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El gremio que lidera Julio Piumato dispuso paros para el 3 y 4 de octubre cono movilizaciones.


La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) que conduce Julio Piumato convocó a tres paros nacionales a partir de este viernes en demanda de «la efectivización inmediata de los aumentos salariales y la declaración de la emergencia» en la actividad. Los trabajadores paralizarán las tareas este viernes durante 24 horas en todo el país para exigir que «el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, autorice de una vez las partidas del 10 por ciento de noviembre y de otro 10 por ciento de diciembre» para aplicar la mejora salarial. El jueves 3 de octubre próximo habrá otra huelga nacional y movilización desde las 10 hacia la sede del Consejo de la Magistratura en demanda de «la declaración de la emergencia judicial» y, en el interior, fueron convocadas asambleas externas con «retiro a los hogares».

Además, Piumato amplió el cese de tareas nacional por otras 24 horas para el 4 de octubre próximo para «el caso de que Peña no haya cumplido entonces las demandas gremiales».

«El funcionario solo autorizó hasta ahora la partida de un 10 por ciento para septiembre y postergó para octubre lo que corresponde para noviembre y diciembre, pero el plenario del Consejo de la Magistratura fue convocado para el 3 de octubre», puntualizó Piumato.

En otro orden, el sindicalista -secretario de Derechos Humanos de la CGT- rechazó el proyecto oficial de nuevo Código Procesal Civil y Comercial porque en «las actuales condiciones de precariedad de la justicia una iniciativa que suena muy linda y que podría ser compartida es poco probable que pueda implementarse, y suena a electoralista».

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Docentes universitarios lanzan nuevos paros semanales

El titular del gremio docente universitario ADICUS, Jaime Barcelona, advirtió que el sector atraviesa una situación crítica por la fuerte pérdida del poder adquisitivo y la falta de respuesta del Gobierno nacional. Tras un paro de 48 horas con alto acatamiento, los docentes profundizarán las medidas de fuerza con huelgas semanales que podrían extenderse durante los próximos días.

Así lo expresó Barcelona, quien señaló que la protesta refleja el profundo malestar que atraviesa el sector frente a la pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.

Según explicó, tanto el paro reciente como el realizado la semana anterior —que incluyó a docentes y no docentes— tuvieron un alto nivel de acatamiento en todo el país, incluso en un momento particularmente sensible del calendario académico: las mesas de exámenes de febrero.

“Estamos viendo un porcentaje muy alto de adhesión porque la situación salarial es muy grave”, afirmó Barcelona. En ese sentido, subrayó que las medidas de fuerza debieron convocarse incluso durante períodos de evaluación, algo que, según indicó, no ocurría desde hace muchos años en las universidades públicas.

Reclamo por la recomposición salarial

El eje central del conflicto es la recomposición salarial de los docentes universitarios, quienes sostienen que el deterioro del poder adquisitivo supera ampliamente el 100%.

De acuerdo con lo planteado por los gremios, la propuesta oficial de aumento salarial resulta insuficiente frente al atraso acumulado.

“En lugar de una recomposición que compense la pérdida que estamos teniendo, se plantea un incremento del 12,3% en tres cuotas del 4,1%”, explicó Barcelona.

Desde el sector docente consideran que ese esquema consolida el ajuste sobre los trabajadores universitarios y profundiza el deterioro de las condiciones laborales.

Plan de lucha escalonado

Ante la falta de avances en la negociación, los gremios analizan un esquema de paros progresivos que podría extenderse durante varios meses.

La primera medida sería un paro nacional de una semana a partir del 16 de marzo,
pero el conflicto no terminaría allí. Según adelantó el refente de ADICUS, el cronograma de protestas podría incluir:

nuevas semanas de paro durante marzo,
dos paros semanales confirmados para mayo,
y la posibilidad de tres semanas de medidas de fuerza en junio.

La estrategia apunta a intensificar gradualmente la presión sobre el Gobierno nacional con el objetivo de abrir una negociación que contemple la recomposición salarial reclamada por el sector.

Debate por el financiamiento universitario

El conflicto también se vincula con la discusión sobre el financiamiento del sistema universitario. Los gremios sostienen que el Ejecutivo busca modificar la legislación vigente en el Congreso, lo que, según denuncian, implicaría consolidar el ajuste presupuestario sobre las universidades.

Barcelona señaló que el gobierno pretende reformar el esquema aprobado anteriormente y avanzar con una nueva normativa que, a su juicio, no resuelve el problema de fondo: el atraso salarial de los trabajadores universitarios.

¿Puede haber una huelga por tiempo indeterminado?

En este escenario de creciente disputa, desde el gremio no descartan que el conflicto escale aún más.

Barcelona advirtió que, si la situación no cambia y el Gobierno nacional mantiene su postura, podría evaluarse la convocatoria a un paro por tiempo indeterminado.

“El nivel de apoyo que está teniendo el paro de una semana muestra el grado de enojo y preocupación que existe entre los docentes”, afirmó.

Un conflicto que vuelve a poner en tensión al sistema universitario

La profundización del plan de lucha abre un nuevo capítulo en el conflicto entre el Gobierno nacional y el sistema universitario público.

Mientras los gremios denuncian un deterioro salarial histórico y reclaman la aplicación efectiva de políticas de financiamiento, desde el Estado se impulsa una revisión del esquema vigente.

En medio de este escenario, las universidades se preparan para semanas de alta conflictividad gremial, con impacto directo en el desarrollo del calendario académico y en la actividad educativa de miles de estudiantes en todo el país.

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Mario García asumió la conducción en el sindicato químico y llamó a defender los derechos laborales

Tras asumir la secretaría general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de San Juan, Mario García delineó los ejes de su gestión: renovación generacional, defensa de los derechos laborales y recuperación del vínculo con los afiliados en un actual momento económico que, según advierte, plantea fuertes desafíos para el movimiento obrero.

García destacó que su llegada a la conducción del gremio responde a una demanda interna de renovación dentro de la estructura sindical. “Hemos logrado un cambio generacional en el sindicato, que era algo que los compañeros venían planteando desde hace tiempo”, explicó. El dirigente subrayó que la nueva etapa se sustenta en el respaldo de las comisiones internas y de los trabajadores químicos de la provincia, quienes acompañaron la conformación de la actual comisión directiva.

El dirigente también situó el nuevo mandato en un marco general, marcado por la preocupación del movimiento obrero frente a eventuales retrocesos en materia de derechos laborales. Desde su perspectiva, el momento exige cohesión entre los trabajadores y una defensa activa de las conquistas históricas del sector.

“Los trabajadores debemos estar más unidos que nunca. Hay derechos que costaron años de lucha, con movilizaciones, sacrificios y hasta vidas de compañeros que defendieron la dignidad del trabajo”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que las organizaciones sindicales cumplen un rol central para resguardar las condiciones laborales y evitar retrocesos en materia de garantías sociales.

Para el representante de los trabajadores químicos, el empleo no solo constituye un medio de subsistencia, sino también un factor clave de dignidad personal y familiar. Bajo esa premisa, el sindicato buscará consolidar su presencia dentro del movimiento obrero provincial y fortalecer su rol de representación frente a los desafíos que enfrenta el sector productivo.

Entre los objetivos inmediatos de la nueva conducción aparece la recuperación y ampliación de la base de afiliados. Según explicó el secretario general, el gremio trabaja en identificar empresas cuya actividad corresponde al ámbito químico pero que actualmente no se encuentran encuadradas dentro del sindicato.

“Estamos trabajando firmemente en la recuperación de afiliados, tanto en las empresas donde ya tenemos presencia como en aquellas que, por su actividad, deberían estar encuadradas dentro del sector químico”, señaló.

En ese proceso, el dirigente enfatizó la necesidad de recomponer la confianza de los trabajadores en las instituciones sindicales. A su entender, la organización gremial sigue siendo una herramienta fundamental para la defensa colectiva de los derechos laborales.

“Para un trabajador no hay nada mejor que una institución sindical. Sin sindicato no hay derechos ni respaldo”, afirmó. No obstante, también reconoció que la legitimidad de las conducciones se construye en el ejercicio cotidiano de la representación. “Si los dirigentes no hacen bien las cosas, los afiliados tienen la potestad de cambiar esa conducción mediante el voto”, agregó.

La nueva gestión también busca promover una mayor participación interna. García adelantó que la conducción impulsará un modelo de gremio abierto, con canales de diálogo permanentes entre la dirigencia y la base de trabajadores.

“Queremos un sindicato de puertas abiertas, donde todos los afiliados y la familia química puedan participar, opinar y construir en conjunto el rumbo de la organización”, expresó.

Con la asunción de Mario García, el sindicato químico de San Juan inicia un ciclo que combina renovación dirigencial y reafirmación del rol histórico del movimiento obrero. En un clima económico y laboral marcado por la incertidumbre, la nueva conducción plantea como ejes centrales la unidad de los trabajadores, la defensa de las conquistas laborales y la reconstrucción del vínculo con los afiliados.

El desafío, coinciden desde el gremio, será traducir ese diagnóstico en una gestión capaz de fortalecer la organización sindical y consolidar su capacidad de representación en una etapa particularmente exigente para el mundo del trabajo.

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Capital Humano investiga a UTA y La Fraternidad por el paro del 19 de febrero

El Ministerio de Capital Humano inició sumarios administrativos contra los gremios del transporte Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad por haber adherido al paro general convocado el 19 de febrero por la Confederación General del Trabajo (CGT). Desde el Gobierno sostienen que los sindicatos incumplieron una conciliación obligatoria vigente; las organizaciones gremiales, en cambio, denuncian una “sanción política” y cuestionan la legalidad de la medida.

Según la cartera laboral, la adhesión al paro general implicó el incumplimiento de la resolución dictada por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, encabezada por Julio Cordero. La conciliación obligatoria había sido establecida en el marco de un conflicto previo, lo que, según el Gobierno, impedía cualquier tipo de acción gremial durante su vigencia.

Las sanciones que podrían derivarse de estos sumarios no son menores. De acuerdo con la normativa vigente, las infracciones contemplan multas que pueden oscilar entre el 50% y el 2000% del valor mensual del salario mínimo, vital y móvil por cada trabajador afectado.

Desde la cartera que conduce el área laboral justificaron la decisión señalando que la medida busca “resguardar el interés general y garantizar el cumplimiento de la normativa laboral vigente”.

El paro general y la disputa política

El paro del 19 de febrero había sido convocado por la CGT en rechazo a la reforma laboral que se debatía ese mismo día en la Cámara de Diputados. Según la central sindical, la medida alcanzó un nivel de acatamiento cercano al 90%, con fuerte impacto en el sector del transporte.

Desde el Gobierno, en cambio, el paro fue interpretado como una acción de presión política. El vocero presidencial, Manuel Adorni, criticó duramente la protesta en aquella jornada y afirmó que “no hay nada más extorsivo y en contra de la libertad y de la democracia que lo que están haciendo los sindicalistas”.

El episodio se inscribe en un marco de creciente confrontación entre la administración del presidente Javier Milei y el movimiento sindical, particularmente en torno al alcance de la reforma laboral impulsada por el oficialismo.

La defensa de los sindicatos

Desde la UTA rechazaron de plano los argumentos oficiales. El secretario de Prensa del gremio, Mario Caligari, sostuvo que el intento de sanción responde a motivos políticos más que jurídicos.

“Quieren aplicar una sanción política porque no pensamos como ellos, pero no tienen fundamento más allá de la cuestión política”, afirmó.

El dirigente argumentó que la conciliación obligatoria vigente estaba vinculada a un conflicto salarial específico y no al paro general convocado por la CGT. En ese sentido, sostuvo que el sindicato no incumplió la medida, ya que la protesta fue decidida por la central obrera y la UTA simplemente adhirió.

Una postura similar se espera por parte de Omar Maturano, titular de La Fraternidad, quien aseguró no haber sido notificado formalmente de los sumarios y pidió cautela hasta conocer los detalles del expediente.

Maturano es uno de los dirigentes más críticos del Gobierno y ha participado activamente en las movilizaciones del Frente Sindical Unidad. En declaraciones recientes, incluso llegó a plantear la posibilidad de “un paro por tiempo indeterminado” para frenar la reforma laboral.

Reforma laboral y conflicto

El trasfondo de la disputa excede el episodio puntual del paro. La reforma laboral impulsada por el Gobierno introduce modificaciones sensibles en la legislación vigente, entre ellas una limitación del derecho de huelga en determinados servicios, que en algunos casos podría restringirse hasta el 25% de la actividad.

Este punto es uno de los más cuestionados por la CGT, que anticipó su intención de judicializar la medida al considerar que vulnera garantías constitucionales. Por el momento, los tribunales aún no se han pronunciado de manera definitiva sobre esa controversia.

La apertura de sumarios contra los gremios del transporte vuelve a evidenciar el creciente malestar entre el Gobierno y el movimiento sindical. Mientras el Ejecutivo busca reforzar el cumplimiento de la normativa laboral en un ámbito de reformas estructurales, los sindicatos denuncian una ofensiva política destinada a disciplinar la protesta.

El desenlace del conflicto dependerá tanto del avance administrativo de los expedientes como del desarrollo del debate judicial en torno a la reforma laboral. En ese terreno se definirá, en buena medida, el equilibrio entre regulación estatal y ejercicio de los derechos sindicales en la Argentina actual.

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