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Los pilotos de APLA y UALA reclaman un urgente aumento salarial que está virtualmente congelado.


Septiembre terminó con una jornada de tensión en Aeroparque debido a las cancelaciones por amenazas de tormentas y por asambleas de trabajadores, que derivó en el llamado a un cese total de actividades para el fin de semana próximo dispuesto por la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA). A través de un comunicado titulado “Paro total de pilotos por 48 horas”, APLA anunció las medidas de fuerza planeadas para el sábado 5 y domingo 6 de octubre, que afectarán las operaciones de Aerolíneas Argentinas y Austral, en reclamo de una urgente recomposición salarial y ante la dilatación de las negociaciones.

“Mientras la inflación reduce día a día el poder adquisitivo de los trabajadores, la empresa sigue sin hacer ninguna propuesta de recomposición salarial para finalizar la paritaria 20198-2019, cuando ya deberíamos estar cerrando la pauta correspondiente al periodo octubre 2019 – septiembre 2020”, destacaron desde APLA.

Con respecto a las medidas, explicaron que “por todos los medios buscamos alternativas para llegar a un entendimiento en cada instancia de diálogo y procuramos distintas formas de visibilizar nuestra protesta”.

Agregaron que “es más que evidente que a la conducción del Ministerio de Transporte y de Aerolíneas Argentinas no les interesa en absoluto lograr un acuerdo consensuado. Somos perfectamente conscientes de la difícil situación que atraviesa la actividad aerocomercial en el país, y la empresa en particular”.

“Pero no vamos a aceptar que pretendan hacernos responsables a los trabajadores de la crisis que ellos mismos provocaron”, concluye el texto, en el que se da cuenta de los resultados que tuvieron las asambleas que se llevaron adelante tanto en el Aeroparque metropolitano como en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

En tanto, UALA, el sindicato que nuclea a los pilotos de Austral, calificó a la situación como “alarmante” y cargó contra el Gobierno por “frustrar cada uno de los intentos por regularizar la situación paritaria”.

Fuente:conciliación obligatoria

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La CGT logró que se revise el fallo que reactivó la reforma laboral del Gobierno

La Justicia habilitó la apelación presentada por la CGT contra el fallo que dejó sin efecto la cautelar que suspendía parte de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El expediente será revisado por la Cámara Contencioso Administrativo Federal, que deberá resolver si mantiene vigente la normativa o si vuelve a frenar sus artículos más cuestionados.

La disputa judicial por la reforma laboral sumó un nuevo episodio y volvió a colocar en el centro de la escena el enfrentamiento entre el Gobierno nacional y el movimiento sindical. La jueza Macarena Marra Giménez concedió el recurso de apelación presentado por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la resolución que había dejado sin efecto la medida cautelar que suspendía gran parte de la ley. Con esa decisión, el expediente será elevado a la Cámara Contencioso Administrativo Federal, tribunal que ahora tendrá la responsabilidad de definir el futuro inmediato de uno de los proyectos más sensibles de la administración libertaria.

La resolución judicial representa mucho más que un trámite procesal. En términos políticos y económicos, la discusión sobre la reforma laboral se transformó en uno de los principales frentes de conflicto entre el oficialismo y las organizaciones gremiales. Mientras el Ejecutivo sostiene que la iniciativa apunta a “modernizar” el mercado de trabajo, flexibilizar estructuras y promover la generación de empleo formal, desde la CGT denuncian que detrás de esa narrativa se esconde un profundo retroceso en materia de derechos laborales y protección sindical.

El conflicto se intensificó luego de que una cautelar judicial suspendiera temporalmente los artículos más controvertidos de la norma. Aquella medida había significado un fuerte revés para la estrategia oficial, ya que bloqueó parcialmente la entrada en vigencia de aspectos considerados centrales dentro del esquema de desregulación laboral impulsado por el Gobierno. Sin embargo, semanas más tarde, otro fallo dejó sin efecto esa suspensión y permitió que buena parte de la reforma comenzara a aplicarse nuevamente.

Ese cuadro encendió las alarmas dentro de la central obrera, que reaccionó rápidamente con una apelación destinada a recuperar la vigencia de la cautelar original. Ahora, tras la decisión de Marra Giménez de conceder el recurso, el expediente avanzará hacia una instancia superior donde la discusión jurídica adquiere una dimensión determinante para el futuro del esquema laboral argentino.

En el plano sindical, la reforma es interpretada como un avance directo sobre conquistas históricas del movimiento obrero. La CGT cuestiona especialmente los cambios vinculados a indemnizaciones, modalidades de contratación, período de prueba y mecanismos de negociación colectiva. Según sostienen desde la conducción cegetista, la normativa consolida un modelo de precarización que debilita la estabilidad laboral y reduce la capacidad de defensa de los trabajadores frente al poder empresario.

Del otro lado, el Gobierno defiende la iniciativa como una herramienta indispensable para corregir distorsiones estructurales del mercado laboral argentino. Funcionarios nacionales argumentan que el actual esquema normativo desalienta la contratación formal, incrementa la litigiosidad y obstaculiza la llegada de inversiones. Bajo esa lógica, la reforma es presentada como una pieza central dentro del programa económico orientado a desregular la actividad privada y reducir costos laborales.

La decisión de habilitar la apelación no implica todavía una definición sobre el fondo del planteo. La Cámara Contencioso Administrativo Federal deberá analizar si la cautelar que frenaba parcialmente la reforma fue levantada de manera correcta o si corresponde restablecerla hasta que exista una sentencia definitiva. Mientras tanto, la legislación continuará vigente en la mayoría de sus disposiciones, manteniendo abierto un escenario de incertidumbre tanto para sindicatos como para empresas y trabajadores.

Especialistas en derecho laboral advierten que el expediente podría derivar en un prolongado recorrido judicial. La complejidad constitucional del caso, sumada al fuerte impacto político y económico de la normativa, anticipa una discusión que probablemente exceda el ámbito de la Cámara y termine, eventualmente, en la Corte Suprema de Justicia.

La conflictividad sindical lejos está de disiparse. La CGT ya anticipó que mantendrá la presión política y las medidas de fuerza contra el programa económico oficial, mientras busca consolidar alianzas con otros sectores gremiales, sociales y universitarios que vienen manifestando rechazo al ajuste impulsado por la Casa Rosada. El Gobierno, por su parte, interpreta la continuidad del proceso judicial como una oportunidad para fortalecer la legitimidad institucional de la reforma y ratificar el rumbo elegido.

La resolución que adopte la Cámara Contencioso Administrativo Federal tendrá consecuencias inmediatas. Si el tribunal decide restituir la cautelar —un panorama que hoy aparece complejo pero no descartado— los artículos más cuestionados volverán a quedar suspendidos. En cambio, si confirma la vigencia de la reforma, el Gobierno consolidará una de sus principales apuestas estructurales y la CGT quedará obligada a escalar el litigio hacia la Corte Suprema.

Más allá del desenlace jurídico, el caso ya expone una discusión de fondo sobre el modelo laboral que atravesará a la Argentina en los próximos años. Entre la lógica de flexibilización que impulsa el oficialismo y la defensa de derechos históricos que enarbola el sindicalismo, la Justicia quedó situada en el centro de una pulseada que combina intereses económicos, presiones políticas y el futuro de millones de trabajadores.

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La UNSJ volvió a las calles con una multitudinaria marcha en defensa de la universidad pública

La Universidad Nacional de San Juan encabezó una masiva movilización en el marco de la Marcha Federal Universitaria. Estudiantes, docentes, no docentes y organizaciones sindicales reclamaron la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y denunciaron el impacto del ajuste sobre la educación superior y el sistema científico.

La comunidad universitaria sanjuanina protagonizó este martes una de las movilizaciones más convocantes de los últimos meses en la provincia. Miles de estudiantes, docentes, investigadores, trabajadores no docentes y autoridades de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) recorrieron las calles del microcentro para reclamar mayor financiamiento para las universidades públicas y exigir al Gobierno nacional el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso.

La manifestación se desarrolló en simultáneo con protestas similares en distintos puntos del país y formó parte de una nueva edición de la Marcha Federal Universitaria, impulsada por el sistema universitario argentino frente al deterioro presupuestario que atraviesan las casas de altos estudios.

La convocatoria comenzó pasadas las 16 horas frente a la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, sobre avenida Ignacio de la Roza. Desde allí, una extensa columna comenzó a avanzar por el centro sanjuanino en una escena atravesada por banderas, pancartas, bombos y consignas dirigidas al presidente Javier Milei. La frase más repetida durante toda la jornada sintetizó el eje central del reclamo: “Milei, cumplí con la ley”.

El recorrido avanzó por distintas arterias céntricas hasta desembocar frente al Rectorado de la UNSJ, donde se realizó el acto de cierre. A lo largo del trayecto, la movilización exhibió una fuerte capacidad de articulación entre distintos sectores vinculados a la educación pública y el movimiento sindical.

Participaron las cinco facultades de la universidad, la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud y los gremios universitarios ADICUS, SIDUNSJ, y APUNSJ. También se sumaron organizaciones sindicales provinciales como UOCRA, UOM, LUZ Y FUERZA ,ESTACIONES DE SERVICIO, además de dirigentes políticos vinculados al peronismo y sectores de izquierda, que acompañaron la protesta con presencia en las columnas.

El reclamo tuvo varios ejes convergentes. Por un lado, la exigencia de actualización presupuestaria para garantizar el funcionamiento de las universidades nacionales. Por otro, la reapertura de las negociaciones salariales y una recomposición de haberes para docentes y trabajadores universitarios, cuyos ingresos acumulan un marcado deterioro frente a la inflación.

La preocupación expresada durante la jornada no se limitó únicamente a la cuestión salarial. Referentes académicos y gremiales advirtieron sobre las consecuencias que la insuficiencia de recursos ya genera en áreas sensibles como investigación, extensión, mantenimiento edilicio y sostenimiento de programas científicos. La advertencia fue clara: el desfinanciamiento impacta directamente sobre el funcionamiento integral del sistema universitario público.

La movilización dejó además una postal política significativa: la universidad pública volvió a consolidarse como un espacio de articulación social capaz de reunir a sectores diversos bajo una demanda común. La magnitud de la convocatoria reflejó no solo la preocupación por el presente presupuestario, sino también la dimensión simbólica que conserva la educación superior dentro de amplios sectores de la sociedad.

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La UTA anuncia un paro de colectivos y denuncia incumplimientos empresariales

La Unión Tranviarios Automotor anunció una retención total de servicios para el jueves 14 de mayo en todas las líneas de corta y media distancia de San Juan. El sindicato acusa a las empresas nucleadas en ATAP de incumplir acuerdos salariales y advierte que el conflicto llegó a un límite.

El sistema de transporte público sanjuanino se encamina hacia una nueva jornada de fuerte conflictividad. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) Seccional San Juan confirmó un paro total de actividades para este jueves 14 de mayo, luego del fracaso de las negociaciones mantenidas con las empresas del sector ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.

La medida consistirá en una retención de servicios por 24 horas que comenzará a las 00:00 y alcanzará a todas las líneas de corta y media distancia de la provincia. Según informó el gremio, la protesta se realizará sin asistencia a los lugares de trabajo, lo que implicará una paralización completa del servicio urbano e interurbano.

El detonante de la decisión fue el incumplimiento de un acta-acuerdo previamente firmada entre la representación sindical y la Asociación Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP). Desde la conducción gremial sostienen que las empresas no abonaron compromisos salariales asumidos con anterioridad, situación que profundizó el malestar entre los trabajadores y terminó por quebrar las instancias de negociación.

El conflicto expone nuevamente la fragilidad financiera que atraviesa el sistema de transporte y la creciente dificultad para sostener acuerdos salariales en un contexto económico marcado por inflación persistente y deterioro del poder adquisitivo. Para el sindicato, la falta de cumplimiento de los pagos representa un límite inaceptable, especialmente por tratarse de ingresos vinculados directamente a la subsistencia de los choferes.

A través de un comunicado difundido tras la audiencia fallida, la UTA endureció su posición y aseguró que “el diálogo y la paciencia se agotaron”. La frase sintetiza el clima que domina la relación entre trabajadores y empresarios, en una discusión que acumula semanas de tensión y que amenaza con profundizarse si no aparecen respuestas inmediatas.

El anuncio del paro de colectivos vuelve a evidenciar el delicado equilibrio sobre el que funciona el sistema de transporte público en San Juan. La combinación de dificultades económicas, incumplimientos salariales y negociaciones estancadas alimenta un panorama cada vez más sensible tanto para trabajadores como para usuarios.

Con el reloj corriendo hacia la fecha anunciada, la expectativa se concentra ahora en una eventual resolución de último momento. Sin embargo, más allá de la urgencia coyuntural, el conflicto vuelve a poner en discusión la necesidad de encontrar mecanismos más estables y previsibles para sostener un servicio esencial atravesado desde hace años por presiones estructurales.

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