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El empleo formal mejoró 0,4% en noviembre respecto de octubre (47,8 mil personas más). Con respecto al mismo mes del 2022, el trabajo registrado creció 5,1% (630,8 mil). El mayor incremento mensual del empleo fue el de los monotributistas (31.400), una modalidad a la que recurren con más frecuencia las empresas. Esta modalidad explica dos terceras partes (66%) del crecimiento neto del número de trabajadores con puestos registrados en el sistema de seguridad social. Los asalariados privados crecieron en 12 mil personas, seguido por el sector público (7,9 mil). En cambio, se redujo el número de trabajadores encuadrados en el monotributo social (4,7 mil).

En la comparación interanual, el total de trabajadores con empleo asalariado se expandió 3,4% (331 mil trabajadores). Este incremento fue impulsado por el sector privado (4,5%, 269,3 mil personas) y, en segundo orden, al crecimiento del sector público (1,8%, 58,9 mil empleos más).

El trabajo en casas particulares presentó una variación positiva del 0,6% con relación al mismo mes del año anterior (apenas 3 mil trabajadores).

El trabajo independiente en su conjunto se expandió 11,6% (299,5 mil trabajadores) impulsado por las categorías de monotributo. Por su parte, la cantidad de aportantes al régimen de autónomos presentó un incremento moderado de 1,3%.

En lo que tiene que ver con los salarios, en noviembre de 2022 la remuneración nominal bruta promedio en el sector privado fue de $203.764 y creció 88,2% con relación al mismo mes del año anterior. Vale aclarar que la inflación interanual para el mismo período fue de 92,4% según el Indec.

Por su parte, la mitad de los trabajadores percibió menos de $155.494 y aumentó 86,8% en la comparación interanual.

Las ramas de actividad que mostraron mayor dinamismo mensual fueron: construcción (0,9%), explotación de minas y canteras (0,8%), pesca (0,8%), comercio y reparaciones (0,4%), industria (0,3%) y hoteles y restaurantes (0,3%).

En cambio, presentaron caídas: servicios sociales y de salud (0,1%), y agricultura, ganadería, caza y silvicultura (0,5%).

Por su parte, algunos sectores se mantuvieron estables, tal es el caso de Servicios comunitarios, sociales y personales; Transporte, almacenamiento y comunicaciones; y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.


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La UTA advirtió que peligra la paz social y reactivó la amenaza de un paro

El gremio que lidera Roberto Fernández reclamó una recomposición salarial acorde a la inflación y responsabilizó a empresarios y al Gobierno por la falta de respuestas. Aunque todavía no hay una fecha definida, la organización analiza medidas de alcance nacional que podrían afectar tanto al AMBA como a los servicios urbanos del interior.

La paritaria del transporte automotor volvió a ingresar en una zona de alta conflictividad. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) reiteró su reclamo de actualización salarial y advirtió que podría avanzar con medidas de fuerza si las cámaras empresarias no presentan una oferta que permita recuperar el poder adquisitivo de los choferes.

La advertencia fue formulada por el secretario general del sindicato, Roberto Fernández, quien sostuvo que las negociaciones permanecen estancadas y alertó que «los días pasan y la paz social peligra». El reclamo apunta a obtener una recomposición que contemple la inflación acumulada durante el segundo trimestre del año.

El principal foco del conflicto se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se negocian las condiciones salariales de la mayor parte del sistema. Sin embargo, una eventual medida de fuerza podría extenderse al resto del país, ya que la UTA nuclea a los trabajadores del transporte urbano y de media distancia de numerosas provincias.

Las empresas, por su parte, argumentan que no cuentan con recursos para afrontar nuevos aumentos sin una actualización del esquema de subsidios nacionales. Esa disputa volvió a colocar al Gobierno en el centro de la negociación, dado que cualquier acuerdo salarial depende en gran medida de la ecuación financiera que sostiene al sistema.

Aunque el gremio no definió todavía la modalidad de protesta, entre las alternativas analizadas aparecen restricciones parciales de servicios, reducción de frecuencias o un paro de actividades. La decisión quedará supeditada al resultado de las próximas reuniones paritarias.

En San Juan, la situación es seguida con atención por las empresas y los trabajadores del sector. Si la conducción nacional de la UTA resolviera convocar a una medida de alcance federal, los servicios provinciales podrían verse alcanzados por la protesta, como ha ocurrido en anteriores conflictos salariales. Por el momento, no existe una convocatoria formal ni una fecha definida para una interrupción del transporte.

La nueva advertencia sindical refleja un problema que trasciende la discusión salarial. La combinación de inflación, subsidios insuficientes y mayores costos operativos mantiene bajo presión a uno de los servicios públicos más sensibles del país. Sin una salida consensuada, el conflicto amenaza con escalar y volver a afectar la movilidad de millones de pasajeros.

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San Juan acelera la digitalización de su sistema eléctrico

El programa alcanzará a industrias y grandes comercios de toda la provincia. La iniciativa busca optimizar el consumo, mejorar la eficiencia de la red y preparar a los usuarios para un mercado eléctrico cada vez más competitivo y digitalizado.

San Juan dio un nuevo paso en la modernización de su infraestructura energética con el lanzamiento de un programa que prevé la instalación de más de 4.000 medidores inteligentes en industrias y grandes comercios. La iniciativa permitirá monitorear consumos en tiempo real, optimizar la demanda eléctrica y avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente y tecnológicamente integrado.

El proyecto surge de un acuerdo de cooperación entre la Unión Industrial de San Juan, el Instituto de Energía Eléctrica de la Universidad Nacional de San Juan y el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), organismos que conformaron una mesa técnica destinada a impulsar la innovación, la eficiencia energética y la incorporación de nuevas tecnologías en el sistema eléctrico provincial.

La implementación estará a cargo de Naturgy San Juan y alcanzará a la totalidad de los usuarios de grandes y medianas demandas, con un cronograma de ejecución previsto hasta 2027. La incorporación de infraestructura de medición avanzada permitirá abandonar los sistemas tradicionales de lectura para pasar a un esquema digital con capacidad de monitoreo remoto y gestión dinámica de la demanda.

La adaptación resulta indispensable frente a las nuevas normativas a escala federal. Los grandes usuarios eléctricos deberán avanzar progresivamente hacia esquemas de contratación directa de energía en el Mercado a Término, una modalidad que exige mayor previsibilidad sobre consumos y costos para reducir la exposición a las fluctuaciones del mercado spot.

Uno de los objetivos centrales del programa será habilitar, en una etapa posterior, la aplicación de tarifas diferenciadas por franjas horarias. Este mecanismo permitirá a las empresas trasladar parte de su consumo hacia períodos de menor demanda, reduciendo costos operativos y contribuyendo a un uso más eficiente de la infraestructura eléctrica.

La iniciativa forma parte de las exigencias incorporadas en la Revisión Tarifaria Ordinaria 2026-2030 del EPRE, que plantea la necesidad de digitalizar la demanda eléctrica y convertir a los usuarios en actores activos del sistema energético. La meta es doble: mejorar la eficiencia de la red y generar las condiciones necesarias para sostener la transición hacia una matriz más moderna, competitiva y sustentable.

Más allá de la incorporación de tecnología, el proyecto marca un cambio de paradigma en la gestión de la energía. La información en tiempo real, la administración inteligente de la demanda y la integración de herramientas digitales aparecen hoy como factores decisivos para la competitividad industrial y la sostenibilidad del sistema eléctrico provincial.

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ADICUS advierte que el conflicto salarial entra en una etapa decisiva y no descarta nuevas medidas de fuerza

El gremio docente rechazó la oferta presentada por el Gobierno nacional, cuestionó las maniobras para demorar la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y alertó sobre el deterioro de la actividad científica. Mientras crece la expectativa por una definición judicial, el frente universitario mantiene el estado de movilización.

La disputa por el financiamiento de las universidades nacionales atraviesa uno de sus momentos más sensibles. A la espera de una definición de la Corte Suprema sobre la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario, los gremios docentes endurecen su posición frente a una propuesta salarial que consideran insuficiente y que, según sostienen, no resuelve el problema estructural que afecta al sistema.

Desde San Juan, el secretario adjunto de ADICUS, Sergio Castro, objetó el alcance del ofrecimiento realizado por el Gobierno nacional y advirtió que la discusión excede largamente la cuestión salarial. Para el dirigente, la verdadera controversia radica en el incumplimiento de una ley aprobada por el Congreso y ratificada por amplias mayorías parlamentarias.

La propuesta oficial contempla una recomposición del 21,3% para determinados cargos y una actualización posterior, porcentaje que para algunos sectores representa un alivio parcial. Sin embargo, Castro señaló que el impacto resulta muy dispar dentro de la estructura docente y que la mayoría de los trabajadores universitarios continúa lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.

Según explicó, quienes poseen dedicaciones simples o cargos intermedios percibirían mejoras de escasa incidencia real en sus ingresos mensuales, una situación que alimenta el malestar en buena parte del sistema universitario.

La disputa judicial que inquieta al sector

Uno de los puntos que más preocupación genera entre los sindicatos es la posibilidad de que el acuerdo salarial impulsado por el Ejecutivo termine interfiriendo en el proceso judicial abierto por la Ley de Financiamiento Universitario.

Desde el frente gremial sostienen que la negociación económica no puede reemplazar el cumplimiento integral de una norma que contempla, además de la actualización salarial, partidas para funcionamiento, becas estudiantiles y sostenimiento de las actividades académicas y científicas.

Por esa razón, rectores y organizaciones universitarias realizaron nuevas presentaciones ante la Corte Suprema para dejar expresamente establecido que cualquier entendimiento salarial no implica renunciar al reclamo judicial ni modificar los alcances de la ley vigente.

La preocupación no es menor. Dentro del entorno universitario existe el temor de que una solución parcial termine diluyendo una demanda mucho más amplia vinculada al financiamiento integral de las casas de estudio.

Ciencia e investigación, entre las áreas más vulnerables

Más allá del debate salarial, las alarmas también se encienden en torno al sistema científico.
Castro advirtió que numerosos programas vinculados a investigación, desarrollo tecnológico y producción de conocimiento atraviesan una situación delicada, especialmente aquellos organismos que dependen de partidas nacionales ajenas al presupuesto universitario tradicional.

El dirigente mencionó particularmente el impacto que la reducción de recursos genera sobre equipos científicos, investigadores y becarios, un sector que viene acumulando recortes y dificultades operativas desde hace varios años.

El conflicto ingresa en una fase de definición

Mientras las universidades intentan sostener sus actividades académicas, el frente gremial ya debate cómo continuará el plan de lucha durante el segundo semestre.
Las decisiones serán evaluadas en los próximos encuentros nacionales de federaciones y sindicatos docentes, donde no se descarta avanzar hacia medidas de mayor alcance si persiste la falta de respuestas.

En ADICUS aseguran que el conflicto no nació por voluntad de los trabajadores, sino como consecuencia de un deterioro progresivo de las condiciones salariales y presupuestarias.
Por eso, sostienen que la actual oferta oficial representa apenas un punto de partida y no una solución definitiva. La verdadera discusión, afirman, sigue siendo el cumplimiento efectivo de una ley que el Congreso sancionó y cuya aplicación permanece pendiente.

Con la Corte Suprema bajo presión para pronunciarse y las universidades decididas a sostener sus reclamos, la crisis presupuestaria de las universidades avanza hacia semanas decisivas. Lo que está en juego ya no es solamente una recomposición salarial, sino el modelo de financiamiento de uno de los principales sistemas públicos de educación superior de América Latina.

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