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Ampliación de la refinería de Dock Sud y el crecimiento de la red de estaciones de servicio de Shell

Raízen Argentina anunció una inversión de US$ 715 millones que permitirá la modernización y ampliación de capacidad de la refinería de Dock Sud, en el partido bonaerense de Avellaneda, y el crecimiento de la red de estaciones de servicio en todo el país bajo la marca Shell, según anunciaron el presidente de Raízen Argentina, Teófilo Lacroze, y el presidente del consejo de administración del grupo brasileño Raízen & Cosan, Rubens Ometto Silveira Mello, en un acto encabezado por el presidente Alberto Fernández. Lacroze destacó que el plan de inversiones va a crear en el próximo trienio “4.000 nuevos empleos y más de 3.000 nuevos contratos con pequeñas y medianas empresas”.

El empresario reseñó que Raízen “tiene sólo dos años, pero recibió el legado de una marca de 106 años, Shell, que es un gran activo en la compañía”.

La refinería ocupa 140 hectáreas, procesa e industrializa 100 mil barriles de petróleo cada día, emplea a más de mil trabajadores y opera además 735 estaciones de servicio, en las que trabajan a más de 12.000 personas. “Aquí generamos combustibles, lubricantes y especialidades para abastecer las necesidades de movilidad de todos los argentinos, y también del mundo, porque 20% de lo que producimos se exporta”, agregó el directivo de la petrolera.

Lacroze destacó que la Argentina está atravesando «un momento delicado» y este plan de inversiones «es el compromiso para reactivar la economía generando producción, empleo y mucho trabajo para miles de pymes”.

El directivo precisó que el plan de inversiones “tiene tres pilares fundamentales”, el primero de los cuales demandará US$ 350 millones para una serie de unidades que conformarán una nueva línea de producción de combustibles.

“Pero como tenemos plantas que datan de 1928 junto a otras como la primera unidad de combustibles de bajo contenido de azufre del país, instalada en los años 90, otros US$ 300 millones serán para modernización, mejoramiento de la eficiencia energética de la refinería y para aumentar el procesamiento de crudo, principalmente de Vaca Muerta”, agregó el empresario. El tercer pilar será de US$ 80 millones para la expansión de la red de estaciones de servicio y para proyectos de logística, distribución y trading, completó.

Lacroze aprovechó el acto para recordar que ante el impacto de la pandemia la empresa pudo ayudar «con materiales de protección de empleados de la salud en diversos hospitales, la donación de combustibles para las ambulancias y en proyectos de distribución de alimentos en Avellaneda, Barracas y también a nivel nacional, que continuarán con ayuda de clientes y empresarios”.

Silveira Mello, a su vez, recordó que Raízen surge de una alianza entre Shell y el grupo Cosan, el primer holding privado de energía y segundo grupo empresarial de Brasil, y remarcó la intención de “generar empleo y productos de calidad con innovación y tecnología de punta y procesos sustentables”.

El ejecutivo agregó que “solo con acciones coordinadas y solidarias entre todos los actores de la cadena productiva será posible contribuir como industria energética a la superación de esta crisis con el menor impacto económico y social posible”.

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Empleo en retroceso: en la era Milei se perdieron más de 300.000 puestos formales

Los registros oficiales muestran una nueva caída del trabajo registrado y el cierre de más de 26.000 empresas. Mientras la inflación desacelera, los salarios vuelven a quedar por debajo de los precios y el consumo sigue debilitado.

El mercado laboral volvió a encender señales de alarma. Según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en marzo se destruyeron 10.728 empleos asalariados registrados y otros 17.685 trabajadores independientes abandonaron la formalidad. Con este resultado, la pérdida acumulada desde el inicio de la gestión de Javier Milei supera los 300.000 puestos de trabajo.

El deterioro no se limita a los trabajadores. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 26.448 empresas empleadoras, una reducción equivalente al 5,2% del entramado productivo formal. Sólo en los últimos doce meses cerraron 14.203 firmas.

La retracción alcanzó tanto al ámbito privado como al estatal. Durante marzo, el empleo asalariado registrado retrocedió 0,11% respecto del mes anterior. El segmento privado explicó la mayor parte de la caída, con 7.603 puestos menos, mientras que el sector público perdió 2.364 empleos y el trabajo en casas particulares registró una reducción de 761 trabajadores.

Los indicadores interanuales muestran un panorama aún más contundente. El empleo privado formal se ubicó en 6,18 millones de trabajadores, lo que representa 96.700 puestos menos que un año atrás, una contracción del 1,5%.

La industria manufacturera volvió a ubicarse entre las actividades más golpeadas. En marzo eliminó 5.043 empleos y acumula una pérdida de 47.647 trabajadores en los últimos doce meses. El comercio, principal empleador privado del país, redujo su plantilla en 24.275 puestos durante el último año y alcanzó su nivel más bajo desde mediados de 2024.

El retroceso exhibe además una dimensión federal. Veinte de las veinticuatro jurisdicciones registraron caídas interanuales del empleo privado. Sólo Neuquén (+3,3%), Río Negro (+3,2%), La Rioja (+3%) y San Juan (+2,2%) lograron sostener números positivos, impulsados por actividades vinculadas a la energía, la minería y determinadas inversiones regionales.

Sin embargo, los especialistas advierten que los rubros más dinámicos representan una porción reducida del universo laboral. De acuerdo con estimaciones privadas, las actividades asociadas a las exportaciones y a los grandes proyectos de inversión apenas concentran el 7% del empleo asalariado formal, una proporción insuficiente para compensar las pérdidas registradas en la industria, el comercio y otros segmentos vinculados al mercado interno.

A este cuadro se suma la evolución de los ingresos. La remuneración bruta promedio del empleo privado alcanzó en marzo los $2,2 millones, con una mejora interanual del 31,6%, mientras que la mediana salarial se ubicó en $1,54 millones y avanzó 28,1%. Ambas variaciones quedaron por debajo de la inflación acumulada del período, que alcanzó el 32,6%.

La pérdida de poder adquisitivo comienza a reflejarse en los hábitos de consumo. Un relevamiento de Focus Market reveló que el 14% de los hogares redujo la cantidad o la calidad de los alimentos que consume, un dato que muestra que los ajustes ya no recaen únicamente sobre gastos prescindibles sino también sobre necesidades esenciales.

La desaceleración inflacionaria continúa siendo uno de los principales argumentos económicos del Gobierno. Sin embargo, los datos laborales revelan una realidad más compleja: mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran estabilidad, el empleo formal continúa en retroceso, las empresas siguen reduciendo planteles y una porción creciente de hogares enfrenta dificultades para sostener su nivel de consumo. El desafío para los próximos meses ya no será sólo consolidar la baja de los precios, sino lograr que esa mejora alcance al trabajo, la producción y los ingresos.

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La CGT evalúa endurecer su estrategia frente al Gobierno

La preocupación por los cambios impulsados por el Gobierno en materia laboral y sindical, sumada al deterioro del empleo registrado en distintas ramas de la economía, acelera dentro de la CGT el debate sobre una respuesta política y gremial de mayor intensidad.

La CGT se encamina hacia una nueva etapa en su relación con el Gobierno nacional. El malestar generado por recientes medidas oficiales que, según el sindicalismo, avanzan sobre la autonomía de las organizaciones gremiales, reactivó las presiones internas para abandonar la estrategia de prudencia que predominó durante los últimos meses.

El debate ocupará un lugar central en la reunión que el Secretariado Nacional mantendrá con representantes de diversas confederaciones, entre ellas la CATT, la CASIA y la CSIRA, espacios que reclaman una respuesta más contundente frente a las decisiones adoptadas por la administración de Javier Milei.

La inquietud excede el plano institucional. En la conducción cegetista crece la preocupación por el desempeño de la economía real, especialmente en actividades vinculadas a la producción industrial, la construcción y el comercio, donde se multiplican las denuncias por suspensiones, despidos y reducción de planteles.

En ese marco, la defensa del empleo formal vuelve a consolidarse como eje prioritario de la agenda sindical. Distintos dirigentes advierten que la pérdida de dinamismo productivo y el retroceso del consumo comienzan a reflejarse con mayor intensidad en el mercado laboral, alimentando el descontento entre los trabajadores.

Sin embargo, el factor que hoy acelera la discusión interna es el alcance de las reformas que afectan el funcionamiento de sindicatos, federaciones y confederaciones. En Azopardo interpretan que las modificaciones impulsadas por el Ejecutivo podrían alterar mecanismos históricos de representación y financiamiento sobre los que se estructura el modelo sindical argentino.

La definición que adopte la CGT en las próximas semanas será observada con atención tanto por el Gobierno como por el empresariado. Después de meses de tensiones intermitentes, la principal central obrera del país parece acercarse a un punto bisagra en el que la negociación podría ceder espacio a una dinámica de confrontación más abierta.

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Crece la discusión sobre quién se beneficia del auge minero

La decisión de incorporar desde China parte de la infraestructura destinada a un emprendimiento cuprífero encendió cuestionamientos de ASIMRA. El gremio reclama una mayor participación de fabricantes argentinos y reabre una discusión que excede a una obra puntual: cuánto valor agregado queda en el país cuando llegan grandes capitales.

La expansión minera volvió a colocar sobre la mesa una discusión que acompaña históricamente a los grandes proyectos vinculados a los recursos naturales. Esta vez, el debate no gira en torno a cuestiones ambientales ni fiscales, sino a la capacidad de las inversiones para dinamizar el entramado productivo argentino.

La controversia surgió tras conocerse que parte de las instalaciones habitacionales previstas para un importante emprendimiento de cobre serían fabricadas fuera del país. La decisión despertó reparos dentro de la Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica (ASIMRA), desde donde advirtieron que la medida podría reducir significativamente la participación de empresas nacionales en una iniciativa que movilizará recursos por miles de millones de dólares.

La preocupación no se limita a la provisión de estructuras modulares. Detrás de esa contratación aparece una cadena de bienes y servicios que involucra a fabricantes metalúrgicos, empresas de ingeniería, contratistas especializados, talleres y proveedores tecnológicos. Para la organización sindical, el desafío consiste en aprovechar la magnitud de estos emprendimientos para fortalecer capacidades productivas ya instaladas en el país.

La discusión adquiere una dimensión estratégica porque coincide con el crecimiento de proyectos considerados fundamentales para el futuro exportador argentino. El cobre se perfila como uno de los minerales más demandados por la transición energética global y varias provincias aspiran a convertirse en protagonistas de ese mercado durante las próximas décadas.

En ese marco, distintos actores vinculados al mundo del trabajo sostienen que la llegada de capitales debería traducirse en algo más que generación de divisas. La aspiración es que también impulse procesos de industrialización, incorporación tecnológica y formación de proveedores capaces de integrarse de manera competitiva a cadenas de abastecimiento de gran escala.

El planteo dialoga además con una discusión más amplia sobre los alcances del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Mientras el Gobierno nacional lo presenta como una herramienta destinada a atraer desembolsos de magnitud, organizaciones sindicales y cámaras empresarias insisten en que los beneficios otorgados deben producir efectos tangibles sobre el empleo, la producción y el desarrollo regional.

El debate excede la importación de una obra específica. En el fondo, vuelve a emerger una pregunta que acompaña cada ciclo de expansión extractiva: si la riqueza generada por los grandes emprendimientos será capaz de irradiar oportunidades hacia el tejido económico nacional o si permanecerá concentrada en circuitos productivos con escasa vinculación local.

Con nuevos proyectos en marcha y cifras récord de inversión en el corto plazo, esa discusión promete ganar cada vez más relevancia.

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