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Confirmó la participación a la reunión del Consejo del Salario que se realizará el jueves próximo.


Uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, confirmó la participación de la central obrera en el encuentro del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil que se llevará a cabo el jueves próximo. Por otra parte, señaló que en lo que respecta al sindicalismo, está garantizada la gobernabilidad y descartó la convocatoria a un paro nacional dada la crisis económica, laboral y social que atraviesa el país. «Vamos a ir al Consejo. La política de la CGT fue siempre sostener el valor de la canasta básica, que tenía un desfase de un 20% o 25% superior al salario mínimo vital y móvil. Hoy está en 140%, esa es la caída real. Eso es para que lo tengamos en cuenta respecto del Consejo del Salario», señaló Daer.

Por otro lado, en el marco de un contexto plasmado por la incertidumbre económica, el máximo exponente de la CGT negó que desde allí puedan impulsar algún tipo de medida de fuerza. «Las medidas de protesta son para que la sociedad, encabezada por los trabajadores, genere una expresión y sea escuchada. Pero acá, la expresión más importante fue el domingo, cuando el setenta por ciento de la población le dijo que no a este rumbo», afirmó.

Daer, quien aseguró que quiere «ser prudente en esta situación crítica», reforzó su postura: «Hubo un triunfo rotundo de una expresión que propone un país alternativo; me parece totalmente irresponsable poner la cuestión de un paro en debate».

Por último, el sindicalista le planteó un reclamo al Gobierno: «Queremos que el presidente y su equipo se pongan a gobernar». Y por la misma línea, aunque aceptando que las disculpas de Macri son buenas, mostró su enojo: «¿Cuál es el verdadero Mauricio Macri? ¿El que está ofendido con el pueblo porque no acepta su modelo económico o el que da un mensaje pidiendo disculpas?».

Fuente: conciliación obligatoria

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La intervención de la UOM desató un frente sindical unificado contra la Justicia laboral y el Gobierno

La anulación de los comicios de la Unión Obrera Metalúrgica y la intervención dispuesta por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo generaron una reacción inmediata de las principales centrales obreras y de decenas de organizaciones sindicales. CGT, CTA, FreSU y gremios industriales denunciaron una “intromisión antidemocrática” sobre la autonomía gremial y vincularon la resolución judicial con la ofensiva oficial sobre los derechos laborales.

La decisión de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de dejar sin efecto las elecciones de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y desplazar a la conducción encabezada por Abel Furlán provocó una inmediata escalada política y sindical. En cuestión de horas, las principales organizaciones obreras del país cerraron filas en defensa del sindicato metalúrgico y denunciaron una avanzada institucional destinada a debilitar la representación gremial.

El fallo firmado por los magistrados Víctor Arturo Pesino y María Dora González no sólo impactó sobre una de las estructuras sindicales históricas de la industria argentina, sino que además reactivó un clima de máxima tensión entre el movimiento obrero y la administración de Javier Milei. Buena parte de las organizaciones que se pronunciaron recordaron que ambos jueces habían quedado recientemente en el centro de la polémica tras restablecer aspectos centrales de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.

Desde la Confederación General del Trabajo advirtieron que la intervención constituye un precedente de extrema gravedad institucional. La central obrera sostuvo que avanzar sobre la vida interna de una organización sindical representa una vulneración directa al principio de autonomía gremial garantizado por la legislación argentina y por los convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo.

En la misma dirección se pronunciaron la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, que calificaron la resolución como un acto de naturaleza política antes que jurídica. Ambas centrales consideraron que el desplazamiento de las autoridades electas desconoce la voluntad expresada por los afiliados metalúrgicos y profundiza un escenario de hostilidad contra las organizaciones obreras.

El rechazo también alcanzó al Frente de Sindicatos Unidos, espacio que reúne a más de un centenar de sindicatos y que interpretó la medida como parte de una estrategia orientada a disciplinar a los sectores gremiales que confrontan con el programa económico oficial. Desde ese sector remarcaron que la UOM se había transformado en uno de los principales núcleos de resistencia sindical frente al DNU 70/23 y las reformas impulsadas por el Gobierno nacional.

Uno de los pronunciamientos más duros provino de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines. La organización aceitera denunció una “persecución política y judicial” contra el sindicalismo industrial y advirtió sobre un deterioro acelerado de las condiciones laborales, marcado por despidos, cierre de pequeñas y medianas empresas y caída del poder adquisitivo.

Incluso, el gremio abrió el debate sobre la posibilidad de avanzar hacia un plan de lucha de alcance nacional con medidas de fuerza de carácter indefinido. El posicionamiento elevó significativamente la tensión interna del movimiento obrero, especialmente por el peso estratégico que el sector aceitero posee dentro del complejo exportador argentino.

La ofensiva judicial sobre la estructura metalúrgica también despertó cuestionamientos dentro de sindicatos marítimos, judiciales, mineros y jerárquicos. Varias organizaciones coincidieron en advertir que el precedente podría habilitar futuras intervenciones sobre otros espacios gremiales en medio de un cuadro económico signado por el ajuste, la caída de la actividad y el deterioro salarial.

En paralelo, comenzaron a multiplicarse las convocatorias de respaldo a la UOM. La conducción sindical llamó a realizar un “abrazo” frente a la sede nacional del gremio, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, en señal de rechazo a lo que definieron como una intervención “arbitraria y antidemocrática”.

El conflicto promete abrir una nueva etapa de confrontación entre el Ejecutivo y buena parte del sindicalismo argentino. La resolución judicial no sólo alteró el tablero interno de uno de los gremios industriales más influyentes del país, sino que además terminó por unificar a sectores sindicales que venían transitando diferencias tácticas frente al Gobierno. En ese punto, la disputa excede la discusión electoral dentro de la UOM y comienza a transformarse en un nuevo episodio de la pelea por el alcance de los derechos laborales y la autonomía sindical en la Argentina.

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Aceiteros endurece su postura tras la intervención de la UOM

La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica continúa generando réplicas dentro del movimiento obrero y empieza a configurar un escenario de creciente confrontación sindical. Esta vez fue la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines la que elevó el tono del conflicto al denunciar un “avance contra la democracia sindical” y convocar a las organizaciones gremiales del país a discutir un paro nacional por tiempo indeterminado.

La organización aceitera, considerada una de las estructuras sindicales con mayor capacidad de presión dentro del esquema productivo argentino por su peso estratégico en la cadena agroexportadora, expresó su respaldo a Abel Furlán y cuestionó con dureza la resolución emitida por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló los comicios metalúrgicos e intervino el sindicato por 180 días.

En un comunicado de fuerte contenido político, la federación sostuvo que la decisión judicial busca desconocer la voluntad expresada por los afiliados en las urnas y advirtió que el fallo constituye “un ataque directo contra las organizaciones gremiales que mantienen posiciones de confrontación frente al modelo económico oficial”.

La conducción aceitera vinculó además el conflicto de la UOM con una ofensiva más amplia contra el sindicalismo y señaló que la resolución judicial se inscribe en un proceso de presión política, empresarial y judicial orientado —según planteó— a debilitar la capacidad de negociación de los sindicatos industriales.

El documento apuntó particularmente contra los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, firmantes de la sentencia, y recordó que ambos magistrados también intervinieron en decisiones vinculadas a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.

Para la federación, la intervención sobre la UOM no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una secuencia de conflictos que incluye despidos, cierre de pequeñas y medianas empresas, deterioro salarial y reducción de estructuras estatales vinculadas al sistema científico y productivo.

En ese contexto, el gremio elaboró un diagnóstico extremadamente crítico sobre la situación social y económica del país. Mencionó la pérdida de puestos de trabajo registrados, la crisis industrial y la reducción del poder adquisitivo como señales de un proceso de deterioro estructural que —según advirtió— golpea de manera directa sobre el entramado laboral argentino.

La organización también denunció episodios de persecución sindical y recordó distintos conflictos recientes que involucraron a gremios del transporte, estatales y sindicatos industriales. A su vez, sostuvo que existen intentos de disciplinamiento hacia sectores gremiales que mantienen posiciones críticas frente al Gobierno nacional.

Sin embargo, el aspecto más contundente del pronunciamiento fue la convocatoria explícita a construir una respuesta sindical unificada de alcance nacional. “Si este escenario no justifica un plan de lucha con paro por tiempo indeterminado, entonces cabe preguntarse qué hecho debería ocurrir para alcanzar ese nivel de reacción”, planteó el documento.

La declaración encendió señales de alerta dentro del mapa sindical por el peso específico que posee el sector aceitero dentro de la economía argentina. La federación representa a trabajadores estratégicos de la actividad agroexportadora, uno de los principales generadores de divisas del país, y cuenta con antecedentes de medidas de fuerza de alto impacto económico.

El endurecimiento del discurso gremial se suma a los cuestionamientos expresados en las últimas horas por distintos espacios sindicales y políticos tras la intervención de la UOM. Tanto sectores industriales como dirigentes vinculados al sindicalismo opositor comenzaron a interpretar el fallo como un precedente delicado sobre la autonomía interna de las organizaciones obreras.

Mientras tanto, la intervención judicial sobre el gremio metalúrgico continúa profundizando las presiones entre el Gobierno, la Justicia laboral y buena parte del movimiento sindical, en un escenario marcado por reformas estructurales, conflictos paritarios y una creciente disputa por el alcance de los derechos laborales y sindicales en la Argentina actual.

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La UOM denunció un “avasallamiento sindical” tras el fallo que anuló las elecciones

La resolución de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que anuló las elecciones de la Unión Obrera Metalúrgica e impuso una intervención por 180 días desató un fuerte rechazo dentro del movimiento obrero. Desde San Juan, el titular de la UOM local, Martín Solazzo, calificó la medida como un ataque a la autonomía sindical y vinculó el fallo con la avanzada sobre los derechos laborales y la reforma gremial impulsada desde sectores del poder político y económico.

La decisión judicial que dispuso la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica por seis meses alteró de manera abrupta el delicado equilibrio interno del sindicalismo argentino y reabrió un debate histórico sobre los límites entre la Justicia, el poder político y la autonomía de las organizaciones gremiales.

El fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló el proceso electoral encabezado por Abel Furlán, fue interpretado dentro de la UOM como una resolución de enorme gravedad institucional. La conducción nacional reaccionó de inmediato denunciando un accionar “arbitrario y antidemocrático”, mientras distintas seccionales comenzaron a expresar públicamente su respaldo a la conducción desplazada.

En San Juan, el secretario general de la UOM, Martín Solazo, en diálogo con Mundo Laboral SJ, describió una lectura profundamente crítica de la resolución judicial y sostuvo que el caso excede largamente una discusión administrativa o electoral. Para el dirigente metalúrgico, la intervención representa un antecedente peligroso para todo el movimiento obrero organizado.

“Esto es un avasallamiento contra la libertad sindical y contra los derechos de todos los sindicatos”, afirmó. Su postura no se limitó a cuestionar el contenido del fallo, sino que apuntó directamente contra los magistrados que firmaron la resolución y contra lo que considera una ofensiva más amplia sobre las estructuras gremiales.

La UOM sostiene que el proceso electoral cuestionado contó con una legitimidad contundente, respaldada —según remarcan— por diferencias ampliamente favorables a la lista encabezada por Furlán. En ese sentido, Solazo consideró “injustificable” que se invalide una elección donde la conducción obtuvo un respaldo cercano al 80 por ciento de los votos.

El dirigente también vinculó la intervención con el clima político y económico que atraviesa el país. A su entender, la postura confrontativa que la UOM mantuvo frente a la reforma laboral, la pérdida salarial y la política industrial del Gobierno terminó convirtiendo al gremio en un objetivo incómodo para determinados sectores de poder.

“La UOM venía protagonizando una pelea fuerte en la calle y visibilizando el rechazo a la reforma laboral. Eso molestó”, aseguró.

La referencia no es menor. En los últimos meses, la conducción nacional metalúrgica endureció su discurso frente al Ejecutivo y acompañó distintas iniciativas sindicales orientadas a resistir modificaciones laborales impulsadas desde el oficialismo. Ese posicionamiento convirtió al gremio en una de las expresiones más combativas dentro del escenario sindical actual.

Solazzo fue todavía más lejos al señalar que detrás de la disputa judicial existiría una articulación entre intereses empresariales, sectores políticos y agrupaciones opositoras internas. Según expresó, la denominada Lista Naranja respondería a intereses vinculados al Grupo Techint y al empresario Paolo Rocca, una acusación que históricamente sobrevuela algunas de las disputas internas dentro del gremio metalúrgico.

Más allá de las interpretaciones políticas, el impacto concreto de la intervención amenaza con repercutir directamente sobre la negociación salarial de miles de trabajadores del sector. El conflicto irrumpe en medio de una compleja discusión paritaria marcada por inflación persistente, deterioro del poder adquisitivo y una profunda desaceleración industrial.

El propio Solazzo reconoció que algunas cámaras empresarias ya habían anticipado dificultades para negociar con una conducción cuya certificación de autoridades permanecía judicializada. Ahora, con la intervención formalizada, el panorama aparece todavía más incierto.

Hasta antes de la resolución judicial, la UOM reclamaba una recomposición salarial cercana al 10 por ciento como mecanismo de compensación frente a los últimos índices inflacionarios. Sin embargo, la nueva situación institucional podría alterar completamente el curso de las negociaciones y dejar temporalmente en suspenso las paritarias.

“Los más perjudicados terminan siendo siempre los trabajadores”, lamentó el dirigente sanjuanino, al advertir que la crisis interna debilita la capacidad de presión gremial frente al sector empresario.

La preocupación no se limita únicamente a la situación inmediata. Dentro de la UOM existe la percepción de que la intervención forma parte de una estrategia más amplia orientada a avanzar sobre la estructura sindical argentina. Solazzo recordó que desde hace meses circulan versiones sobre una futura reforma gremial y sostuvo que el fallo judicial podría convertirse en un antecedente para nuevas acciones sobre otros sindicatos.
“Hoy empiezan con nosotros, pero esto no termina acá”, advirtió.

En este punto, comenzó a consolidarse una reacción de respaldo desde distintos espacios sindicales. Según indicó el dirigente metalúrgico, numerosas organizaciones gremiales expresaron su solidaridad con la UOM y manifestaron preocupación por las implicancias institucionales de la medida.

El apoyo sindical adquiere especial relevancia en un momento donde el movimiento obrero enfrenta múltiples desafíos simultáneos: caída del empleo industrial, retroceso salarial, apertura de importaciones y discusión sobre cambios en la legislación laboral.

En ese contexto, la intervención de uno de los gremios industriales más influyentes del país adquiere una dimensión que trasciende la vida interna de la organización y se proyecta sobre el conjunto del sindicalismo argentino.

La crisis abierta en la Unión Obrera Metalúrgica no representa únicamente un conflicto electoral o una controversia jurídica. El episodio expone una disputa mucho más profunda sobre el alcance de la autonomía sindical, el rol de la Justicia en la vida gremial y el reordenamiento de las relaciones de poder dentro del mundo del trabajo.

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