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Se estima que 1.800.000 trabajadorxs fueron beneficiados por los ATP

Más del 70% de las empresas que se anotaron en la cuarta etapa del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) fueron beneficiadas con algunos de los instrumentos disponibles, por lo que 1,8 millón de trabajadores que cumplen tareas en 200.000 firmas podrán acceder al pago de salarios subsidiados por parte del Estado. La titular de la AFIP Mercedes Marcó del Pont anunció que el Gobierno evalúa incluir en el programa ATP, a partir de septiembre, «un crédito a tasa cero que se articule con la creación de empleo» de las empresas para impulsar la recuperación económica.

Del Pont dijo que el salario complementario del ATP «sirvió enormemente para amortiguar la caída de empleo» y entendió que «se está dando una recuperación que tiene que ir acompañada de una demanda laboral», en este caso mediante un mecanismo que «va a ser definido para la semana que viene».

La titular de la AFIP reseñó que en el encuentro del gabinete económico se hizo un abordaje de lo que ha sido el último ATP y expresó la conformidad del Gobierno por poder asistir a un nivel de trabajadores mayor al anterior, al ampliar el universo de empresas contempladas por incluir a todas aquellas cuya facturación haya aumentado hasta un 30%.

Por su parte la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, afirmó que «el impacto de la pandemia es innegable pero se desplegó una enorme cantidad de políticas específicas para sostener el empleo», y según cifras preliminares, destacó que el ATP 4 permitió asistir al mayor porcentaje de empresas.

El ATP 4, que incorpora la modalidad del crédito a tasa subsidiada, comenzó a pagarse la semana pasada. «Más del 70% de las empresas que se anotaron en el Programa ATP 4 han sido incorporadas» afirmó la funcionaria al señalar que «se van a desplegar todas las políticas necesarias para seguir acompañando la producción y el empleo».

De esta manera se alcanzó a un universo de 1,4 millones de empleados que van a acceder al salario complementario a través de 135.000 empresas y otros 400.000 trabajadores de unas 65.000 empresas cuyos salarios serán asistidos a través de un crédito subsidiado a la empresa empleadora.

El 60% de esas sociedades accedió a un préstamo a tasa cero, ya que se evidenció que su facturación tuvo una variación positiva de entre 0 y 10%; mientras que el resto accedió a un tasa del 7,5% si su ingreso subió entre 10% y 20% o a tasa del 15% si superó entre un 20% y un 30% en relación interanual.

El conjunto del beneficio implicará un desembolso de $ 27.000 millones destinados a pagar salarios complementarios y otros $ 7.000 millones a través de las distintas escalas crediticias, cifras que representan una baja respecto a las anteriores rondas de la ATP, lo cual se explica en buena medida por la recuperación de actividad.

Así se destacó durante la reunión del Gabinete Económico que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, encabezó en Casa Rosada, donde se analizó la posibilidad de sumar al ATP créditos subsidiados a tasa cero para aquellas empresa que generen puestos de trabajo a partir de septiembre.

Del encuentro formaron parte los titulares del ministerio de Economía, Martín Guzmán; de Trabajo, Claudio Moroni; Marco del Pont; el presidente del Banco Central de la República Argentina, Miguel Pesce; y Todesca Bosco.

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El FreSU se pliega a la marcha federal en respaldo de la educación y la ciencia pública

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSUFederal) confirmó su participación en la movilización convocada para este martes 12 de mayo en defensa de las universidades nacionales, el sistema científico y la educación pública. La protesta se desarrollará en simultáneo en distintos puntos del país y tendrá su epicentro en Plaza de Mayo, en medio de la creciente conflictividad entre el Gobierno nacional y el sector académico por el financiamiento educativo.

La tensión entre el Gobierno de Javier Milei y el sistema universitario nacional volverá a expresarse en las calles este martes, cuando miles de estudiantes, docentes, nodocentes, investigadores y trabajadores sindicalizados confluyan en una nueva jornada federal de protesta en defensa de la educación pública y la ciencia nacional.

Al respecto, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSUFederal) anunció oficialmente su adhesión a la movilización que tendrá lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con concentración prevista para las 15 horas en la intersección de Perú y Diagonal Sur. Desde allí, las columnas avanzarán hacia Plaza de Mayo bajo la consigna: “No al ajuste, sí a la educación y la ciencia pública”.

La convocatoria surge en un momento de fuerte preocupación dentro de las universidades nacionales por el deterioro presupuestario, la pérdida del poder adquisitivo de docentes y trabajadores nodocentes, y la paralización de numerosos programas vinculados a infraestructura, investigación y extensión universitaria. A ello se suma el malestar generado tras las disputas judiciales alrededor del financiamiento educativo, que profundizaron el enfrentamiento entre la Casa Rosada y la comunidad académica.

El FreSU —espacio que nuclea a sindicatos de distintas ramas de actividad como Aceiteros, ATE y la UOM, entre otros— decidió confluir con el movimiento universitario en una señal política que busca ampliar el reclamo más allá del ámbito estrictamente educativo. La intención de los organizadores es consolidar una protesta multisectorial capaz de visibilizar el impacto del ajuste sobre áreas consideradas estratégicas para el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país.

Además de la movilización central en Buenos Aires, distintas universidades y organizaciones replicarán actividades y protestas en varias provincias, en una jornada que busca reafirmar el carácter federal del reclamo.

La nueva convocatoria refleja que el malestar universitario ya no se limita únicamente a la cuestión salarial. El eje del debate comienza a incorporar una discusión más profunda sobre el modelo de país, el rol del Estado en el sostenimiento del conocimiento y el lugar de la ciencia y la educación pública dentro de las prioridades oficiales.

En este aspecto, la movilización de este martes aparece como otro capítulo de una disputa política y social que promete seguir escalando en intensidad durante los próximos meses, mientras crecen las advertencias sobre el impacto del ajuste en universidades, organismos científicos y centros de investigación de todo el país.

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La CGT denuncia una escalada contra los sindicatos y alerta sobre “amedrentamiento” al movimiento obrero

La expresó su “más enérgico repudio” tras el atentado sufrido por el sindicato de Dragado y Balizamiento y denunció una avanzada política, judicial y administrativa contra organizaciones gremiales. La central obrera vinculó el episodio con sanciones y procesos impulsados contra sindicatos del transporte y advirtió sobre un deterioro institucional en materia de derechos sindicales.

La Confederación General del Trabajo volvió a elevar el tono de confrontación con el Gobierno nacional y denunció la existencia de una ofensiva orientada a debilitar al movimiento obrero organizado. El pronunciamiento se produjo luego del atentado sufrido por el Sindicato de Dragado y Balizamiento, un hecho que la central calificó como parte de una secuencia de intimidaciones dirigidas contra las organizaciones sindicales.

A través de un comunicado difundido, la CGT expresó su “más enérgico repudio” y sostuvo que el episodio no puede ser interpretado como un hecho aislado. Por el contrario, la conducción cegetista advirtió que existe una creciente acumulación de discursos, sanciones y acciones institucionales que, según denunciaron, buscan disciplinar a los gremios y condicionar su capacidad de representación.

“La gravedad institucional radica en naturalizar ataques, persecuciones y medidas intimidatorias contra las organizaciones sindicales”, señalaron desde la central obrera.
El documento difundido por la CGT enlazó el atentado contra Dragado y Balizamiento con otras situaciones recientes que involucran a gremios estratégicos del transporte. En particular, cuestionó las medidas adoptadas contra el sindicato ferroviario La Fraternidad, sancionado económicamente por adherir al paro general convocado semanas atrás, y también expresó preocupación por la actuación judicial que atraviesa la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

Según la central sindical, ambas situaciones forman parte de una misma lógica política orientada a erosionar la capacidad de presión de los sindicatos y a limitar el ejercicio de la actividad gremial en sectores sensibles para el funcionamiento económico y social del país.

La declaración adquiere relevancia en una situación de ruptura entre el Gobierno y amplios sectores del sindicalismo. Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la relación con las centrales obreras quedó atravesada por disputas vinculadas a la reforma laboral, el ajuste fiscal, las políticas de desregulación y la pérdida del poder adquisitivo.

Dentro de ese panorama, los gremios del transporte se transformaron en actores centrales de la conflictividad. Su capacidad de paralizar actividades estratégicas y el peso específico que tienen dentro de la estructura sindical argentina los ubican en el centro de las disputas políticas y económicas del actual escenario nacional.

Más allá del episodio puntual, el pronunciamiento de la CGT deja entrever una preocupación más profunda: la posibilidad de que el endurecimiento del conflicto entre el Gobierno y los sindicatos derive en una escalada institucional de consecuencias imprevisibles. La central sindical entiende que las sanciones económicas, las presiones judiciales y los discursos confrontativos no sólo afectan a las organizaciones gremiales, sino también al equilibrio de la negociación colectiva y a los mecanismos históricos de representación laboral en la Argentina.

Con ese diagnóstico, la CGT busca reposicionarse como un actor político de peso frente a un clima de creciente polarización. El mensaje difundido tras el atentado no se limita a la solidaridad gremial: constituye también una advertencia sobre el clima político y social que atraviesa al país y sobre la disputa de fondo en torno al lugar que ocuparán los sindicatos en la nueva configuración económica impulsada por el oficialismo.

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El nuevo modelo laboral del Gobierno que beneficia a empleadores incumplidores

El Ejecutivo nacional puso en marcha un programa piloto que transforma el perfil de los inspectores laborales y reemplaza el enfoque sancionatorio por un esquema de “acompañamiento” empresarial. La iniciativa contempla hasta cuatro visitas de cortesía antes de aplicar multas por irregularidades y busca difundir las “bondades” de la reforma laboral entre comerciantes y pymes. Sindicatos y especialistas advierten sobre un fuerte debilitamiento de los mecanismos de control y un avance de la precarización.

El Gobierno nacional avanza en una transformación profunda del sistema de inspecciones laborales en Argentina. Bajo el argumento de construir un “Estado amigable” con el sector privado y fomentar la formalización, la administración de Javier Milei implentó un esquema piloto que reduce el peso de las sanciones, flexibiliza los controles y redefine el rol histórico de los inspectores de trabajo.

La nueva orientación oficial implica un cambio conceptual de gran magnitud: cerca de 300 funcionarios de la Secretaría de Trabajo y de distintas agencias territoriales dejarán atrás el tradicional perfil fiscalizador para asumir una tarea más cercana a la asistencia y el acompañamiento empresarial. En la práctica, el objetivo ya no será detectar y sancionar rápidamente irregularidades laborales, sino establecer vínculos “cordiales” con los empleadores y difundir las ventajas de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.

La iniciativa fue formalizada bajo el nombre de Programa de Fomento del Empleo y Buenas Prácticas, mecanismo que reemplazó al histórico Plan Nacional de Regularización del Trabajo, vigente desde 2003. Aquel esquema articulaba verificaciones entre las áreas de Trabajo, Seguridad Social y la entonces AFIP, con facultades para aplicar multas, promover acciones judiciales y registrar públicamente a las empresas infractoras.

El nuevo programa, en cambio, modifica sustancialmente esa lógica. Según trascendió, los inspectores deberán realizar al menos cuatro visitas antes de avanzar hacia una eventual sanción por empleo irregular. Incluso, durante los primeros contactos ni siquiera tendrían autorización para indagar sobre la cantidad de trabajadores empleados en cada establecimiento. La prioridad será generar un acercamiento “amistoso”, brindar información y persuadir a los empresarios sobre las “bondades” de la reforma laboral y los beneficios del blanqueo.

La discusión, de fondo, excede el funcionamiento administrativo de las inspecciones. Lo que está en debate es el modelo de relaciones laborales que busca consolidar el Gobierno: uno con menor intervención estatal, menos penalidades para el incumplimiento y una presencia más limitada del Estado en los conflictos entre capital y trabajo.

Mientras el oficialismo sostiene que la flexibilización permitirá fomentar el empleo privado y aliviar la presión sobre las pymes, sectores gremiales denuncian que la nueva política termina trasladando el costo del ajuste hacia los trabajadores y debilitando conquistas históricas vinculadas a la registración, la estabilidad y la protección laboral.

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