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La Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN) llevará a cabo un nuevo paro nacional el próximo miércoles 24 de mayo, en reclamo con la decisión de la Jefatura de Gabinete de rechazar el cambio de partidas pedido por la Corte Suprema para recomponer el salario de los trabajadores.

El gremio volvió a expresar la “profunda preocupación y descontento” respecto a esta situación, tras calificar a la decisión del Gobierno nacional como una “respuesta sin precedentes” y que demuestra “la intención por avasallar la independencia del Poder Judicial”, ya que el ejecutivo sugirió que se utilicen ahorros acumulados en el “fondo anticíclico” de la Corte Suprema.

Según la organización sindical que preside Julio Piumato, hay una “falta de comprensión de las necesidades y demandas legítimas de los trabajadores de la Justicia”, por lo que exigirán enérgicamente “que se destinen los recursos necesarios para otorgar una recomposición salarial justa y digna”.

“Instamos al Gobierno Nacional a reconsiderar su postura y a priorizar las necesidades de los trabajadores de la Justicia y a la CSJN a resistir la posición y garantizar el cumplimiento del acuerdo salarial alcanzado”, agregaron. “Los/as trabajadores de la Justicia no debemos ser víctimas de estas disputas políticas, sino que merecemos respeto y condiciones laborales adecuadas”, completaron desde la UEJN.

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Día del Periodista: salarios hundidos y una actividad cada vez más precarizada

Cada 7 de junio, el Día del Periodista suele convertirse en una ocasión para reivindicar el valor social de una profesión indispensable para el funcionamiento democrático. Sin embargo, detrás de esa conmemoración emerge una realidad mucho menos visible: la creciente precarización de quienes producen información todos los días.

Un informe elaborado por (SiPreBA), basado en más de mil encuestas realizadas a trabajadores de medios del Área Metropolitana de Buenos Aires, muestra un cuadro preocupante para una actividad históricamente asociada a la formación profesional, la producción de conocimiento y la construcción de ciudadanía.

Los números son elocuentes. El 65,6% de los trabajadores consultados percibe ingresos inferiores a la línea de pobreza en su empleo principal. Incluso sumando otras fuentes laborales, cuatro de cada diez continúan sin alcanzar el valor de la Canasta Básica Total que establece el INDEC para una familia tipo.

La fotografía que surge del estudio revela una paradoja cada vez más frecuente: quienes tienen la tarea de narrar las dificultades económicas del país conviven con esas mismas dificultades en carne propia.

Endeudarse para sostener lo cotidiano

La pérdida de capacidad adquisitiva aparece como uno de los rasgos más notorios del informe.
Casi siete de cada diez trabajadores de prensa reconocieron haber recurrido durante el último mes a préstamos, tarjetas de crédito o financiamiento para afrontar gastos elementales como alimentos, alquileres o servicios. A ello se suma un dato aún más inquietante: la mayoría de quienes mantienen deudas destina una porción significativa de sus ingresos a cancelarlas, reduciendo todavía más su margen económico.

El resultado es una ecuación cada vez más difícil de sostener. Un porcentaje importante de periodistas admite que sus ingresos ya no alcanzan para cubrir los gastos mensuales y que se ve obligado a resignar consumos básicos, postergar pagos o buscar nuevas fuentes laborales para compensar la caída salarial.

La expansión del pluriempleo

La figura del periodista con múltiples trabajos dejó de ser una excepción para transformarse en una característica estructural de la actividad.
El estudio señala que más de la mitad de los trabajadores de prensa desempeña dos o más tareas remuneradas simultáneamente. En la enorme mayoría de los casos, esa situación no responde a una elección profesional sino a la necesidad de complementar ingresos insuficientes.

La radio y los medios gráficos aparecen entre los segmentos más afectados, con porcentajes especialmente elevados de trabajadores cuyos salarios se ubican por debajo de la línea de pobreza. La consecuencia directa es una sobrecarga laboral creciente que impacta tanto en la calidad de vida de los trabajadores como en las condiciones de producción periodística.

Desde SiPreBA sostienen que la realidad de las redacciones dista considerablemente de ciertas caracterizaciones instaladas en el debate público. Según el sindicato, la inmensa mayoría de los periodistas comparte las mismas dificultades que atraviesan millones de trabajadores argentinos: salarios insuficientes, incertidumbre económica y pérdida de poder adquisitivo.

Una discusión que vuelve al centro de la agenda

La difusión de estos datos coincide con la presentación de una propuesta para actualizar el Estatuto del Periodista Profesional, una iniciativa impulsada por organizaciones sindicales del sector que busca adecuar el marco normativo a las transformaciones tecnológicas, productivas y laborales registradas durante las últimas décadas.

En el Día del Periodista, el principal desafío ya no pasa únicamente por defender la libertad de informar, sino también por garantizar que quienes informan puedan hacerlo con dignidad laboral y perspectivas de desarrollo profesional.

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La motosierra vuelve sobre el Estado y amenaza con agravar la disputa laboral

Equipos del Ministerio de Desregulación recorren dependencias nacionales para evaluar estructuras, funciones y plantillas de personal. La iniciativa forma parte de una nueva etapa del plan de reducción estatal impulsado por Javier Milei. Los sindicatos denuncian un avance sobre áreas sensibles de la administración pública y advierten que responderán con medidas de fuerza.

La reducción del aparato estatal ingresa en una nueva instancia. Mientras el Gobierno celebra los resultados fiscales obtenidos a partir del recorte del gasto público, en distintos organismos nacionales comenzó a instalarse una creciente preocupación por la posibilidad de una nueva ola de despidos que impactaría durante la segunda mitad del año.

La avanzada está encabezada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que conduce Federico Sturzenegger. Funcionarios y equipos técnicos recorren oficinas, entes descentralizados y reparticiones nacionales con una consigna clara: revisar estructuras, analizar funciones y determinar qué áreas pueden operar con menos personal.

La tarea forma parte de la estrategia oficial destinada a profundizar el proceso de achicamiento estatal iniciado en diciembre de 2023. Según trascendió, cada relevamiento busca establecer cuántos trabajadores cumplen funciones en cada dependencia, cuál es su nivel de actividad y qué puestos podrían ser eliminados bajo criterios de reorganización administrativa.

Sin embargo, dentro de la propia administración nacional aparecen voces que observan con preocupación las consecuencias de una nueva ronda de recortes. La advertencia es que determinadas áreas ya funcionan con dotaciones reducidas y que nuevas bajas podrían afectar prestaciones esenciales, controles, fiscalizaciones y servicios que dependen directamente del Estado.

Los sindicatos preparan la respuesta

La posibilidad de nuevas cesantías activó rápidamente las alarmas en el universo gremial estatal.

Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar aseguró que el sindicato no permanecerá inmóvil frente a una profundización del ajuste y anticipó una etapa de confrontación con la Casa Rosada.

La organización considera que el Gobierno busca avanzar sobre organismos que ya fueron afectados por sucesivos recortes presupuestarios y reducciones de personal. Además, vincula el conflicto con el deterioro salarial que atraviesan los trabajadores estatales, cuyos ingresos continúan perdiendo terreno frente al costo de vida.

La reapertura de las negociaciones paritarias aparece como uno de los principales reclamos sindicales. En ATE sostienen que la discusión salarial se encuentra rezagada respecto de la evolución de los precios y advierten que la combinación entre despidos y pérdida de poder adquisitivo configura un escenario de creciente malestar dentro de la administración pública.

Preocupación también en UPCN

La inquietud no se limita a los sectores más confrontativos del sindicalismo estatal.
Desde la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), encabezada por Andrés Rodríguez, también expresaron reparos frente a la continuidad de los recortes. Aunque el gremio mantiene una estrategia más moderada respecto del Gobierno, sus dirigentes reconocen que existe preocupación por el impacto que las cesantías pueden tener sobre el funcionamiento de organismos estratégicos.

La entidad sostiene que las desvinculaciones alcanzaron incluso a trabajadores con una extensa trayectoria y experiencia acumulada dentro de la administración pública, una situación que —afirman— debilita capacidades técnicas difíciles de reemplazar en el corto plazo.

Asimismo, UPCN cuestiona una visión que, a su entender, confunde modernización con desmantelamiento. La organización considera legítimo discutir mecanismos para mejorar la eficiencia estatal, pero rechaza cualquier esquema que reduzca la capacidad de respuesta de organismos encargados de brindar servicios, asistencia y controles.

Un segundo semestre cargado de disputas

El debate sobre el tamaño y el rol del Estado vuelve así a ubicarse en el centro de la agenda política.

Para el oficialismo, la reducción de estructuras constituye una condición indispensable para sostener el equilibrio fiscal y avanzar con su programa económico. Para los sindicatos, en cambio, el proceso ya comenzó a mostrar consecuencias que exceden el plano administrativo y afectan directamente el empleo, los salarios y la capacidad operativa de numerosos organismos.

Con miles de puestos eliminados desde el inicio de la gestión libertaria y nuevos relevamientos en marcha, el conflicto parece lejos de encontrar un punto de equilibrio.
Todo indica que el segundo semestre no sólo estará cruzado por la discusión salarial. También pondrá en disputa dos concepciones opuestas sobre el Estado: la de un Gobierno decidido a profundizar su reducción y la de organizaciones sindicales que consideran que detrás de cada recorte se debilitan funciones esenciales para la vida social y económica del país.

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La Corte cerró una puerta al Gobierno y acelera la pulseada por el financiamiento universitario

El máximo tribunal rechazó los intentos del Poder Ejecutivo para apartar a los magistrados que intervienen en la causa impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional. La decisión fortalece el proceso judicial que exige la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y abre un escenario de presión sobre la Casa Rosada para actualizar salarios, partidas de funcionamiento y becas estudiantiles.

La Corte Suprema de Justicia rechazó los planteos del Gobierno nacional para apartar a los magistrados que intervienen en la causa iniciada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), una resolución que despeja obstáculos procesales y permite que continúe avanzando el expediente que reclama la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

La decisión del máximo tribunal representa un revés para la estrategia judicial desplegada por la administración de Javier Milei y fortalece las expectativas de las casas de estudio, que buscan una recomposición presupuestaria capaz de revertir el severo deterioro acumulado en salarios docentes, partidas operativas y programas de investigación.

El fallo, firmado el 4 de junio, desestimó la queja presentada por el Estado nacional contra resoluciones previas que habían rechazado la recusación del juez federal Diego Martín Cormick y de integrantes de la Cámara Contencioso Administrativa Federal. El Gobierno sostenía que ambos magistrados debían apartarse por desempeñarse como docentes en universidades públicas que forman parte del colectivo demandante.

Sin embargo, la Corte fue categórica al señalar que la actividad académica desarrollada en instituciones universitarias estatales no configura por sí misma un interés personal, directo ni relevante en el resultado del litigio. Asimismo, recordó que los mecanismos de recusación constituyen herramientas excepcionales cuya aplicación debe interpretarse de manera restrictiva para preservar el principio constitucional del juez natural.

La resolución también descartó un pedido aún más amplio impulsado por el Poder Ejecutivo: que los propios ministros del máximo tribunal se excusaran de intervenir en la causa debido a sus vínculos con actividades académicas en universidades nacionales.

La controversia se profundizó cuando el Gobierno dictó el Decreto 759/2025, mediante el cual condicionó la ejecución de la norma a la definición previa de una fuente específica de financiamiento y a la incorporación de partidas presupuestarias correspondientes.
Esa decisión fue interpretada por las universidades como una virtual paralización de la ley y motivó la presentación de un amparo colectivo que hoy se encuentra en pleno trámite judicial.

Salarios, presupuesto y funcionamiento

El trasfondo económico explica buena parte de la magnitud alcanzada por el conflicto.
Las organizaciones universitarias sostienen que desde el inicio de la actual gestión nacional los salarios docentes y no docentes registraron una pérdida cercana al 52% frente a la inflación acumulada, mientras que las partidas destinadas al funcionamiento institucional presentan un deterioro estimado en torno al 45%.

Las restricciones presupuestarias impactan sobre múltiples dimensiones de la actividad universitaria. Desde el mantenimiento edilicio y los servicios básicos hasta proyectos científicos, actividades de extensión, programas académicos y sistemas de becas, numerosos rectores vienen advirtiendo sobre las dificultades para sostener el funcionamiento normal de las instituciones.

Con la decisión de la Corte Suprema, la causa continuará avanzando bajo la órbita de los mismos magistrados cuestionados por el Gobierno. Mientras tanto, el confrontación por el financiamiento universitario suma un nuevo episodio y se consolida como uno de los principales desafíos institucionales que deberá afrontar la administración nacional en los próximos meses.

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