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La CGT y las CTA repudiaron anoche el «intento de alterar el orden democrático» en Brasil y condenaron «de manera absoluta los actos golpistas y terroristas» llevados a cabo por sectores afines al exmandatario Jair Bolsonaro. La CTA encabezada por Hugo Yasky adelantó además articulaciones «con otras organizaciones sindicales para movilizarnos en las próximas para movilizarnos en las próximas horas a la Embajada» de Brasil

Así lo manifestaron las confederaciones gremiales en comunicados que fueron difundidos a través de las redes sociales, donde la CTA-T además anunció una Mesa Nacional «urgente» para mañana temprano y convocó una movilización en las próximas horas a la embajada de Brasil en Argentina para «expresa apoyo condicional».

«La Confederación General del Trabajo de la República Argentina, repudia firmemente el intento de alterar el orden democrático en la hermana República de Brasil», expresó el documento que fue compartido por uno de sus cosecretarios generales, Héctor Daer.

Y continuó: «La voluntad popular del pueblo Brasileño que de manera contundente se ha expresado recientemente en elecciones transparentes otorgando el gobierno al compañero Lula da Silva, no puede ser atacada por fanáticos antidemocráticos».

En ese sentido, señalaron que «el Estado de derecho debe ser respetado y sobre los responsables debe caer todo el peso de la Ley».

«Los trabajadores argentinos manifestamos nuestra solidaridad activa con el pueblo de Brasil», indicó el comunicado, además de anunciar el «estado de alerta» y reafirmar el compromiso con la democracia.

Al mismo tiempo, estamos articulando acciones con otras organizaciones sindicales para movilizarnos en las próximas horas a la Embajada de la República Federativa del Brasil para expresar nuestro apoyo incondicional al pueblo brasileño, a las y los trabajadores de Brasil y al presidente Luiz Inácio «Lula» Da Silva», anunciaron.

El texto concluye exhortando «Nunca Más los golpes militares, nunca más la interrupción de los procesos democráticos, nunca más el desconocimiento de la voluntad popular, nunca más la violencia política, los discursos de odio, el Lawfare, nunca más la derecha y los poderes fácticos en Brasil, en América Latina y en el mundo».

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La CGT regional endurece su postura y acompaña la movilización en defensa de la universidad pública

El dirigente sindical Eduardo Cabellos confirmó el respaldo de la CGT a la Marcha Federal Universitaria y cuestionó con dureza las políticas del Gobierno nacional. Alertó sobre el deterioro del entramado productivo, defendió la unidad gremial y sostuvo que la ofensiva oficial implica una vulneración de derechos laborales y sociales fundamentales.

La Confederación General del Trabajo Riogional San Juan (CGT) , profundizó su posicionamiento contra las políticas del Gobierno nacional y ratificó su participación activa en la Marcha Federal Universitaria convocada para este martes 12 de mayo.

El dirigente Eduardo Cabello, en diálogocon Mundo Laboral SJ delineó un diagnóstico crítico sobre el escenario económico y social que atraviesa el país y sostuvo que el movimiento obrero enfrenta “un contexto de violencia sobre los derechos de los trabajadores”, situación que —según afirmó— ya motivó presentaciones judiciales en ámbitos nacionales e internacionales.

“Seguimos confiando en la Justicia y realizando todas las presentaciones necesarias para contrarrestar este avance sobre los derechos laborales”, señaló el referente sindical, en referencia tanto a la reforma laboral impulsada por el oficialismo como al conjunto de medidas de ajuste que impactan sobre distintos sectores.

En ese sentido, la movilización universitaria aparece como uno de los principales puntos de articulación entre sindicatos, organizaciones sociales, estudiantes y sectores académicos. Para Cabello, el respaldo a la protesta excede cualquier lógica partidaria y se vincula directamente con la defensa de un derecho esencial.

“No hay un argentino que no haya soñado con que un hijo pueda estudiar y convertirse en profesional. La universidad pública garantiza esa posibilidad”, afirmó.

La CGT, aseguró, movilizará tanto en Buenos Aires como en distintas provincias del país, acompañando una protesta que busca consolidarse como una nueva demostración de rechazo social al rumbo económico y al desfinanciamiento educativo.

Unidad sindical y conflictividad social

Uno de los conceptos más reiterados por Cabello fue la necesidad de profundizar la unidad entre organizaciones gremiales y sectores sociales. En San Juan, la articulación entre la CGT, gremios universitarios, sindicatos industriales y organizaciones estatales comenzó a mostrar una convergencia poco habitual en los últimos años.

“Hoy la unidad debe ser mucho más que una foto o una consigna efímera. Hay una problemática estructural muy profunda”, sostuvo.

El dirigente enumeró entre las principales preocupaciones el aumento de la desocupación, la caída de la industria nacional, el deterioro del sistema de salud, la situación de los jubilados y el impacto del ajuste sobre organismos públicos y áreas estratégicas del Estado.

En ese punto, consideró que las manifestaciones sociales no responden a posicionamientos partidarios sino a la necesidad de defender derechos básicos. “Esto no es un apoyo político. Lo que se está defendiendo son derechos esenciales como la educación y la salud frente a una política de desguace”, enfatizó.

La ofensiva judicial y el escenario internacional

Cabello también hizo foco en el plano jurídico e institucional. Aunque reconoció que el Gobierno obtuvo respaldo parcial en algunos aspectos de la reforma laboral, advirtió que la CGT mantiene una estrategia de litigio múltiple para cuestionar medidas consideradas regresivas.

Según explicó, las denuncias llegaron incluso a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde la Argentina deberá responder por presuntas violaciones a derechos laborales fundamentales.

La internacionalización del conflicto marca un nuevo escalón en la disputa entre el sindicalismo y el Gobierno nacional. Para la conducción cegetista, el escenario actual requiere combinar movilización callejera, presión política y acciones judiciales para intentar frenar el avance de reformas estructurales, concluyó.

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Marcha Federal Universitaria: el informe que revela el alcance del ajuste sobre docentes y casas de estudio

A horas de una nueva Marcha Federal Universitaria, un informe del CEPA expuso el impacto estructural del recorte aplicado por el Gobierno nacional sobre las universidades públicas. La caída del presupuesto, el derrumbe del poder adquisitivo y la degradación de las condiciones laborales configuran un cuadro de creciente fragilidad para uno de los pilares históricos del sistema educativo argentino.

La disputa entre el Gobierno nacional y el sistema universitario vuelve a ocupar el centro de la escena. En la antesala de la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) brindó un diagnóstico contundente sobre el alcance del ajuste aplicado a las universidades nacionales y a los salarios de docentes y trabajadores no docentes.

Los datos reflejan un deterioro sostenido que excede la discusión presupuestaria coyuntural y abre interrogantes de fondo sobre la viabilidad del sistema universitario público en la Argentina. El documento sostiene que entre 2023 y 2025 el presupuesto universitario registró un recorte real del 32,5%, mientras que, si se toma como referencia el presupuesto vigente para 2026, la reducción asciende al 41,6% respecto de los niveles de 2023.

La magnitud de la contracción adquiere todavía mayor dimensión al compararla con la Ley de Financiamiento Universitario sancionada por el Congreso y posteriormente resistida por el oficialismo. Según el análisis del CEPA, de haberse aplicado esa normativa, los recursos destinados a las universidades habrían aumentado un 33,8% frente a 2025 y se habrían ubicado incluso por encima de los registros de 2023. El esquema impulsado por el Ejecutivo, en cambio, consolida una disminución de 33,9% frente a aquel año y deja un presupuesto 35,1% inferior al previsto en la ley votada por el Parlamento.

La consecuencia más visible de esa política de recortes impacta de lleno sobre los ingresos de quienes sostienen cotidianamente el funcionamiento académico. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el salario real del personal docente y no docente perdió 34,2% de su capacidad de compra. La caída más abrupta se produjo entre diciembre de 2023 y julio de 2024, período en el que los haberes sufrieron un retroceso de 23,1%. Lejos de revertirse, el deterioro continuó durante 2025, con una nueva pérdida del 10,1%.

La fotografía salarial que surge del relevamiento expone un cuadro alarmante. En abril de 2026, únicamente los docentes titulares con dedicación exclusiva y los trabajadores no docentes de niveles jerárquicos superiores lograban superar la línea de pobreza correspondiente a un hogar tipo. El resto de los escalafones quedó por debajo de ese umbral.

La situación resulta todavía más delicada en los cargos docentes de menor dedicación horaria. De acuerdo con el informe, sólo los titulares y asociados con dedicación semiexclusiva superaban la línea de indigencia medida por la Canasta Básica Alimentaria. Los docentes con dedicación simple —figura ampliamente extendida en las universidades nacionales— permanecían directamente debajo de ese límite.

El conflicto universitario no se reduce únicamente a una discusión salarial. Rectores, gremios y organizaciones estudiantiles advierten que el desfinanciamiento afecta áreas sensibles para el funcionamiento de las instituciones: programas de investigación, obras de infraestructura paralizadas, deterioro edilicio, reducción de becas y dificultades crecientes para garantizar actividades académicas elementales.

En ese sentido, la protesta convocada para este martes buscará exhibir una convergencia amplia entre docentes, estudiantes, investigadores, trabajadores no docentes y sectores sociales que consideran que el ajuste sobre la educación superior compromete una herramienta estratégica para el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país.

El documento también establece una comparación entre la recomposición salarial prevista en la ley impulsada por el Congreso y la propuesta sostenida por el Gobierno nacional. Mientras la normativa parlamentaria contemplaba una recuperación cercana al 44% para recomponer el poder adquisitivo perdido entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, la oferta oficial se limita a tres incrementos trimestrales no acumulativos de 4,1%, equivalentes a una mejora total de 12,3%.

Para los especialistas del CEPA, esa actualización no sólo resulta insuficiente frente a la inflación proyectada, sino que además omite compensar el fuerte ajuste aplicado durante 2024. Bajo ese esquema, el salario real volvería a deteriorarse hacia septiembre de 2026.

El informe difundido por el CEPA dejó al descubierto una realidad difícil de disimular: las universidades nacionales atraviesan uno de los períodos más complejos desde el retorno democrático. El retroceso presupuestario, la pérdida sostenida del salario y la precarización de las condiciones de funcionamiento revelan una política de achicamiento que golpea directamente a un sistema considerado históricamente como patrimonio social y motor de desarrollo.

La Marcha Federal Universitaria volverá a poner esa discusión en las calles. Allí no sólo se debatirá el financiamiento de las casas de estudio, sino también el lugar que ocuparán la educación, la ciencia y el conocimiento en la Argentina que viene.

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Las CTA anunciaron movilizaciones en todo el país

La CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma presentaron un cronograma nacional de movilizaciones que se extenderá durante mayo y junio, en rechazo a las políticas económicas y laborales del gobierno de Javier Milei. Las centrales sindicales, acompañadas por organizaciones sociales, estudiantiles y de derechos humanos, denunciaron un agravamiento de la crisis social, pérdida del poder adquisitivo, despidos y un avance sobre la soberanía nacional. El plan incluye marchas universitarias, protestas sanitarias, actos multisectoriales y nuevas acciones contra la reforma laboral.

En una muestra de unidad sindical y articulación multisectorial, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma oficializaron el lanzamiento de un plan de lucha federal que buscará sostener la conflictividad social durante las próximas semanas frente al gobierno de Javier Milei. La iniciativa contempla movilizaciones escalonadas en distintos puntos del país y apunta a confluir con sectores universitarios, sanitarios, movimientos sociales, organismos de derechos humanos, agrupaciones feministas y pequeñas y medianas empresas.

La presentación se realizó mediante una conferencia de prensa conjunta encabezada por Hugo Yasky y Hugo Godoy, quienes trazaron un duro diagnóstico sobre la situación económica y social del país. Ambos dirigentes coincidieron en señalar que el deterioro del salario, la caída del empleo y el ajuste sobre áreas sensibles del Estado conforman un escenario de creciente conflictividad.

Yasky advirtió que el Salario Mínimo Vital y Móvil argentino se encuentra entre los más bajos de América Latina medido en dólares y sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo golpea con fuerza a trabajadores formales, jubilados y sectores populares. “La situación que está viviendo nuestro pueblo se deteriora y se agrava día a día”, afirmó el también diputado nacional, quien además denunció políticas de persecución laboral y despidos en el sector público.

Por su parte, Godoy vinculó el programa económico del Gobierno con un proceso de pérdida de soberanía política y territorial. El titular de la CTA Autónoma cuestionó especialmente la presencia de tropas estadounidenses en territorio argentino sin debate parlamentario y calificó esa situación como una “afrenta a la democracia”. En paralelo, acusó al Ejecutivo nacional de profundizar el ahogo financiero sobre las provincias y de consolidar un esquema económico que “multiplica la desigualdad y la pobreza”.

El plan de lucha anunciado busca construir una agenda permanente de movilización y presión callejera en momentos en que distintos sectores gremiales comienzan a reorganizarse frente al impacto del ajuste. A diferencia de otras etapas de confrontación sindical más fragmentadas, las CTA intentan articular una protesta amplia que exceda el universo estrictamente laboral y conecte con demandas sociales, educativas, sanitarias y de derechos humanos.

Un calendario de protestas que se extenderá hasta junio

Las centrales detallaron una agenda de actividades que se desarrollará durante mayo y los primeros días de junio, con actos y movilizaciones en distintos puntos del país.

La hoja de ruta comenzó con una concentración frente a la Casa de la Provincia de Chubut en respaldo a trabajadores estatales, docentes y judiciales que llevan adelante medidas de fuerza en esa provincia patagónica.

Uno de los puntos centrales será la nueva Marcha Federal Universitaria prevista para este martes 12 de mayo. La convocatoria incluirá movilizaciones simultáneas en todo el país para reclamar financiamiento universitario y denunciar el deterioro presupuestario de las casas de estudio públicas. En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración fue fijada para las 15 horas en Diagonal Norte y San Martín.

Posteriormente, el 20 de mayo se desarrollará una Marcha Federal de la Salud impulsada por organizaciones sanitarias y gremios del sector. La protesta partirá desde el Ministerio de Salud hacia Plaza de Mayo con el objetivo de denunciar el vaciamiento del sistema sanitario público y los recortes presupuestarios.

El cronograma continuará el 22 de mayo con un acto en el Cabildo, donde se presentará un documento conjunto en defensa de la soberanía nacional y contra el ajuste económico. Tres días después, el 25 de mayo, está prevista una movilización multisectorial en la Base Aérea de Moreno, con fuertes cuestionamientos a la presencia e injerencia de Estados Unidos en asuntos estratégicos del país.

La agenda de conflictividad también incorporará la movilización del colectivo feminista y de diversidades el próximo 3 de junio, en el marco del 11° aniversario de Ni Una Menos, una fecha emblemática para las organizaciones que luchan contra las violencias de género.

En simultaneo, las CTA ya anticiparon una nueva jornada nacional de protesta para el 4 de junio, que tendrá como epicentro el Ministerio de Economía, aunque con réplicas en plazas y ciudades de todo el territorio nacional.

Reforma laboral, disputa internacional y tensión creciente

La ofensiva sindical no se limitará al plano local. Las centrales confirmaron que avanzarán con denuncias internacionales contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno ante la Organización Internacional del Trabajo. Desde ambas conducciones consideran que las modificaciones impulsadas por el oficialismo significan un retroceso en derechos laborales históricos y un avance hacia formas de precarización extrema.

El endurecimiento del discurso sindical refleja además un cambio de clima político dentro del movimiento obrero. Aunque la CGT mantiene una estrategia más moderada y negociadora en algunos frentes, distintos sectores comienzan a presionar por una confrontación más sostenida con la administración libertaria.

En este aspecto, las CTA buscan posicionarse como uno de los núcleos de articulación más activos de la resistencia social al programa económico de Milei, apostando a que la profundización del malestar económico termine trasladándose masivamente a las calles durante las próximas semanas.

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