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Los representantes de los trabajadores, productores e industriales avanzaron en las negociaciones para determinar la suba en los salarios que regirán durante este año.

Los representantes de los trabajadores de viñas y bodegas junto a empresarios del sector vitivinícola y productores realizan las las negociaciones correspondientes para así poder determinar de que manera se dara el incremento salarial que regirá durante este año. Los protagonista un nuevo encuentro este miércoles junto los veedores del Ministerio de Trabajo de la Nación con el propósito de cerrar un acuerdo.

En el encuentro los encargados de regir los destinos de la Federación Obrera y Empleados Vitivinícolas de Argentina manifestaron que el porcentaje de incremento salarial debe ser superior al 50% para garantizar que los empleados de bodegas y los trabajadores de Viñas no pierdan el poder adquisitivo de los salarios. La suba salarial se pagaría en tramos durante el año como sucedió en las paritarias cerradas hace un año.

Fuentes gremiales aseguraron a Diario La Provincia SJ que “el acuerdo está cerca” pero remarcaron la necesidad de plasmar una resolución en el próximo encuentro. “Por ahora se descartan medidas de fuerzas, pero es una herramienta que los trabajadores tienen para expresarse si no hay un acuerdo en un tiempo breve”, precisaron fuentes sindicales.

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Vicuña bajo la lupa: crece el reclamo por mayor participación de empresas argentinas en los contratos mineros

La adjudicación de una obra estratégica para ampliar el campamento Batidero a una compañía de capitales chinos reactivó el debate sobre el acceso de las empresas argentinas a los grandes contratos mineros. Cámaras empresariales advierten que el crecimiento del sector debe traducirse en oportunidades concretas para la industria y el empleo local.

La expansión de Vicuña, uno de los emprendimientos mineros más relevantes de la Argentina, volvió a poner sobre la mesa una discusión que acompaña históricamente a los grandes proyectos extractivos: cuál será el verdadero impacto de esas inversiones sobre la producción nacional y las economías regionales.

La reciente adjudicación de la ampliación del campamento Batidero a una firma de origen chino encendió señales de preocupación entre proveedores y entidades empresarias de San Juan, que observan con inquietud el creciente protagonismo de compañías extranjeras en contrataciones de alto valor económico.

La obra, que contempla la incorporación de aproximadamente 2.000 plazas habitacionales y una inversión cercana a los 200 millones de dólares, figura entre los contratos de infraestructura más significativos vinculados al desarrollo minero durante este año. Su magnitud la convierte, además, en un caso testigo respecto de cómo se distribuirán las oportunidades de negocios dentro de una actividad llamada a convertirse en uno de los principales motores de generación de divisas del país.

Según trascendió en el sector, la adjudicataria conformó una alianza con una empresa radicada en Santa Fe para participar del proceso licitatorio y cumplir con los requisitos exigidos. Finalmente, su propuesta económica se impuso sobre otras alternativas presentadas por compañías especializadas en construcción modular.

Sin embargo, más allá del resultado formal de la licitación, la decisión abrió interrogantes acerca de la capacidad de las firmas argentinas para competir en igualdad de condiciones frente a grandes grupos internacionales con estructuras financieras y operativas de escala global.

La inquietud no se limita únicamente a una obra puntual. Detrás del debate aparece una cuestión de fondo: cuánto de la riqueza generada por los proyectos mineros permanece efectivamente en las provincias donde se desarrollan y cuánto se canaliza hacia proveedores externos.

Desde distintos sectores empresariales sostienen que la consolidación de la minería como actividad estratégica requiere construir una red de proveedores robusta, capaz de abastecer bienes y servicios de manera competitiva y de capturar una porción significativa del valor agregado que generan estas inversiones.

En ese sentido, el presidente de la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA), Fernando Godoy, confirmó que la entidad recibió numerosas consultas y planteos vinculados al proceso de adjudicación. Según explicó, existe gran preocupación respecto del espacio que ocuparán las empresas locales en las próximas etapas de expansión de Vicuña.

La discusión también volvió a impulsar propuestas orientadas a fortalecer los mecanismos de participación de compañías sanjuaninas y argentinas en las contrataciones de gran escala. El objetivo, afirman quienes promueven estas iniciativas, no pasa por limitar la llegada de capitales internacionales sino por garantizar que las inversiones generen un efecto multiplicador sobre el entramado productivo nacional.

Mientras tanto, la atención de los proveedores está puesta en los próximos proyectos complementarios que acompañarán el desarrollo del yacimiento. Entre ellos aparecen nuevos campamentos e infraestructura asociada al corredor logístico minero, trabajos que, aunque de menor volumen económico, podrían abrir oportunidades para empresas regionales con experiencia y capacidad instalada.

La controversia surge además en momentos en que continúa la discusión sobre los alcances del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta diseñada para atraer capitales de gran magnitud. Para muchos actores productivos, el desafío consiste en encontrar un equilibrio que permita combinar previsibilidad para los inversores con mecanismos que impulsen la integración de proveedores nacionales.

La minería atraviesa una etapa decisiva en la Argentina. Los anuncios de inversión, los proyectos en expansión y las perspectivas de crecimiento alimentan expectativas de desarrollo económico. Sin embargo, la discusión abierta en torno a Vicuña expone una pregunta que trasciende a una licitación específica: si el país logrará transformar ese flujo de capital en más empleo, mayor capacidad industrial y una cadena de valor capaz de consolidar beneficios duraderos para las comunidades donde se generan los recursos.
La respuesta a ese interrogante será determinante para medir el verdadero alcance del boom minero que promete redefinir buena parte del futuro productivo en la región.

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Departamentales

El invierno pone a prueba la demanda y la Provincia acelera la asistencia de garrafas subsidiadas

La tercera etapa del programa Garrafa Hogar recorrerá distintos puntos de Rawson, Chimbas, 9 de Julio, Pocito y Calingasta. La iniciativa busca garantizar el acceso al gas envasado a valores regulados en un período de fuerte incremento del consumo residencial.

La llegada de las temperaturas más bajas del año vuelve a colocar al acceso a la energía doméstica entre las principales preocupaciones de miles de familias. En ese constexto, el Gobierno de San Juan decidió profundizar los operativos territoriales del programa Garrafa Hogar, una herramienta diseñada para acercar gas envasado a precios accesibles en localidades alejadas de la red de gas natural y en sectores donde el costo de abastecimiento representa una porción significativa del presupuesto familiar.

Impulsada por el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación de San Juan, la iniciativa tiene como objetivos una nueva ronda de recorridos que alcanzará durante la próxima semana a los departamentos de Rawson, Chimbas, 9 de Julio, Pocito y Calingasta.

La propuesta contempla la comercialización de garrafas de 10 kilogramos a $20.000 y de 15 kilogramos a $30.000, valores que buscan amortiguar el impacto de los aumentos registrados en el mercado energético durante los últimos meses.

La política adquiere especial relevancia en un período donde el consumo de gas se incrementa considerablemente. En numerosos hogares sanjuaninos, especialmente en zonas rurales y alejadas de los principales centros urbanos, el gas envasado continúa siendo la principal fuente para calefacción, cocción de alimentos y provisión de agua caliente.

Una estrategia territorial para llegar a cada departamento

La nueva etapa del programa prevé un despliegue que combinará operativos en plazas, uniones vecinales, clubes, establecimientos educativos y espacios comunitarios.
El cronograma comenzará en Rawson y continuará por Chimbas, 9 de Julio, Pocito y Calingasta, con el objetivo de acercar el servicio a los vecinos sin necesidad de largos desplazamientos y garantizando la disponibilidad de garrafas certificadas y seguras.

La decisión también apunta a evitar intermediaciones que, en muchos casos, terminan elevando significativamente los precios finales que pagan los consumidores.

El cronograma para la próxima semana es el siguiente:

Lunes 8 de junio en Rawson
8:30 a 9:30 horas en la Unión Vecinal Colonia Sarmiento (Calle 11 y América)
9:30 a 10:30 horas en la Unión Vecinal Médano de Oro (Calle Gabriela Mistral y 20 de junio, Villa Bolaños)
10:30 a 11:30 horas en el Barrio Cuesta del Viento (calle Iglesia, a 50 metros de General Acha)
12 a 13 horas en la Parroquia Santos Cosme y Damián (José María Paz 395 oeste)

Martes 9 de junio en Chimbas
9 a 13 horas en el marco del Operativo San Juan Cerca que se realizará en la Escuela República Oriental del Uruguay (Villa Obrera)
9 a 11 horas en la plaza del Loteo Santa Isabel (calle Reconquista)
11:30 a 13:30 horas en el Playón del Barrio Las Calandrias

Miércoles 10 de junio en 9 de Julio
9 a 10 horas en la Plaza Palmares
10:30 a 11 30 horas en la Plaza Majadita
12 a 13 horas en la Plaza Independencia (Villa Cabecera)

Jueves 11 de junio en Pocito
9 a 10 horas en calles Alfonso 13 y Calle 12
10:30 a 11:30 horas en el Club Aberastain (calle Furque y Uriburo, Villa Aberastain)
12 a 13 horas en el Barrio 27 de Septiembre (callejón El Bosque, entre Calle 11 y 12)

Viernes 12 de junio en Calingasta
9 a 10 horas en la Plaza Patricias Sanjuaninas (Avenida Argentina s/n, Villa Calingasta)
10:30 a 11 horas en la Plaza Domingo Faustino Sarmiento (calle Sarmiento, Tamberías)
11:30 a 12 horas en la Plazoleta Héroes de Malvinas (Ruta Nacional 149, Sorocayense)
12 a 13:30 horas en la Unión Vecinal Domingo Faustino Sarmiento (calle Las Heras y Avenida Presidente Roca, Barreal)

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La Iglesia reunió a las centrales obreras y crece la preocupación por el empleo

La convocatoria de monseñor Jorge Lozano a las tres centrales sindicales de San Juan se convirtió en una instancia de análisis sobre la situación económica y laboral que atraviesa el país. En ese contexto, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Víctor Menéndez, destacó la importancia del diálogo impulsado por la Iglesia, advirtió sobre el deterioro del poder adquisitivo y cuestionó los alcances de la reforma laboral recientemente reglamentada.

La reunión que mantuvieron representantes de las tres centrales obreras de San Juan con monseñor Jorge Lozano dejó una postal poco frecuente en tiempos de fuertes divisiones políticas y sociales. Más allá de las particularidades de cada organización, el encuentro permitió construir un diagnóstico común sobre una realidad que preocupa tanto al movimiento sindical como a la Iglesia: el avance de las dificultades económicas, la pérdida de ingresos en amplios sectores de la población y el aumento de incertidumbre que atraviesa al mundo del trabajo.

La convocatoria del arzobispo sanjuanino se inscribió en una serie de encuentros que la Iglesia viene promoviendo en distintos puntos del país con el objetivo de escuchar de primera mano las problemáticas que afectan a trabajadores, jubilados, sectores populares y organizaciones intermedias. En San Juan, la respuesta sindical fue contundente. Las tres centrales participaron de una mesa de diálogo donde se abordaron temas vinculados al empleo, los despidos, la situación salarial, el endeudamiento familiar y las consecuencias sociales derivadas del actual modelo económico.

Entre los asistentes estuvo Víctor Menéndez, titular del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, quien valoró especialmente el papel que la Iglesia está desempeñando como espacio de encuentro en un ámbito marcado por la fragmentación.

“El mensaje fue muy claro. Nadie se salva solo. Hay una preocupación genuina por lo que están viviendo los trabajadores, los jubilados y quienes han quedado al margen de cualquier posibilidad de progreso”, señaló el dirigente.

Según explicó, durante la reunión se analizaron fenómenos que comienzan a consolidarse como nuevas expresiones de vulnerabilidad social. Entre ellos mencionó el aumento de los problemas vinculados a la salud mental, el estrés provocado por la incertidumbre económica, la pérdida de capacidad de consumo y el crecimiento de situaciones de endeudamiento que afectan a numerosas familias.

“Cada vez son más los trabajadores que llegan con angustia porque el salario ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas. Esa realidad atraviesa a todas las actividades y genera consecuencias que van mucho más allá de lo económico”, sostuvo.

Un acuerdo salarial en medio de una recuperación esquiva

Con este cuadro a ese análisis de carácter más amplio, Menéndez confirmó que el sector de estaciones de servicio logró cerrar una nueva negociación salarial tras varias reuniones con las cámaras empresarias de San Juan, Mendoza y San Luis.

El entendimiento contempla una recomposición del 2,5% para mayo acompañada por una suma fija, mientras que para junio se acordó un incremento adicional del 2%, junto con un bono de 47.500 pesos.

Aunque valoró el acuerdo alcanzado, el dirigente reconoció que los aumentos continúan lejos de compensar la pérdida acumulada durante los últimos años.

“No es el porcentaje que los trabajadores necesitan, pero entendimos que era necesario avanzar porque dilatar las negociaciones termina perjudicando aún más el bolsillo de los compañeros”, explicó.

A su criterio, el principal desafío continúa siendo la recuperación del poder adquisitivo perdido desde finales de 2023. Un proceso que, según afirmó, demandará varios años y requerirá un escenario económico mucho más favorable que el actual.

“La caída del salario real ha sido muy profunda. Recuperar ese terreno no será sencillo y exige una estrategia sostenida de negociación”, advirtió.

Reforma laboral: el eje de una disputa que recién comienza

Otro de los temas que ocupó un lugar central en sus declaraciones fue la reglamentación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, una iniciativa que el sindicalismo observa con mucha preocupación y que promete abrir una extensa batalla judicial.

Menéndez sostuvo que las modificaciones introducidas representan una transformación estructural de las relaciones laborales y cuestionó especialmente los cambios vinculados al régimen indemnizatorio, los bancos de horas y los nuevos mecanismos de flexibilización.

“Se puede discutir la modernización de normas y convenios, pero no la eliminación de derechos conquistados durante décadas. Lo que observamos es un avance que altera principios fundamentales de protección al trabajador”, afirmó.

Para el dirigente, varios de los aspectos incorporados por la nueva legislación podrían derivar en una fuerte litigiosidad en los próximos años, a medida que comiencen a aplicarse en los distintos ámbitos laborales.

En ese sentido, consideró que el debate recién comienza y que serán los tribunales los encargados de definir la validez constitucional de algunos de los puntos más controvertidos.

La unidad como respuesta

Más allá de contrastes gremiales y de las discusiones propias de cada actividad, Menéndez entiende que el momento exige fortalecer los espacios de articulación entre organizaciones sindicales, movimientos sociales, instituciones religiosas y distintos actores de la comunidad. La reunión con Lozano, aseguró, dejó precisamente ese mensaje.

“La defensa del trabajo, de los jubilados, de la educación pública y de quienes atraviesan situaciones difíciles requiere esfuerzos colectivos. Ninguna organización puede afrontar sola una realidad tan compleja”, expresó.

La coincidencia entre las tres centrales obreras, sumada al acompañamiento de la Iglesia, aparece así como una señal relevante en un entorno caracterizado por la incertidumbre económica y la tensión social.

Una preocupación que trasciende a los gremios

El encuentro realizado en San Juan dejó en evidencia que las inquietudes vinculadas al empleo, los ingresos y las condiciones de vida ya no constituyen únicamente una agenda sindical. También forman parte de una preocupación más amplia que involucra a instituciones con fuerte presencia territorial y capacidad de contención social.

Mientras los gremios buscan preservar salarios y derechos laborales en un marco de profundas transformaciones, la Iglesia procura mantener abiertos espacios de diálogo que permitan visibilizar las dificultades que atraviesan amplios sectores de la sociedad.

En ese cruce de miradas, la reunión encabezada por monseñor Lozano adquirió una dimensión que excedió el plano protocolar. Fue, sobre todo, una fotografía de época: la de organizaciones distintas que, desde lugares diferentes, observan con inquietud el deterioro de las condiciones de vida y coinciden en que la reconstrucción del tejido social demandará más unidad, más diálogo y una mayor atención a quienes hoy soportan el peso más severo de la crisis.

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