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El sindicato advirtió que no permitirá que «se toque un solo puesto de trabajo».


 
Tal como habíamos adelantado, el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa advirtió que no permitirá que «se toque un solo puesto de trabajo», en el marco de una asamblea que realizó para analizar el congelamiento de las tarifas de combustible. Asimismo, se dispuso el estado de alerta y facultó a la Comisión Directiva para que tome las medidas necesarias a fin de colaborar en la resolución de la situación. En el encuentro, que se realizó en Neuquén, los delegados petroleros trataron la aplicación del decreto 566/2019 del Poder Ejecutivo Nacional que impone el congelamiento de las tarifas de combustible, la intervención del mercado del petróleo con un tipo de cambio fijo, y el barril Brent por debajo de su cotización actual.

«Las medidas, que se mantendrían por 90 días, tendrán un impacto negativo directo sobre la actividad en la cuenca y en las finanzas de la provincia de Neuquén», aseguró el gremio en el documento elaborado durante la asamblea.

Asimismo, detalló que el sindicato comparte «la preocupación de los gobiernos de Río Negro y de Neuquén, porque la medida afecta seriamente a la actividad hidrocarburífera, principalmente la de no convencionales, porque desalienta y desacelera las inversiones, y genera pérdida de confianza por el cambio de reglas».

«Compartimos la medida de congelamiento del precio de los combustibles, aunque creemos que debería extenderse al cuadro tarifario del gas y energía eléctrica domiciliaria, como así también al GNL destinado a los taxis y autos de alquiler», manifestaron los delegados.

Por otra parte, el gremio ratificó su compromiso de mantener la paz social y agregó que ha dado «sobradas muestras en este sentido al firmar una adenda laboral y un blindaje a los conflictos en la actividad». Y añadió: «Rechazamos la actitud de algunas empresas que pretenden ponernos en situaciones beligerantes con el fin de solucionar sus problemas comerciales».

El sindicato sostuvo su «absoluto rechazo a cualquier maniobra que pretenda profundizar la crisis del sector, advirtiendo que esta organización gremial responderá enérgicamente a las empresas que despidan compañeros trabajadores con argumentos sin sustento».

Fuente: conciliación obligatoria

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La CGT debate sin hoja de ruta en un clima de tensiones internas

La Confederación General del Trabajo (CGT) volverá a sentar a su conducción este jueves en su sede de Azopardo 802, en la Buenos Aires, en una reunión que, más allá de los temas formales, expone las dificultades de la central para construir una orientación clara en medio de un escenario complejo.

El encuentro, encabezado por el triunvirato integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello, reunirá a más de medio centenar de dirigentes con mandato vigente hasta 2030. En los papeles, el temario incluye cuestiones previsibles: el estado de las acciones judiciales contra la reforma laboral, la organización de las actividades por el Día del Trabajador, la situación de las obras sociales sindicales y aspectos administrativos. Sin embargo, la discusión de fondo excede esa enumeración.

Uno de los puntos más sensibles será el frente judicial. La central llega con un antecedente favorable tras los fallos de los juzgados nacionales del trabajo que suspendieron artículos clave de la denominada Ley de Modernización Laboral, incluida la declaración de la educación como servicio esencial. A la espera de la respuesta oficial en instancias superiores, la conducción deberá definir si profundiza la vía judicial o si articula otras herramientas de presión.

En este aspecto, comenzará a delinearse la convocatoria al 1° de mayo. Según trascendió, la propuesta en análisis contempla una movilización a Plaza de Mayo el 30 de abril, con un eje discursivo vinculado al pensamiento social de Papa Francisco. En ese marco, ya se registran contactos con sectores de la Iglesia, en un intento por ampliar la base de respaldo político y simbólico.

No obstante, los desafíos más complejos se encuentran puertas adentro. En un contexto de retracción económica, particularmente visible en el entramado industrial, resurgen disputas entre sindicatos por encuadramiento. La competencia por afiliados en áreas difusas intensifica los roces entre organizaciones y pone en evidencia la ausencia de mecanismos eficaces para canalizar esos conflictos.

En ese sentido, la falta de conformación de la Comisión Arbitral aparece como una deuda institucional relevante. Este órgano, previsto para dirimir controversias intergremiales antes de su escalada administrativa o judicial, aún no fue integrado desde la renovación de autoridades. Su ausencia no solo limita la capacidad de resolución interna, sino que amplifica la fragmentación.

A ello se suma la situación crítica de las obras sociales sindicales, sometidas a una presión financiera creciente en un sistema que acumula desequilibrios estructurales. El tema, recurrente en la agenda gremial, vuelve a instalarse como un punto neurálgico que exige respuestas urgentes.

En el plano internacional, la CGT también deberá avanzar en la designación de sus representantes técnicos para la próxima Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo, donde uno de los debates centrales girará en torno a la regulación del trabajo en plataformas digitales. Se trata de un terreno aún difuso para el sindicalismo argentino, que no ha logrado consensuar una postura unificada.

La reunión se inscribe, además, en un momento donde la central exhibe dificultades para sostener iniciativas de peso político con continuidad. Las señales que emergen desde Azopardo aparecen fragmentadas, sin lograr consolidar una narrativa común. Episodios recientes, como la recepción de la ex legisladora Ofelia Fernández, reflejan gestos que no terminan de traducirse en una estrategia integral.

La convocatoria de la CGT en Azopardo sintetiza una etapa marcada por la incertidumbre y la dispersión. Entre urgencias inmediatas, conflictos internos y presiones externas, la central obrera enfrenta el desafío de redefinir su rol en un escenario cambiante.

Más allá de las resoluciones que puedan surgir del encuentro, la cuestión de fondo permanece abierta: construir una agenda propia, coherente y sostenida en el tiempo. Sin esa brújula, el riesgo es quedar atrapada en la coyuntura, reaccionando más que conduciendo, en un momento donde el movimiento obrero necesita, como pocas veces, claridad estratégica y capacidad de articulación.

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Advierten sobre reformas que podrían afectar jubilaciones y reabrir el modelo de las AFJP

La Federación Judicial Argentina expresó su inquietud por el estado del sistema jubilatorio, denunció recortes en transferencias a provincias y advirtió sobre iniciativas que podrían derivar en una reforma regresiva con eje en la capitalización individual.

La Federación Judicial Argentina (FJA) encendió señales de alerta ante lo que considera un deterioro progresivo del sistema previsional argentino. Durante un encuentro virtual encabezado por su secretario general, Matías Fachal, dirigentes y especialistas analizaron la situación de las cajas jubilatorias provinciales y el escenario nacional, al que describieron como atravesado por una fragilidad de larga data.

En ese diagnóstico, los participantes situaron el origen del problema en las reformas impulsadas en la década de 1990, con la instauración del régimen de capitalización individual a través de las AFJP. Según plantearon, aquel esquema implicó un desvío de recursos hacia el sistema financiero y debilitó la sustentabilidad del modelo público. Si bien la reestatización de 2008 permitió recuperar parcialmente el principio de solidaridad, sostienen que las dificultades estructurales no fueron superadas.

El análisis incorporó una mirada crítica sobre la actual administración de Javier Milei. Desde la organización señalaron que la política de equilibrio fiscal impacta de manera directa en el financiamiento previsional, en particular por la interrupción de transferencias a trece jurisdicciones que mantienen sistemas propios. Esta situación fue caracterizada como una retención de fondos que compromete el funcionamiento de las cajas provinciales.

De acuerdo con lo expuesto, esta decisión podría operar como un mecanismo indirecto para avanzar en la armonización de los regímenes locales con el esquema nacional. Los representantes sindicales advirtieron que un eventual proceso de unificación implicaría modificaciones sustanciales, entre ellas la reducción de haberes, el incremento de la edad jubilatoria y la pérdida de beneficios adquiridos.

El encuentro también puso el foco en factores estructurales que erosionan el financiamiento del sistema. Entre ellos, la expansión del empleo informal, la proliferación de sumas no remunerativas, la tercerización de servicios y la falta de incorporación de personal a planta permanente. Estas prácticas, remarcaron, reducen la base de aportes y proyectan jubilaciones de menor cuantía.

A nivel provincial, se expusieron situaciones disímiles. En distritos como Córdoba y Corrientes, los dirigentes denunciaron reformas que trasladan el peso del déficit hacia trabajadores activos y pasivos, además de señalar deudas significativas del Estado nacional con las cajas locales. En otros territorios, como Tierra del Fuego y Chaco, se describieron esquemas con particularidades propias, reflejo de la heterogeneidad del sistema previsional argentino.

En el plano internacional, los especialistas advirtieron sobre una tendencia creciente hacia modelos de “contribución definida”, en detrimento de los sistemas de “beneficio definido”. Este cambio, señalaron, implica trasladar el riesgo económico a los trabajadores. En ese marco, la FJA manifestó su preocupación por la eventual reaparición de esquemas de capitalización privada similares a las AFJP. Fachal fue categórico al respecto: “El antecedente argentino y la experiencia chilena demuestran que la privatización perjudica a los jubilados y agrava los desequilibrios fiscales”.

Asimismo, se advirtió sobre posibles modificaciones en regímenes específicos, como la Ley 24.018, y sobre iniciativas que podrían afectar el financiamiento del sistema nacional mediante la derivación de aportes hacia otros destinos en el marco de reformas laborales.

Frente a este escenario, la federación delineó una táctica que incluye el acompañamiento a medidas gremiales en todo el país, la articulación con otras centrales sindicales, la promoción de acciones judiciales y el fortalecimiento de espacios de coordinación multisectorial. También se prevé la convocatoria a movilizaciones, campañas de difusión y la solicitud de audiencias institucionales.

El diagnóstico de la Federación Judicial Argentina pone de relieve un debate de fondo que trasciende la coyuntura: el modelo previsional en la Argentina y su sostenibilidad a largo plazo. Entre advertencias sobre recortes, cuestionamientos a la política fiscal y el fantasma de una eventual privatización, el sistema jubilatorio vuelve a ubicarse en el centro de la discusión pública.

La advertencia final de la conducción sindical sintetiza la magnitud del desafío: “Es imperativo actuar con premura y perspectiva analítica para defender el sistema previsional como un derecho y evitar que se transforme en un negocio”. En ese enunciado se condensa una disputa que, lejos de saldarse, anticipa nuevos capítulos en la agenda política y social del país.

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El frente universitario endurece su postura y activa una nueva jornada nacional de protesta

Las federaciones FEDUN y FATUN convocaron a un paro nacional este miércoles en reclamo de recomposición salarial y la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, aún sin implementación.

El sistema universitario argentino atraviesa uno de sus momentos más delicados en términos presupuestarios y laborales. Este miércoles 8 de abril, docentes y nodocentes llevarán adelante una nueva jornada de protesta con cese total de actividades, en el marco de un conflicto que se prolonga desde el inicio de la actual administración nacional y que no ha encontrado instancias de resolución.

La medida fue ratificada por la FEDUN y la FATUN, que vienen coordinando acciones conjuntas frente a lo que consideran un deterioro sostenido tanto en las condiciones salariales como en el funcionamiento general de las universidades públicas.

El eje del reclamo se centra en la falta de ejecución de la Ley de Financiamiento Universitario, una normativa que cuenta con respaldo legislativo y validación judicial, pero que —según denuncian las organizaciones— continúa sin aplicación efectiva. Para los gremios, esta omisión no solo compromete el sostenimiento operativo de las casas de estudio, sino que además profundiza el deterioro de los ingresos del personal.

En ese sentido, el secretario general de FEDUN, Daniel Ricci, describió la magnitud del retroceso salarial en términos contundentes. De acuerdo con su evaluación, los trabajadores del sector han perdido cerca del 48% de su poder adquisitivo en poco más de un año, una caída que calificó como inédita por su intensidad y velocidad. La consigna impulsada por el gremio —“No hay universidad de calidad sin salarios dignos”— sintetiza una demanda que articula la cuestión salarial con la defensa del sistema educativo.

La protesta incluye además la reapertura de negociaciones paritarias, un punto que aparece como condición indispensable para iniciar cualquier proceso de recomposición. La ausencia de instancias formales de discusión salarial constituye uno de los factores que, según los sindicatos, agravan el conflicto.

Por su parte, la FATUN, conducida por Walter Merkis, confirmó la adhesión plena del sector nodocente, que abarca al personal administrativo, técnico y de servicios. Desde la federación remarcaron que la defensa de paritarias libres y sin condicionamientos resulta prioritaria, al tiempo que llamaron a sostener la protesta bajo criterios de cohesión interna y acción coordinada.

La jornada no se limitará a la paralización de actividades académicas y administrativas. Está previsto que en distintas ciudades del país se desarrollen intervenciones públicas, orientadas a visibilizar la situación que atraviesan las universidades y a instalar el tema en la agenda social. La estrategia apunta a ampliar el alcance del reclamo más allá del ámbito estrictamente gremial.

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