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Tras los datos expuestos por la AFIP y elaborados por el Observatorio de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación, se deja entrever que la crisis afectó al sector agropecuario.


El ciclo del gobierno de Cambiemos, ha dejado la huella de la crisis en todos los sectores. Una de esas tantas partes que se vio afectada fueron las empresas agropecuarias, que no le ha sabido escapar y ha sido víctima del industricidio.

Los datos de la AFIP revelan que entre los primeros años de mandato, 2016 y 2018 más específicamente, cerraron 2151 empresas con relación a la actividad agraria. Una estadística que demuestra el cierre de casi 2 empresas por día.

Es una realidad que el campo ha sido vapuleado en el último tiempo y que los diferentes productores vienen manifestando sus quejas y haciendo saber su malestar ante diversas situaciones que han ido ocurriendo durante el gobierno de Macri.

El sector agropecuario se suma a la lista de los afectados y los que intentan sobrevivir a una crisis que no da tregua. De esta manera no es el único afectado ante la caída de la industria manufacturera, sí tenemos en cuenta el resto de los sectores, como por ejemplo el textil, o el automotriz, entre otros.

Fuente:mundoempresaril.com

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Provincias buscan desarmar el convenio nacional de Camioneros y abren un frente con los Moyano

Cámaras empresarias de al menos diez provincias impulsarán en la FADEEAC una iniciativa para reemplazar el Convenio Colectivo de Trabajo 40/89 por acuerdos provinciales o regionales. El proyecto, apoyado en la reforma laboral, reabre el debate sobre el futuro de la negociación colectiva y enciende alarmas en Camioneros y la CGT por el posible impacto sobre el modelo sindical argentino.

La iniciativa será presentada formalmente el próximo 21 de julio durante la asamblea de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), aunque comenzó a gestarse a fines de junio en Córdoba. Participan entidades de Córdoba, Mendoza, San Juan, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y otras provincias que consideran agotado el esquema uniforme vigente para todo el país.

El proyecto plantea una modificación de fondo. En lugar del convenio actual, que reúne alrededor de cincuenta cláusulas y adicionales, los empresarios proponen un acuerdo básico con apenas una decena de disposiciones generales. Sobre esa base, cada provincia negociaría de manera autónoma cuestiones vinculadas con viáticos, adicionales, modalidades de prestación, compensaciones y otras condiciones laborales ajustadas a su propia realidad productiva.

Los impulsores sostienen que el sistema vigente obliga a aplicar parámetros salariales definidos desde el Área Metropolitana de Buenos Aires en economías regionales con niveles de costos, rentabilidad y actividad muy diferentes. Desde ese diagnóstico argumentan que la descentralización permitiría dotar de mayor flexibilidad a las negociaciones sin afectar el ingreso básico de los trabajadores, ya que aseguran que se mantendría un salario garantizado mientras se redefinen otros componentes de la remuneración.

Las primeras negociaciones locales podrían comenzar en septiembre si la propuesta obtiene respaldo institucional dentro de FADEEAC, un paso que marcaría un cambio trascendente en una de las convenciones colectivas más influyentes del país.

La discusión encuentra respaldo jurídico en la Ley 27.802 de Modernización Laboral. La norma eliminó el principio de ultraactividad, obligando a renegociar los convenios una vez vencidos, y modificó el orden de prelación entre acuerdos colectivos, habilitando que convenios de menor alcance territorial o empresarial puedan prevalecer sobre los nacionales en determinadas materias. Esa modificación abrió una ventana que distintas cámaras empresarias buscan aprovechar para rediseñar las relaciones laborales en el transporte de cargas.

La iniciativa encendió una fuerte preocupación dentro del Sindicato de Camioneros y también en la CGT. Ambas organizaciones interpretan que la provincialización de la negociación colectiva podría fragmentar la representación gremial, reducir la capacidad de negociación nacional y generar condiciones laborales diferenciadas entre trabajadores que desarrollan la misma tarea en distintas jurisdicciones.

La inquietud sindical también se vincula con otro de los cambios introducidos por la reforma laboral. La nueva legislación limitó las cuotas solidarias destinadas al financiamiento de las organizaciones gremiales, estableciendo un tope equivalente al 2% del salario y una vigencia máxima de dos años. En Camioneros ese aporte alcanza actualmente el 3%, uno de los porcentajes más elevados del sistema convencional.

En ese punto, el gremio obtuvo recientemente un alivio judicial. El juez laboral Herman Mendel suspendió el 1 de julio la aplicación de diversos artículos de la reforma sobre el convenio de Camioneros, preservando provisoriamente los aportes destinados al seguro de sepelio, prestaciones sociales, capacitación y cobertura sanitaria. Sin embargo, esa resolución no alcanzó el debate sobre la arquitectura futura de la negociación colectiva, que continúa plenamente abierto.

La ofensiva empresaria trasciende la discusión salarial. Lo que comienza a debatirse es el alcance mismo del modelo sindical construido durante décadas sobre convenios nacionales y representación unificada por rama de trabajo. Si prospera la descentralización impulsada por las cámaras del interior, el transporte de cargas podría convertirse en el primer gran laboratorio de una transformación cuyas consecuencias excederían ampliamente a Camioneros y proyectarían efectos sobre el conjunto del sistema de relaciones laborales argentino.

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Santa Cruz: policías desafían el cierre de la paritaria y endurecen la protesta

Los policías y penitenciarios autoconvocados ratificaron la continuidad de las medidas de fuerza luego de que el Gobierno de Claudio Vidal diera por concluida la negociación salarial mediante una resolución administrativa. Reclaman un salario inicial de $2,2 millones y denuncian que las reuniones estuvieron atravesadas por presiones y decisiones unilaterales.

La decisión del Gobierno de Santa Cruz de dar por finalizada la negociación salarial con las fuerzas de seguridad profundizó un conflicto que ya supera el mes de duración y mantiene a policías y penitenciarios autoconvocados acampando frente a la Casa de Gobierno de Río Gallegos. Los representantes de la Mesa de Unidad Policial y Penitenciaria confirmaron que las protestas continuarán en toda la provincia hasta que el Ejecutivo restablezca el diálogo.

Los efectivos cuestionan la Resolución 342 del Ministerio de Seguridad, mediante la cual la administración provincial dio por cerrada la discusión e impuso un incremento salarial que incorpora sumas no remunerativas. A juicio de los autoconvocados, esa modalidad perjudica especialmente a retirados y pensionados, además de desconocer los planteos formulados durante semanas de conversaciones.

El reclamo central apunta a establecer un salario inicial de bolsillo de $2.200.000 para el personal que ingresa a la fuerza y a que toda mejora salarial tenga carácter remunerativo. Sostienen que, desde el comienzo de las negociaciones el pasado 10 de junio, presentaron numerosas alternativas que fueron rechazadas sin una instancia real de consenso.

Durante una conferencia de prensa realizada en la denominada «Carpa de la Dignidad», Ramón Quipildor, uno de los voceros de la mesa, sostuvo que las reuniones estuvieron dominadas por imposiciones y presiones, y afirmó que nunca existió una negociación genuina entre las partes.

Las asambleas desarrolladas en distintas localidades resolvieron sostener el acampe y las medidas de protesta. No obstante, los efectivos aclararon que continúan prestando servicios esenciales, atendiendo emergencias, incendios y delitos graves, mientras suspendieron tareas administrativas y patrullajes preventivos como forma de visibilizar el reclamo.

Los representantes también denunciaron el deterioro de las condiciones de trabajo en las dependencias policiales, con comisarías que presentan deficiencias edilicias, falta de recursos y problemas derivados de la sobrepoblación de detenidos. En ese marco, reiteraron el pedido de una audiencia con el gobernador Claudio Vidal, a quien responsabilizan por la falta de respuestas frente a un conflicto que, aseguran, se profundiza con el paso de los días.

La decisión oficial de cerrar unilateralmente la negociación abrió un nuevo foco de desgaste para la administración provincial y trasladó el conflicto a un plano institucional, donde la recomposición del diálogo aparece como el principal desafío para evitar una mayor escalada entre el Gobierno y una de las fuerzas más sensibles del Estado santacruceño.

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Nación recortó más del 60% las transferencias discrecionales a las provincias y profundiza el ajuste federal

Las transferencias no automáticas que el Gobierno nacional envía a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires registraron durante el primer semestre de 2026 una caída interanual del 61,8%, el segundo peor desempeño desde 2005 y apenas por encima del piso histórico alcanzado en 2024. La decisión de reducir al mínimo los envíos discrecionales consolida un cambio de fondo en la relación financiera entre la Casa Rosada y los gobernadores.

El programa de ajuste fiscal impulsado por la administración de Javier Milei continúa modificando uno de los principales instrumentos de asistencia económica a las provincias. Entre enero y junio de 2026, las transferencias no automáticas totalizaron $639.589 millones, cifra que representa una contracción interanual del 61,8%, de acuerdo con un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco.

Se trata del segundo registro semestral más bajo desde 2005, sólo por encima del verificado en 2024, confirmando la decisión del Gobierno nacional de restringir al máximo los giros discrecionales y concentrar el esfuerzo fiscal sobre partidas que históricamente complementaban el financiamiento de las administraciones provinciales.

La magnitud del recorte también quedó reflejada en junio. Durante ese mes, la Nación distribuyó apenas $48.300 millones, lo que significó un desplome interanual del 87,7%, uno de los retrocesos mensuales más pronunciados de las últimas dos décadas.

Buenos Aires volvió a concentrar la mayor porción de los recursos, con $13.159 millones, equivalentes al 27,2% del total distribuido. Detrás se ubicaron Corrientes, con $5.104 millones (10,4%), y Santa Fe, con $4.583 millones (9,5%).

En el extremo opuesto quedaron Río Negro, con $349 millones; La Pampa, con $303 millones; y La Rioja, con apenas $161 millones, todas con participaciones inferiores al 1% del total mensual.

El ajuste alcanzó prácticamente a todo el país. Sólo San Luis, Jujuy y Chubut consiguieron exhibir incrementos interanuales durante junio, aunque desde niveles excepcionalmente bajos, ya que ninguna de esas jurisdicciones superó los $600 millones en transferencias. Las otras 21 provincias y la Ciudad de Buenos Aires registraron retrocesos, entre ellas San Juan, que también quedó alcanzada por la fuerte reducción de los envíos discrecionales. Mendoza presentó la menor caída, con un descenso del 7,8%, mientras que Tucumán, Santa Cruz, La Rioja y la Ciudad de Buenos Aires sufrieron bajas superiores al 90%.

La composición de los desembolsos evidencia además una marcada concentración de recursos. El programa de Universalización de la Jornada Extendida absorbió $24.460 millones, equivalentes al 51% del total distribuido durante junio. Le siguieron el Programa para el Desarrollo de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento, financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), con $4.985 millones (10%), y las transferencias destinadas a las cajas previsionales provinciales, que recibieron $4.000 millones (8%).

En conjunto, estos tres conceptos concentraron el 69% de todos los fondos distribuidos durante el mes, reflejando una política de asignación focalizada y con escaso margen para asistencias extraordinarias de libre disponibilidad.

La fotografía del semestre mantiene la misma tendencia. Buenos Aires concentró el 20,2% del total transferido entre enero y junio, seguida por la Ciudad de Buenos Aires (14,6%), Entre Ríos (8,2%), Córdoba (6,9%), Misiones (5,8%) y Santa Fe (5,6%). En el otro extremo quedaron La Rioja y San Luis, que reunieron en conjunto apenas el 0,5% de los recursos distribuidos durante el período.

Por destino de los fondos, la Universalización de la Jornada Extendida encabezó nuevamente la ejecución presupuestaria con $159.878 millones, equivalentes al 25% del total semestral. Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) representaron $121.000 millones (19%), mientras que las transferencias para sostener las cajas previsionales provinciales alcanzaron $119.167 millones, también con una participación del 19%. El 37% restante se distribuyó entre distintos programas nacionales.

Para provincias como San Juan, donde los recursos extraordinarios provenientes de la Nación han servido históricamente para acompañar obras de infraestructura, programas educativos y otras políticas públicas, la continuidad de este esquema implica una menor disponibilidad de financiamiento complementario y obliga a fortalecer los ingresos propios y la planificación presupuestaria. Al mismo tiempo, el relevamiento confirma que la reducción de las transferencias discrecionales dejó de ser una medida coyuntural para consolidarse como uno de los pilares de la estrategia fiscal del Gobierno nacional, redefiniendo el vínculo financiero entre la Casa Rosada y las administraciones provinciales.

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