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La cúpula de la CGT se prepara para plantear la necesidad de reimplantar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) durante el encuentro que esta semana mantendrá con el Presidente.

La mesa chica de la central obrera se reunirá esta semana con el Presidente de la Nación Alberto Fernández. El encuentro estaba previsto para la semana pasada pero se suspendió porque el primer mandatario estuvo dedicado al análisis de las medidas que iba a aplicar para frenar los contagios que redundaron en la extensión de las restricciones a la circulación.

Según consignó Infobae, la CGT planteará en la reunión la necesidad de «que el Gobierno reanude la ayuda económica a los trabajadores que quedarán afectados por las nuevas restricciones sanitarias, como sucedió el año pasado con el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).«

La central se suma así al pedido que vienen sosteniendo las organizaciones sociales en las calles, la CTA Autónoma desde que se decidió suspender su aplicación y como expresaron en un comunicado los gremios de la Corriente Federal y en la CTA de los Trabajadores, en el que se pronunciaron en favor de “las máximas restricciones de circulación” y de “una estricta suspensión de actividades con aislamiento preventivo y obligatorio en las zonas con mayor riesgo epidemiológico”.

En el mismo emitido hace 5 días la extensa lista de firmantes aseguró que “para que esta suspensión sea efectiva, el Gobierno nacional y todos los gobiernos provinciales deben garantizar la ayuda estatal para quienes no puedan ejercer su trabajo por este período”.

“Es preciso que los alimentos lleguen a los sectores sociales más afectados y que se destinen fondos presupuestarios para ello, desde todas las jurisdicciones, porque tampoco se puede enfrentar la pandemia con hambre”, señalaron.

Acaso se trate de un llamado de atención más al Gobierno de la Ciudad que a la fecha no destinó partidas presupuestarias para sostener la actividad productiva de la CABA, más que dispensar durante el 2020 del pago del impuesto a los Ingresos Brutos.

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Supermercados activan retiros voluntarios en San Juan y crece la preocupación gremial

El Sindicato Empleados de Comercio confirmó que las cadenas Vea y Átomo impulsan retiros voluntarios dirigidos principalmente a empleados de 57 y 58 años, con más de 30 años de antigüedad. El gremio advirtió que las propuestas, en algunos casos, representan entre el 60% y el 70% de la indemnización legal y recomendó analizar cada ofrecimiento antes de aceptar.

La persistente retracción del consumo comenzó a reflejarse con mayor intensidad en el mercado laboral sanjuanino. Las principales cadenas de supermercados iniciaron un proceso de retiros voluntarios orientado a reducir sus dotaciones, una decisión que encendió la preocupación del Sindicato Empleados de Comercio (SEC) por el alcance que podría adquirir esta modalidad en los próximos meses.

La secretaria general del gremio, Mirna Moral, confirmó que las propuestas fueron impulsadas por Vea y Átomo, aunque precisó que el mayor número de ofrecimientos corresponde a la firma perteneciente al grupo Cencosud, una de las empresas con mayor presencia en la provincia.

Según explicó la dirigente, los acuerdos están dirigidos principalmente a personas de 57 y 58 años, especialmente aquellas que ya reúnen los años de aportes requeridos para acceder a la jubilación. En la mayoría de los casos se trata de empleados con alrededor de tres décadas de servicio, cuyos ingresos incorporan adicionales convencionales que incrementan significativamente el costo salarial.

En Vea, las compensaciones ofrecidas representan entre el 60% y el 70% de la indemnización prevista por ley. Debido a la extensa trayectoria de muchos de los alcanzados, las cifras pueden oscilar entre 60 y 70 millones de pesos, montos que, si bien resultan elevados, no siempre compensan la pérdida de un ingreso estable hasta el momento del retiro definitivo de la vida laboral.

En Átomo, la operatoria también comenzó a implementarse, aunque con ofrecimientos de menor magnitud económica. De acuerdo con el SEC, esas condiciones despertaron escaso interés entre quienes fueron convocados a negociar su desvinculación.

Desde la organización sindical remarcaron que cada propuesta es analizada de manera individual. Antes de aceptar cualquier convenio, el gremio evalúa la realidad familiar, la cercanía de la jubilación, la existencia de personas a cargo y las posibilidades concretas de reinserción laboral, con el propósito de brindar un asesoramiento integral y evitar decisiones apresuradas.

Moral recordó que existen antecedentes de trabajadores que aceptaron este tipo de acuerdos atraídos por una importante compensación económica y, tiempo después, regresaron al sindicato tras agotar esos recursos sin haber logrado reincorporarse al mercado laboral.

La preocupación no es nueva. A fines del año pasado, el cierre de la sucursal de Vea Villa Krause dejó 16 personas alcanzadas por un proceso que concluyó con indemnizaciones abonadas en su totalidad, reubicaciones en otros establecimientos y retiros voluntarios.

Para el gremio, la expansión de este mecanismo constituye un nuevo indicador del deterioro que atraviesa el comercio minorista. La desaceleración de las ventas, el aumento de los costos operativos y la necesidad de las empresas de reorganizar sus estructuras comienzan a traducirse en cambios dentro de uno de los principales generadores de empleo privado de San Juan, un fenómeno que el movimiento sindical sigue con especial atención ante su posible profundización.

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La UTEP, la CGT y las CTA coordinan protestas tras el cierre de Volver al Trabajo

La decisión del Gobierno nacional de avanzar con la eliminación del programa Volver al Trabajo, tras el fallo judicial que levantó la cautelar que garantizaba su continuidad, derivó en la conformación de un amplio frente de protesta integrado por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), la CGT y las dos CTA. El cronograma contempla movilizaciones, cortes de rutas, una Marcha Federal y nuevas acciones coordinadas en todo el país para rechazar una medida que, según las organizaciones, profundizará la crisis social y económica de los sectores de menores ingresos.

La suspensión definitiva del programa Volver al Trabajo abrió uno de los conflictos sociales más relevantes de las últimas semanas y aceleró la convergencia entre organizaciones sociales y el movimiento sindical. La UTEP, la CGT y las dos Centrales de Trabajadores acordaron una agenda común de movilizaciones que se extenderá durante los próximos meses y que buscará instalar el impacto económico del retiro de una asistencia que alcanzaba a cientos de miles de personas en todo el país.

La primera convocatoria será el 22 de julio, cuando las organizaciones acompañen la tradicional protesta de jubilados frente al Congreso Nacional. El calendario continuará el 7 de agosto con la histórica peregrinación de San Cayetano, que este año volverá a convertirse en una manifestación de fuerte contenido político bajo la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo», una bandera histórica de los movimientos populares desde la crisis social de comienzos de siglo.

Los dirigentes adelantaron que la protesta no se limitará a concentraciones en la Ciudad de Buenos Aires. También habrá cortes de rutas y movilizaciones en distintas provincias, especialmente en el norte argentino, donde el ingreso de $78.000 mensuales que otorgaba el programa representaba una parte significativa del presupuesto de miles de hogares y contribuía a sostener el consumo en pequeños comercios y economías regionales.

El detonante de la nueva escalada fue la resolución de la Cámara Federal integrada por los jueces Juan Pablo Salas, Marcos Morán y Marcelo Darío Fernández, quienes revocaron la medida cautelar que obligaba al Ministerio de Capital Humano a continuar con los pagos hasta la resolución definitiva de la causa. Para los magistrados, mantener las transferencias implicaba anticipar el resultado del proceso principal, criterio que habilitó al Poder Ejecutivo a avanzar con la desactivación del programa y su reemplazo por un esquema de capacitación laboral basado en vouchers.

Desde la UTEP rechazaron con dureza la resolución judicial y confirmaron que presentarán una apelación ante instancias superiores. La organización sostiene que la interrupción del beneficio agravará las condiciones de vulnerabilidad de miles de trabajadores de la economía popular y reducirá significativamente la circulación de recursos en barrios con elevados índices de informalidad laboral.

La secretaria gremial de la organización, Johana Duarte, advirtió que el retiro de esos ingresos tendrá consecuencias que exceden a los beneficiarios directos. Según explicó, la disminución del poder de compra impactará sobre almacenes, verdulerías, kioscos y pequeños comercios de cercanía, cuya actividad depende en gran medida del consumo cotidiano generado por estos programas de asistencia.

En la misma línea, el secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, sostuvo que la coordinación alcanzada con la CGT y las dos CTA busca consolidar una respuesta sostenida frente a la política económica del Gobierno. El dirigente interpretó que la eliminación del programa forma parte de un proceso más amplio de ajuste sobre los sectores populares y planteó la necesidad de ampliar la articulación entre organizaciones sindicales y movimientos sociales.

La agenda de protesta continuará durante agosto con una movilización al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, donde reclamarán una actualización del Salario Social Complementario, congelado frente al deterioro del poder adquisitivo. Posteriormente, las organizaciones marcharán al Ministerio de Economía para denunciar el creciente endeudamiento de los hogares y promoverán un encuentro entre representantes sindicales, empresarios nacionales y cooperativas con motivo del Día de la Industria, en busca de consensos sobre políticas destinadas a sostener el empleo y la producción.

Aunque la CGT todavía no oficializó una nueva huelga nacional, la posibilidad continúa bajo análisis dentro de la conducción cegetista. Diversos referentes admiten que un paro general podría confluir con una Marcha Federal durante octubre si no se modifican las políticas sociales y laborales impulsadas por el Poder Ejecutivo.

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Gremios del PAMI denuncian «despidos encubiertos» de médicos de cabecera y se agrava la atención de jubilados

Sindicatos que representan a trabajadores y profesionales del PAMI denunciaron que el organismo redujo drásticamente la cantidad de afiliados asignados a numerosos médicos de cabecera, una medida que califican como un mecanismo de «despidos encubiertos». Advierten que la decisión no solo compromete la continuidad laboral de los profesionales, sino que también profundiza las dificultades de acceso a la salud para millones de jubilados y pensionados.

La política sanitaria del PAMI volvió a quedar en el centro de la controversia tras las denuncias formuladas por los principales gremios del organismo, que aseguran que la conducción nacional impulsa un proceso de reducción de prestaciones mediante la disminución masiva de pacientes asignados a médicos de cabecera. Según sostienen, la decisión busca tornar económicamente inviable la continuidad de numerosos consultorios y provocar la renuncia de profesionales sin recurrir a despidos formales.

La denuncia es respaldada por la Unión de Trabajadores del Instituto (UTI), la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA), organizaciones que coinciden en advertir sobre un proceso de ajuste que, afirman, repercute directamente en la calidad de la atención brindada a los afiliados.

De acuerdo con los representantes gremiales, algunos médicos perdieron hasta el 90% de los jubilados que tenían asignados. Esa reducción implica una drástica caída de ingresos y vuelve insostenible el funcionamiento de muchos consultorios particulares que prestan servicios al instituto.

Carlos Mulqui, referente de la organización Médicos de Cabecera, sostuvo que la metodología constituye un mecanismo de «despido encubierto», ya que los profesionales conservan formalmente el vínculo con el organismo, pero quedan prácticamente sin pacientes para atender. Según explicó, esa situación reduce considerablemente la carga laboral y coloca a numerosos médicos ante la imposibilidad económica de continuar prestando servicios.

La experiencia relatada por el médico cordobés Atilio Rossi refleja, según los sindicatos, una realidad que comienza a repetirse en distintas provincias. El profesional explicó que de los aproximadamente 600 afiliados que atendía desde hacía varios años, el PAMI le retiró alrededor de 500, alterando la continuidad de tratamientos y obligando a cientos de jubilados a buscar un nuevo médico de cabecera.

Los gremios sostienen que las consecuencias exceden el ámbito laboral. La reasignación compulsiva de profesionales obliga a miles de afiliados a reiniciar vínculos médicos construidos durante años, repetir trámites administrativos y concurrir a las agencias del PAMI para conocer quién será su nuevo prestador. A juicio de los denunciantes, esta dinámica deteriora la relación médico-paciente, considerada uno de los pilares de la atención primaria de la salud.

Carlos Valenzuela, secretario general de UTI en la región Nordeste, advirtió que el sistema ya funciona con recursos insuficientes y cuestionó la reducción de prestaciones médicas y farmacológicas. A su entender, la combinación entre restricciones en el acceso a medicamentos, la escasez de profesionales y el aumento en los tiempos de espera comprometen severamente la salud de pacientes con patologías crónicas.»

Según las organizaciones sindicales, obtener una consulta con un especialista puede demandar hasta dos meses, mientras que la realización de estudios diagnósticos requiere otros dos meses adicionales. En consecuencia, un jubilado puede esperar hasta cinco meses para completar un diagnóstico, regresar al especialista e iniciar o modificar un tratamiento.

El deterioro del servicio se produce en un momento particularmente sensible para el sistema previsional y sanitario. El PAMI, creado en 1971, brinda cobertura médica a más de cinco millones de jubilados, pensionados y otros beneficiarios, constituyéndose en la mayor obra social de América Latina. Por esa magnitud, cualquier modificación en su esquema de prestaciones tiene un fuerte impacto sanitario, social y presupuestario.

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