CONADU no aceptó la oferta salarial del propuesta gobierno
El sector que representa a los Docente Universitario resolvió RECHAZAR por insuficiente la oferta salarial del gobierno nacional.

Finalizó la reunión de la Mesa Nacional de Negociación Salarial del sector Docente Universitario y Preuniversitario, donde la Federación transmitió la voluntad de su Congreso Extraordinario, el cual por abrumadora mayoría de Congresales de todo el país (más de 100) resolvió RECHAZAR por insuficiente la oferta salarial del gobierno nacional. La Federación transita la segunda jornada del paro nacional de 48 horas por una recomposición salarial que supere a la inflación y la compensación por gastos de conectividad para sostener la educación virtual durante la pandemia. El Congreso sesionó bajo la Presidencia Honoraria de la heroica lucha del Pueblo Colombiano y sus mártires, y acompañó con su presencia el Secretario General de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE), Compañero Luis E. Salazar Bolaños, quien recibió la solidaridad de las y los presentes. Al terminar el Congreso, los paritarios de la Federación se sumaron a la reunión virtual de la paritaria salarial. Abierta la paritaria por el Ministro de Educación de la Nación (Nicolás Trotta) y el Secretario de Políticas Universitarias (Jaime Perczyk), las distintas representaciones opinaron sobre la propuesta salarial del gobierno. Una vez más, las Federaciones que han dicho “acepto” a todas las ofertas salariales que fueron deteriorando año tras año los ingresos de la docencia de las Universidades Nacionales (por sexto año consecutivo continúa la pérdida del poder adquisitivo de los sueldos), convalidaron un nuevo ajuste. CONADU HISTÓRICA se pronunció en rechazo, valorando que se sigue profundizando con estas sumas, la desjerarquización del trabajo que las y los más de 160 mil docentes de todos los niveles vienen sosteniendo desde sus hogares durante la pandemia. Desde la Federación destacaron que muchos gremios de base nucleados en la otra Federación – CONADU – también rechazaron la oferta (Rosario, Córdoba, Río Cuarto, La Rioja, Centro, Mar del Plata, General Sarmiento, San Juan, Moreno, Nordeste, entre otros). También docentes autoconvocades de la universidad nacional de Villa María rechazaron y pararon por 48 hs. Ello habla de la disconformidad de la mayoría de la base docente con esta nueva mezquina oferta del gobierno, inferior a la acordada con los gremios de la Educación Básica Obligatoria en la paritaria nacional docente. Ante esta situación, la CONADU HISTÓRICA ratificó por unanimidad su voluntad de continuar con el plan de lucha y las acciones de denuncia sobre este nuevo ajuste, declarando que se buscara acordar con todas las asociaciones dispuestas a seguir defendiendo el salario y los derechos laborales de la docencia universitaria y preuniversitaria. #ADICUS #ElGremioUniversitario #CONADUHistórica #ParitariaSalarial
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Docentes universitarios profundizan su plan de lucha y confirman un paro nacional de 5 días
El secretario adjunto de ADICUS, Sergio Castro, confirmó una semana de paro nacional docente entre el 26 y el 30 de mayo y advirtió sobre el deterioro presupuestario que atraviesan las universidades públicas. La falta de aplicación de la ley de financiamiento, la caída del poder adquisitivo y la ausencia de negociación paritaria alimentan un conflicto que escala en todo el país.
La crisis universitaria ingresó en una etapa de mayor confrontación. Con salarios deteriorados, partidas congeladas y un creciente malestar en el sistema público de educación superior, los gremios docentes resolvieron profundizar el plan de lucha con una semana completa de paro nacional. La decisión refleja un agotamiento acumulado tras meses de reclamos sin respuestas concretas y expone el nivel de fragilidad financiera que atraviesan las universidades nacionales.
El representante gremial confirmó que las federaciones docentes agrupadas en CONADU Histórica paralizarán actividades entre el 26 y el 30 de mayo en todo el país. La medida, explicó, responde a la negativa del Gobierno nacional de aplicar plenamente la Ley de Financiamiento Universitario, una norma que obliga a actualizar salarios y partidas de funcionamiento conforme a la inflación.
“Necesitamos resolver esto de una sola manera: exigiendo que el Ejecutivo cumpla con la ley”, sostuvo el dirigente, al describir una situación que, según advierte, ya afecta tanto el funcionamiento institucional como las condiciones de vida de docentes y trabajadores universitarios.
El deterioro presupuestario se ha vuelto visible en múltiples áreas. Castro señaló que los fondos girados por Nación resultan insuficientes para sostener servicios esenciales y remarcó que las transferencias actuales representan apenas una parte de lo recibido meses atrás. Esa reducción, explicó, obliga a las universidades a aplicar recortes internos que terminan afectando becas estudiantiles, comedores, mantenimiento edilicio, programas académicos e infraestructura.
La situación salarial constituye uno de los núcleos más sensibles del conflicto. Según los cálculos elaborados por el sector docente, la pérdida acumulada del poder adquisitivo ronda el 57% desde el inicio del deterioro más pronunciado. El desfasaje se profundiza mes tras mes debido a incrementos que quedan sistemáticamente por debajo de la inflación.
Castro ejemplificó el problema con los últimos acuerdos: mientras el índice inflacionario superó el 3% en algunos períodos, los aumentos otorgados apenas alcanzaron la mitad de ese porcentaje, complementados además con sumas no remunerativas. “Seguimos perdiendo frente a la inflación de manera permanente”, afirmó.
El impacto no se limita al salario nominal. La evolución de tarifas, servicios y productos básicos ha reducido drásticamente la capacidad de compra de los trabajadores universitarios. “Cada vez existen menos posibilidades de llegar a fin de mes”, resumió el dirigente, al describir una realidad que atraviesa a buena parte del sistema público.
La ausencia de negociaciones paritarias profundiza el malestar. Desde octubre de 2024 no existen instancias formales de discusión salarial, lo que, para los gremios, evidencia una decisión deliberada de fijar aumentos de manera unilateral y sin consensos. Esa modalidad no solo deteriora los ingresos, sino que además debilita los mecanismos institucionales de negociación.
En respuesta a este cuadro, las organizaciones sindicales comenzaron a evaluar medidas de mayor intensidad. Si bien el foco inmediato está puesto en el paro nacional de mayo, ya se discute la posibilidad de avanzar hacia acciones más prolongadas durante el segundo semestre. Entre las alternativas aparece incluso un paro por tiempo indeterminado si no se producen cambios sustanciales tras el receso invernal.
La estrategia gremial incluye también una fuerte presencia en las calles. Para las próximas semanas se analizan movilizaciones frente a la Corte Suprema con el objetivo de exigir el cumplimiento inmediato de la ley de financiamiento. La iniciativa busca trasladar el reclamo al terreno institucional y aumentar la presión sobre el Gobierno nacional.
La disputa, además, dejó de ser exclusivamente docente. En San Juan y en distintas provincias comenzó a consolidarse una articulación entre sindicatos universitarios, trabajadores no docentes, estudiantes y organizaciones nucleadas en la CGT. Esa convergencia amplió el alcance de las protestas y permitió visibilizar la problemática en otros ámbitos del movimiento obrero.
Castro destacó especialmente el acompañamiento recibido durante las últimas movilizaciones universitarias, que contaron con una participación masiva y el respaldo de gremios de diferentes sectores. “Muchos sindicatos están atravesando situaciones similares y entienden que esta pelea excede a la universidad”, señaló.
En simultaneo al paro, ADICUS y las federaciones nacionales impulsarán clases públicas, actividades de difusión y acciones conjuntas dentro de las universidades para exponer las consecuencias del ajuste presupuestario. El objetivo, explican, es sostener el vínculo con la sociedad y demostrar que las demandas no responde únicamente a una cuestión salarial, sino a la defensa integral del sistema público de educación superior.
El conflicto universitario dejó de ser una discusión sectorial para convertirse en una de las expresiones más visibles del deterioro que atraviesan distintas áreas del Estado. La pérdida salarial, el recorte de recursos y la falta de negociación institucional alimentan un malestar que ya impacta en el funcionamiento cotidiano de las universidades y amenaza con profundizarse en el segundo semestre.
La decisión de avanzar con una semana completa de paro refleja que el sistema ingresó en un punto de desgaste crítico. El desenlace dependerá no solo de las respuestas presupuestarias que pueda ofrecer el Gobierno, sino también de su disposición a reabrir canales de diálogo que hoy aparecen completamente erosionados. Mientras tanto, las universidades públicas continúan sosteniendo una pulseada que ya trasciende lo académico y se instala de lleno en el debate sobre el modelo educativo y el papel del Estado en la Argentina contemporánea.
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Multitudinaria Marcha Federal en Defensa de la Salud Pública
Sindicatos, organizaciones sociales, profesionales y trabajadores de la salud protagonizaron una multitudinaria movilización federal para denunciar el desfinanciamiento de hospitales, programas sanitarios y prestaciones esenciales. Reclaman respuestas urgentes ante el aumento de la demanda y las dificultades crecientes para acceder a tratamientos y medicamentos.
La crisis que atraviesa el sistema sanitario argentino volvió a ocupar el centro de la escena pública con una multitudinaria Marcha Federal en Defensa de la Salud Pública que este miércoles movilizó a miles de personas en la Ciudad de Buenos Aires y distintas provincias del país.
Bajo la consigna “La salud no puede esperar”, trabajadores del sector, organizaciones sociales, sindicatos y agrupaciones de pacientes denunciaron el deterioro de hospitales, el recorte de programas nacionales y las crecientes dificultades de acceso a medicamentos y tratamientos médicos.
La protesta comenzó frente al Ministerio de Salud de la Nación y concluyó con una masiva concentración en Plaza de Mayo, mientras en paralelo se desarrollaron actividades y movilizaciones en distintos puntos del país.
Los organizadores sostienen que el ajuste presupuestario ya impacta de manera directa sobre la atención sanitaria y advierten que el sistema público atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Entre los principales reclamos aparecen la reducción de programas de prevención, el debilitamiento de políticas de atención primaria y las complicaciones para sostener prestaciones vinculadas a enfermedades complejas.
Desde el Foro por el Derecho a la Salud señalaron que la demanda en hospitales públicos creció un 23% durante el último año, impulsada principalmente por personas que abandonaron coberturas privadas ante el aumento de las cuotas de medicina prepaga. A eso se suma la situación crítica de numerosas obras sociales, muchas de las cuales ya no logran cubrir integralmente el Programa Médico Obligatorio.
Las organizaciones también alertaron sobre el impacto de los recortes en áreas sensibles como HIV, hemofilia, oncología, discapacidad y salud mental. Según denunciaron, la reducción de partidas comenzó a generar demoras en tratamientos, faltantes de insumos y mayores obstáculos para acceder a medicación esencial.
Otro de los focos de preocupación gira alrededor del PAMI. Durante la movilización, referentes sanitarios advirtieron que miles de jubilados enfrentan dificultades crecientes para acceder a medicamentos, en medio de una reducción de coberturas y restricciones presupuestarias que golpean especialmente a los sectores de mayores ingresos fijos deteriorados por la inflación.
Las críticas también alcanzaron al cierre del programa Remediar, históricamente orientado a garantizar medicamentos gratuitos en centros de atención primaria de todo el país. Para las organizaciones convocantes, la discontinuidad de esa política profundiza las desigualdades sanitarias y agrava la situación en sectores vulnerables.
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El Gobierno demora la reglamentación de la reforma laboral y crecen las dudas sobre su aplicación
A casi tres semanas de que el oficialismo anticipara una reglamentación “inminente”, la puesta en marcha integral de la Ley 27.802 continúa frenada en la Secretaría Legal y Técnica. La demora mantiene abiertas disputas políticas, empresariales y sindicales sobre indemnizaciones, negociación colectiva y representación gremial.
La reglamentación definitiva de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei continúa empantanada en los despachos de la Casa Rosada y comienza a generar inquietud creciente tanto en el sector empresario como en el sindicalismo. Aunque desde el oficialismo habían deslizado semanas atrás que el decreto reglamentario estaba próximo a publicarse, el texto todavía permanece bajo revisión técnica y jurídica.
El expediente se encuentra en la órbita de la Secretaría Legal y Técnica, conducida por María Ibarzábal Murphy, donde el Ejecutivo busca blindar jurídicamente una normativa que ya enfrenta resistencia gremial y amenazas de nuevas presentaciones judiciales por parte de la CGT.
La Ley 27.802 constituye una de las transformaciones más profundas sobre el sistema laboral argentino de las últimas décadas. Sin embargo, varios de sus capítulos centrales todavía no pueden aplicarse plenamente debido a la falta de reglamentación específica, situación que alimenta la incertidumbre sobre el alcance real de los cambios.
Uno de los ejes más sensibles es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el esquema diseñado para sustituir el modelo tradicional de indemnización por despido mediante un sistema de capitalización destinado a cubrir desvinculaciones laborales. Desde el oficialismo sostienen que el mecanismo permitiría reducir litigiosidad y dar previsibilidad a las empresas, mientras que el sindicalismo interpreta la iniciativa como un avance sobre derechos históricos de los trabajadores.
La ley establecía que el nuevo sistema debía comenzar a funcionar desde el 1° de junio, aunque dentro del propio Gobierno ya admiten que los plazos originales difícilmente puedan cumplirse. Incluso, no se descarta una postergación formal mediante otro decreto complementario.
Mientras tanto, la administración libertaria sí avanzó sobre otros aspectos de la reforma. Días atrás quedó oficializado el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), un programa que reduce contribuciones patronales durante cuatro años para empleadores que incorporen trabajadores no registrados. El Ejecutivo presenta la herramienta como un mecanismo para reducir la informalidad laboral, que según los últimos datos oficiales afecta a más de un tercio de los asalariados del país.
Otro de los capítulos que mantiene en alerta a la CGT es el referido a la posibilidad de conformar sindicatos de empresa. La nueva normativa habilita el reconocimiento de organizaciones internas cuando logren reunir durante seis meses consecutivos una cantidad de afiliados superior a la del sindicato tradicional de la actividad.
En la central obrera consideran que la modificación apunta a fragmentar la representación sindical y debilitar el poder de negociación colectiva. Desde el oficialismo, en cambio, sostienen que se trata de una “modernización” del esquema gremial argentino.
La reforma también incorpora restricciones sobre el derecho de huelga en actividades esenciales y servicios considerados estratégicos. En esos sectores deberá garantizarse un funcionamiento mínimo que oscilará entre el 50% y el 75%, dependiendo de la actividad involucrada. El punto aparece como uno de los focos de mayor conflictividad potencial para los próximos meses.
A eso se suma otra herramienta sensible incorporada por la ley: la posibilidad de que la Secretaría de Trabajo suspenda homologaciones paritarias cuando considere que determinados acuerdos salariales generan desequilibrios económicos severos. En un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el instrumento es leído por numerosos gremios como un intento de disciplinamiento sobre las negociaciones salariales.
Dentro del gabinete nacional reconocen que Federico Sturzenegger presiona para acelerar la publicación del decreto y terminar de poner en funcionamiento una reforma que el oficialismo considera estratégica para su programa económico.
En este punto, la CGT mantiene activa la ofensiva judicial contra distintos artículos de la ley y prepara nuevas impugnaciones. El sindicalismo sostiene que varias disposiciones avanzan sobre garantías constitucionales vinculadas a la organización gremial, la negociación colectiva y el derecho a huelga.
La demora reglamentaria, lejos de desactivar el conflicto, terminó profundizando la incertidumbre alrededor de una reforma que promete modificar de manera sustancial las relaciones laborales en la Argentina.
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