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El camionero Hugo Antonio Moyano y el tachero Jorge Omar Viviani se reunieron ayer en la sede del Sindicato de Peones de Taxi y cerraron así una grieta de casi 8 años de desencuentros.


Históricos aliados en oposición a los Gordos y los Independientes hasta 2011, la relación se quebró en 2012 cuando el taxista fue uno de los principales alfiles para la conformación de la CGT Alsina que eligió a Antonio Caló como secretario General y marcó la fractura de Moyano como líder indiscutido de Azopardo.

Desde allí sólo se dieron feroces cruces entre ambos, con el tachero siendo una de las cabezas del MASA, espacio que se mantuvo al margen de la elección del triunvirato en 2016.

Ahora, con las conversaciones para reunificar la central obrera nuevamente avanzadas, los caminos se vuelven a encontrar y en lugares similares: engrosar poder para volver a enfrentar a los Gordos.

Como adelantó en exclusiva InfoGremiales, la conducción de la CGT cerró el retorno a Azopardo del SEMUN, la línea cegetista que nuclea entre otro pesos pesados de la talla de la UOM, la Unión Ferroviaria, los telefónicos, Luz y Fuerza y más de 20 organizaciones más.

Sin cargos pero integrados a las decisiones, esos dirigentes tejen la unidad 2020 y también habían tendido puentes con Viviani, próximo a abandonar la aventura electoral del cada vez más solitario Juan Manuel Urtubey.

Moyano, a la cabeza del Frente Sindical, también negocia pensando en retomar su lugar la central obrera. Aunque parece poco probable que consiga su propósito de adelantar la renovación de autoridades, prevista para agosto de 2020, ensancha su base para potenciar sus representantes. Todo indica que Pablo Moyano y Sergio Palazzo volverían a ser sus dos principales espadas en ese camino.

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Los trabajadores universitarios vuelven a la huelga por la recomposición salarial

Los trabajadores no docentes de las universidades nacionales comenzaron este martes una secuencia de tres paros de 24 horas para exigir una mejora de sus ingresos y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La protesta también comprende el reclamo de fondos suficientes para sostener el funcionamiento de las instituciones y sus tareas de investigación.

La medida fue resuelta por el Consejo Directivo de la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (Fatun), que fijó otras dos jornadas de huelga para el jueves 12 y el lunes 16 de noviembre. La organización sindical anticipó que mantendrá las acciones gremiales hasta obtener respuestas del Poder Ejecutivo.

«Seguimos unidos y organizados, defendiendo nuestros derechos, nuestros salarios y la educación pública», expresó la federación al ratificar la continuidad de las medidas.

La medida de fuerza coincide con la disputa judicial por la aplicación de la Ley 27.795. En octubre, un juez declaró inconstitucional la cláusula del Decreto 759/2025 que supeditaba la implementación de la norma a determinadas condiciones y ordenó al Gobierno nacional cumplir con sus disposiciones. El Ejecutivo apeló el fallo, por lo que la discusión permanece abierta en los tribunales.

La legislación establece mecanismos de actualización salarial para docentes y no docentes, además de disposiciones destinadas a reforzar el financiamiento de las universidades, entre ellas las partidas para becas estudiantiles.

Desde el Gobierno nacional sostienen que la aplicación requiere determinar las fuentes de financiamiento y establecer las asignaciones presupuestarias correspondientes. Esa posición mantiene abierto el desacuerdo con las organizaciones universitarias, que reclaman que la norma se traduzca en medidas concretas.

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La UTA denunció imposiciones salariales y reclamó la intervención del Estado

La Unión Tranviarios Automotor (UTA) endureció su cuestionamiento a las empresas de transporte y reclamó una intervención estatal en las negociaciones paritarias. La conducción nacional, encabezada por Roberto Fernández, denunció que las ofertas salariales se presentan bajo una lógica de imposición —«es esto o nada»— y advirtió que los trabajadores no aceptarán remuneraciones inferiores a los niveles necesarios para sostener una vida digna.

En el documento titulado Dignidad en los salarios, el sindicato comparó el trato de algunas patronales con el de «anacrónicos patrones de estancia» y cuestionó que los choferes sean colocados ante una disyuntiva entre conservar el empleo o aceptar ingresos insuficientes. Para la organización, ese mecanismo desvirtúa la negociación colectiva y convierte el diálogo paritario en una instancia extorsiva.

«Queremos trabajar, pero nuestro salario debe ser superior a lo que llaman línea de pobreza o salario de subsistencia», sostuvo la UTA. El gremio advirtió que una remuneración que no alcance para cubrir las necesidades básicas compromete la dignidad de quienes prestan un servicio esencial y puede derivar en formas de precarización que calificó como una «versión moderna de la esclavitud».

La conducción sindical respaldó su planteo en normas internacionales incorporadas a la legislación argentina. Citó el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que reconocen el derecho a una remuneración equitativa y a condiciones de existencia compatibles con la dignidad humana. Ambos instrumentos tienen jerarquía constitucional a partir del artículo 75, inciso 22, de la Constitución Nacional.

El reclamo también apuntó al Estado. La UTA pidió que la autoridad laboral utilice sus atribuciones para impedir que las negociaciones se desarrollen en condiciones que, según denunció, favorecen a las cámaras empresarias. La expresión «cancha inclinada» sintetizó la objeción del sindicato a una intervención oficial que considera insuficiente para equilibrar el poder de negociación entre empleadores y trabajadores.

El pronunciamiento concluyó con una advertencia sobre las consecuencias de mantener salarios por debajo de los umbrales de subsistencia: «Sin salarios dignos no se garantiza la paz social». La definición deja planteado que la discusión paritaria del transporte excede la actualización de los haberes y vuelve a colocar en primer plano el papel del Estado en la protección del salario y la negociación colectiva.

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Los gremios docentes evaluarán la oferta salarial y responderán este miércoles

El Ejecutivo provincial presentó una nueva propuesta de actualización salarial para los docentes, con dos incrementos consecutivos del 1,5% en el valor índice para noviembre y diciembre. La oferta quedó bajo evaluación de UDAP, UDA y AMET, que llevarán los términos del entendimiento a sus respectivas bases y fijaron el miércoles 4 de noviembre como fecha para responder.

La propuesta surgió durante la primera sesión de la tercera negociación paritaria de 2026, desarrollada este lunes 2 en el Ministerio de Educación. El esquema establece una suba del 1,5% en noviembre, calculada sobre el valor índice de octubre, y otro incremento del mismo porcentaje en diciembre, tomando como referencia el índice actualizado del mes anterior.

La alternativa llegó después del rechazo sindical a un planteo inicial del Ejecutivo, que contemplaba un aumento único del 3% en diciembre sobre el valor índice de octubre. Los representantes gremiales consideraron insuficiente esa fórmula y plantearon diferencias entre la evolución de los precios y el poder adquisitivo de los salarios. También señalaron que los haberes docentes se encuentran por debajo de la línea de pobreza y reclamaron respuestas sobre once puntos pendientes de la negociación anterior.

Tras un cuarto intermedio, el Gobierno reformuló su oferta y distribuyó el incremento en dos actualizaciones mensuales. La modificación permitió retomar el diálogo, aunque no implicó un acuerdo: el acta dejó constancia de que los sindicatos analizarán la propuesta antes de fijar una posición definitiva.

El Gobierno defendió su política salarial

Durante el encuentro, los funcionarios provinciales repasaron los aumentos otorgados desde el inicio de la gestión y sostuvieron que, según los cálculos oficiales, las mejoras salariales docentes superaron la inflación y las actualizaciones concedidas en otras jurisdicciones. También señalaron las restricciones económicas nacionales y el esfuerzo presupuestario destinado a sostener los ingresos del magisterio.

La representación gubernamental estuvo integrada por el secretario General de la Gobernación, Emilio Achem; el ministro de Economía, Finanzas y Hacienda, Roberto Gutiérrez; y la ministra de Educación, Silvia Fuentes. Por las organizaciones sindicales participaron los representantes de UDAP, UDA y AMET.

La respuesta de este miércoles será determinante para establecer si la propuesta permite cerrar la negociación salarial de fin de año o si las partes deberán continuar buscando una fórmula de entendimiento.

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