Personal de casas particulares acordó un aumento del 30 %
Las empleadas de casas particulares recibirán un incremento del 30%, según lo acordado este martes por los gremios de la actividad.
El porcentaje se hará efectivo en tres cuota: 10% desde el 1 de junio -impacta en este medio aguinaldo-, 10% desde el 1 de agosto y10% desde el 1 de noviembre.
Además, el acuerdo celebrado en el marco de la Mesa Salarial de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, fijó una cláusula de revisión en febrero del 2020.
Desde la Unión Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP), informaron que se solicitó y aceptó un adicional remunerativo por antigüedad que está sujeto a un dictamen técnico de la Asesoría Legal de la Nación para antes del 15 de julio de este año.
Por otro lado, se confirmó que se continúa con el pago del 25% por zona desfavorable para el sur del país hasta febrero del 2020 en que estará sujeto a revisión.
En abril, se había acordado un incremento adicional del 15% cerrando la paritaria anual 2018 en un 40%.
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La CGT confirmó el paro nacional de 24 horas sin transporte y fútbol en suspenso
La central obrera confirmó la medida de fuerza para este jueves, en coincidencia con el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados de la Nación. Se prevé paralización del transporte, administración pública, bancos, industrias y posibles suspensiones en el calendario deportivo.
La conducción de la Confederación General del Trabajo ratificó la realización de un paro general de 24 horas que se desarrollará este jueves en todo el país, en abierta señal de rechazo al proyecto de reforma laboral que será debatido en la Cámara de Diputados. La decisión fue formalizada tras una reunión del Consejo Directivo y difundida a través de los canales oficiales de la central.
a huelga se llevará adelante sin movilización centralizada, aunque cada organización sindical podrá instrumentar acciones propias en su ámbito de representación. La estrategia apunta a generar un impacto directo sobre la actividad económica y administrativa, con el objetivo explícito de enviar un mensaje político al Congreso en pleno tratamiento parlamentario.
Alcance e impacto
El efecto más visible se dará en el transporte público. De confirmarse la adhesión de los gremios del sector, la circulación de colectivos, trenes y subtes será nula o severamente reducida durante toda la jornada, afectando especialmente a los grandes centros urbanos.
En este sentido, la administración pública —nacional, provincial y municipal— operará con servicios mínimos o directamente sin atención. El sistema educativo también podría resentirse, con suspensión de clases en escuelas y universidades. La actividad bancaria y financiera aparece igualmente comprometida, al igual que buena parte del entramado industrial y comercial, donde la adhesión sindical suele traducirse en cierre de plantas y persianas bajas.
El alcance real dependerá del nivel de acatamiento en cada sector, pero todo indica que se tratará de una de las medidas de fuerza de mayor envergadura en lo que va del año.
El fútbol, en jaque
El paro no solo tendrá consecuencias económicas y administrativas. También impactará en el calendario deportivo. Al menos cinco partidos de la Liga Profesional programados para el jueves podrían quedar suspendidos ante la falta de personal operativo en estadios, seguridad privada, logística y servicios auxiliares.
La organización de los encuentros depende del funcionamiento coordinado de múltiples actores: transporte para planteles y público, operativos policiales, trabajadores de entidades deportivas y sistemas de control. Sin esos engranajes, la realización de los espectáculos se vuelve inviable.
La definición final quedará en manos de la Asociación del Fútbol Argentino, que evaluará en las próximas horas si reprograma los partidos o aguarda hasta último momento para medir el alcance efectivo de la medida.
Clima político y pulseada legislativa
El paro se inscribe en un fuerte contexto de tensión social y política. Desde la CGT sostienen que la reforma laboral implica retrocesos en derechos adquiridos y altera el equilibrio de protección histórica del trabajador argentino. La central enmarcó la huelga como una defensa “del trabajo y de las conquistas del movimiento obrero”, subrayando que la discusión excede lo técnico y se proyecta como una disputa de modelo.
En el oficialismo, en cambio, argumentan que la reforma busca modernizar el régimen laboral y fomentar la generación de empleo formal, en un momento de gran recesión y caída de la actividad.
Con transporte paralizado, servicios reducidos y el fútbol en suspenso, la jornada de este jueves se perfila como un momento decisivo, en la relación entre el movimiento sindical y el Gobierno. Más que una medida sectorial, el paro general adquiere dimensión política en el momento exacto en que el Congreso debate uno de los proyectos más sensibles del año.
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La Casa Rosada presiona a la UTA y La Fraternidad con los sindicatos responden con dureza
A horas del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo, el Gobierno nacional intimó a la Unión Tranviarios Automotor y a La Fraternidad a abstenerse de realizar medidas de fuerza por considerar vigente una conciliación obligatoria. Los gremios rechazaron la advertencia, negaron su alcance y calificaron de “ignorantes” a funcionarios de la gestión de Javier Milei.
La antesala del paro general sumó un nuevo capítulo de confrontación institucional. En un comunicado oficial, el Ministerio de Capital Humano informó que, a través de la Secretaría de Trabajo, intimó a la UTA y a La Fraternidad a no llevar adelante acciones directas por entender que rige una conciliación laboral obligatoria “en pleno trámite”.
Según la postura oficial, cualquier medida de fuerza implicaría un incumplimiento de esa instancia administrativa y, por lo tanto, una vulneración de la normativa vigente. El mensaje no fue menor: el transporte es un sector neurálgico en la efectividad de un paro general y su paralización tiene impacto directo en la vida económica y social del país.
Sin embargo, la respuesta sindical fue inmediata y de alto voltaje. Desde La Fraternidad rechazaron la interpretación del Ejecutivo y sostuvieron que la conciliación obligatoria vigente responde exclusivamente a una discusión paritaria, no a la convocatoria al paro general.
“Nosotros no podemos parar por paritarias, pero por otros motivos sí”, explicaron desde el gremio ferroviario, al tiempo que calificaron de “ignorantes” a los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y denunciaron un “apriete” político.
La controversia abre un debate jurídico y político de fondo: ¿puede una conciliación dictada en el marco de una negociación salarial limitar la adhesión a una medida de alcance nacional convocada por la central obrera? Para el Gobierno, la respuesta es afirmativa; para los sindicatos, se trata de planos distintos que no se superponen.
La UTA y el argumento económico
Horas antes de la intimación oficial, la UTA había confirmado su adhesión al paro bajo un argumento central: la pérdida sostenida del salario real. El gremio que conduce Roberto Fernández describió un escenario marcado por la caída del poder adquisitivo, el deterioro del empleo y la creciente inestabilidad laboral en el sector.
En su comunicado, la organización sostuvo que los trabajadores “soportan el mayor peso del ajuste económico” y que los ingresos no acompañan el aumento del costo de vida. En ese marco, el paro fue definido como una “medida legítima de defensa colectiva” frente a políticas que —según su interpretación— afectan la dignidad del trabajo y la sustentabilidad de la actividad.

El encuadre discursivo no es casual. La UTA buscó despegar la decisión de cualquier interés sectorial inmediato y la presentó como parte de un reclamo más amplio del mundo laboral. El mensaje apunta a reforzar la legitimidad social de la medida en una circunstancia donde el Gobierno insiste en caracterizar las huelgas como obstáculos para la recuperación económica.
Maturano y la hipótesis del paro por tiempo indeterminado
El secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, fue más allá en sus declaraciones públicas. En entrevistas radiales planteó que la reforma laboral podría frenarse si el movimiento sindical avanzara hacia un paro por tiempo indeterminado, trasladando la presión a la dirigencia política.
“Que se arreglen los gobernadores, los políticos, el Presidente. Es problema de ellos”, sostuvo el dirigente, al sugerir que el conflicto excede a los sindicatos y debe ser resuelto en el plano institucional. La afirmación refleja un clima de máxima tensión y deja entrever que, si el proyecto avanza en el Congreso, el escenario gremial podría escalar.
Maturano también describió un cuadro social complejo: salarios que no alcanzan, pagos en cuotas y creciente fragilidad financiera en amplios sectores de trabajadores. Ese diagnóstico conecta con el núcleo del malestar sindical y explica la decisión de acompañar la protesta.
Un conflicto que trasciende lo administrativo
Más allá de la discusión técnica sobre la conciliación obligatoria, el episodio revela una confrontación más amplia entre el Gobierno y el movimiento obrero organizado. La reforma laboral se convirtió en el eje de una disputa que combina argumentos jurídicos, tensiones políticas y un trasfondo económico marcado por la caída del poder adquisitivo.
Para la Casa Rosada, sostener la vigencia de la conciliación es una herramienta para preservar servicios esenciales y desactivar el impacto del paro. Para los gremios, la intimación constituye una maniobra para limitar el derecho a la protesta y debilitar la capacidad de presión sindical.
En el centro del conflicto se encuentra el transporte, un sector estratégico cuyo funcionamiento define en gran medida la contundencia de cualquier medida de fuerza nacional.
La pulseada entre el Ejecutivo y los gremios del transporte anticipa un escenario de alta conflictividad en torno a la reforma laboral. La discusión ya no se limita al contenido del proyecto, sino que se extiende a los márgenes del derecho de huelga y a la capacidad del Gobierno para condicionar la acción sindical mediante herramientas administrativas.
Con el paro general como telón de fondo, el conflicto expone una resistencia estructural: la necesidad oficial de sostener gobernabilidad y agenda reformista frente a un movimiento obrero que percibe una pérdida acelerada de derechos e ingresos. En esa disputa, el transporte se convierte en pieza clave y el desenlace marcará el tono de la relación entre la gestión de Milei y el sindicalismo en los meses por venir.
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San Juan se alinea con la CGT nacional y se suma al paro contra la reforma laboral
La regional San Juan de la Confederación General del Trabajo (CGT), confirmó su adhesión al paro nacional de 24 horas que se realizará el mismo día en que la Cámara de Diputados de la Nación trate la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Su titular, Eduardo Cabello, advirtió que los cambios en estudio “no alcanzan” y que, de avanzar el proyecto, acudirán a la Justicia.
La reforma laboral ingresó en una etapa de máxima tensión política y social. Mientras el oficialismo ajusta números en el Congreso y evalúa modificaciones de último momento —especialmente en el capítulo vinculado a licencias—, el movimiento obrero decidió endurecer su postura y fijar una fecha concreta para la huelga general. La medida se activará exactamente el día en que el proyecto sea debatido en el recinto.
En San Juan, la adhesión será total. Así lo confirmó Eduardo Cabello, referente de la CGT provincial, horas después de participar de la movilización del 11 de frerero que calificó como “multitudinaria”. El dirigente agradeció la participación de trabajadores, jóvenes y familias, y sostuvo que la convocatoria dejó una señal clara: “La gente empieza a darse cuenta de que no se trata solo de una discusión sindical, sino de derechos concretos que impactan en su vida cotidiana”.
Presión en el Congreso y estrategia sindical
El esquema definido por la central obrera combina presión política y preparación jurídica. No habrá movilización al Congreso, pero sí una paralización completa de actividades durante 24 horas. La decisión, adoptada por unanimidad en la conducción nacional, apunta a colocar el debate legislativo bajo el foco público y advertir sobre las consecuencias de la norma.
Cabello fue explícito en ese punto. Señaló que los diputados —en su carácter de representantes del pueblo— deberán explicar su voto si convalidan disposiciones que, según el sindicalismo, implican retrocesos en materia salarial y de protección laboral. “Tendrán que decirle a sus votantes por qué acompañaron un recorte de derechos”, resumió.
El dirigente también cuestionó las modificaciones sugeridas en las últimas horas, en particular sobre licencias por enfermedad. A su juicio, las correcciones anunciadas resultan insuficientes y no alteran el núcleo problemático del proyecto. “Si no hay cambios de fondo, la Justicia será la última instancia”, advirtió, anticipando un frente judicial en simultaneo al conflicto político.
Debate federal y advertencia a las provincias
En este escenario, distintas jurisdicciones provinciales impulsan la convocatoria al Consejo Federal del Trabajo para discutir el alcance de la reforma. Para la CGT sanjuanina, cualquier debate debe preservar un principio rector: ninguna provincia puede buscar ventajas sectoriales a costa de deteriorar las condiciones laborales.
Cabello planteó que el desarrollo productivo y el crecimiento regional se sostienen en el trabajo formal y protegido. “Las provincias crecen gracias al esfuerzo de cada trabajador”, afirmó, en un mensaje dirigido tanto a gobernadores como a legisladores nacionales.
Clima social y señal de alerta
Más allá del trámite parlamentario, el sindicalismo observa un cambio en el humor social. Según el titular de la CGT local, el respaldo inicial a la reforma —centrado en la crítica a las estructuras sindicales— comenzó a erosionarse cuando el debate se trasladó al impacto concreto sobre salarios, horas extras y estabilidad laboral. “Cuando se tocan los números y el bolsillo, la reacción es distinta”, sostuvo.
El mensaje, sin embargo, buscó transmitir mesura estratégica. Cabello habló de actuar con cautela, inteligencia y firmeza. La consigna que sintetiza la posición de la central —“Ni un paso atrás”— no implica, según explicó, una negativa al diálogo, sino la defensa de lo que consideran conquistas históricas.
La jornada en que la Cámara de Diputados trate la reforma laboral marcará un momento decisivo. Para el Gobierno, será una prueba de capacidad política para sostener su iniciativa en un Congreso fragmentado. Para la CGT, un límite simbólico frente a lo que interpreta como un avance sobre derechos consolidados.
Entre el recinto y la calle —y eventualmente los tribunales— se desplegará una disputa que excede el texto de la ley. En juego no solo está la arquitectura de las relaciones laborales, sino también la legitimidad social de un proyecto que promete modernización y encuentra, en respuesta, una resistencia sindical decidida a no retroceder.
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