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Con 130 votos afirmativos, la Cámara de Diputados aprobó el nuevo régimen para proyectos tecnológicos y digitales de gran escala. La iniciativa reduce la carga tributaria, garantiza estabilidad normativa por tres décadas —prorrogables a cuarenta años— y habilita el arbitraje internacional. Especialistas y legisladores advierten que el esquema reproduce las limitaciones del RIGI original: escasa generación de empleo, concentración económica y mayores condicionamientos para la política ambiental.

El oficialismo consiguió en la Cámara de Diputados la media sanción del denominado Súper RIGI, un régimen de promoción destinado a grandes inversiones en infraestructura tecnológica y digital que amplía los beneficios otorgados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aprobado con la Ley Bases. El proyecto, que ahora deberá ser tratado por el Senado, establece condiciones excepcionales para emprendimientos superiores a los 1.000 millones de dólares, con un esquema de incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios de largo plazo que reavivó el debate sobre el rumbo del modelo productivo argentino.

La iniciativa contempla una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 35% al 15%, elimina aranceles para la importación de bienes de capital, habilita la libre disponibilidad de divisas —hasta alcanzar el 100% desde el tercer año— y garantiza estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y de seguridad social durante 30 años, con posibilidad de extender ese plazo a 40. Además, habilita que eventuales controversias sean resueltas en tribunales arbitrales internacionales, incluido el CIADI.

Durante el debate parlamentario surgieron fuertes cuestionamientos sobre el alcance del régimen. El diputado Maximiliano Ferraro sostuvo que se trata de «un régimen de excepción quizás nunca visto» y aseguró que la iniciativa parece diseñada para beneficiar a grandes conglomerados tecnológicos internacionales, en alusión al empresario Peter Thiel.

El análisis también se apoya en los resultados obtenidos por el RIGI vigente desde 2024. Lejos de impulsar una diversificación de inversiones, la mayor parte de los proyectos aprobados se concentró en minería, petróleo y gas. De los primeros siete emprendimientos autorizados, seis pertenecen a actividades extractivas, mientras que ramas con mayor capacidad de generación de empleo continúan mostrando dificultades. La industria manufacturera permanece entre 5,5% y 6% por debajo de los niveles registrados a fines de 2024 y la construcción acumula una caída superior al 24%, de acuerdo con los datos citados durante el debate.

La generación de puestos de trabajo aparece como uno de los principales focos de discusión. Los 16 proyectos aprobados hasta el momento, que representan inversiones cercanas a los 30.000 millones de dólares, proyectan alrededor de 54.500 empleos directos e indirectos, una cifra reducida frente al volumen de recursos comprometidos y muy inferior al empleo que sostiene la industria manufacturera, que reúne cerca de un millón de trabajadores registrados.

Diversos especialistas sostienen que el régimen favorece actividades intensivas en capital, con baja demanda de mano de obra y escasos encadenamientos con proveedores nacionales. Desde el centro de estudios Misión Productiva advirtieron que el nuevo esquema profundiza un modelo de economía segmentada, donde un reducido grupo de grandes inversiones opera bajo reglas fiscales excepcionales, mientras las pequeñas y medianas empresas enfrentan mayores costos y pérdida de competitividad.

Las objeciones también alcanzan el plano ambiental. Buena parte de las inversiones promovidas se desarrollan sobre áreas de alta sensibilidad ecológica, como salares, cuencas hídricas y regiones cordilleranas vinculadas a la extracción de litio, cobre y oro. Los críticos señalan que la estabilidad regulatoria garantizada durante tres décadas limita la posibilidad de introducir futuras exigencias ambientales sin afectar los derechos adquiridos por los inversores. Durante la sesión, el diputado Carlos Castagneto advirtió que el régimen consolida un esquema de explotación de recursos naturales con elevados costos ambientales y escasos beneficios distributivos.

El nuevo programa incorpora además proyectos vinculados con centros de datos, inteligencia artificial, telecomunicaciones e infraestructura digital, actividades que requieren importantes consumos de energía y agua, pero generan una demanda relativamente reducida de empleo permanente.

El tratamiento parlamentario coincidió además con la aprobación del pago de 171 millones de dólares a los fondos Attestor y Bainbridge, una decisión que volvió a instalar el debate sobre las prioridades económicas del Gobierno. El contraste también aparece en los indicadores de inversión extranjera directa, que entre enero y noviembre de 2025 registraron un saldo negativo de 1.521 millones de dólares, reflejando procesos de desinversión y salida de capitales pese a la vigencia del RIGI.

Con la media sanción obtenida en Diputados, el Súper RIGI abre una nueva etapa del debate sobre el plan de desarrollo impulsado por el Gobierno. Mientras el oficialismo sostiene que el régimen permitirá atraer inversiones de gran escala y acelerar proyectos estratégicos, sus detractores advierten que la ampliación de beneficios fiscales y regulatorios consolida un esquema con baja capacidad para generar empleo, escaso impacto sobre el entramado industrial y mayores condicionamientos para la administración futura de los recursos naturales.

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Los argentinos comen casi 5 kilos menos de carne vacuna que hace un año

El consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus períodos más débiles de los últimos años. Durante los primeros siete meses de 2026, la demanda interna cayó 12% interanual, mientras que el consumo anual por habitante descendió a 46,3 kilos, casi cinco kilos menos que un año atrás, según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

Entre enero y julio se consumieron aproximadamente 1,202 millones de toneladas, unas 163.400 toneladas menos que durante el mismo período de 2025. La retracción refleja la dificultad de los hogares para sostener el consumo de un alimento cuyo precio avanzó por encima del nivel general de inflación.

El contraste con la evolución de los precios resulta significativo. Mientras el IPC acumuló una suba del 34% interanual, el rubro carnes y derivados aumentó 42,9%. La diferencia es todavía mayor cuando se observan exclusivamente los cortes vacunos: el incremento llegó al 52% en julio.

El pollo, en cambio, tuvo una evolución considerablemente más moderada, con un aumento del 22,9% interanual. Como consecuencia, la carne vacuna se encareció un 23,7% en términos relativos frente al pollo, reforzando la sustitución entre ambas fuentes de proteína en las compras de los hogares.

Los cortes muestran una leve moderación

La evolución más reciente muestra cierta estabilización de los precios, aunque desde niveles elevados. En julio, el valor promedio de los cortes vacunos retrocedió 0,6% mensual, mientras que el pollo entero bajó 0,3%, hasta $4.806 por kilo.

Algunos cortes tradicionales también registraron bajas: el asado cayó 1,3%, hasta $16.708 por kilo, acumulando cuatro meses consecutivos de descenso; la nalga bajó 0,8%, a $21.448, y la carne picada común disminuyó 0,7%, hasta $10.554.

La excepción fueron las hamburguesas congeladas, cuyo precio aumentó 3,3% mensual y alcanzó $8.192 por kilo. Esa suba compensó parcialmente las reducciones registradas en otros productos y contribuyó a moderar la caída promedio del rubro.

Exportaciones en alza y mercado interno en retroceso

La contracción doméstica convive con una expansión de las ventas al exterior. En los primeros siete meses del año, las exportaciones de carne vacuna aumentaron 8,8% interanual en volumen, impulsadas principalmente por el crecimiento de los despachos hacia Estados Unidos.

El incremento de las ventas al mercado estadounidense compensó la reducción de los embarques hacia China, tradicionalmente uno de los principales destinos de la carne argentina.

La combinación de menor demanda interna y mayor colocación internacional expone una transformación relevante para la cadena cárnica. Mientras los productores y frigoríficos encuentran mayor dinamismo fuera del país, el consumo doméstico continúa condicionado por el poder adquisitivo y por una estructura de precios que mantiene a la carne vacuna por encima de otras alternativas.

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Elecciones 2027: el PRO se distancia de Milei y rechaza eliminar las PASO

El jefe del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling, advirtió que La Libertad Avanza no tendría hoy los votos necesarios para eliminar las PASO y defendió su continuidad. Mientras negocia una eventual alianza con el oficialismo, el partido de Mauricio Macri ratificó que pretende competir con una candidatura propia en 2027.

La relación entre el PRO y La Libertad Avanza atraviesa una etapa de negociación en la que el respaldo parlamentario al Gobierno no implica, por ahora, un acuerdo electoral. El macrismo comenzó a marcar sus propias condiciones de cara a 2027 y anticipó dos posiciones centrales: preservar las PASO y presentar una candidatura presidencial propia.

El jefe del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling, consideró que el oficialismo tendrá dificultades para reunir los votos necesarios para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. “En el Senado no hay mayorías para eliminarlas”, sostuvo, al anticipar que la reforma política requerirá una negociación amplia cuando llegue al debate en comisión.

La postura fue ratificada dentro de la conducción partidaria. Goerling defendió la continuidad de las primarias y cuestionó que el sistema electoral sea modificado cada dos años. Para el dirigente, cualquier reforma de ese alcance debería surgir de un acuerdo político y no de una decisión coyuntural.

El planteo adquiere relevancia porque la eliminación de las PASO forma parte de las iniciativas que el oficialismo pretende impulsar dentro de su reforma política. Sin embargo, el Gobierno necesitará construir consensos en ambas cámaras para modificar las reglas electorales.

Con este cuadro, el PRO busca evitar que las conversaciones con La Libertad Avanza terminen diluyendo su identidad. Goerling afirmó que el partido debe reconstruirse y llegar a las elecciones presidenciales con un candidato propio, aunque reconoció que todavía no existe una definición sobre quién encabezaría esa boleta.

En esa discusión, Mauricio Macri conserva un lugar central. El senador lo definió como “el mejor candidato” que podría presentar el PRO, aunque dejó abierta la posibilidad de que, si el expresidente decide no competir, la fuerza deba encontrar otra alternativa.

La eventual alianza con el oficialismo tampoco aparece cerrada. Goerling relativizó la importancia de las recientes reuniones entre dirigentes de ambos espacios y consideró prematuro hablar de un acuerdo electoral cuando todavía falta más de un año para los comicios y ni siquiera está definido el sistema que regirá la elección.

El PRO mantiene, mientras tanto, su respaldo parlamentario al Gobierno. La posición expresada por Goerling combina apoyo a las iniciativas que considera necesarias con diferencias frente a determinadas propuestas de La Libertad Avanza.

La discusión sobre las PASO funciona así como una primera señal de autonomía política. Mientras el oficialismo busca consolidar una estructura electoral propia para 2027, el PRO procura preservar capacidad de negociación, identidad partidaria y una candidatura competitiva antes de resolver si habrá una alianza.

El dato político de fondo es que la relación entre ambos espacios todavía transita por dos carriles diferentes: cooperación legislativa en el presente y competencia por el liderazgo opositor y oficialista de cara a la próxima elección presidencial.

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El mapa de la destrucción del empleo formal: qué ramas fueron las más golpeadas

Los registros oficiales muestran que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 241.176 puestos asalariados privados registrados. La industria manufacturera explicó 85.561 de esas bajas, mientras que la construcción aportó otras 62.747. En paralelo, más de 30.000 empresas dejaron de estar registradas desde el comienzo de la actual gestión.

La industria manufacturera es la rama que más empleo registrado perdió desde el inicio del gobierno de Javier Milei. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 241.176 puestos asalariados privados en todo el país. De ese total, 85.561 correspondieron a establecimientos industriales, el 35,5%.

La magnitud del retroceso ubica a la producción fabril muy por encima de otras ramas de la economía. La construcción aparece en segundo lugar, con 62.747 puestos menos. Entre ambas explican el 61,5% de toda la reducción del empleo privado registrado durante el período analizado.

Si la comparación se realiza con el máximo de ocupación industrial alcanzado en agosto de 2023, la pérdida asciende a 89.667 puestos, equivalente a una contracción del 7,5%. El deterioro atraviesa distintas cadenas productivas y alcanza desde textiles y calzado hasta metalmecánica, autopartes, productos químicos, plásticos y bienes tecnológicos.

Los rubros con mayores pérdidas

El mayor retroceso dentro de la manufactura se produjo en textiles, confecciones, cuero y calzado, que redujeron su dotación en 28.088 trabajadores desde agosto de 2023, una caída del 23%.

La metalmecánica también sufrió un fuerte ajuste, con 21.384 empleos menos, mientras que automotores y neumáticos perdieron otros 9.552 puestos. Madera, papel e impresión registraron una baja de 6.241 trabajadores y química y petroquímica, de 5.453.

Incluso la industria de alimentos y tabaco, que mostró mayor resistencia que otras ramas, terminó con un saldo negativo: 856 empleos menos respecto del período de referencia.

El deterioro del empleo registrado convive, además, con una mayor informalidad. Un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario señaló que la proporción de trabajadores informales dentro de la industria manufacturera pasó del 32,2% en 2016 al 40,8% en el primer trimestre de 2026.

Menos empresas y mayor informalidad

La contracción también se refleja en la cantidad de firmas que permanecen activas. Según el Monitor mensual de empresas de Fundar, en mayo de 2026 había 30.633 empresas menos que en noviembre de 2023, una reducción cercana al 6% del tejido productivo registrado.
Sólo entre abril y mayo dejaron de registrarse 2.371 compañías, mientras que la comparación interanual arroja una disminución de 16.560 empresas, equivalente al 3,3%.

Los mayores descensos se concentraron en transporte y almacenamiento, con una baja del 17,05%; actividades inmobiliarias, con 13,81%; y construcción, con 9,34%.

El retroceso tuvo alcance nacional: 23 de las 24 jurisdicciones registraron menos empresas, con Neuquén como única excepción. La expansión de la minería y de la actividad vinculada con Vaca Muerta aparece como uno de los factores que explican su comportamiento diferencial.

Los datos configuran así una transformación relevante del mercado laboral argentino: mientras algunas ramas vinculadas con los recursos naturales mantienen capacidad de expansión, buena parte de la industria orientada al mercado interno continúa reduciendo empleo y empresas. La evolución de la demanda, la inversión y la producción determinará si esa pérdida comienza a revertirse o se consolida como una de las principales marcas del actual ciclo económico.

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