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El secretario adjunto de UPCN San Juan Gabriel Pacheco manifestó en la negociación de paritari pidieran la continuidad de la cláusula gatillo debido la pérdida del poder adquisitivo de los empleados públicos.

En declaraciones radiales el Secretario Adjunto de UPCN Gabriel Pacheco se refirió a la paritaria salarial, específicamente a la posición que va a llevar UPCN a la mesa de negociaciones.

Pacheco expresó que este año van a intentar recuperar la pérdida del poder adquisitivo provocada por el tema inflacionario.

Desde el gremio entienden que una de las alternativas de negociación son los parámetros del costo de la canasta familiar, que creció notoriamente respecto de los salarios, y esperan en los próximos días conocer la posición del gobierno.

El gremio va a pedir la aplicación de la «cláusula gatillo», según dijo el Secretario Adjunto, ya que consideran que es una de las alternativas que tienen prevista charlar con el Gobierno provincial, Ministerio de Hacienda y Comisión de Política Salarial.

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Ingresos insuficientes en el gran San Juan: la pobreza atraviesa incluso a quienes tienen trabajo

Un informe revela que casi dos tercios de la población del Gran San Juan se encuentra por debajo de la línea de pobreza. El dato más alarmante: más de la mitad de quienes tienen empleo no logra sostener un nivel de vida adecuado.

La estructura social expone una realidad que interpela las lecturas tradicionales sobre el mercado laboral: el empleo dejó de ser garantía de bienestar. Así lo indica un estudio de la consultora Ethos, que sitúa al 65,68% de la población por debajo de la línea de pobreza, en un entramado donde los ingresos resultan insuficientes incluso para amplios sectores ocupados.

El diagnóstico inicial podría sugerir cierta estabilidad: más del 54% de la población relevada tiene trabajo. Sin embargo, esa aparente solidez se desvanece al analizar la calidad de los ingresos. El dato central del informe es contundente: el 55,41% de quienes están ocupados no alcanza a cubrir la canasta básica, lo que redefine el vínculo entre empleo y condiciones de vida.

La fragilidad se profundiza al observar la vida cotidiana de los hogares. Solo el 3,15% logra ahorrar, mientras que el 36,86% directamente no llega a fin de mes y otro 38,82% apenas logra cubrir sus gastos. En términos agregados, más del 75% de la población transita una economía doméstica con márgenes extremadamente ajustados, donde cualquier imprevisto puede desestabilizar el equilibrio financiero.

El mapa territorial agrega un elemento decisivo para comprender la magnitud del fenómeno. Departamentos como Chimbas, Rawson y Pocito concentran los indicadores más críticos, con elevados niveles de desocupación y una proporción significativa de hogares con ingresos insuficientes. En Chimbas, por ejemplo, más del 85% de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, configurando uno de los cuadros más severos del aglomerado.

En contraste, Capital y Rivadavia presentan indicadores relativamente más favorables, aunque lejos de una situación holgada. En ambos casos, más de la mitad de la población continúa en situación de pobreza, lo que revela que las diferencias territoriales no modifican el patrón general de fragilidad, sino que establecen distintos grados de afectación dentro de un mismo entramado.

El análisis también pone en evidencia que la vulnerabilidad se intensifica fuera del mercado laboral. Entre los desocupados, el 76,42% se encuentra por debajo de la línea de pobreza, cifra que asciende al 82,94% en jubilados y pensionados. Sin embargo, el rasgo más disruptivo del estudio es que la inserción laboral tampoco garantiza una mejora sustancial en las condiciones de vida.

La educación emerge como un factor determinante en la posibilidad de acceder a mejores oportunidades. Los niveles más altos de formación muestran tasas de ocupación significativamente superiores y menores índices de desempleo. No obstante, incluso en estos segmentos, la mejora en la inserción laboral no siempre se traduce en ingresos suficientes, lo que sugiere limitaciones estructurales en la calidad del empleo disponible.

Otro aspecto relevante es la composición de los hogares. El informe muestra que la dificultad para sostener los gastos no se explica únicamente por la presencia de menores a cargo, sino también por factores como la edad y la dependencia de ingresos fijos. Esto amplía el universo de la vulnerabilidad y rompe con estereotipos tradicionales sobre los perfiles más afectados.

El panorama que describe el Gran San Juan plantea un desafío de fondo: la desconexión entre trabajo e ingresos suficientes. La existencia de una mayoría ocupada no se traduce en estabilidad material, lo que obliga a repensar las herramientas de política pública más allá de la generación de empleo. La evidencia sugiere que el problema no reside únicamente en la falta de empleo, sino en la capacidad de ese trabajo para sostener condiciones de vida dignas.

En este cuadro, la desigualdad territorial, la debilidad de los ingresos y la limitada capacidad de ahorro configuran una estructura social exigida, donde amplios sectores transitan su vida cotidiana bajo restricciones permanentes. La discusión, por lo tanto, ya no pasa solo por la inclusión laboral, sino por la calidad de esa inclusión y su capacidad de garantizar bienestar real.

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Sin acuerdo y con fallos judiciales ignorados, se profundiza el conflicto universitario

Docentes y no docentes universitarios cumplen una nueva semana de paro en todo el país. Denuncian el incumplimiento de la Ley de Financiamiento y una pérdida sostenida del poder adquisitivo, mientras el Gobierno impulsa un esquema alternativo rechazado por las universidades.

El sistema universitario argentino atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Desde este lunes y hasta el sábado, docentes de todo el país llevan adelante una nueva medida de fuerza convocada por la CONADU Histórica y respaldada por la AGD-UBA, en reclamo por la falta de aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

El eje del conflicto radica en la ausencia de actualización salarial prevista en la normativa, sancionada por el Congreso y aún sin ejecución tras más de cinco meses. Los gremios sostienen que, desde diciembre de 2023, los ingresos del sector perdieron cerca de un tercio de su valor real, lo que motivó el pedido de una recomposición del 50% para recuperar el poder adquisitivo.

Frente a este reclamo, el Ejecutivo dispuso incrementos del 6,7% distribuidos en tres tramos durante el primer trimestre del año. Para los representantes sindicales, la propuesta no solo resulta insuficiente, sino que además quedó por debajo de la evolución de los precios, lo que profundizó el deterioro de los salarios. “El aumento fue tan bajo que muchos docentes ni siquiera lo percibieron”, advirtieron desde las organizaciones.

A esta disputa salarial se suma un componente institucional. La Cámara Contencioso Administrativo Federal ordenó al Gobierno aplicar de manera inmediata los artículos centrales de la ley, vinculados a la actualización de haberes. El fallo cuestionó los argumentos oficiales para postergar su implementación, aunque hasta el momento no se registraron avances concretos en ese sentido.

En este sentido, el Ejecutivo presentó en el Congreso una iniciativa propia de financiamiento universitario que propone subas escalonadas del 4,1% hasta septiembre y elimina mecanismos de actualización automática por inflación. La propuesta fue rechazada por el Consejo Interuniversitario Nacional, que reclamó la plena vigencia de la ley aprobada.

El deterioro salarial comienza a impactar de manera directa en el funcionamiento del sistema. Según datos gremiales, cerca de 10 mil docentes dejaron sus cargos en los últimos meses, en muchos casos obligados a buscar ingresos alternativos fuera del ámbito académico. Desde el sector advierten que esta tendencia erosiona la calidad educativa y debilita la estructura universitaria.

En esta situación, los sindicatos plantean que la interrupción de actividades es la consecuencia de un problema previo. “Las clases ya estaban afectadas cuando los docentes tuvieron que salir a buscar otros trabajos para sostenerse”, remarcaron desde las organizaciones, al tiempo que impulsan la convocatoria a una nueva movilización nacional en defensa de la universidad pública.

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Menéndez advierte sobre aumentos acotados, despidos incipientes en medio de la reforma laboral

El titular de los trabajadores de estaciones de servicio en San Juan, Víctor Menéndez, detalló el último acuerdo salarial, alertó sobre desvinculaciones en el sector y expresó preocupación por el rumbo de la reforma laboral. En un clima de incertidumbre económica, la CGT prepara una movilización nacional en defensa del empleo y las paritarias.

La actividad de las estaciones de servicio atraviesa un período de fuerte incertidumbre, donde los incrementos salariales pactados resultan insuficientes frente al avance del costo de vida y comienzan a registrarse señales de retracción en el empleo. Así lo expuso Víctor Menéndez, referente del sector en San Juan e integrante de la CGT, quien trazó un diagnóstico que combina preocupación por el presente y cautela frente a lo que viene.

El dirigente confirmó que el sector acordó una recomposición escalonada que incluyó un 4% en enero, febrero y marzo, y un 3% previsto para abril, en el marco de la nueva negociación paritaria. Además, recordó que en diciembre se otorgó una suma fija como parte de los intentos por sostener el poder adquisitivo. Sin embargo, anticipó que a fines de abril volverán a reunirse para revisar distintos aspectos del convenio colectivo, con la intención de actualizar condiciones laborales sin resignar conquistas históricas. “Estamos dispuestos a modernizar lo que haga falta, pero los derechos adquiridos no se negocian”, subrayó.

Más allá de la discusión salarial, Menéndez puso el foco en un fenómeno que comienza a inquietar al sector: la aparición de despidos. Según explicó, algunas empresas iniciaron procesos de revisión de personal que ya derivaron en desvinculaciones. “Siempre trabajamos con planteles ajustados, pero ya empezamos a ver cesantías y eso preocupa”, afirmó. Para el referente sindical, este comportamiento no es aislado, sino parte de una tendencia más amplia que atraviesa distintas actividades económicas.

La situación, agregó, responde a un cuadro general de incertidumbre que afecta tanto a empleadores como a trabajadores. La caída de la actividad, las dificultades para sostener costos operativos y la falta de previsibilidad configuran un entorno enrevesado que, de no revertirse, podría profundizar la pérdida de puestos laborales. “Está muy difícil la situación y no hay señales claras de recuperación”, sostuvo.

En ese aspecto, la discusión sobre la reforma laboral ocupa un lugar central. Menéndez expresó dudas sobre el rumbo judicial del proyecto y reconoció que existen expectativas contrapuestas en torno a su eventual implementación. Si bien algunas resoluciones han favorecido al Gobierno, el dirigente confía en que otras jurisdicciones puedan mantener medidas cautelares sobre los artículos más cuestionados. “Tenemos la esperanza de que la Justicia actúe con equilibrio y proteja derechos que costaron décadas de construir”, señaló.

El planteo sindical no se limita a la coyuntura. El representante de los trabajadores de estaciones de servicio recordó que muchas de las conquistas laborales vigentes fueron obtenidas en períodos de fuerte conflictividad social, incluso con altos costos humanos. Desde esa perspectiva, advirtió que cualquier intento de modificación debe contemplar ese recorrido histórico y evitar retrocesos. “No estamos dispuestos a resignar lo que se consiguió con tanto esfuerzo”, remarcó.

La preocupación se extiende al conjunto del movimiento obrero. El sindicalista describió un panorama donde distintas actividades enfrentan dificultades similares: transportistas con reclamos por tarifas desactualizadas, servicios con reducción de frecuencias y sectores industriales afectados por el cierre de establecimientos. Esta multiplicidad de conflictos refuerza la idea de una crisis que impacta de manera transversal en el empleo.

Frente a este cuadro, la CGT ha decidido intensificar su estrategia de acción. La central obrera convocó a una movilización para el 30 de abril en defensa de las paritarias, la producción y el trabajo. La consigna apunta a rechazar despidos y cierres de empresas, al tiempo que busca instalar en la agenda pública la necesidad de políticas que impulsen la actividad económica.

Menéndez confirmó que la regional San Juan participará activamente de la convocatoria y evalúa complementar la jornada con iniciativas propias. Entre ellas, se analiza la posibilidad de realizar una concentración en horas de la tarde y una misa en la víspera del Día del Trabajador, como forma de reforzar el carácter simbólico de la jornada.

A nivel local, la CGT también avanza en la reorganización interna tras los recientes procesos electorales en distintos gremios. En ese sentido, se realizará un plenario para formalizar la incorporación de nuevas autoridades y escuchar a los secretarios generales de cada sector. El objetivo es unificar criterios y definir una agenda común frente a los desafíos actuales.

El panorama que describen los trabajadores de estaciones de servicio refleja una realidad que excede a una actividad puntual. Incrementos salariales que no logran compensar la inflación, señales iniciales de pérdida de empleo y una reforma laboral en discusión configuran un cuadro de alta sensibilidad social.

En ese contexto, el movimiento sindical se prepara para una etapa de mayor confrontación, con el objetivo de preservar derechos y evitar un deterioro más profundo de las condiciones laborales. La evolución de las negociaciones paritarias, las decisiones judiciales y las políticas económicas serán determinantes para definir si esta etapa se encamina hacia una estabilización o si, por el contrario, se profundiza un proceso que ya comienza a mostrar sus efectos más visibles en el mundo del trabajo.

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