CONÉCTATE CON NOSOTROS

La CGT anunció la creación de un observatorio de estadísticas socioeconómicas que elaborará indicadores propios sobre inflación, empleo y costo de vida. Con respaldo técnico de la Universidad de Buenos Aires, la iniciativa busca ganar peso en paritarias y cuestionar las cifras oficiales en un clima de creciente conflictividad laboral.

En medio de una disputa abierta por el rumbo económico y el alcance de la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió avanzar en una estrategia que combina técnica y política: la creación de un observatorio propio de estadísticas socioeconómicas. La iniciativa apunta a elaborar mediciones alternativas que reflejen —según la central— el impacto real de la inflación y el deterioro del poder adquisitivo sobre los trabajadores.

El proyecto, que será presentado en las próximas semanas, contempla la construcción de un índice de inflación propio, junto con informes periódicos sobre empleo, salarios y costo de la canasta básica. La intención es clara: contar con herramientas que permitan disputar la interpretación de la realidad económica frente a los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cuya credibilidad es cuestionada por distintos sectores sindicales.

Para dotar de solidez metodológica a la iniciativa, la CGT sellará un acuerdo con la Universidad de Buenos Aires (UBA), específicamente con equipos técnicos de la Facultad de Ciencias Económicas. Este respaldo académico busca garantizar rigurosidad en la elaboración de los indicadores y evitar que las mediciones sean desestimadas como posicionamientos meramente políticos. Los informes se publicarán mensualmente y estarán orientados a captar la evolución de variables sensibles de la economía cotidiana.

El esquema de trabajo se organizará en torno a tres ejes principales: una medición alternativa de la inflación, un monitoreo del empleo y los despidos, y un relevamiento del costo de la canasta básica desde una perspectiva sindical. Estos datos no solo pretenden ofrecer una lectura distinta de la coyuntura, sino también convertirse en insumos clave para la negociación salarial en las próximas paritarias.

El trasfondo de esta decisión remite a un momento de redefinición estratégica del sindicalismo. Luego de resultados adversos en el plano judicial —como el rechazo en primera instancia a la cautelar contra la reforma laboral—, la central busca recuperar iniciativa en el terreno económico y político. En ese contexto, la producción de estadísticas propias aparece como un instrumento para fortalecer su capacidad de intervención.

La iniciativa también se inscribe en un escenario de creciente dificultad en torno a la pauta salarial. El Gobierno ha planteado la intención de no homologar acuerdos que superen el 2% mensual, en un momento en el que, incluso según cifras oficiales, la inflación reciente se ubica por encima de ese umbral. Para los gremios, aceptar ese límite sin cuestionarlo implicaría profundizar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.

destacada

Entre la legalidad y el conflicto social: la Justicia pone límites a la reforma laboral

Un fallo del fuero laboral suspendió el intento de transferir competencias a la Ciudad de Buenos Aires, en medio de cuestionamientos por irregularidades legislativas. Desde el sector sindical advierten sobre un escenario de creciente conflictividad, deterioro institucional y retroceso en derechos laborales.

El reciente fallo que suspendió el traspaso del fuero laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires introdujo un elemento de fuerte impacto en la ya tensa discusión sobre la reforma laboral. La decisión judicial no solo representa un freno a una iniciativa clave del Gobierno, sino que además reabre el debate sobre los límites institucionales, la calidad legislativa y el alcance de las transformaciones en curso.

Alfredo Collado, referente de Judiciales Nacionales, valoró la resolución como “un paso muy importante” en defensa de los derechos laborales y subrayó que el principal cuestionamiento radica en la forma en que se intentó instrumentar la medida. Según explicó, el traspaso fue incorporado de manera “solapada” dentro de un paquete más amplio, sin el tratamiento específico que —por su trascendencia— requeriría en el ámbito legislativo.

Desde esta perspectiva, el fallo pone el foco en un aspecto central: la debilidad jurídica de una reforma que, en palabras del dirigente, “no responde a una norma legislativa adecuada”. La crítica no se limita a la cuestión formal. También apunta a las consecuencias estructurales que podría acarrear la medida, entre ellas, una eventual reducción del alcance de la Justicia laboral.

En ese sentido, Collado advirtió sobre un proceso progresivo de debilitamiento del fuero, marcado por la falta de designación de magistrados y la disminución de recursos humanos.

“No se trata de un traspaso equivalente —explicó—, sino de un esquema que tiende a achicar la capacidad de respuesta del sistema”. La preocupación sindical se centra en que esta dinámica derive en una menor protección efectiva de los trabajadores frente a conflictos laborales.

El fallo, además, fue interpretado como una señal de funcionamiento del sistema republicano. Para el dirigente, la intervención del Poder Judicial constituye “un límite necesario” frente a decisiones del Ejecutivo y el Legislativo que, a su entender, avanzan sobre garantías constitucionales. En ese marco, invocó el artículo 14 bis como uno de los pilares que resguardan los derechos del trabajo en la Argentina.

Sin embargo, el escenario dista de ofrecer certezas. Al mismo tiempo a esta resolución, la Confederación General del Trabajo (CGT) impulsa acciones judiciales para frenar otros aspectos de la reforma laboral. En primera instancia, esas presentaciones no prosperaron, aunque se espera que el conflicto continúe escalando en instancias superiores.

Este entramado judicial refleja una disputa más amplia, donde las interpretaciones jurídicas se entrelazan con posicionamientos políticos e ideológicos. Collado sugirió que algunos avances legislativos responden a definiciones de ese orden, aun cuando —según su visión— existen elementos que anticipan cuestionamientos de constitucionalidad.

Más allá del plano institucional, el dirigente proyectó un diagnóstico crítico sobre la coyuntura económica y social. Describió un panorama de deterioro generalizado, con impacto en distintos sectores: desde la industria hasta el sistema universitario, pasando por jubilados y trabajadores formales. “La realidad termina imponiéndose por sobre cualquier construcción ideológica”, sostuvo, al advertir sobre cierres de empresas, pérdida de empleo y caída del poder adquisitivo.

En esa línea, anticipó que el conflicto laboral podría intensificarse en el corto y mediano plazo, con una eventual convergencia de reclamos entre trabajadores y sectores productivos. La crisis, planteó, no distingue actividades y comienza a generar coincidencias en actores históricamente distantes.

El freno judicial al traspaso del fuero laboral trasciende su dimensión técnica y se inscribe en una disputa más profunda sobre el rumbo del sistema laboral argentino. Mientras el Gobierno impulsa reformas estructurales, el Poder Judicial emerge como un actor clave en la delimitación de sus alcances, y los sindicatos redoblan su estrategia en los tribunales.

Bajo estas circunstancias, la presión entre transformación y garantía de derechos se proyecta como uno de los ejes centrales del debate público. Con una economía en retroceso y una conflictividad en ascenso, el futuro del trabajo en Argentina se dirime no solo en el Congreso, sino también en los estrados judiciales y en la calle.

Continúe Leyendo

destacada

Con foco en el turismo deportivo, San Juan generó más de $841 millones en un fin de semana largo

Más de 5.800 visitantes arribaron a la provincia durante el último fin de semana largo, con una ocupación hotelera del 60% y un impacto económico significativo. El protagonismo de los eventos deportivos y la preferencia por destinos cordilleranos marcaron la dinámica del período.

El último fin de semana largo dejó en San Juan un saldo favorable para la actividad turística, incluso en un escenario económico nacional signado por restricciones en el consumo. De acuerdo con datos del Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte, la provincia recibió más de 5.800 visitantes, quienes generaron un impacto económico estimado en $841.000.000, con un gasto promedio diario de $145.000 por persona.

La ocupación hotelera promedió el 60%, con desempeños destacados en los destinos cordilleranos. Calingasta encabezó el nivel de ocupación con un 80%, seguido por Iglesia con el 75%, ratificando la preferencia por entornos naturales y propuestas vinculadas al turismo activo. En el resto del mapa provincial, el comportamiento fue más moderado: el Gran San Juan alcanzó el 52%, Valle Fértil el 48% y Jáchal el 45%.

El origen de los visitantes exhibió una marcada primacía del turismo interno, que representó el 96% del total. Dentro de ese universo, la provincia de Buenos Aires concentró el 52% de los arribos, seguida por Córdoba (23%) y Mendoza (11%). También se registró la presencia de turistas provenientes de Entre Ríos, La Pampa, Río Negro y Santa Fe, junto con un 3% correspondiente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En cuanto al turismo internacional, si bien su participación fue acotada —con un 4%—, aportó diversidad al flujo turístico con visitantes procedentes de Estados Unidos, Francia, España y Chile.

Uno de los ejes determinantes del desempeño turístico fue la agenda de eventos deportivos, que operó como un factor de atracción decisivo. Las competencias de kitesurf en el Dique Cuesta del Viento, los campeonatos argentinos máster de natación y el Torneo Triásico de waterpolo en el Dique Punta Negra concentraron gran parte del interés.

A estas actividades se sumaron propuestas de integración y turismo de experiencia, como el encuentro binacional de moto turistas a través del Paso de Agua Negra y el tercer raid latinoamericano “Experiencia del Sol”, que recorrió distintos puntos de San Juan, fortaleciendo la articulación entre deporte, territorio y promoción turística.

Más allá de los indicadores, el balance del fin de semana largo refuerza una tendencia sostenida: la consolidación de la región como un destino que combina paisaje, deporte y experiencias. Una estrategia que busca sostener niveles de actividad en contextos de menor previsibilidad y creciente selectividad del gasto turístico.

El resultado del fin de semana largo deja en evidencia que, aun bajo condiciones económicas adversas, el turismo continúa desempeñando un papel clave en la dinamización de las economías regionales. San Juan, apoyado en sus recursos naturales y en una agenda de eventos bien orientada, logró sostener un flujo relevante de visitantes y un impacto económico significativo.

El desafío, hacia adelante, será transformar estos picos de actividad en un proceso sostenido: ampliar la oferta, diversificar propuestas y generar incentivos que prolonguen la estadía. En un marco competitivo, la capacidad de innovar y consolidar identidad turística será determinante para sostener el crecimiento del sector.

Continúe Leyendo

destacada

A 50 años del golpe, miles de sanjuaninos renovaron el “Nunca Más”

En un nuevo aniversario del golpe de 1976, y a medio siglo de aquel quiebre institucional, una masiva movilización recorrió el centro sanjuanino con fuerte participación intergeneracional, consignas por los derechos humanos y señales de lectura política del presente.

La conmemoración del 24 de marzo en San Juan volvió a ratificar que la memoria, lejos de cristalizarse en un ejercicio conmemorativo, permanece como un territorio en disputa, activo y profundamente ligado al presente. A 50 años del golpe cívico-militar de 1976, miles de personas se movilizaron por el centro de la ciudad en una jornada que combinó evocación histórica, participación ciudadana y una clara interpelación al clima político actual.

La convocatoria comenzó por la tarde en la Plaza 25 de Mayo, donde desde las 17 se concentraron organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sindicatos, estudiantes y vecinos autoconvocados. Con el correr de las horas, el espacio público se transformó en un escenario atravesado por símbolos persistentes: pañuelos blancos, banderas, carteles con rostros de desaparecidos y consignas que condensan décadas de lucha.

La marcha avanzó luego hacia Plaza España, en un recorrido que ocupó varias cuadras y que se desarrolló de manera mayormente ordenada, con cánticos, intervenciones y expresiones artísticas que acompañaron el tránsito de la columna. Allí estaba previsto el acto central, con la lectura de un documento consensuado entre los organismos convocantes, en el que se articulan memoria histórica y posicionamientos dadas las circunstancias.

Uno de los rasgos distintivos de la jornada fue la marcada presencia de jóvenes en los tramos iniciales de la movilización. Con banderas de la agrupación HIJOS y símbolos que remiten a las luchas de décadas anteriores, encabezaron la columna y aportaron una impronta que evidencia la transmisión generacional del reclamo. No se trató solo de heredar una memoria, sino de resignificarla en clave contemporánea.

Detrás, la marcha desplegó un amplio espectro político y social. La militancia partidaria tuvo un lugar visible, con columnas organizadas de distintos espacios, entre ellos sectores del peronismo, representados por dirigentes provinciales y referentes históricos, junto a agrupaciones juveniles que marcaron el pulso con cánticos y una fuerte presencia sonora.

También participaron referentes de la Unión Cívica Radical y autoridades de la Universidad Nacional de San Juan, en una muestra de transversalidad que suele caracterizar este tipo de convocatorias.

Hacia el final de la columna se ubicaron organizaciones de izquierda, completando un mapa diverso que refleja la heterogeneidad del campo político que converge en torno a la consigna de memoria, verdad y justicia.

En este sentido, la movilización dejó entrever tensiones propias del contexto actual. En distintos momentos, se escucharon cánticos críticos hacia el presidente Javier Milei, que fueron replicados por sectores de la marcha y generaron uno de los pocos picos de mayor intensidad dentro de una jornada predominantemente pacífica. Esa expresión, lejos de ser marginal, evidenció cómo la conmemoración también funciona como espacio de lectura política del presente, donde el pasado reciente dialoga con preocupaciones contemporáneas.

El trasfondo histórico otorga una densidad particular a esta fecha. El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la última dictadura cívico-militar, un período signado por la represión sistemática, el terrorismo de Estado y la desaparición de más de 30.000 personas. Medio siglo después, esa herida continúa siendo un eje estructurante de la identidad democrática argentina.

En ese marco, la movilización sanjuanina no se limitó a una evocación simbólica. Cada tramo del recorrido, cada nombre exhibido y cada consigna coreada reafirmaron la vigencia de un reclamo que atraviesa generaciones: la necesidad de sostener la memoria como herramienta política y social frente a cualquier intento de relativización o negacionismo.

A 50 años del golpe, la marcha en San Juan dejó en claro que la memoria no es un ejercicio estático ni un ritual vacío. Es, por el contrario, una construcción colectiva que se actualiza en cada circunstancia, se resignifica en cada generación y se proyecta como una advertencia permanente hacia el futuro.

La masividad de la convocatoria, la diversidad de actores y la irrupción de nuevas voces en la escena pública configuran una señal nítida: el “Nunca Más” no pertenece únicamente al pasado, sino que se sostiene como un principio activo de la vida democrática. En tiempos de tensión política y debates sobre el alcance de los derechos, la calle volvió a convertirse en el espacio donde la historia se recuerda, pero también donde se disputa su sentido.

Continúe Leyendo

Tendencias