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El Frente de Sindicatos Unidos sostuvo que el Salario Mínimo Vital y Móvil debería alcanzar $3.116.298 para cubrir las nueve necesidades previstas por la Constitución y la Ley de Contrato de Trabajo. El monto supera ampliamente el piso salarial vigente y vuelve a poner en el centro del debate la pérdida del poder adquisitivo.

La estimación, correspondiente a julio, ubica el ingreso necesario en $3.116.298, un monto que multiplica varias veces el salario mínimo oficial vigente. Para los gremios que integran el frente, la diferencia expone la distancia entre el piso salarial fijado por el Estado y el costo efectivo de sostener una vida digna.

El cálculo contempla nueve rubros previstos en la legislación laboral: alimentación adecuada, vivienda, educación y cultura, vestimenta, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión social. Entre los principales componentes figuran $664.499 para alimentación, $624.473 para vivienda, $381.127 para salud, $676.295 para transporte, vacaciones y esparcimiento y $342.793 para previsión social.

Durante una conferencia de prensa realizada en la sede de la Unión Obrera Molinera, en Buenos Aires, el secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón, Daniel Yofra, sostuvo que ese valor representa el ingreso que los trabajadores deberían alcanzar para cubrir sus necesidades y vinculó esa meta con la capacidad de movilización de las organizaciones sindicales.

En la misma presentación, el titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, Pablo Biró, cuestionó que el salario mínimo pueda considerarse suficiente con un monto sustancialmente inferior al costo calculado por los sindicatos. Según planteó, la cifra estimada por el FreSU contempla únicamente las necesidades enumeradas por la normativa y no incorpora capacidad de ahorro ni acceso a un crédito hipotecario.

El planteo gremial se inscribe en un deterioro más amplio de los ingresos laborales. De acuerdo con las cifras difundidas por el FreSU, desde noviembre de 2023 los salarios reales del empleo público acumularon una caída del 9%, mientras que los del ámbito privado registraron un retroceso del 22% en términos de poder de compra.

El frente sindical también calculó una pérdida acumulada superior a $69,3 billones en los ingresos mensuales de los trabajadores. En promedio, estimó que cada asalariado privado dejó de percibir el equivalente a $3.011.131, mientras que para los empleados estatales la pérdida promedio alcanzaría $15.465.594.

A ese deterioro se suma el mayor endeudamiento de los hogares. Según los datos presentados por las organizaciones, las familias acumularon unos $46 billones adicionales de deuda desde el inicio de la actual gestión y la morosidad se multiplicó en el último año. Para el FreSU, el recurso al crédito pasó de ser una herramienta complementaria a convertirse en una vía para afrontar gastos corrientes.

La referencia al salario mínimo también recupera una definición establecida por la propia legislación. El artículo 14 bis de la Constitución Nacional garantiza un salario mínimo vital y móvil, mientras que el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo establece que debe asegurar al trabajador una jornada legal de trabajo y la satisfacción de sus necesidades físicas, intelectuales y morales.

El FreSU reúne sindicatos pertenecientes a las tres centrales obreras, entre ellos la UOM, ATE, Federación Aceitera y Desmotadora, Conadu, Conadu Histórica, Fesprosa, organizaciones aeronáuticas, marítimas, fluviales, molineras, papeleras y viales. En su primer plenario de delegados, realizado el 1° de mayo, las organizaciones incorporaron la recuperación del salario mínimo entre sus principales reivindicaciones.

El reclamo coloca nuevamente al SMVyM en el centro de la discusión sobre ingresos, costo de vida y relaciones laborales. La brecha entre el piso legal y el monto que los sindicatos calculan como necesario constituye uno de los principales argumentos del frente para exigir una recomposición salarial y una revisión de los criterios con los que se determina el ingreso mínimo de los trabajadores.

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El turismo deportivo reactivó los restaurantes sanjuaninos durante octubre

La llegada de visitantes por competencias deportivas, con el Ironman como principal atractivo, favoreció los ingresos de bares y restaurantes. El consumo promedio osciló entre $25.000 y $35.000 por persona y ahora las expectativas están puestas en la Fiesta Nacional del Sol.

Analía Tello, referente de la Asociación Gastronómica y Hotelera de San Juan, señaló que el movimiento se extendió durante varias semanas, desde los Juegos Evita para adultos mayores hasta los torneos de vóley, básquet y handball. Sin embargo, la competencia de triatlón sobresalió por la cantidad de participantes que llegaron con anticipación y permanecieron varios días en la provincia.

Según explicó, algunos deportistas arribaron entre tres y cuatro días antes para reconocer los circuitos y recorrer atractivos turísticos. La estadía llegó, en numerosos casos, a cinco noches, una permanencia que favoreció el consumo más allá de las jornadas propias de la prueba.

El gasto gastronómico promedio se ubicó entre $25.000 y $35.000 por persona, aunque con variaciones según el establecimiento y el tipo de servicio. Tello también remarcó que la competencia exigió adaptar la oferta a las necesidades de los atletas, con desayunos y meriendas de mayor contenido proteico, batidos y alternativas específicas para deportistas de alto rendimiento.

La experiencia dejó, además, una señal para futuras convocatorias: la capacidad de los establecimientos para adecuar sus servicios puede incidir en la calidad de la atención y en el aprovechamiento económico de los acontecimientos deportivos. A ese movimiento se sumaron residentes sanjuaninos, que también concurrieron a restaurantes y cafeterías durante las jornadas de mayor convocatoria.

Otro rasgo señalado por la dirigente fue el predominio de las billeteras virtuales entre los visitantes, que desplazaron al efectivo como medio de pago habitual.

Dejado atrás octubre, el comercio local pone todas sus fichas en la Fiesta Nacional del Sol. Tello anticipó que la celebración reactivará especialmente a los negocios del centro y a los polos gastronómicos más concurridos por los turistas. Las mayores esperanzas están puestas en el flujo de la mañana: se espera que residentes y viajeros caminen por la ciudad, hagan compras y visiten bares o restaurantes antes de los eventos fuertes del día.

La agenda del sector tendrá otro compromiso hacia fines de noviembre: San Juan será sede por primera vez de un encuentro regional de representantes de la gastronomía y la hotelería. La organización anticipó la participación de delegaciones de distintas provincias, aunque todavía resta comunicar el programa y los detalles de la convocatoria.

La sincronización entre el turismo, la oferta gastronómica y el calendario cultural permite potenciar la economía local. El desafío radica en consolidar la fidelidad del visitante más allá de las fechas de convocatoria específica.

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El acceso al gas de red, una de las principales deudas de infraestructura urbana

El relevamiento del primer semestre de 2026, realizado en 31 aglomerados urbanos, registró una cobertura de gas natural del 64,6%. También identificó brechas en las conexiones cloacales y desigualdades en las condiciones habitacionales.

Más de 3,6 millones de hogares urbanos no cuentan con conexión a la red de gas natural. El dato surge del último informe sobre condiciones de vida difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que relevó durante el primer semestre de 2026 a 10,2 millones de hogares distribuidos en 31 aglomerados.

La cobertura de este servicio alcanza al 64,6% de las viviendas incluidas en la medición, mientras que el 35,4% permanece fuera de la red. La brecha adquiere mayor dimensión al compararla con otros servicios esenciales: el agua corriente llega al 90,9% de los hogares, pero la conexión cloacal alcanza al 73,1%. En consecuencia, el 26,9% de las viviendas relevadas carece de acceso al sistema formal de desagües.

Los indicadores muestran que la disponibilidad de infraestructura básica presenta diferencias considerables incluso dentro de los principales conglomerados urbanos del país. Aunque el agua corriente registra una cobertura ampliamente mayoritaria, el acceso al gas y a las cloacas continúa condicionado por déficits de extensión de las redes.

El relevamiento también examinó la calidad de las viviendas. El 81,3% de los hogares reside en inmuebles construidos con materiales considerados suficientes; el 12,5% presenta condiciones parcialmente insuficientes y el 6,2% restante habita unidades con materiales inadecuados.

En cuanto a las instalaciones sanitarias, el 88,4% dispone de condiciones adecuadas, frente a un 11,6% que no alcanza ese estándar. La medición del hacinamiento, en tanto, indica que el 86,1% de los hogares tiene menos de dos personas por habitación. Otro 12% registra entre dos y tres ocupantes por cuarto, mientras que el 1,8% supera esa proporción y queda comprendido en la categoría de hacinamiento crítico.

La encuesta también permite observar cómo se distribuye la tenencia de las viviendas: el 61,7% de los hogares es propietario tanto del inmueble como del terreno, el 20,9% alquila y el 17,4% restante utiliza otras modalidades de ocupación.

En materia de cobertura sanitaria, el 61,1% cuenta con prepaga, obra social o mutual. El 17,8% depende exclusivamente del sistema público, mientras que en otro 21,1% de los hogares al menos uno de sus integrantes se encuentra en esa condición.

Sin importar las diferencias en los números, la falta de gas de red y cloacas en muchas zonas demuestra un retraso en las obras públicas. Esta situación golpea el día a día de los vecinos y hace necesarias inversiones continuas para expandir los servicios.

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La cordillera registró hasta 2,50 metros de nieve en las estaciones relevadas

San Juan completó el relevamiento aéreo de nieve en la cordillera, una instancia clave para anticipar la disponibilidad de agua que tendrán los ríos provinciales durante el próximo ciclo hidrológico. Las mediciones abarcaron siete estaciones de alta montaña y registraron una acumulación promedio de 1,33 metros, con un máximo de 2,50 metros en Calderón.

El operativo, denominado Ventana Andina, fue coordinado por la Secretaría de Recursos Hídricos y Energías Renovables, dependiente del Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía. Los vuelos en helicóptero recorrieron distintos puntos de las cuencas de los ríos Jáchal y San Juan, de norte a sur. La tarea requirió condiciones meteorológicas favorables para trabajar con seguridad en zonas de elevada altitud.

Los registros mostraron diferencias significativas entre las estaciones. Después de Calderón, con 2,50 metros, se ubicaron Teatinos, con 1,60; El Carmen y Pachón, con 1,50 cada una; Castaños Norte y Pantanosa, con 80 centímetros; y Corrales de Alambre, con 60 centímetros.

En el relevamiento participaron los técnicos provinciales Lucio Mercado y Facundo Busso, integrante de la división de Hidrología de la Dirección de Hidráulica, junto con Enrique Villar y Federico Villar, de EVARSA. Los equipos realizaron los cateos que permiten determinar la cantidad de nieve acumulada y aportar información para los cálculos posteriores.

Sin embargo, la altura registrada no alcanza por sí sola para establecer cuánta agua llegará a los ríos. Los especialistas también deben calcular la superficie cubierta y la densidad de la nieve, un factor que permite estimar su contenido de agua. Una acumulación de igual espesor puede representar reservas hídricas diferentes según su grado de compactación. También se contempla la sublimación, proceso por el cual parte de la nieve pasa directamente a vapor sin convertirse en agua líquida.

Concluida la etapa de campo, la información será procesada junto con imágenes satelitales, herramientas de análisis estadístico y modelos de redes neuronales. La integración de esas variables permitirá elaborar el pronóstico hídrico anual, que estima el volumen de agua proveniente del deshielo en las cuencas de los ríos Jáchal y San Juan.

El resultado tendrá incidencia directa en la planificación de la distribución del recurso, tanto para el abastecimiento como para el riego y los distintos usos productivos. En una provincia cuya disponibilidad depende en gran medida de la nieve acumulada en los Andes, conocer con mayor precisión las reservas cordilleranas constituye una herramienta central para administrar el agua.

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