CONÉCTATE CON NOSOTROS

Gremios de la seguridad privada anunciaron la firma de un nuevo acuerdo salarial con la cámara empresaria del sector, que determina un sueldo inicial de $1.014.000 a partir de julio.

La rúbrica de la paritaria fue confirmada por la conducción de la Federación Argentina de Trabajadores de la Seguridad Privada (FATRASEP), que nuclea a sindicatos del interior del país.

Lo pactado entre FATRASEP y la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (CAESI) fijó las escalas salariales hasta agosto, cuando las partes se reunirán para actualizar el acuerdo.

De esta manera, el salario inicial de la actividad para el mes de julio será de $1.014.000. Mientras que en agosto ascenderá a $1.090.000 para la categoría más baja de convenio.

La federación está integrada por Sindicato de Vigiladores e investigadores de la seguridad privada de Tucumán (SIVISEP), SUVICO de Córdoba, UPSAP de Santa Cruz y patagonia y el UESEVI de Rosario.

Así las cosas, los trabajadores vigiladores nucleados en los convenios colectivos de cada entidad sindical percibirán las subas acordadas entre julio y agosto.

La FATRASEP aclaró que cada sindicato dará a conocer las escalas salariales correspondientes a cada localidad, región o provincia.

Aún resta conocer cuál será el acuerdo al que arribará la Unión Personal de Seguridad de la República Argentina (UPSRA) que a la fecha no anunció ningún entendimiento paritario con CAESI.

Continúe Leyendo

destacada

La Anónima se queda con 12 hipermercados de Libertad incluido San Juan

La adquisición de doce sucursales —incluida la de San Juan— y un centro logístico marca un giro en el sector minorista. Aunque se garantiza la continuidad de más de 1.600 trabajadores, el gremio advierte sobre incertidumbre en un presente de caída del consumo y reestructuración empresarial.

En un movimiento de alto impacto para el sector supermercadista argentino, la cadena La Anónima concretó un acuerdo con el Grupo Libertad para la compra de doce hipermercados, junto a un centro logístico y la transferencia de más de 1.600 empleados. La operación, ya confirmada por ambas compañías, se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración del negocio minorista, atravesado por la retracción del consumo y la necesidad de sostener márgenes de rentabilidad.

Entre las sucursales involucradas se encuentra el hipermercado ubicado en el Paseo San Juan, que pasará a operar bajo la órbita de la firma compradora. Según se informó, el traspaso será gradual y se implementará en los próximos meses con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y evitar disrupciones en la atención al público.

Uno de los puntos centrales del acuerdo es la garantía de estabilidad laboral para los trabajadores alcanzados por la operación. En total, más de 1.600 empleados mantendrán sus puestos bajo la nueva administración. Sin embargo, desde el sector gremial advierten que aún persisten interrogantes sobre las condiciones futuras, los posibles cambios en la organización del trabajo y la falta de precisiones oficiales en torno a la transición.

La adquisición representa un paso estratégico para La Anónima, una empresa con más de un siglo de trayectoria y fuerte presencia en el sur del país, que busca consolidar su expansión hacia el centro y norte argentino. La movida le permite ganar escala, diversificar su presencia territorial y posicionarse en mercados donde hasta ahora tenía una participación limitada.

Del otro lado, el Grupo Libertad —controlado por el Grupo Calleja— profundiza un cambio de enfoque: reduce su exposición en el negocio supermercadista y concentra esfuerzos en el desarrollo de centros comerciales. En este esquema, continuará administrando los complejos Paseo Libertad, apostando a un modelo de negocios con eje en el rubro inmobiliario y comercial.

La operación también refleja una tendencia creciente en el sector: la concentración en manos de grandes cadenas con fuerte impronta regional, en detrimento de formatos más extensos o diversificados que pierden competitividad frente a la caída del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de consumo.

La compra de los hipermercados Libertad por parte de La Anónima no solo redefine el mapa del retail argentino, sino que sintetiza un proceso más profundo de transformación del consumo y del entramado empresarial. En un clima de incertidumbre económica, la operación combina expansión y repliegue: mientras una cadena gana terreno y escala, otra redefine su rumbo. En el medio, trabajadores, proveedores y consumidores quedan atravesados por una transición que, más allá de las garantías iniciales, aún mantiene interrogantes abiertos.

Continúe Leyendo

destacada

La UOM ratificó su conducción y abre un conflicto institucional tras desoír a la Justicia

Abel Furlán fue reelecto este miércoles como secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) tras imponerse con una amplia mayoría en el Congreso Electoral nacional. El dirigente obtuvo 215 de los 270 votos emitidos, consolidando así su continuidad al frente del gremio por un nuevo período de cuatro años.

La votación se llevó a cabo en el Hotel Sindical de San Telmo con la participación de representantes de 53 seccionales de todo el país. Sobre un total de 276 electores habilitados, asistieron 270, lo que evidenció un alto nivel de participación. Furlán recibió el respaldo de 48 seccionales, mientras que cinco —Capital, San Nicolás, Villa Constitución, Santa Fe y La Plata— se manifestaron en contra.

En la misma jornada también se definió la nueva conducción adjunta: Daniel Daporta, titular de la seccional Avellaneda, fue elegido como secretario adjunto nacional en reemplazo de Naldo Brunelli.

Tras conocerse los resultados, Furlán buscó darle un tono institucional al triunfo: sostuvo que no se trata de una victoria personal sino de la organización, y remarcó la necesidad de defender el empleo, la industria nacional y el poder adquisitivo de los trabajadores en un contexto económico adverso.

Conflicto judicial y decisión política

La reelección, sin embargo, quedó atravesada por una fuerte controversia judicial. La Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo había ordenado el martes la suspensión del acto electoral, en el marco de una causa impulsada por la Lista Naranja de la seccional Campana, que denunció presuntas irregularidades en ese distrito.

El tribunal —integrado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González— fundamentó la medida en la existencia de “verosimilitud en el derecho” y en el “peligro en la demora”, al considerar que el resultado del proceso podía verse afectado por las denuncias. Además, dispuso que se preservara todo el material electoral y que no se avanzara con la proclamación de autoridades vinculadas a la seccional cuestionada.

Pese a esta resolución, la conducción nacional de la UOM decidió avanzar con el Congreso Electoral tal como estaba previsto, lo que configura un escenario de tirantez entre el gremio y la Justicia laboral.

El episodio expone una doble dimensión del conflicto: por un lado, la solidez interna de la conducción de Furlán, respaldada por una amplia mayoría de seccionales; por otro, la fragilidad institucional que se abre al desconocer una orden judicial. La decisión de avanzar con la elección puede interpretarse como un gesto político hacia adentro del gremio, pero también como un factor que podría escalar el conflicto en el plano legal.

En un clima de retracción industrial, caída del empleo y presión sobre las paritarias, la UOM se encuentra en una encrucijada donde la conducción busca reafirmar liderazgo mientras enfrenta cuestionamientos formales que podrían derivar en nuevas disputas judiciales.

La reelección de Furlán consolida su liderazgo en uno de los sindicatos industriales más relevantes del país, pero lo hace bajo una sombra de conflicto que trasciende lo electoral. La presión entre legitimidad interna y legalidad externa abre un capítulo incierto para la UOM, donde el resultado dependerá tanto de la evolución judicial como de la capacidad del gremio para sostener cohesión en un panorama económico y político complejo.

Continúe Leyendo

destacada

Paritaria docente: AMET y UDA rechazan la oferta oficial y UDAP allana el camino hacia el acuerdo

Mientras AMET y UDA cuestionaron la propuesta por su composición no remunerativa y su falta de impacto estructural, UDAP la aprobó por mayoría y dejó al Gobierno provincial en condiciones de avanzar hacia el cierre de la paritaria, en un escenario atravesado por tensiones y diferencias de fondo.

La negociación salarial docente en San Juan ingresó en una etapa decisiva marcada por la fractura sindical. En la antesala de una nueva reunión paritaria, la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) confirmó su rechazo a la última oferta del Ejecutivo provincial, alineándose con la postura previamente adoptada por la Unión Docentes Argentinos (UDA). En contraposición, la Unión Docentes Agremiados Provinciales (UDAP) resolvió aceptar la propuesta, inclinando el equilibrio de la negociación hacia un eventual cierre.

La decisión de AMET se conoció pasado el mediodía, luego de que la propuesta del Ejecutivo fuera sometida a consulta de bases. El principal punto de conflicto radicó en la inclusión de sumas fijas no remunerativas, particularmente un bono mensual de 100.000 pesos por cargo, que no impacta en el salario básico ni en adicionales como el aguinaldo o las jubilaciones. Este esquema fue interpretado por los gremios disidentes como una herramienta coyuntural que no resuelve el deterioro estructural del ingreso docente.

La oferta del Gobierno contempla, además, un incremento del 5% sobre el valor índice tomando como referencia diciembre de 2025, junto con la incorporación de seis puntos a los códigos A01 y E60 del nomenclador, con efectos en distintos componentes del salario. A esto se suman aumentos del 2% en mayo y del 3% en junio, así como una cláusula de revisión condicionada a la evolución económica y fiscal de la provincia.

Otro de los ejes cuestionados por AMET y UDA fue precisamente esa cláusula de actualización, al considerar que subordina los futuros ajustes a la capacidad recaudatoria del Estado provincial en lugar de establecer mecanismos automáticos vinculados a la inflación. En ese sentido, ambos gremios coincidieron en reclamar una recomposición salarial con mayor previsibilidad y alcance integral.

También señalaron la necesidad de que cualquier mejora abarque a la totalidad del sistema educativo, sin segmentaciones que generen inequidades entre cargos, niveles o modalidades.

Desde la conducción de AMET, encabezada por Daniel Quiroga, se enfatizó que la propuesta no satisface las demandas específicas del sector técnico, profundizando así el distanciamiento con la posición oficial.

En contraste, UDAP —el gremio con mayor peso en la mesa de negociación— resolvió aprobar la oferta tras un extenso debate interno. La decisión, adoptada por mayoría en su plenario, resulta determinante para el desenlace del proceso paritario, ya que su aval otorga al Ejecutivo el respaldo necesario para avanzar hacia la formalización del acuerdo.

El escenario que emerge de esta negociación expone una doble dinámica. Por un lado, el Gobierno logra encaminar el cierre de la paritaria apoyado en el respaldo del sindicato mayoritario, lo que le permite sostener su estrategia de administración fiscal en un contexto económico restrictivo. Por otro, la negativa de AMET y UDA deja al descubierto un malestar persistente en sectores del sistema educativo que cuestionan la calidad de la recomposición salarial.

La utilización de sumas no remunerativas vuelve a posicionarse como un punto crítico. Si bien ofrece una respuesta inmediata al deterioro del poder adquisitivo, su carácter transitorio y su exclusión del salario básico generan tensiones de mediano y largo plazo, especialmente en lo que respecta a derechos previsionales.

Asimismo, la inclusión de cláusulas atadas a variables fiscales introduce un elemento de incertidumbre que choca con la demanda sindical de previsibilidad en los ingresos, en un contexto inflacionario que continúa erosionando los salarios reales.

Con la aceptación de UDAP, el Gobierno queda a un paso de cerrar la paritaria docente, aunque lo hace sobre una base de consenso parcial y con señales claras de disconformidad en parte del arco gremial. La resolución del conflicto, lejos de clausurar el debate, deja abiertas fricciones que probablemente reaparezcan en futuras negociaciones, bajo un panorama donde la puja entre sostenibilidad fiscal y recomposición salarial seguirá marcando el pulso de la agenda educativa.

Continúe Leyendo

Tendencias