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El Gobierno nacional afirma haber dictado 719 normas de desregulación que modificaron o eliminaron 2.803 disposiciones y 16.771 artículos. Entre las reformas impulsadas desde diciembre de 2023 figuran cambios en prepagas, alquileres, trabajo, transporte, telecomunicaciones, energía, alimentos y controles sanitarios.

Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, la desregulación se convirtió en una de las principales herramientas de transformación económica. El Ministerio de Desregulación, conducido por Federico Sturzenegger, contabiliza 719 normas que modificaron o eliminaron 2.803 disposiciones y 16.771 artículos de distintas regulaciones.

El alcance de las reformas atraviesa 11 grandes áreas, desde agroindustria y finanzas hasta transporte, salud, empleo, energía y vivienda. Detrás de ese volumen normativo hubo cambios que impactaron directamente sobre precios, contratos, derechos laborales y mecanismos de control estatal.

Prepagas y medicamentos

Una de las primeras modificaciones relevantes alcanzó a la medicina privada. En febrero de 2024, la Superintendencia de Servicios de Salud dejó de establecer topes para los aumentos de las cuotas de las prepagas, en aplicación del DNU 70/2023.

Las empresas aplicaron fuertes incrementos durante los meses siguientes. El propio Gobierno terminó recurriendo a la Justicia para denunciar una presunta cartelización y buscar que las compañías retrotrajeran parte de las subas.

En paralelo, la ANMAT amplió progresivamente el listado de medicamentos de venta libre. El cambio también modificó su cobertura por obras sociales y prepagas y habilitó su comercialización fuera de las farmacias.

Alquileres y consumo

La derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/2023 eliminó el plazo mínimo de tres años y dejó librados a las partes aspectos centrales como la duración, la moneda de pago y la periodicidad de las actualizaciones.

En materia de consumo, el Gobierno discontinuó los programas de control de precios y eliminó la Ley de Abastecimiento y la Ley de Góndolas. También dejó sin efecto el esquema de Cortes Populares, que establecía valores de referencia para determinados cortes de carne.

Otro cambio alcanzó a la yerba mate: el DNU 70/2023 eliminó la facultad del Instituto Nacional de la Yerba Mate para fijar precios mínimos de la hoja verde y la yerba canchada.

Trabajo: cambios en contratación y despidos

La reforma laboral incorporó modificaciones de amplio alcance. Entre ellas, extendió el período de prueba, eliminó determinadas multas vinculadas con el empleo no registrado y creó la figura del trabajador independiente con colaboradores.

También habilitó mecanismos como el banco de horas y modificó reglas sobre vacaciones. A esto se sumó un nuevo esquema para financiar eventuales indemnizaciones y cambios en la regulación de trabajadores de plataformas digitales.

La reforma introdujo además modificaciones sobre los convenios colectivos y la ultraactividad, alterando reglas que durante décadas habían regido las relaciones laborales.

Transporte y telecomunicaciones

La política desreguladora también alcanzó al transporte. En los micros de larga distancia se habilitó a las empresas a establecer recorridos, frecuencias, precios y modalidades con mayor libertad.

En el transporte aéreo, la política de “cielos abiertos” flexibilizó el ingreso de compañías extranjeras y eliminó determinadas restricciones tarifarias.

Las telecomunicaciones atravesaron otro cambio relevante: internet, telefonía celular y televisión por cable dejaron de estar alcanzados por el régimen de regulación de precios como servicios públicos esenciales, permitiendo a las empresas definir sus tarifas con mayor autonomía.

Energía y tarifas

El Gobierno reemplazó el esquema de segmentación de subsidios N1, N2 y N3 por un sistema focalizado en determinados hogares vulnerables. La modificación derivó en mayores costos para numerosos usuarios residenciales.

También se eliminaron los precios máximos obligatorios para las garrafas, reemplazados por valores de referencia. El Programa Hogar continuó para determinados beneficiarios, aunque con modificaciones en las cantidades subsidiadas.

En el mercado eléctrico, la administración nacional avanzó además hacia una mayor participación de contratos directos entre empresas y redujo las facultades de intervención de CAMMESA.

Menos controles sobre alimentos y productos

Otra de las transformaciones más sensibles se produjo en los organismos encargados de fiscalizar alimentos, productos industriales y medicamentos.

El Gobierno flexibilizó mecanismos de importación y permitió, bajo determinadas condiciones, reconocer certificaciones de organismos sanitarios extranjeros. También redujo funciones del SENASA y modificó atribuciones del INTI en materia de certificación y controles técnicos.

Las medidas alcanzaron desde alimentos y productos fitosanitarios hasta autopartes, juguetes, maquinaria y otros bienes sometidos anteriormente a verificaciones específicas.

La discusión sobre estos cambios excede el costo administrativo de los controles: involucra estándares sanitarios, seguridad de productos y capacidad del Estado para fiscalizar bienes que ingresan al mercado argentino.

Tasas de interés y dólar

En marzo de 2024, el Banco Central eliminó el piso obligatorio para las tasas de los plazos fijos. Desde entonces, la tasa de política monetaria pasó a funcionar como referencia y cada entidad definió con mayor libertad la remuneración de los depósitos.

La liberalización cambiaria tuvo otro capítulo relevante en abril de 2025, cuando se eliminó para las personas físicas el límite mensual de US$200 para acceder al mercado oficial y se levantaron determinadas restricciones cruzadas con los mercados financieros.

La modificación no implicó una liberación absoluta para las empresas, que conservaron restricciones sobre determinados stocks de dividendos y obligaciones anteriores.

Una transformación transversal

El alcance de las medidas muestra que la política de desregulación no quedó limitada a una reforma administrativa. Desde el comienzo de la gestión, el Gobierno modificó reglas que incidían sobre salud, vivienda, empleo, consumo, transporte, tarifas, comercio exterior y controles sanitarios.

El resultado es una estructura regulatoria sustancialmente diferente de la vigente antes de diciembre de 2023. La discusión política que ahora atraviesa al oficialismo no pasa solamente por la cantidad de normas eliminadas, sino por una cuestión de fondo: hasta dónde puede avanzar la reducción de controles estatales sin trasladar mayores costos, riesgos o incertidumbre a consumidores, trabajadores y usuarios.

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La Corte Suprema prohibió a las empresas elegir a qué afiliados descontarles la cuota sindical

La Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que las empresas no pueden decidir unilateralmente a cuáles de sus trabajadores afiliados les descuentan la cuota sindical. En una resolución que refuerza la autonomía de las organizaciones gremiales, el tribunal consideró que esa facultad no pertenece al empleador y que su ejercicio puede vulnerar la libertad sindical y comprometer el financiamiento de los sindicatos.

El litigio tuvo su origen en una controversia entre el Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de Salta, Jujuy y Formosa y Refinería del Norte S.A. (REFINOR), a raíz de la decisión de la empresa de limitar las retenciones de la cuota sindical a solo 12 afiliados, bajo el argumento de que el resto del personal administrativo no estaba incluido en el ámbito de representación de dicha entidad

El gremio cuestionó esa decisión y promovió un amparo con fundamento en el artículo 47 de la Ley 23.551, además de reclamar una indemnización por los perjuicios ocasionados. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo había rechazado la presentación al entender que la controversia involucraba cuestiones de encuadramiento sindical y convencional que debían resolverse mediante otros procedimientos.

El Tribunal Superior dejó sin efecto esa sentencia y ordenó que el tribunal de origen dicte un nuevo pronunciamiento conforme a los criterios establecidos. La resolución contó con los votos de los ministros Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, junto con los conjueces que intervinieron en la causa.

La representación gremial no depende de la empresa

Para fundamentar su decisión, el máximo tribunal recordó que el sindicato había obtenido su inscripción en 2007 y la personería gremial en 2011. También señaló que una disposición de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, dictada en 2014, había establecido para los empleadores involucrados la obligación de retener una cuota equivalente al 2,5% de los conceptos remunerativos de los trabajadores afiliados, sobre la base de la nómina presentada por la organización.

El alto tribunal entendió que la empresa carecía de sustento legal para excluir por cuenta propia a determinados empleados. Las eventuales diferencias sobre el encuadramiento deben tramitar por las vías previstas en la legislación sindical, con intervención de las autoridades competentes y la posibilidad de revisión judicial.

El criterio se apoya en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que protegen la libertad de asociación y la independencia de las organizaciones frente a interferencias patronales.

El financiamiento, otra garantía de la libertad sindical

El fallo también recuperó un antecedente de 2021, referido a la Asociación del Personal Superior de Autopistas e Infraestructura (APSAI), en el que la Corte había reconocido la relevancia de las cuotas de afiliación para sostener el funcionamiento de las entidades gremiales.

En esa línea, vinculó la retención de los aportes con la capacidad de los sindicatos para organizarse, representar a sus afiliados y desarrollar sus tareas. El artículo 38 de la Ley 23.551 establece la obligación de los empleadores de actuar como agentes de retención en los términos previstos por la normativa.

Esta decisión no soluciona automáticamente todas las peleas entre sindicatos ni da una compensación económica al gremio. Sin embargo, deja algo muy claro: las empresas no tienen el poder de decidir a qué sindicato pertenece cada empleado, y no pueden usar el descuento de la cuota mensual para elegir a quién representa el gremio.

Con la devolución del expediente para una nueva sentencia, la Corte reafirmó un principio relevante para las relaciones laborales: la administración y el sostenimiento económico de los sindicatos no pueden quedar sujetos a decisiones discrecionales de las empresas.

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Los nodocentes universitarios anunciaron cuatro paros hasta el 16 de noviembre

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales definió cuatro paros para el 28 de octubre y el 3, 12 y 16 de noviembre. Reclama la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, una recomposición salarial y mayor participación de la comunidad educativa en el debate presupuestario.

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) resolvió profundizar las medidas de fuerza con cuatro jornadas de paro hasta el 16 de noviembre, en reclamo de la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario y de una recomposición salarial para el personal nodocente.

La decisión fue adoptada durante una reunión del Consejo Directivo, que congregó a representantes de 54 organizaciones de base y se extendió durante casi cuatro horas. El encuentro también permitió evaluar la Quinta Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre y definir nuevas acciones junto con el Frente Sindical de Universidades Nacionales, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA).

El cronograma aprobado contempla huelgas los miércoles 28 de octubre, martes 3 de noviembre, jueves 12 y lunes 16 de noviembre. En cada jornada se organizarán actividades de visibilización para exponer la situación de las universidades públicas y el impacto del deterioro presupuestario sobre el funcionamiento institucional, la investigación científica, la extensión y las condiciones de cursada.

La conducción gremial también propondrá una concentración conjunta con las demás organizaciones universitarias el día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto de Presupuesto Nacional 2027. La iniciativa busca trasladar el reclamo al debate legislativo y mantener la presión sobre el Poder Ejecutivo.

Un año de incumplimiento y salarios deteriorados

La resolución se conoció al cumplirse un año de la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya aplicación efectiva continúa siendo el principal reclamo del movimiento universitario. Para la FATUN, la falta de cumplimiento compromete tanto los ingresos de los trabajadores como las condiciones necesarias para sostener las funciones de las casas de altos estudios.

Durante la reunión, además, la federación repudió que representantes gremiales y de otros espacios universitarios no pudieran participar de la reunión de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados en la que se debatió el financiamiento de la educación superior para 2027.

La nueva etapa de protestas busca sostener la coordinación entre nodocentes, docentes, estudiantes y autoridades universitarias. La apuesta sindical es que la continuidad de las huelgas y las acciones públicas mantenga la cuestión universitaria en la agenda política, mientras se discuten los recursos destinados al sistema público de educación superior.

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CTERA alertó por el pluriempleo, los bajos salarios y el desgaste de los docentes

Un relevamiento de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, realizado a fines de 2025 sobre 3.365 docentes, identificó problemas vinculados con la intensificación del trabajo, la pérdida salarial y el impacto sobre la salud física y mental. El sindicato reclamó políticas de prevención y cambios en las condiciones laborales.

La extensión de la jornada más allá del horario escolar, la multiplicación de tareas y el deterioro de los ingresos quedaron entre las principales preocupaciones expuestas por una encuesta nacional presentada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). El relevamiento, realizado a fines de 2025 y respondido por 3.365 docentes de distintas partes del país, examinó las condiciones laborales y sus consecuencias sobre la salud de quienes enseñan.

Los resultados fueron presentados el miércoles 21 de octubre, en una actividad encabezada por referentes sindicales, entre ellas Sonia Alesso, Rosana Gugliara, Adriana Monteverde, Marisa Barromeres y Lilian Capone. El informe puso el acento en la intensificación del trabajo docente y en las exigencias que exceden el tiempo frente al aula.

Según CTERA, la preparación de clases, las tareas administrativas y otras obligaciones que continúan fuera de las escuelas amplían la jornada efectiva de trabajo. A esa carga se suman las dificultades para compatibilizar el empleo remunerado con las responsabilidades familiares y de cuidado, una combinación que, advierte la organización, repercute en el bienestar físico y mental.

La entidad sindical vinculó estas condiciones con el deterioro salarial y la necesidad de reconocer el tiempo real que demanda la labor educativa. Sin embargo, la información difundida sobre la encuesta no incluye porcentajes específicos para cada problema, por lo que no permite establecer su prevalencia estadística entre los participantes.

Salarios y salud laboral, en el centro del reclamo

A partir de los resultados, CTERA reclamó políticas públicas de prevención y promoción de la salud laboral, condiciones dignas para enseñar y aprender, y una mayor participación de los sindicatos en las decisiones que afectan el trabajo cotidiano en las escuelas.

La organización también reiteró sus demandas por salarios dignos, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la convocatoria a la Paritaria Nacional Docente y la eliminación del presentismo. Estos reclamos forman parte de su agenda frente al deterioro de los ingresos y las condiciones de empleo.

El relevamiento busca incorporar la salud laboral a la discusión educativa, más allá de los salarios y los recursos disponibles en las aulas. Para CTERA, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar condiciones de trabajo adecuadas y prevenir los riesgos asociados con la sobrecarga.

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