condiciones para un desarrollo normal del ciclo lectivo”, sostuvo Barcelona, anticipando un año atravesado por conflictos y discontinuidades.

El reclamo no se limita al plano salarial. La exigencia de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario se posiciona como un eje central de la protesta, en tanto los gremios advierten que el ajuste presupuestario compromete tanto la infraestructura como los recursos humanos del sistema.

Como parte de la escalada del conflicto, las federaciones docentes ya evalúan nuevas medidas de visibilización. Entre ellas, una movilización nacional prevista tentativamente para fines de abril, que podría consolidar el reclamo en el espacio público y sumar presión sobre el Gobierno.

El paro docente y su alto nivel de acatamiento no constituyen un episodio aislado, sino la manifestación de una crisis más profunda que atraviesa a la universidad pública. La pérdida sostenida del poder adquisitivo, la falta de financiamiento adecuado y la ausencia de instancias de negociación configuran un escenario de fragilidad que pone en cuestión la estabilidad del sistema.

Más allá de la circunstancia, el conflicto abre un interrogante de fondo: hasta qué punto es posible sostener estándares de calidad académica en un contexto de desvalorización del trabajo docente. La respuesta, por ahora, permanece en disputa, en un terreno donde las decisiones políticas serán determinantes para el futuro de la educación superior en la Argentina.

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Paro docente: fuerte acatamiento en universidades públicas de todo país

Las 60 universidades nacionales amanecieron este lunes prácticamente paralizadas por un paro total de actividades durante 24 horas, en el marco de una semana de visibilización del conflicto salarial y presupuestario que atraviesa el sistema universitario público argentino.

La medida fue convocada por la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) y se desarrolla de manera conjunta con la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN), que agrupa a los trabajadores nodocentes del sector.

Según informaron desde las organizaciones gremiales, la jornada registra un nivel de acatamiento cercano al 100% en numerosas casas de estudio públicas, reflejando la magnitud del malestar que atraviesa a docentes y trabajadores universitarios.

Reclamo por paritarias y deterioro salarial

El eje central del conflicto gira en torno a la falta de convocatoria a paritarias y a la fuerte pérdida del poder adquisitivo que denuncian los trabajadores del sector.

Desde FEDUN sostienen que, desde la asunción del presidente Javier Milei, los salarios universitarios vienen registrando una caída sostenida frente a la inflación, lo que —según afirman— constituye la mayor pérdida salarial de las últimas décadas dentro del sistema educativo superior.

En ese sentido, el secretario general del gremio, Daniel Ricci, advirtió que la falta de negociación con el Ejecutivo agrava el conflicto.

“Con la pérdida salarial actual no están dadas las condiciones para el desarrollo normal de las actividades académicas en las universidades públicas”, sostuvo el dirigente.

De acuerdo con los cálculos del gremio, los trabajadores universitarios acumulan 16 meses consecutivos de deterioro salarial, y estiman que sería necesario un incremento del 55,4% para recomponer el poder adquisitivo perdido desde el inicio de la actual gestión nacional.

Presupuesto universitario bajo presión

El paro también busca destacar la situación presupuestaria que atraviesan las universidades públicas. Los sindicatos denuncian que el financiamiento del sistema se encuentra en una situación crítica y reclaman que el Gobierno nacional cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario.

Ricci advirtió que el incumplimiento de esa normativa no solo afecta los salarios sino también la estabilidad institucional del sistema educativo superior.

“Es grave para la democracia que un gobierno se niegue a cumplir una ley”, afirmó el dirigente, al referirse al escenario presupuestario que enfrentan las universidades.

Defensa de la universidad pública

Desde las organizaciones sindicales remarcaron que la protesta forma parte de un plan de acciones más amplio impulsado por el frente gremial universitario, que incluye poner de manifiesto, actividades públicas y nuevas medidas de protesta si no se abre una instancia de negociación salarial.

El paro de este lunes vuelve a colocar en el centro del debate la sostenibilidad del sistema universitario argentino, mientras el conflicto salarial continúa sin señales de resolución inmediata.

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