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Roque Garzón y Miguel Lombardo coincidieron en rechazar el artículo 2 de la nueva ley de recetas electrónicas y elevar al Senado los cuestionamientos.

Imagen Ilustrativa

Las autoridades de la Federación Argentina de Trabajadores de Farmacia (FATFA) manifestaron su preocupación y alerta sobre las consecuencias negativas que podría traer la sanción de la Ley de Receta Electrónica sobre los trabajadores del sector, dado que deja abierta la posibilidad de que los medicamentos puedan ser expendidos fuera del ámbito de la farmacia, tal como lo habilita el artículo 2 del proyecto.

“Observamos que la aplicación de la ley tal como fue aprobada en Diputados pondrá en riesgo muchos puestos laborales”, explicó Roque Garzón secretario general de FATFA.

En este sentido Garzón impulsó una acción conjunta con la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF), que preside Miguel Lombardo, donde acordaron elevar este planteo a todos los senadores nacionales, requiriéndoles una modificación al texto de la ley, que será tratada en las próximas sesiones de ese cuerpo legislativo.

El proyecto de ley que regula la prescripción de medicamentos y estudios médicos a través de recetas electrónicas fue aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación y enviada al Senado en mayo pasado.

El artículo 2 define: “La presente ley será de aplicación para toda receta o prescripción médica, odontológica o de otros profesionales sanitarios legalmente facultados a prescribir, en los respectivos ámbitos de asistencia sanitaria y atención farmacéutica pública y privada. Los medicamentos prescriptos en receta en formato electrónico o digital podrán ser dispensados en cualquier farmacia del territorio nacional, servicios de farmacia de establecimientos de salud y establecimientos del sector salud habilitados para tal fin, acorde a las disposiciones vigentes”.

“Como está redactado hoy el proyecto de ley permitiría que sectores de la salud sin ser oficinas de farmacia puedan dispensar medicamentos. Esto generaría pérdida de empleos y el cierre de establecimientos farmacéuticos en todo el país. Este artículo del proyecto se opone directamente a la ley vigente donde claramente los medicamentos deben ser dispensados solo en farmacias y provocaría además un descontrol en un sector que ha demostrado tener un funcionamiento muy eficiente”, coincidieron los dirigentes, quienes acordaron asimismo continuar planteando ante los legisladores su rechazo a esta legislación que distorsiona el funcionamiento de la cadena de comercialización del medicamento.

En ese orden, poco más de un mes atrás, la FACAF junto a la Federación Farmacéutica nacional (FEFARA) y la Asociación de Farmacias Mutuales, Sindicales de Argentina (AFMSRA), realizó una presentación ante la comisión de Salud del Senado donde pidió cambios en la norma para garantizar un mayor control profesional y evitar un vacío legal.

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Eduardo Cabello calificó de “histórico” el paro general en San Juan

El secretario general de la Confederación General del Trabajo en San Juan, Eduardo Cabello, aseguró que el paro contra la reforma laboral alcanzó un 70% de acatamiento en la provincia. Criticó el proyecto impulsado por el presidente Javier Milei, advirtió sobre presuntas inconstitucionalidades y no descartó nuevas medidas gremiales.

En concordancia con la jornada nacional convocada por la Confederación General del Trabajo, la seccional San Juan expuso su propio balance político y sindical. Desde la sede gremial de calle España, el referente sinddical Eduardo Cabello calificó como “histórico” el paro general y afirmó que en la provincia el nivel de adhesión alcanzó picos del 70% en distintos sectores.

La medida, señaló, se desarrolló sin movilización masiva, aunque con participación activa de sindicatos clave. Según precisó, en la administración pública el acatamiento superó el 40% —con impacto visible en el Centro Cívico—, mientras que en hospitales rondó el 60% y en varias municipalidades la paralización fue casi total. La protesta también comenzó a la medianoche en proyectos mineros, con la adhesión de gremios como AOMA, Asijemin y trabajadores gastronómicos vinculados a la actividad.

“Hoy es un día histórico. Debe ser uno de los paros más significativos que tenemos”, expresó Cabello, al remarcar que la convocatoria no respondió —según su definición— a un interés partidario, sino a la defensa de derechos laborales. “Le estamos haciendo un paro a Milei, no a Orrego”, aclaró, diferenciando el plano nacional del provincial.

Cuestionamientos de fondo

El eje del discurso sindical estuvo centrado en el contenido del proyecto que se debate en la Cámara de Diputados. Cabello sostuvo que la reforma implica un retroceso en garantías laborales y advirtió que podría modificar aspectos sustanciales de la jornada de trabajo, el régimen de horas extras y la liquidación de vacaciones y aguinaldos.

“Te sacan lo que costó sangre”, afirmó, en referencia a conquistas históricas del movimiento obrero. A su juicio, la iniciativa “nos plancha a todos y nos vuelve a fojas cero”, en una actual situación económica que, según describió, ya presenta signos de deterioro productivo y pérdida de empleo.

El dirigente vinculó la discusión parlamentaria con la situación macroeconómica. Mencionó el cierre de más de 20.000 empresas en el país y alertó sobre la fragilidad del entramado productivo. “Vemos a los trabajadores desprotegidos. En otros países los Estados cuidan a la sociedad; acá no”, sostuvo, cuestionando el rumbo de las políticas nacionales.

Estrategia gremial y advertencias judiciales

Más allá del diagnóstico, Cabello dejó abierta la puerta a una escalada institucional. Señaló que, de aprobarse la ley, la central obrera evalúa realizar presentaciones judiciales por considerar que existen artículos inconstitucionales. La vía judicial, anticipó, sería parte de una estrategia más amplia de defensa sindical.

La conferencia contó con la presencia de referentes de las dos CTA y organizaciones sociales como la UTEP, Amas de Casa, Martín Fierro y la Corriente Clasista y Combativa, en una señal de cohesión interna frente al debate legislativo. La foto buscó transmitir unidad en un clima nacional atravesado por tensiones políticas y económicas.

Cabello también apeló a una narrativa histórica del movimiento obrero argentino. “Este país lo hicieron los trabajadores y los empresarios, ladrillo a ladrillo”, sostuvo, reivindicando el rol del trabajo en la construcción del desarrollo nacional. En esa línea, afirmó que “difícilmente van a quebrar el espíritu de sacrificio, trabajo y derecho que tienen los argentinos”.

Una disputa que excede la coyuntura

El paro en San Juan, con niveles de adhesión significativos según la conducción sindical, se inscribe en una disputa más amplia sobre el modelo laboral y el equilibrio entre flexibilización y protección social. Mientras el oficialismo sostiene que la reforma apunta a modernizar el mercado de trabajo y fomentar el empleo, el sindicalismo advierte sobre una pérdida de derechos adquiridos.

En ese cruce de visiones, la central obrera provincial dejó claro que la discusión no se agota en una jornada de protesta. La advertencia de nuevas medidas y eventuales acciones judiciales anticipa un escenario de confrontación institucional si el proyecto avanza.

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Paro general de la CGT: sectores estratégicos paralizaron Argentina contra la reforma laboral

La medida convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la reforma laboral que se debate en la Cámara de Diputados tuvo cumplimiento total en puertos, transporte ferroviario e industrias estratégicas. La jornada dejó cadenas logísticas interrumpidas, fábricas sin actividad y ciudades con movilidad reducida.

Desde las 00 de este jueves comenzó el paro general impulsado por la CGT, en rechazo al proyecto de reforma laboral. Con el correr de las horas, la medida se hizo sentir con fuerza en los sectores neurálgicos de la economía nacional, evidenciando el alcance territorial y sectorial de la convocatoria.

El impacto más contundente se registró en el sistema portuario. La adhesión de la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA) paralizó completamente las operaciones en terminales de carga general, puertos cerealeros y muelles pesqueros. La interrupción de tareas dejó sin movimiento a buques y mercaderías, con efectos inmediatos sobre exportaciones y abastecimiento interno.

La postal se replicó en los principales nodos logísticos del país: filas de camiones varados en accesos portuarios, embarques suspendidos y operadores aguardando definiciones en un escenario de incertidumbre. En un país cuya balanza comercial depende en gran medida del complejo agroexportador, la paralización de los puertos adquiere un significado económico y político de alto voltaje.

En simultaneo, la industria reportó niveles de adhesión totales en múltiples ramas. Plantas metalúrgicas, alimenticias, refinerías, laboratorios y fábricas de insumos interrumpieron su actividad durante toda la jornada. La detención de la producción no solo evidenció la capacidad de coordinación gremial, sino también el peso específico de los trabajadores en la cadena de valor nacional.

El transporte, otro engranaje central, mostró un acatamiento extendido. Sindicatos ferroviarios y del transporte urbano confirmaron la suspensión de servicios en corredores estratégicos. La Unión Tranviaria Automotor (UTA), junto con la La Fraternidad, la Unión Ferroviaria y los Metrodelegados, entre otros, adhirieron a la medida, afectando trenes, subtes y gran parte de los colectivos en distintas jurisdicciones.

Incluso el transporte aéreo registró cancelaciones y reprogramaciones, ampliando la dimensión de la protesta. La conjunción de estos factores configuró una jornada de circulación limitada, avenidas semivacías y actividad comercial reducida en numerosos centros urbanos.

No obstante, hubo excepciones. El grupo empresario DOTA mantuvo en funcionamiento 65 líneas de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Desde la entidad que conduce Miguel Ángel Bustinduy señalaron que “todas las líneas están funcionando con servicio regular, normal de día hábil, excepto la línea 60”, que operó con frecuencia reducida por mayor adhesión de choferes afiliados a la UTA. Esa decisión atenuó parcialmente el impacto en el AMBA, aunque no alteró el cuadro general de fuerte cumplimiento.

Más allá de las cifras de acatamiento, la jornada dejó un mensaje político claro. La paralización de puertos, transporte e industria —sectores estratégicos por su peso en la producción, el comercio exterior y la vida cotidiana— exhibe la capacidad de presión de las organizaciones sindicales frente a una reforma que consideran regresiva en materia de derechos laborales.

El oficialismo, por su parte, sostiene que la iniciativa apunta a modernizar el mercado de trabajo y promover la generación de empleo. En ese cruce de narrativas se inscribe la medida de fuerza: mientras el debate parlamentario avanza, la calle y los centros productivos se convierten en escenario de una disputa más amplia sobre el modelo laboral y el equilibrio entre competitividad y protección social.

El paro general no solo interrumpió la actividad económica durante una jornada clave, sino que también funcionó como demostración de poder sindical en áreas vitales del entramado productivo. Con puertos detenidos, transporte afectado y fábricas sin actividad, la protesta expuso la magnitud del conflicto abierto en torno a la reforma laboral. El desenlace parlamentario marcará un antes y un después, pero el mensaje ya quedó instalado: en la Argentina, cualquier transformación estructural del mundo del trabajo inevitablemente se mide en la capacidad de organización y respuesta de sus sectores estratégicos.

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Preocupación en San Juan por la industria en retroceso y el impacto en las ventas locales

El comercio sanjuanino encendió una señal de alarma. A través de un comunicado público, la Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan advirtió que el deterioro de la industria nacional y el incremento de las importaciones están generando un “efecto cascada” que impacta de lleno en el ecosistema comercial de la provincia.

La entidad planteó tres ejes críticos que, a su entender, explican la caída en las ventas y el clima de incertidumbre que atraviesa al sector.

Asimetría impositiva y competencia desigual

El primer punto apunta a lo que consideran una competencia desbalanceada entre producción nacional e importaciones. “Es inadmisible que se faciliten beneficios para el ingreso de productos importados mientras el fabricante nacional —que paga salarios, cargas sociales e impuestos en Argentina— enfrenta costos de producción asfixiantes. No competimos en igualdad de condiciones”, señalaron.

El diagnóstico remite a una discusión estructural: el peso de la carga tributaria local frente a economías externas con menores costos y esquemas fiscales más livianos. Para los comerciantes, esta brecha no solo erosiona la rentabilidad de la industria, sino que termina afectando directamente al mostrador.

El “Efecto Fate” y la pérdida del consumidor

El segundo eje de preocupación fue definido como el “Efecto Fate”, en alusión al impacto social y económico que provoca el cierre de grandes empresas. Más allá del caso puntual, la Cámara utilizó el concepto para ilustrar una dinámica más amplia: cada fábrica que baja sus persianas implica la pérdida de empleos y, en consecuencia, de consumidores.

“Los cierres no son números aislados. Cuando una fábrica cierra, se pierde un consumidor. En San Juan sabemos que el comercio vive del sueldo del trabajador local; si no hay empleo privado genuino, el mostrador queda vacío”, advirtieron.

La afirmación sintetiza una realidad conocida en economías regionales: la estrecha dependencia entre actividad productiva y circulación comercial. En contextos de retracción industrial, el comercio suele ser uno de los primeros sectores en sentir la contracción de la demanda.

Dependencia externa y fuga de capitales

El tercer punto planteado por la entidad refiere a la creciente dependencia de bienes importados. “Fomentar el consumo de productos extranjeros es, en la práctica, exportar el trabajo de los argentinos. Esa riqueza se fuga al exterior en lugar de reinvertirse en nuestras pymes, que generan el 70% del empleo”, sostuvieron.

El argumento vincula política comercial con desarrollo local. Para los comerciantes, la expansión de las importaciones no solo impacta en la producción, sino que debilita el entramado de pequeñas y medianas empresas que sostienen el empleo formal en el país.

Reclamos y advertencias

Bajo este marco, la Cámara reclamó medidas “urgentes y concretas” tanto a las autoridades nacionales como provinciales. “No podemos sostener un sistema público de Salud, Educación y Seguridad con un sector privado que se achica día a día. El aporte de menos del 10% de la población no es suficiente para 45 millones de habitantes”, plantearon, en referencia a la presión fiscal y la base contributiva.

El pedido central es la generación de “reglas claras para emprender, no para importar”, junto con políticas que protejan el valor agregado argentino. La advertencia final resume el clima de inquietud: “Un país sin industria es un país sin futuro y un comercio sin clientes”.

El posicionamiento de los comerciantes sanjuaninos refleja una preocupación que superan los límites de un solo sector. La tensión entre apertura comercial, competitividad interna y sostenimiento del empleo se proyecta como uno de los ejes centrales del debate económico actual. En una provincia donde la actividad privada depende en gran medida del dinamismo productivo, la consigna es clara: sin industria activa, el circuito comercial se debilita. El desafío, según advierten, será equilibrar integración al mundo con desarrollo local para evitar que la crisis fabril termine vaciando también los mostradores.

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