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El Presidente de la Nación participó, junto al gobernador Axel Kicillof, del acto por el Día del Camionero.

El presidente Alberto Fernández se mostró hoy junto al líder camionero, Hugo Moyano, y remarcó que su presencia en los sindicatos «no debe llamar la atención» porque «antes que nada» él es «un compañero».

«Que yo esté en los sindicatos no debe llamar la atención de nadie: en política, uno asume compromisos, de a quién quiere representar. Cuando hicimos el Frente de Todos tuvimos en claro que debíamos representar a los que peor estaban y a los que trabajan», sostuvo el mandatario.

Al encabezar el acto por el Día del Camionero, el jefe de Estado agregó: «Nunca quiero dejar de ser un compañero. Antes que nada soy un compañero y quiero seguir siéndolo. (El gobernador bonaerense) Axel (Kicillof) es un compañero. (La vicepresidenta) Cristina (Kirchner) es una compañera. Estamos para ayudarlos, ponernos de su lado, ver de qué manera reconstruimos una Argentina que era tierra arrasada».

En ese marco, remarcó el crecimiento del Sindicato de Camioneros y afirmó que es «mérito de una gestión que lleva muchos años y se debe reconocer», ante lo cual celebró la figura de Moyano «proteste quien proteste, le guste a quien le guste, se enoje quien se enoje».

Alberto Fernández remarcó que el oficialismo «sabe cuáles son los intereses que quiere representar: los que la están pasando muy mal y quedaron sumidos en el pozo de la pobreza y los trabajadores».

«En todo ese tiempo nunca dejamos de tener en cuenta a quiénes representamos. Nos preocupamos para que los trabajadores formales pudieran mantener su empleo formal, por eso hicimos el ATP», señaló.

Y destacó: «No tuvimos ningún dilema: primero preservar la vida, segundo garantizar el trabajo y tercero garantizar la producción. Así lo hicimos. Si la vida quiso hacernos pasar la prueba de peronistas, aprobamos, Axel, aprobamos. No hemos claudicado en ninguno de los objetivos. Tuvimos que adaptarnos a un escenario muy complejo por el virus».

En el acto, realizado en la sede del Sindicato de Camioneros, el Presidente afirmó que en la pandemia se pudo «verificar la importancia de la organización de quienes trabajan» y acusó a la oposición de «querer hacerle creer a la gente que los sindicalistas argentinos no tienen solidaridad», al agradecer la decisión de las organizaciones obreras de poner a disposición del sistema público sus instituciones sanitarias.

«Somos peronistas: frente a la adversidad nos arremangamos, nos ponemos a trabajar y ponemos el pecho», insistió el mandatario.

A la vez, aprovechó para cuestionar la gestión de Mauricio Macri al frente de la Casa Rosada y señaló que «en medio de la pandemia fue la menor caída del salario en términos reales de los últimos tres años».

«¿Estoy contento? No, hubiese querido que creciera, pero estamos en medio de la pandemia. Ahora cayó el 2 por ciento, antes había caído 4 y 6 por ciento», concluyó Alberto Fernández.

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Alerta en en el SMN: 240 despidos ponen en jaque al sistema meteorológico nacional

Trabajadores y expertos advierten que la reducción de personal en el Servicio Meteorológico Nacional compromete la red de observación y podría afectar la seguridad aérea, la producción agropecuaria y la capacidad de anticipar fenómenos extremos.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), uno de los organismos científicos más antiguos del país, atraviesa una crisis de magnitud tras la confirmación de 240 desvinculaciones previstas antes del 10 de abril. La medida, impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que conduce Federico Sturzenegger, se enmarca en un proceso de reestructuración administrativa que impacta de lleno en la capacidad operativa del sistema.

El ajuste representa cerca del 30% del personal civil y afecta tanto a la red territorial como a la sede central. Según precisiones brindadas por el director del organismo, Antonio Mauad, el recorte contempla la eliminación de 130 puestos en estaciones meteorológicas distribuidas en todo el país y otros 110 en áreas centrales. De concretarse, la dotación quedaría reducida a unos 540 trabajadores, muy por debajo de los aproximadamente 1.200 necesarios para un funcionamiento óptimo.

Las implicancias de esta reducción generan preocupación en la comunidad científica. Desde el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM), su presidenta Carla Gulizia advirtió que el país podría perder una herramienta clave para la prevención de desastres. “Se debilita un componente esencial de la defensa nacional”, señaló, al tiempo que alertó sobre el aumento del riesgo frente a eventos climáticos extremos.

El impacto se proyecta sobre áreas sensibles. En el ámbito de la aviación, la disminución de datos y pronósticos confiables podría comprometer la seguridad de las operaciones. Incluso, especialistas advierten que un agravamiento del conflicto gremial podría derivar en la imposibilidad de garantizar condiciones para el normal desarrollo de vuelos.

En la agroindustria, la falta de información precisa afectaría la planificación productiva, en un sector altamente dependiente de variables climáticas. La pérdida de estaciones meteorológicas implica, además, la generación de “zonas ciegas” en el monitoreo territorial, reduciendo la capacidad de anticipación frente a tormentas severas, olas de calor o fenómenos hidrometeorológicos.

A este escenario se suma la preocupación por la discontinuidad en las series históricas de medición. La meteoróloga Ana Saralegui advirtió que la interrupción de estos registros tiene efectos inmediatos en la calidad de los análisis y en la elaboración de proyecciones. “La meteorología es infraestructura estratégica, no un gasto prescindible”, enfatizó.

El conflicto laboral también escala. Trabajadores nucleados en ATE, junto con el CAM, iniciaron medidas de fuerza y declararon el estado de asamblea permanente. Desde el sector denuncian que actualmente el funcionamiento del organismo se sostiene con recursos limitados y que la reducción prevista provocará un deterioro difícil de revertir.

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San Juan: paro docente con advertencia oficial de descuentos y negociación abierta

El conflicto salarial docente en San Juan escaló con la confirmación de una medida de fuerza y una respuesta firme del Ejecutivo provincial. Las autoridades anticiparon que se aplicarán descuentos salariales a los trabajadores de la educación que participen del paro convocado para este jueves por los sindicatos UDAP, UDA y AMET.

Desde el Ejecutivo, la decisión se fundamenta en la vigencia de la instancia de negociación paritaria, cuya próxima reunión fue fijada para el lunes 13 a las 15 horas. Fuentes oficiales insistieron en que el canal institucional continúa activo y subrayaron la voluntad de alcanzar un acuerdo que permita mejorar los ingresos del sector. “La paritaria está confirmada y el compromiso con la recomposición salarial sigue en pie”, señalaron.

El origen de la convocatoria se remonta a un pedido formal realizado por UDAP para retomar el diálogo. En respuesta, el Ministerio de Educación avanzó con la fijación de la fecha dentro de los plazos establecidos. Sin embargo, la notificación del paro ante la Subsecretaría de Trabajo introdujo un elemento de confrontación que generó malestar en el entorno gubernamental.

De acuerdo con interpretaciones cercanas al proceso, desde el área laboral se habría advertido que la normativa vigente desalienta la realización de medidas de fuerza mientras se desarrolla una negociación en curso. En esa línea, el gobierno provincial reafirmó su postura de priorizar el diálogo como vía de resolución del conflicto.

Otro factor que complejiza el escenario es el antecedente inmediato de la última negociación. Desde el oficialismo recordaron que una propuesta salarial había sido inicialmente aceptada por dos de los gremios, aunque posteriormente fue rechazada. A pesar de ello, se avanzó con el pago de una parte significativa de lo ofrecido, en una decisión que, según indicaron, buscó preservar el ingreso de los trabajadores.

Del lado sindical, la convocatoria al paro responde a la falta de avances en las discusiones salariales. Las organizaciones sostienen que las ofertas presentadas resultan insuficientes frente a la pérdida del poder adquisitivo y reclaman una actualización acorde a la evolución de los precios.

La medida incluirá una movilización hacia el Centro Cívico desde las 10 de la mañana, con expectativa de una amplia participación. Se prevé que la jornada impacte en el normal desarrollo de las clases en toda la provincia, incrementando la visibilidad del reclamo.
Conclusión
El conflicto docente en San Juan expone una disputa que combina urgencias salariales, diferencias en la estrategia de negociación y una postura oficial más rígida frente a las medidas de fuerza. Con el paro en marcha y la advertencia de descuentos sobre la mesa, el escenario se encamina hacia una instancia decisiva.

La reunión paritaria del lunes aparece como una oportunidad para encauzar el diálogo, aunque el desenlace dependerá de la capacidad de ambas partes para acercar posiciones. En juego no solo está la resolución de una negociación puntual, sino también la estabilidad del sistema educativo en la provincia.

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Salarios en picada: Argentina se ubica en el último lugar de la región

El deterioro sostenido del poder adquisitivo en la Argentina encontró una nueva confirmación estadística. Un estudio reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ubicó al país como el de peor desempeño salarial de América Latina en los últimos siete años, con una caída real acumulada del 18,8% en el ingreso promedio anual.

El dato no solo refleja una tendencia prolongada, sino que también expone una aceleración del deterioro en los tramos más recientes. Según el análisis, el retroceso más pronunciado se concentró en el último año de la gestión de Alberto Fernández y en los primeros años del gobierno de Javier Milei, un período atravesado por ajustes macroeconómicos, inflación persistente y contracción de la actividad.

El contexto económico aporta claves para comprender la magnitud del fenómeno. Tras la recuperación pospandemia —con expansiones del producto del 10% en 2021 y del 5% en 2022—, la economía volvió a ingresar en una fase contractiva: el PBI retrocedió 1,6% en 2023 y 1,3% en 2024. Este escenario de estancamiento, combinado con procesos inflacionarios intensos, erosionó los ingresos reales de manera sostenida.

El impacto resulta particularmente severo en el sector público. Los salarios estatales acumulan una caída del 35,23% desde 2017, con un deterioro más marcado en los últimos tres años. Solo en el actual período de gobierno, la pérdida alcanza el 17,03%, configurando uno de los descensos más abruptos de la serie reciente.

En el ámbito privado, la dinámica también exhibe un saldo negativo, aunque con matices. La reducción acumulada es del 18,94% en los últimos siete años, con un fuerte ajuste hacia el final de la administración de Mauricio Macri —cuando los salarios registraron caídas del 11,69% en 2018 y del 6,16% en 2019—. En la etapa actual, el deterioro continuó, aunque a un ritmo menor, con una contracción adicional del 1,55%.

La comparación regional resulta elocuente. Mientras la Argentina profundiza su rezago, países como México y Costa Rica registraron mejoras reales del 22,4% y 11,6%, respectivamente. En términos generales, la mayoría de las economías latinoamericanas logró sostener o incrementar el poder adquisitivo de sus trabajadores, lo que refuerza la idea de que la crisis local responde, en gran medida, a factores internos más que a condicionantes globales.

Diversos especialistas coinciden en señalar que la evolución de los salarios en la Argentina está estrechamente ligada a la volatilidad macroeconómica, las devaluaciones recurrentes y la ausencia de anclas sostenibles que permitan estabilizar precios e ingresos. En ese sentido, la puja distributiva se intensifica y termina resolviéndose, en la mayoría de los casos, en detrimento de los trabajadores.

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