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El secretario general del sindicato que representa a los trabajadores telefónicos en San Juan, Marcelo Trujillo, analizó en Mundo Laboral SJ el nuevo acuerdo salarial alcanzado con las grandes compañías de telecomunicaciones, los efectos de los cambios normativos sobre los convenios y el futuro de los empleos frente a la expansión de la fibra óptica, la digitalización y la automatización. También respaldó la nueva conducción de la CGT San Juan y reclamó unidad sindical para afrontar una etapa de profundas transformaciones.

Una paritaria condicionada por la inflación

Los trabajadores telefónicos atraviesan una nueva negociación salarial con Claro, Movistar y Personal, en un escenario marcado por aumentos que buscan recomponer parcialmente el poder adquisitivo frente a la inflación y por modificaciones en las reglas que alcanzan a los convenios colectivos.

Trujillo explicó que el acuerdo contempla incrementos para los próximos meses, además de sumas fijas y componentes vinculados con las condiciones convencionales. Sin embargo, advirtió que la discusión salarial continúa condicionada por la referencia del Índice de Precios al Consumidor (IPC), una dinámica que obliga a las organizaciones sindicales a negociar sobre valores que muchas veces llegan con posterioridad al aumento de los precios.

“Tenemos que jugar con el IPC”, señaló el dirigente, al remarcar que las negociaciones se realizan sobre una inflación ya ocurrida. Para los trabajadores, el desafío continúa siendo evitar que la actualización nominal de los salarios vuelva a quedar por debajo del costo de vida.

Pero la discusión no se limita al porcentaje de aumento. Trujillo puso el foco también sobre las modificaciones introducidas por la normativa laboral en materia de descuentos y conceptos convencionales, cuestiones que obligan a revisar mecanismos que durante años formaron parte de los acuerdos entre empresas y sindicatos.

Uno de los puntos que mencionó es el tratamiento de determinadas sumas convencionales y su eventual consideración como conceptos mensuales y habituales. Allí aparece una cuestión particularmente sensible: el aguinaldo, que por definición se abona dos veces al año.

El dirigente sostuvo que los sindicatos deberán encontrar junto con las empresas mecanismos que permitan preservar esos derechos y evitar que las nuevas disposiciones terminen afectando ingresos que los trabajadores ya tenían incorporados.

La discusión se extiende además a los convenios colectivos. Según explicó Trujillo, mientras algunos continúan vigentes, en distintas ramas comenzaron a plantearse modificaciones o renegociaciones a partir del vencimiento de acuerdos anteriores.

De la telefonía fija a un mundo conectado

Más allá de la paritaria, el cambio más profundo que atraviesa a los trabajadores telefónicos está relacionado con la propia transformación de las telecomunicaciones.

El represntante gremial sostuvo que la reconversión comenzó mucho antes de la actual expansión de la inteligencia artificial y la automatización. Para los trabajadores telefónicos, el proceso se inició con las privatizaciones y continuó con la incorporación progresiva de nuevas tecnologías.

La comparación permite dimensionar la magnitud del cambio. Décadas atrás, el trabajo estaba asociado fundamentalmente al teléfono fijo y las redes de cobre. Luego llegó el ADSL, más tarde la fibra óptica y, con ella, una infraestructura capaz de transportar internet, aplicaciones y una multiplicidad de servicios digitales.

“El módem puede terminar manejando todo”, explicó Trujillo, al describir una realidad que ya dejó de pertenecer al terreno de la ciencia ficción: cámaras de seguridad, televisores, electrodomésticos y otros dispositivos conectados a una misma red.

A ese proceso se suma ahora la expansión de nuevas tecnologías, automatización y sistemas cada vez más sofisticados. Para el dirigente, esa evolución obliga a los trabajadores a capacitarse y modificar sus conocimientos de manera permanente.

“Somos la profesión que más se ha ido adaptando a los nuevos tiempos y a las nuevas tecnologías”, afirmó.

La transformación también tiene un costo laboral. El gremialista reconoció que las empresas ya no tienen las mismas dotaciones de personal que tenían antes de las privatizaciones y que la reducción de puestos se ha producido de manera sostenida.

Frente a ese proceso, la organización sindical busca combinar la defensa de los puestos existentes con la reconversión de trabajadores hacia nuevas funciones.

“No somos la misma cantidad desde las privatizaciones”, admitió. Al mismo tiempo, señaló que la tarea sindical consiste en procurar recuperar parte del empleo perdido, capacitar a quienes permanecen y encontrar nuevas funciones vinculadas con la evolución tecnológica.

El desafío de la CGT después de la reelección de Cabello

La entrevista también tuvo como protagonista a la CGT Regional San Juan, que acaba de renovar su conducción con Eduardo Cabello al frente y con un fuerte respaldo de las organizaciones sindicales que participaron de la elección.

Trujillo destacó que la conducción no debe entenderse exclusivamente a partir de quien ocupa la Secretaría General. Para el dirigente telefónico, la central obrera representa al conjunto de sindicatos que la integran y su fortaleza depende de la capacidad de cada organización para defender a sus trabajadores.

Según precisó, de los 64 gremios que integran la estructura, 54 estuvieron en condiciones de participar de la votación y respaldar la nueva conducción.

“La CGT es la conjunción de todos los gremios”, sostuvo, y remarcó que la representación colectiva adquiere mayor fuerza cuando cada sindicato cumple con su propia responsabilidad.

Definir esto es fundamental hoy, cuando se discuten los salarios, cambian las relaciones de trabajo y se reforman los derechos de los convenios.

Unidad sindical y diálogo interno

Trujillo también respaldó el llamado de Cabello a mantener abierta la puerta al diálogo con otros espacios sindicales.

Para el dirigente telefónico, las diferencias internas forman parte de cualquier estructura gremial, pero no deberían impedir la construcción de acuerdos cuando existe voluntad de diálogo y respeto.

“Las ropitas se lavan en casa”, graficó al referirse a las discusiones internas, y sostuvo que la unidad sindical no implica ausencia de diferencias, sino capacidad para procesarlas dentro de las propias organizaciones.

El objetivo común, planteó, debe estar por encima de las diferencias personales: defender el empleo, preservar los derechos laborales y evitar que las modificaciones impulsadas en materia normativa terminen debilitando las conquistas obtenidas durante décadas, concluyó.

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La Corte Suprema prohibió a las empresas elegir a qué afiliados descontarles la cuota sindical

La Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que las empresas no pueden decidir unilateralmente a cuáles de sus trabajadores afiliados les descuentan la cuota sindical. En una resolución que refuerza la autonomía de las organizaciones gremiales, el tribunal consideró que esa facultad no pertenece al empleador y que su ejercicio puede vulnerar la libertad sindical y comprometer el financiamiento de los sindicatos.

El litigio tuvo su origen en una controversia entre el Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de Salta, Jujuy y Formosa y Refinería del Norte S.A. (REFINOR), a raíz de la decisión de la empresa de limitar las retenciones de la cuota sindical a solo 12 afiliados, bajo el argumento de que el resto del personal administrativo no estaba incluido en el ámbito de representación de dicha entidad

El gremio cuestionó esa decisión y promovió un amparo con fundamento en el artículo 47 de la Ley 23.551, además de reclamar una indemnización por los perjuicios ocasionados. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo había rechazado la presentación al entender que la controversia involucraba cuestiones de encuadramiento sindical y convencional que debían resolverse mediante otros procedimientos.

El Tribunal Superior dejó sin efecto esa sentencia y ordenó que el tribunal de origen dicte un nuevo pronunciamiento conforme a los criterios establecidos. La resolución contó con los votos de los ministros Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, junto con los conjueces que intervinieron en la causa.

La representación gremial no depende de la empresa

Para fundamentar su decisión, el máximo tribunal recordó que el sindicato había obtenido su inscripción en 2007 y la personería gremial en 2011. También señaló que una disposición de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, dictada en 2014, había establecido para los empleadores involucrados la obligación de retener una cuota equivalente al 2,5% de los conceptos remunerativos de los trabajadores afiliados, sobre la base de la nómina presentada por la organización.

El alto tribunal entendió que la empresa carecía de sustento legal para excluir por cuenta propia a determinados empleados. Las eventuales diferencias sobre el encuadramiento deben tramitar por las vías previstas en la legislación sindical, con intervención de las autoridades competentes y la posibilidad de revisión judicial.

El criterio se apoya en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que protegen la libertad de asociación y la independencia de las organizaciones frente a interferencias patronales.

El financiamiento, otra garantía de la libertad sindical

El fallo también recuperó un antecedente de 2021, referido a la Asociación del Personal Superior de Autopistas e Infraestructura (APSAI), en el que la Corte había reconocido la relevancia de las cuotas de afiliación para sostener el funcionamiento de las entidades gremiales.

En esa línea, vinculó la retención de los aportes con la capacidad de los sindicatos para organizarse, representar a sus afiliados y desarrollar sus tareas. El artículo 38 de la Ley 23.551 establece la obligación de los empleadores de actuar como agentes de retención en los términos previstos por la normativa.

Esta decisión no soluciona automáticamente todas las peleas entre sindicatos ni da una compensación económica al gremio. Sin embargo, deja algo muy claro: las empresas no tienen el poder de decidir a qué sindicato pertenece cada empleado, y no pueden usar el descuento de la cuota mensual para elegir a quién representa el gremio.

Con la devolución del expediente para una nueva sentencia, la Corte reafirmó un principio relevante para las relaciones laborales: la administración y el sostenimiento económico de los sindicatos no pueden quedar sujetos a decisiones discrecionales de las empresas.

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Los nodocentes universitarios anunciaron cuatro paros hasta el 16 de noviembre

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales definió cuatro paros para el 28 de octubre y el 3, 12 y 16 de noviembre. Reclama la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, una recomposición salarial y mayor participación de la comunidad educativa en el debate presupuestario.

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) resolvió profundizar las medidas de fuerza con cuatro jornadas de paro hasta el 16 de noviembre, en reclamo de la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario y de una recomposición salarial para el personal nodocente.

La decisión fue adoptada durante una reunión del Consejo Directivo, que congregó a representantes de 54 organizaciones de base y se extendió durante casi cuatro horas. El encuentro también permitió evaluar la Quinta Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre y definir nuevas acciones junto con el Frente Sindical de Universidades Nacionales, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA).

El cronograma aprobado contempla huelgas los miércoles 28 de octubre, martes 3 de noviembre, jueves 12 y lunes 16 de noviembre. En cada jornada se organizarán actividades de visibilización para exponer la situación de las universidades públicas y el impacto del deterioro presupuestario sobre el funcionamiento institucional, la investigación científica, la extensión y las condiciones de cursada.

La conducción gremial también propondrá una concentración conjunta con las demás organizaciones universitarias el día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto de Presupuesto Nacional 2027. La iniciativa busca trasladar el reclamo al debate legislativo y mantener la presión sobre el Poder Ejecutivo.

Un año de incumplimiento y salarios deteriorados

La resolución se conoció al cumplirse un año de la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya aplicación efectiva continúa siendo el principal reclamo del movimiento universitario. Para la FATUN, la falta de cumplimiento compromete tanto los ingresos de los trabajadores como las condiciones necesarias para sostener las funciones de las casas de altos estudios.

Durante la reunión, además, la federación repudió que representantes gremiales y de otros espacios universitarios no pudieran participar de la reunión de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados en la que se debatió el financiamiento de la educación superior para 2027.

La nueva etapa de protestas busca sostener la coordinación entre nodocentes, docentes, estudiantes y autoridades universitarias. La apuesta sindical es que la continuidad de las huelgas y las acciones públicas mantenga la cuestión universitaria en la agenda política, mientras se discuten los recursos destinados al sistema público de educación superior.

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CTERA alertó por el pluriempleo, los bajos salarios y el desgaste de los docentes

Un relevamiento de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, realizado a fines de 2025 sobre 3.365 docentes, identificó problemas vinculados con la intensificación del trabajo, la pérdida salarial y el impacto sobre la salud física y mental. El sindicato reclamó políticas de prevención y cambios en las condiciones laborales.

La extensión de la jornada más allá del horario escolar, la multiplicación de tareas y el deterioro de los ingresos quedaron entre las principales preocupaciones expuestas por una encuesta nacional presentada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). El relevamiento, realizado a fines de 2025 y respondido por 3.365 docentes de distintas partes del país, examinó las condiciones laborales y sus consecuencias sobre la salud de quienes enseñan.

Los resultados fueron presentados el miércoles 21 de octubre, en una actividad encabezada por referentes sindicales, entre ellas Sonia Alesso, Rosana Gugliara, Adriana Monteverde, Marisa Barromeres y Lilian Capone. El informe puso el acento en la intensificación del trabajo docente y en las exigencias que exceden el tiempo frente al aula.

Según CTERA, la preparación de clases, las tareas administrativas y otras obligaciones que continúan fuera de las escuelas amplían la jornada efectiva de trabajo. A esa carga se suman las dificultades para compatibilizar el empleo remunerado con las responsabilidades familiares y de cuidado, una combinación que, advierte la organización, repercute en el bienestar físico y mental.

La entidad sindical vinculó estas condiciones con el deterioro salarial y la necesidad de reconocer el tiempo real que demanda la labor educativa. Sin embargo, la información difundida sobre la encuesta no incluye porcentajes específicos para cada problema, por lo que no permite establecer su prevalencia estadística entre los participantes.

Salarios y salud laboral, en el centro del reclamo

A partir de los resultados, CTERA reclamó políticas públicas de prevención y promoción de la salud laboral, condiciones dignas para enseñar y aprender, y una mayor participación de los sindicatos en las decisiones que afectan el trabajo cotidiano en las escuelas.

La organización también reiteró sus demandas por salarios dignos, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la convocatoria a la Paritaria Nacional Docente y la eliminación del presentismo. Estos reclamos forman parte de su agenda frente al deterioro de los ingresos y las condiciones de empleo.

El relevamiento busca incorporar la salud laboral a la discusión educativa, más allá de los salarios y los recursos disponibles en las aulas. Para CTERA, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar condiciones de trabajo adecuadas y prevenir los riesgos asociados con la sobrecarga.

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