La Corte Suprema desestimó el per saltum y volvió a tensionar la estrategia oficial
El máximo tribunal rechazó el recurso extraordinario presentado por el Gobierno nacional para intervenir de manera directa en la causa que discute la validez de la reforma laboral. La decisión llegó en medio de una compleja pulseada judicial por la competencia del expediente y representó un nuevo obstáculo para la estrategia oficial de obtener una definición rápida sobre uno de los pilares centrales de su programa económico.
La reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional volvió a quedar en el centro de la disputa institucional luego de que la Corte Suprema rechazara el pedido de per saltum presentado por la Procuración del Tesoro para acelerar una resolución definitiva sobre la constitucionalidad de la norma. La decisión del máximo tribunal no sólo frustró el intento oficial de llevar el conflicto directamente a la instancia suprema, sino que además dejó expuesta la complejidad jurídica y política que rodea a una de las iniciativas más sensibles de la administración libertaria.
Con las firmas de Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, la Corte entendió que no se encuentran acreditadas las condiciones excepcionales previstas por el artículo 257 bis del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación para habilitar la vía extraordinaria del per saltum. El mecanismo, de aplicación restrictiva, permite omitir las instancias judiciales ordinarias únicamente cuando existe una cuestión federal de gravedad institucional manifiesta y una necesidad impostergable de intervención inmediata.
El Gobierno había recurrido a esa herramienta luego de que un juez de primera instancia declarara la inconstitucionalidad de varios puntos centrales de la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Aquella resolución representó el primer gran traspié judicial para la reforma. Sin embargo, posteriormente la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo revirtió ese fallo y restituyó la vigencia plena de la normativa, modificando parcialmente el tablero jurídico que enfrentaba el oficialismo.
Aun así, la administración nacional insistió en llevar el expediente de manera directa a la Corte Suprema con el objetivo de obtener una definición definitiva que despejara incertidumbres alrededor del nuevo régimen laboral. El rechazo del per saltum desactivó esa posibilidad y obligó al Ejecutivo a continuar transitando el recorrido judicial ordinario.
La decisión del máximo tribunal se conoció en simultáneo con otra disputa de alto voltaje institucional: la pelea por el fuero que debe intervenir en la causa promovida por la CGT. Esa discusión, lejos de ser un tecnicismo procesal, se convirtió en un elemento central dentro de la estrategia política y jurídica de cada sector involucrado.
La Sala IV de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal había ordenado recientemente al juez laboral Raúl Ojeda remitir en un plazo de 24 horas el expediente al fuero contencioso administrativo. La resolución, firmada por los camaristas Rogelio Vincenti, Jorge Eduardo Morán y Marcelo Daniel Duffy, incluyó además la habilitación de días y horas inhábiles para garantizar el traslado inmediato de la causa.
La definición fue interpretada en ámbitos judiciales como un avance favorable para el Gobierno, que busca desplazar el tratamiento del expediente fuera de la Justicia laboral, un ámbito históricamente más receptivo a los planteos sindicales. De hecho, fue allí donde la CGT consiguió inicialmente una medida cautelar contra varios artículos de la reforma.
La central obrera sostiene que buena parte de los cambios introducidos por la ley afectan derechos adquiridos y alteran principios fundamentales del derecho laboral argentino. Entre otros puntos, el sindicalismo cuestiona modificaciones vinculadas a indemnizaciones, modalidades contractuales, mecanismos de registración y regulaciones sobre conflictos colectivos.
Para el oficialismo, en cambio, la reforma constituye una pieza clave dentro de su programa de desregulación económica y flexibilización del mercado laboral. El argumento central del Gobierno apunta a reducir costos de contratación, fomentar la formalización y generar condiciones más favorables para la inversión privada. Sin embargo, la resistencia sindical y las objeciones judiciales terminaron convirtiendo el debate en uno de los principales focos de confrontación política y social de los últimos meses.
La negativa de la Corte a intervenir de forma inmediata también deja entrever la decisión del máximo tribunal de evitar, al menos por ahora, involucrarse anticipadamente en una discusión atravesada por fuertes implicancias institucionales y económicas. En los hechos, el expediente continuará su curso en instancias inferiores mientras persiste la disputa sobre la competencia y sobre el fondo de la cuestión.
Detrás del debate jurídico subyace una discusión mucho más profunda: el alcance de las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno y los límites constitucionales de esos cambios. La controversia alrededor de la reforma laboral ya excede el terreno estrictamente técnico y se proyecta sobre el vínculo entre el Estado, el sindicalismo, el sector empresario y el modelo de relaciones laborales que pretende instalar la actual administración.
Con el rechazo del per saltum, la Corte Suprema no resolvió la cuestión de fondo, pero sí trazó un límite claro a la estrategia oficial de acelerar los tiempos judiciales. La reforma laboral seguirá atravesando un extenso recorrido en tribunales, mientras el Gobierno busca sostener uno de los ejes más ambiciosos de su proyecto político y la CGT redobla su ofensiva para frenar modificaciones que considera regresivas para los trabajadores.

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ADICUS advierte que el conflicto salarial entra en una etapa decisiva y no descarta nuevas
El gremio docente rechazó la oferta presentada por el Gobierno nacional, cuestionó las maniobras para demorar la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y alertó sobre el deterioro de la actividad científica. Mientras crece la expectativa por una definición judicial, el frente universitario mantiene el estado de movilización.
La disputa por el financiamiento de las universidades nacionales atraviesa uno de sus momentos más sensibles. A la espera de una definición de la Corte Suprema sobre la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario, los gremios docentes endurecen su posición frente a una propuesta salarial que consideran insuficiente y que, según sostienen, no resuelve el problema estructural que afecta al sistema.
Desde San Juan, el secretario adjunto de ADICUS, Sergio Castro, objetó el alcance del ofrecimiento realizado por el Gobierno nacional y advirtió que la discusión excede largamente la cuestión salarial. Para el dirigente, la verdadera controversia radica en el incumplimiento de una ley aprobada por el Congreso y ratificada por amplias mayorías parlamentarias.
La propuesta oficial contempla una recomposición del 21,3% para determinados cargos y una actualización posterior, porcentaje que para algunos sectores representa un alivio parcial. Sin embargo, Castro señaló que el impacto resulta muy dispar dentro de la estructura docente y que la mayoría de los trabajadores universitarios continúa lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.
Según explicó, quienes poseen dedicaciones simples o cargos intermedios percibirían mejoras de escasa incidencia real en sus ingresos mensuales, una situación que alimenta el malestar en buena parte del sistema universitario.
La disputa judicial que inquieta al sector
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los sindicatos es la posibilidad de que el acuerdo salarial impulsado por el Ejecutivo termine interfiriendo en el proceso judicial abierto por la Ley de Financiamiento Universitario.
Desde el frente gremial sostienen que la negociación económica no puede reemplazar el cumplimiento integral de una norma que contempla, además de la actualización salarial, partidas para funcionamiento, becas estudiantiles y sostenimiento de las actividades académicas y científicas.
Por esa razón, rectores y organizaciones universitarias realizaron nuevas presentaciones ante la Corte Suprema para dejar expresamente establecido que cualquier entendimiento salarial no implica renunciar al reclamo judicial ni modificar los alcances de la ley vigente.
La preocupación no es menor. Dentro del entorno universitario existe el temor de que una solución parcial termine diluyendo una demanda mucho más amplia vinculada al financiamiento integral de las casas de estudio.
Ciencia e investigación, entre las áreas más vulnerables
Más allá del debate salarial, las alarmas también se encienden en torno al sistema científico.
Castro advirtió que numerosos programas vinculados a investigación, desarrollo tecnológico y producción de conocimiento atraviesan una situación delicada, especialmente aquellos organismos que dependen de partidas nacionales ajenas al presupuesto universitario tradicional.
El dirigente mencionó particularmente el impacto que la reducción de recursos genera sobre equipos científicos, investigadores y becarios, un sector que viene acumulando recortes y dificultades operativas desde hace varios años.
El conflicto ingresa en una fase de definición
Mientras las universidades intentan sostener sus actividades académicas, el frente gremial ya debate cómo continuará el plan de lucha durante el segundo semestre.
Las decisiones serán evaluadas en los próximos encuentros nacionales de federaciones y sindicatos docentes, donde no se descarta avanzar hacia medidas de mayor alcance si persiste la falta de respuestas.
En ADICUS aseguran que el conflicto no nació por voluntad de los trabajadores, sino como consecuencia de un deterioro progresivo de las condiciones salariales y presupuestarias.
Por eso, sostienen que la actual oferta oficial representa apenas un punto de partida y no una solución definitiva. La verdadera discusión, afirman, sigue siendo el cumplimiento efectivo de una ley que el Congreso sancionó y cuya aplicación permanece pendiente.
Con la Corte Suprema bajo presión para pronunciarse y las universidades decididas a sostener sus reclamos, la crisis presupuestaria de las universidades avanza hacia semanas decisivas. Lo que está en juego ya no es solamente una recomposición salarial, sino el modelo de financiamiento de uno de los principales sistemas públicos de educación superior de América Latina.
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La CGT rechaza cambios en convenios colectivos y anticipa un nuevo plan de lucha
La central sindical cuestionó la revisión de convenios colectivos impulsada por el Gobierno y advirtió que la descentralización de las negociaciones salariales podría debilitar derechos laborales. Esta semana definirá un nuevo esquema de medidas gremiales con alcance nacional.
La discusión por la reforma laboral volvió a tensar la relación entre el Gobierno y la CGT. La central obrera advirtió que los cambios propuestos en los convenios colectivos podrían alterar uno de los pilares del sistema de relaciones laborales argentino y anticipó la construcción de una nueva estrategia de confrontación para el segundo semestre.
El encargado de fijar la posición fue Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, quien cuestionó la posibilidad de habilitar negociaciones diferenciadas por empresa y alertó sobre un eventual proceso de fragmentación de las paritarias. Según sostuvo, ese esquema abriría la puerta a una competencia basada en menores salarios y condiciones laborales más flexibles, fenómeno que definió como una forma de «dumping laboral».
La preocupación sindical surge a partir de la convocatoria oficial para revisar cláusulas de los convenios colectivos de trabajo, una iniciativa que el Gobierno presenta como parte de su agenda de modernización del mercado laboral. Para la CGT, sin embargo, la negociación por actividad continúa siendo la principal herramienta para evitar desequilibrios entre trabajadores y empleadores y preservar estándares homogéneos dentro de cada sector económico.
Sola alertó que avanzar hacia acuerdos por empresa podría derivar en una progresiva atomización de la representación sindical y empresaria, debilitando la capacidad de negociación colectiva construida durante décadas. Aunque reconoció que existen diferencias regionales y productivas que merecen tratamiento específico, sostuvo que esas particularidades deben resolverse dentro de los convenios nacionales y con participación de las organizaciones gremiales de cada sector.
La disputa por la reforma laboral se produce además en un contexto marcado por la caída del empleo y las dificultades que atraviesan numerosas actividades productivas. Desde la Confederación General del Trabajo aseguran que el deterioro de la actividad económica impacta tanto sobre los trabajadores como sobre pequeñas y medianas empresas, una coincidencia de intereses que comienza a reflejarse en reclamos compartidos en distintas regiones del país.
En ese sentido, la conducción sindical avanzará esta semana en la definición de un nuevo plan de acción. El Consejo Directivo Nacional se reunirá el jueves en la sede de Azopardo para analizar el escenario político, económico y laboral, y evaluar la convocatoria a medidas de mayor alcance.
La señal más contundente llegó de boca del propio Sola: la CGT buscará articular los conflictos sectoriales en un plan común que desemboque en una «gran medida nacional» durante la segunda mitad del año. Más allá de la modalidad que finalmente adopte la protesta, el mensaje sindical anticipa una nueva etapa de conflicto con el Gobierno en torno al futuro de la negociación colectiva y las reformas laborales impulsadas por la administración de Javier Milei.
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ASIJEMIN respalda a San Juan en la disputa por el conflicto limítrofe con La Rioja
Ante los recientes planteos formulados por el Gobierno de La Rioja sobre sectores cordilleranos bajo jurisdicción de San Juan, ASIJEMIN ratifica su acompañamiento a la posición institucional de nuestra provincia, con respeto al pueblo riojano y a los canales institucionales previstos por la Constitución Nacional.
Los límites entre ambas provincias se encuentran establecidos por la Ley Nacional N.º 18.004, vigente desde 1968. Sobre ese marco legal, San Juan ha ejercido durante 57 años sus competencias jurisdiccionales, administrativas y ambientales de manera ininterrumpida.
La preservación de esta jurisdicción trasciende una cuestión territorial. Sobre ella se han desarrollado proyectos productivos, infraestructura estratégica, inversiones y oportunidades de crecimiento que hoy sostienen miles de puestos de trabajo, entre ellos los de trabajadores jerárquicos, profesionales y técnicos de la actividad minera, junto a una amplia red de empresas, proveedores, comunidades e instituciones vinculadas al desarrollo provincial.
Por ello, consideramos fundamental preservar el marco jurídico e institucional que permitió a San Juan consolidar un modelo de desarrollo basado en la producción, el empleo, la inversión y el aprovechamiento responsable de sus recursos.
ASIJEMIN, en representación de los trabajadores jerárquicos, profesionales y técnicos de la actividad minera, expresa su compromiso con la estabilidad institucional, el diálogo democrático y las condiciones que permitan sostener el crecimiento de San Juan, en beneficio de los trabajadores, sus familias y las comunidades que acompañan el desarrollo de la actividad.
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