CONÉCTATE CON NOSOTROS

La Unión Tranviarios Automotor (UTA) expresó este viernes su «profunda preocupación» por la situación que viven miles de trabajadores del transporte público de todo el interior del país, en razón de la «gravísima falta de pagos de los haberes», por lo que advirtió con impulsar medidas de fuerza si la situación no mejora.

El gremio que conduce Roberto Fernández dijo en un comunicado que la falta de pago de salarios se suma a una «cantidad de irregularidades» laborales por las que vienen reclamando dado que «vulneran las condiciones dignas de trabajo».

«Hace tiempo estamos redoblando los esfuerzos para encontrar soluciones en todas las instancias que corresponden, no obstante estamos llegando a un límite frente a la falta de respuesta, y en consecuencia avanzaremos en la profundización de las medidas de fuerza hasta tanto se nos escuche», dijo la UTA.

El gremio consideró que es «incoherente» la posición rígida de los empresarios que pareciera que desconocen que sus propios negocios se sostienen por el esfuerzo permanente de los trabajadores, como también «resulta doloroso ver la actitud de un gobierno que manifiesta defender los derechos de la justicia social y permite que los trabajadores hoy deban sobrellevar también otra pandemia, la del desprecio y la desconsideración».

«Habiendo asumido el compromiso de los esenciales durante toda esta crisis sanitaria, en la que muchas familias de compañeros sufrieron pérdidas irreparables, porque muchos hasta dieron la vida afectados por el maldito virus, resulta entonces irracional el silencio y la inacción de todos los que debieran ser responsables y que vienen demostrando que no están a la altura de las circunstancias», se quejó la UTA.

Continúe Leyendo

destacada

Avanza el recorte en el INTA: aprueban retiros voluntarios con un objetivo de 950 desvinculaciones

El Consejo Directivo del INTA dio luz verde a un esquema de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional. La iniciativa apunta a reducir en torno al 20% de la planta actual y contempla condiciones diferenciadas según la edad y la situación contractual del personal.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se encamina hacia una de las transformaciones más profundas de su estructura en las últimas décadas. El Consejo Directivo del organismo aprobó un plan de retiros voluntarios promovido por la conducción encabezada por Nicolás Bronzovich, en línea con la política de reordenamiento del Estado impulsada por la administración de Javier Milei y articulada desde el área de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger.

La iniciativa fija como meta la desvinculación de alrededor de 950 trabajadores, lo que equivale a cerca del 20% de la dotación actual. El universo alcanzado incluye técnicos, investigadores, especialistas y personal administrativo. El objetivo oficial es avanzar en una reducción significativa del gasto operativo, en sintonía con el programa económico del Ejecutivo.

Para incentivar la adhesión, el esquema contempla compensaciones calculadas sobre la base de la antigüedad en planta permanente. Quienes opten por acogerse al retiro recibirán una suma equivalente a 1,5 salarios por cada año de servicio, con topes diferenciados según la edad. En los casos más próximos a la jubilación, el beneficio tendrá un límite máximo que busca equilibrar el costo fiscal de la medida.

Sin embargo, uno de los aspectos más sensibles del programa reside en su criterio de cálculo: solo se reconocerán los años trabajados bajo condición de planta permanente, excluyendo períodos previos como becarios o contratados. Este punto introduce una variable decisiva para el nivel de adhesión, ya que una parte considerable del personal desarrolló trayectorias prolongadas bajo modalidades contractuales que no serán contempladas en la compensación.

El financiamiento del plan —estimado en más de 100 mil millones de pesos— será formalizado mediante un decreto presidencial que habilitará la reasignación de partidas para cubrir las indemnizaciones. La disponibilidad de recursos fue un elemento determinante para obtener el aval del Consejo Directivo, un órgano que reúne representación de entidades agropecuarias y universidades nacionales.

La reducción de personal se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración institucional. Desde el inicio de la actual gestión, la conducción del INTA explicitó su intención de disminuir de manera sustancial la estructura del organismo, con una proyección que originalmente contemplaba una poda superior a los 1.400 puestos. A esa meta se suman otras decisiones orientadas a redefinir su funcionamiento, entre ellas la venta de activos inmobiliarios y el cierre de áreas vinculadas a la extensión territorial.

En los últimos meses, esas directrices comenzaron a materializarse. Se dispuso el cierre de dependencias, la transferencia de predios para su eventual comercialización y la reducción de oficinas en distintas regiones del país. Estas medidas modifican de manera directa la presencia territorial del instituto, históricamente reconocido por su despliegue federal y su vínculo con productores y economías regionales.

El antecedente inmediato no resultó alentador para las autoridades. Un primer programa de retiros voluntarios, implementado hacia fines de 2024, tuvo una adhesión significativamente menor a la esperada. Apenas unas 300 personas optaron por esa alternativa, lejos de los objetivos trazados. Este resultado obligó a reformular las condiciones económicas del nuevo esquema, con incentivos más elevados para captar mayor interés.

Aun así, persisten dudas sobre la efectividad de la propuesta. La combinación de criterios restrictivos en el reconocimiento de la antigüedad y la incertidumbre sobre el futuro laboral fuera del organismo podría limitar el alcance del programa. En paralelo, la continuidad del proceso de reducción ya se refleja en cifras: cerca de 500 trabajadores dejaron el INTA desde el inicio de la actual administración.

Continúe Leyendo

destacada

Tras el 1° de mayo, cuándo es el siguiente fin de semana largo en la Argentina

Luego del Día del Trabajador, el calendario nacional ofrece una nueva oportunidad para el descanso extendido en mayo. A lo largo del año, aún restan varios feriados y fines de semana largos que ordenan la agenda laboral y turística en todo el país.

Superado el feriado del 1° de mayo, la atención se desplaza hacia la próxima pausa prolongada del calendario argentino. La fecha marcada es el lunes 25 de mayo, jornada en la que se conmemora la Revolución de Mayo, uno de los hitos fundacionales del país. Al tratarse de un feriado inamovible que en 2026 coincide con un lunes, configura un fin de semana largo ideal para el descanso o las escapadas de corta distancia.

La efeméride remite a la conformación de la Primera Junta de Gobierno en 1810, presidida por Cornelio Saavedra, tras la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Aquel proceso político, inscrito en la denominada Semana de Mayo, sentó las bases institucionales que años más tarde desembocarían en la declaración de independencia de 1816.

Más allá de su significado histórico, la fecha también conserva un fuerte arraigo cultural: reuniones familiares y platos tradicionales —con el locro como emblema— suelen formar parte de una jornada atravesada por las bajas temperaturas típicas de la época.

Los fines de semana largos que restan en 2026

Tras el descanso de mayo, el calendario nacional aún ofrece varios fines de semana extendidos:
Junio: del sábado 13 al lunes 15, por el traslado del feriado en homenaje a Martín Miguel de Güemes.
Julio: del jueves 9 al domingo 12, en torno al Día de la Independencia, con el viernes 10 declarado no laborable con fines turísticos.
Agosto: del sábado 15 al lunes 17, por el Paso a la Inmortalidad de José de San Martín.
Octubre: del sábado 10 al lunes 12, correspondiente al Día de la Diversidad Cultural (fecha trasladable).
Noviembre: del sábado 21 al lunes 23, por el traslado del Día de la Soberanía Nacional.
Diciembre: dos tramos destacados: del sábado 5 al martes 8 (Inmaculada Concepción, con día no laborable previo) y del viernes 25 al domingo 27, por Navidad.

El detalle de los feriados restantes

En el tramo final del año, el calendario se completa con las siguientes fechas:
15 de junio: Paso a la Inmortalidad de Martín Miguel de Güemes (trasladado)
20 de junio: Día de la Bandera, en homenaje a Manuel Belgrano
9 de julio: Día de la Independencia
10 de julio: día no laborable con fines turísticos
17 de agosto: Paso a la Inmortalidad de José de San Martín
12 de octubre: Día de la Diversidad Cultural (trasladable)
23 de noviembre: Día de la Soberanía Nacional (trasladado)
7 de diciembre: día no laborable con fines turísticos
8 de diciembre: Inmaculada Concepción de María
25 de diciembre: Navidad

Continúe Leyendo

destacada

El FreSU consolida su perfil confrontativo y avanza en la construcción de un plan de acción nacional

En el marco del Día Internacional de los Trabajadores, el Frente de Sindicatos Unidos aprobó por amplia mayoría un programa político-sindical que coloca en el centro el salario digno y la distribución de la riqueza. Reivindicó el derecho a huelga y anticipó una estrategia de expansión territorial y conflictividad creciente.

El Primer Plenario del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) marcó un punto de inflexión en la reconfiguración del mapa gremial argentino. Con la participación de más de 1.600 delegadas y delegados de todo el país, el espacio sindical aprobó el programa “Unidad, Lucha y Rebeldía para Recuperar la Patria”, un documento que sintetiza demandas históricas del movimiento obrero y proyecta una estrategia de confrontación frente al actual rumbo económico.

El eje rector del programa —“salario digno y distribución de la riqueza”— fue definido como prioridad política y sindical. En ese marco, el plenario reivindicó el concepto de Salario Mínimo Vital y Móvil en los términos establecidos por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo, subrayando que debe garantizar una vida digna que contemple necesidades básicas como alimentación, vivienda, salud, educación y esparcimiento. Según los parámetros discutidos, ese piso salarial se ubicaría en torno a los 2,8 millones de pesos para un trabajador sin cargas familiares.

Durante el acto de cierre, el secretario general de la UOM, Abel Furlán, planteó la necesidad de consolidar un horizonte político claro para el movimiento obrero. “Tenemos definido qué defender para nuestras familias y para la Patria”, sostuvo, al tiempo que contrapuso el encuentro sindical con las reuniones del poder económico. En la misma línea, anticipó una estrategia de expansión territorial del FreSU con el objetivo de “generar músculo” y construir un plan de lucha con proyección nacional.

El tono del plenario estuvo atravesado por una fuerte reivindicación de la acción directa. El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, llamó abiertamente a resistir la implementación de reformas laborales en los lugares de trabajo, al sostener que “la única manera de derrotarlas es no cumpliéndolas”. Su intervención explicitó un posicionamiento que gana terreno en sectores del sindicalismo: la desobediencia como herramienta de presión frente a políticas que consideran regresivas.

Por su parte, Daniel Yofra, referente de la Federación Aceitera, remarcó el carácter combativo del espacio y la necesidad de enfrentar tanto al Gobierno como a las patronales y a sectores internos del sindicalismo que, según señaló, actúan como freno a las demandas de base. El mensaje consolidó la identidad del FreSU como un ámbito de confluencia de gremios que buscan disputar la conducción del movimiento obrero.

El plenario también expresó su respaldo a Omar Maturano, líder de La Fraternidad, frente a sanciones aplicadas por la Secretaría de Trabajo. Desde el espacio calificaron esas medidas como un intento de “disciplinamiento” que apunta a restringir el ejercicio del derecho de huelga, al que definieron como una herramienta esencial e irrenunciable.

El programa aprobado fue el resultado de un proceso deliberativo desarrollado en ocho comisiones, donde se abordaron problemáticas económicas, laborales y sociales. De ese intercambio surgió una plataforma de diez puntos que combina reivindicaciones salariales con propuestas estructurales orientadas a redefinir el rol del Estado, la distribución del ingreso y las condiciones de trabajo.

La consolidación del FreSU responde a una doble dinámica: por un lado, el endurecimiento de las condiciones económicas y la pérdida del poder adquisitivo; por otro, la percepción de amplios sectores sindicales de que las estructuras tradicionales resultan insuficientes para canalizar el conflicto actual. En ese cruce, el frente emerge como un espacio que articula demandas urgentes con una narrativa política más amplia.

El énfasis en el salario como eje ordenador no es casual. En un contexto de deterioro del ingreso real, la discusión sobre la distribución de la riqueza vuelve al centro del debate sindical, desplazando otros ejes y reconfigurando prioridades. Al mismo tiempo, la reivindicación de la huelga y la protesta como herramientas centrales anticipa un escenario de mayor conflictividad.

La apuesta por la expansión territorial y la construcción de un plan de lucha sostenido sugiere que el FreSU no busca limitarse a una expresión coyuntural, sino consolidarse como actor de peso en la disputa por la conducción del movimiento obrero. En ese sentido, su crecimiento podría tensionar aún más el equilibrio interno de las centrales sindicales.

Continúe Leyendo

Tendencias