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El proyecto de monotributo tecnológico, que procura regularizar la situación de los profesionales que desde Argentina trabajan para empresas del exterior, inició su trayecto legislativo en el Senado nacional, que si lo aprueba sin modificaciones quedará convertido en ley.

La Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi) espera en el tratamiento legislativo exponer su opinión contraria a la iniciativa por considerar que pone a las compañías nacionales del sector en desventaja respecto de las radicadas fuera del país en la competencia por la contratación de recursos humanos especializados.

«El monotributo tech pone una desventaja entre las empresas que están radicadas en la Argentina y quienes están afuera; además precariza el mercado laboral en el país», sostuvo hoy el titular de la Cessi, Sergio Candelo, en diálogo con Télam.

La propuesta busca regularizar la situación de al menos 30.000 trabajadores de la economía del conocimiento (software, servicios profesionales, biotecnología, nanotecnología, industria audiovisual, etc).

Desde la Secretaría de la Economía del Conocimiento, promotora de la iniciativa, se destacó que el nuevo Régimen Tributario Simplificado y Cambiario para Pequeños Contribuyentes Tecnológicos, «promueve el desarrollo de la actividad de profesionales autónomos y talentos de distintas ramas basadas en el conocimiento que hoy exportan servicios al exterior».

Desde la industria marcaron que un trabajador que adhiera al monotributo tecnológico cómo está previsto en el proyecto termina aportando al fisco $376.164,00 anuales mientras que un trabajador en relación de dependencia en una empresa radicada en el país aporta $13.637.060,24.

La industria de software en Argentina la integran unas 5.000 empresas que emplean a 150.000 personas y exportó el año pasado US$2.600 millones. Su proyección es en 7 años llegar a los 400.000 puestos de trabajo con exportaciones por US$10.000 millones.

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Deterioro fabril imparable: Empresas que bajan persianas y empleos que desaparecen

Un informe del IPA expone el fuerte retroceso del empleo fabril desde fines de 2023 y advierte sobre un proceso de transformación económica que debilita al entramado productivo. La pérdida de puestos, el cierre de empresas y la caída de la actividad configuran un presente de alta fragilidad.

El sector industrial argentino atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), desde diciembre de 2023 se destruyeron 79.672 empleos registrados en la actividad manufacturera, lo que posiciona al rubro como el principal epicentro de la pérdida de trabajo formal en el país.

Los datos reflejan una dinámica que no solo se sostiene en el tiempo, sino que exhibe señales de profundización. En el inicio de 2026, la industria explicó prácticamente la totalidad de la caída mensual del empleo registrado: de los 7.593 puestos perdidos en la economía, 7.336 corresponden al entramado fabril. La magnitud del fenómeno —que representa el 97% del total— deja en evidencia el peso específico del sector en la actual contracción del mercado laboral.

Desde el IPA interpretan que este comportamiento responde a una reconfiguración de la matriz productiva, con menor protagonismo de la manufactura y mayor centralidad de actividades primarias. Daniel Rosato, presidente de la entidad, sintetizó el diagnóstico con una definición contundente: “Se pasó de un modelo basado en la generación de empleo a otro orientado a la extracción de recursos”. Según su visión, este viraje genera beneficios concentrados, mientras amplios segmentos vinculados a la producción enfrentan dificultades crecientes para sostener su actividad.

El impacto también se manifiesta en el tejido empresarial. Desde la asunción del actual gobierno, 2.993 firmas manufactureras dejaron de operar, reduciendo el universo activo a 46.728 compañías. La cifra no solo expresa un retroceso cuantitativo, sino que implica la pérdida de capacidades productivas acumuladas durante años, con efectos que trascienden a las propias plantas y alcanzan a proveedores, comercios y servicios asociados.

En términos de actividad, los indicadores consolidan el cuadro de debilitamiento. En febrero, la producción industrial registró una caída interanual del 8,7% y un retroceso del 4% frente al mes previo, acumulando ocho períodos consecutivos en baja. A esto se suma la contracción del consumo interno, que descendió un 3,1% en la comparación anual y refleja el deterioro del poder adquisitivo. El dato adquiere mayor relevancia al considerar que seis de cada diez hogares recurrieron al endeudamiento para afrontar gastos esenciales.

El informe advierte además sobre un mecanismo que erosiona la competitividad de las empresas locales. Por un lado, los costos medidos en pesos experimentan incrementos sostenidos; por otro, la relativa estabilidad del tipo de cambio encarece la producción en términos de dólares. Este desfasaje se combina con una mayor presencia de productos importados, que intensifican la presión sobre el mercado interno.

Históricamente, la industria ha mostrado una mayor resistencia a la reducción de personal, en parte por la inversión que implica la formación de trabajadores calificados. Sin embargo, desde el sector señalan que ese margen de contención se encuentra cada vez más limitado. “La capacidad de sostener plantillas está llegando a un punto crítico”, advirtió Rosato, al tiempo que reclamó medidas orientadas a preservar la producción nacional.

Las proyecciones a corto plazo refuerzan la preocupación. Durante una exposición en el Senado, representantes del sector señalaron que más de 1.200 establecimientos industriales podrían cesar sus actividades en los próximos meses si no se implementan políticas de apoyo específicas. El dato, de concretarse, profundizaría aún más la pérdida de empleo y el deterioro del entramado productivo.

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Cinco municipios sellan una alianza para anticiparse a las vulneraciones de derechos en la niñez

Capital, Chimbas, Rawson, Rivadavia y Santa Lucía formalizaron la creación del Consejo Metropolitano por la Niñez y la Adolescencia, con participación de UNICEF y la Defensoría Nacional. La iniciativa busca articular políticas, producir diagnósticos precisos y desplegar estrategias coordinadas para intervenir antes de que los conflictos se agraven.

El Gran San Juan dio un paso institucional importante al formalizar un esquema de cooperación entre sus cinco municipios con el objetivo de fortalecer la protección de niños, niñas y adolescentes. La firma del Acta Constitutiva del Consejo Metropolitano por la Niñez y la Adolescencia no solo establece un ámbito de coordinación política y técnica, sino que también inaugura una lógica de gestión que trasciende fronteras administrativas para abordar problemáticas que, por naturaleza, no reconocen jurisdicciones.

El acuerdo fue rubricado por los intendentes Susana Laciar (Capital), Daniela Rodríguez (Chimbas), Carlos Munisaga (Rawson), Sergio Miodowsky (Rivadavia) y Juan Orrego (Santa Lucía), con el acompañamiento de representantes de UNICEF, la Defensoría Nacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y autoridades provinciales. El acto se desarrolló en el Museo de la Historia Urbana y reunió además a equipos técnicos y concejales, actores clave en la implementación territorial de las políticas que se proyectan.

La intendenta de Capital, anfitriona del encuentro, subrayó el sentido estratégico de la iniciativa: “Las problemáticas que afectan a los chicos no se detienen en los límites geográficos. Este espacio nos permite escucharlos, construir diagnósticos con respaldo profesional y actuar con responsabilidad”. Su planteo introduce un cambio de enfoque: pasar de intervenciones reactivas a mecanismos de anticipación basados en evidencia.

El Consejo comenzará su funcionamiento con una estructura formal que incluirá reglamento de actuación, conducción ejecutiva, secretariado y equipos interdisciplinarios. La participación de concejales de cada distrito refuerza la dimensión institucional del esquema, mientras que el financiamiento inicial será sostenido con recursos propios de los municipios, un dato que evidencia compromiso político más allá de la asistencia externa.

En este sentido, el programa MUNA (Municipio Unido por la Niñez y la Adolescencia), impulsado por UNICEF, operará como herramienta de acompañamiento técnico. Sebastián Waisgrais, especialista en inclusión social del organismo internacional, explicó que la propuesta busca potenciar las capacidades existentes en cada municipio bajo una mirada integradora. “Cada territorio tiene particularidades, pero también hay desafíos comunes que requieren respuestas coordinadas”, sostuvo.

La primera etapa estará centrada en la elaboración de diagnósticos locales, un proceso que permitirá identificar con precisión las principales áreas de intervención. A partir de allí, se avanzará en el diseño de planes de acción con ejes que incluyen violencia intrafamiliar, acoso escolar, salud mental, consumos problemáticos y riesgos asociados al entorno digital, como la adicción al juego en línea.

El enfoque combina territorialidad y escala regional. Por un lado, reconoce las especificidades de cada comunidad; por otro, promueve lineamientos compartidos que otorguen coherencia a las respuestas. La meta es evitar superposiciones, optimizar recursos y, sobre todo, construir políticas sostenidas en el tiempo que no dependan de coyunturas políticas.

En una etapa posterior, UNICEF aportará capacitaciones, asistencia técnica y financiamiento para fortalecer las iniciativas locales. Este respaldo internacional no solo añade recursos, sino que introduce estándares y metodologías probadas en otros contextos, elevando la calidad de las intervenciones.

Más allá de su diseño institucional, el valor del acuerdo reside en su vocación de continuidad. La coordinación entre municipios de distintos signos políticos sugiere un consenso poco frecuente en la gestión pública local: la protección de la infancia como prioridad compartida. En un contexto social atravesado por nuevas formas de vulnerabilidad, la articulación aparece como condición necesaria para respuestas eficaces.

La creación del Consejo Metropolitano por la Niñez y la Adolescencia marca un cambio de tendencia en la forma de abordar las políticas públicas en el Gran San Juan. La decisión de trabajar de manera integrada, con diagnóstico riguroso y planificación conjunta, desplaza la lógica fragmentada que históricamente limitó el alcance de las intervenciones.

El desafío, a partir de ahora, será sostener el impulso inicial y traducir los acuerdos en resultados concretos. Si logra consolidarse, este esquema puede convertirse en un modelo replicable: una gestión que deja de perseguir los problemas cuando ya estallaron y comienza, en cambio, a anticiparlos con inteligencia institucional y responsabilidad política.

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La CGT recusará al magistrado que habilitó la vigencia de la reforma laboral

La CGT recusará al magistrado que habilitó la vigencia de la reforma laboral y apelará el fallo que dejó sin efecto la cautelar previa. Mientras profundiza su estrategia judicial, no descarta una medida de fuerza de alcance nacional.

La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió avanzar con una doble estrategia frente al reciente giro judicial que reactivó la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Por un lado, recusará al juez de la Cámara Nacional del Trabajo que convalidó la aplicación de la normativa; por otro, apelará la resolución que dejó sin efecto la cautelar que había suspendido artículos clave del paquete reformista.

La decisión marca un endurecimiento en la postura sindical luego de que la Sala VIII desarticulara el freno judicial que había impuesto previamente el juez de primera instancia. Aquella medida había suspendido más de ochenta disposiciones, consideradas por la central obrera como lesivas para derechos adquiridos. El nuevo fallo, sin embargo, restituyó la vigencia plena de la reforma, habilitando su implementación inmediata.

Desde la conducción cegetista, las críticas apuntaron con dureza al magistrado que intervino en la resolución. Voceros sindicales deslizaron sospechas sobre la oportunidad del fallo y cuestionaron la posterior extensión de su permanencia en el cargo, decisión que se formalizó en los días siguientes. En ese marco, uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT anticipó que la recusación se encuentra en evaluación por parte del equipo jurídico y será presentada en breve.

La reacción gremial no se limita al plano judicial. La organización ya convocó a una movilización en Plaza de Mayo en la antesala del Día del Trabajador, con una impronta que combinará reivindicación sindical y señal política. La actividad incluirá un homenaje al papa Francisco, al cumplirse un año de su fallecimiento, y buscará reunir a distintos sectores del movimiento obrero en una demostración de fuerza.

Más allá de esa convocatoria puntual, la dirigencia sindical dejó abierta la posibilidad de avanzar hacia un paro general. Sin confirmaciones formales, el mensaje es inequívoco: la central no descarta escalar el conflicto si la reforma se consolida sin modificaciones. La advertencia se apoya en un diagnóstico más amplio que excede la normativa laboral y se vincula con la situación económica y social.

Desde el oficialismo, en cambio, la lectura es diametralmente opuesta. El Gobierno sostiene que la reforma constituye una herramienta imprescindible para dinamizar el empleo, reducir la informalidad y atraer inversiones. La validación judicial fue celebrada públicamente por el presidente, quien interpretó la resolución como un respaldo institucional a su programa de transformación económica.

El trasfondo de la disputa revela un choque de visiones sobre el futuro del mercado de trabajo. Mientras la CGT advierte sobre una eventual pérdida de derechos y mayor precarización, el Ejecutivo insiste en la necesidad de introducir cambios estructurales para mejorar la competitividad. En ese cruce, la Justicia emerge como un actor decisivo, con fallos que pueden inclinar el equilibrio en uno u otro sentido.

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