El Frente de Sindicatos Unidos medirá la inflación ante la “falta de credibilidad” del INDEC
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), integrado por metalúrgicos, estatales y aceiteros, resolvió avanzar en la elaboración de su propio índice de inflación, canasta básica y endeudamiento de los hogares. La decisión surge en medio de cuestionamientos a los datos oficiales y se inscribe en una estrategia más amplia de organización territorial, articulación con otros gremios y resistencia a las políticas laborales del gobierno de Javier Milei.
El mapa sindical argentino comienza a mostrar nuevos reacomodamientos frente al escenario económico y político actual. En ese sentiso, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) decidió avanzar en la construcción de indicadores propios sobre la evolución de los precios y el poder adquisitivo de los trabajadores, con el objetivo de contrastar los datos oficiales y aportar herramientas para la discusión salarial.
La definición se tomó durante una reunión realizada este lunes por la noche en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), donde dirigentes de distintos sectores sindicales delinearon los principales ejes estratégicos del espacio para los próximos meses.
El frente está integrado por los metalúrgicos conducidos por Abel Furlán, los estatales de Rodolfo Aguiar y los aceiteros liderados por Daniel Yofra, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer una estructura sindical con presencia federal y capacidad de articulación frente al modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei.
Un índice propio frente a la desconfianza en las cifras oficiales
Desde el entorno configurado explicaron que la iniciativa surge a partir de lo que consideran una “falta de credibilidad” en los indicadores difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Según anticiparon, el objetivo es publicar mensualmente estos datos para ofrecer una lectura alternativa sobre la evolución del costo de vida, particularmente en lo que respecta al impacto que la inflación tiene sobre los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores.
La iniciativa retoma una discusión histórica dentro del movimiento sindical argentino: la necesidad de contar con indicadores propios que reflejen con mayor precisión la realidad del consumo de las familias trabajadoras.
De la movilización a la organización permanente
Durante el encuentro, los dirigentes también coincidieron en la necesidad de dar un salto organizativo que permita pasar de acciones puntuales de protesta a una estructura de coordinación sindical permanente en todo el país.
En ese marco se ratificó la continuidad del denominado “Operativo Ambulancia”, una estrategia orientada a incorporar nuevos sindicatos al espacio, incluso aquellos que atraviesan conflictos con sus actuales estructuras de representación.
El FreSU sostiene que el diálogo está abierto a todas las organizaciones gremiales que deseen sumarse, independientemente de la central obrera a la que pertenezcan, en un intento por ampliar la base sindical del frente y consolidar una red federal de representación.
Relación con la CGT y plan de lucha
Aunque existen diferencias estratégicas con la Confederación General del Trabajo, los dirigentes del FreSU aclararon que no buscan promover una ruptura dentro del movimiento obrero organizado.
Por el contrario, consideran que gremios como la UOM pueden cumplir un rol de puente para impulsar acciones conjuntas frente a la coyuntura económica.
“No es momento de buscar réditos individuales”, señalaron desde el espacio, en referencia a la necesidad de coordinar respuestas frente al deterioro del poder adquisitivo y las reformas laborales impulsadas por el Gobierno nacional.
En ese aspecto, el frente definió profundizar una estrategia basada en acciones sindicales colectivas y en la defensa del derecho a huelga como herramienta central en la disputa por mejoras salariales y condiciones laborales.
Presencia en los conflictos laborales
La agenda del FreSU también incluye un acompañamiento activo en distintos conflictos laborales que se desarrollan en el país.
Entre las acciones recientes se destacó la visita de dirigentes sindicales al acampe de trabajadores despedidos de la empresa Fate, en la localidad bonaerense de Virreyes, donde manifestaron su respaldo al reclamo de los empleados que denuncian el cierre ilegal de la planta.
En esa instancia participaron referentes sindicales junto al dirigente del Sindicato Único del Neumático, Alejandro Crespo, en una imagen que tuvo fuerte impacto en el escenario gremial por la confluencia de distintos sectores sindicales.
Un nuevo actor en la disputa sindical
Con la decisión de medir la inflación por cuenta propia, impulsar un plan de organización territorial y ampliar su base sindical, el Frente de Sindicatos Unidos busca consolidarse como un nuevo actor dentro del complejo tablero del movimiento obrero argentino.
En un entorno marcado por la desaceleración económica, la discusión salarial y las reformas laborales impulsadas por el Ejecutivo, el espacio intenta posicionarse como un polo de articulación sindical capaz de disputar agenda y representación en el escenario nacional.
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Universidades: FATUN confirmó movilizaciones y una nueva Marcha Federal
La federación que representa al personal nodocente rechazó la propuesta oficial de un aumento del 3% para octubre y ratificó nuevas acciones junto al Frente Sindical Universitario. Habrá una jornada nacional el 15 de septiembre, una concentración frente al Palacio Pizzurno el 17 y una nueva Marcha Federal Universitaria durante la primera semana de octubre.
El conflicto salarial de las universidades nacionales sumará nuevas jornadas de protesta. La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) ratificó el cronograma de medidas acordado con el Frente Sindical Universitario y anticipó una escalada de movilizaciones ante la falta de acuerdo con el Gobierno.
La decisión fue adoptada después del rechazo a la última propuesta oficial, que contempló un incremento salarial del 3% para octubre. Para la organización que representa a los trabajadores nodocentes, ese porcentaje resulta insuficiente frente al deterioro acumulado de los ingresos y no responde al reclamo de recomposición salarial.
El reclamo gremial también incorpora la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada para garantizar recursos destinados al funcionamiento de las instituciones de educación superior. Las organizaciones universitarias sostienen que la discusión presupuestaria no puede quedar separada de la actualización de los salarios, las becas y los fondos necesarios para sostener las universidades públicas.
La primera fecha del nuevo cronograma será el 15 de septiembre, cuando se desarrollará la jornada nacional denominada “La universidad en la calle”, con actividades en espacios públicos de todo el país destinadas a visibilizar las demandas de docentes y nodocentes.
Dos días después, el 17 de septiembre, las organizaciones concentrarán sus reclamos frente al Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación. La movilización coincidirá con las mesas paritarias convocadas para docentes y nodocentes, por lo que el encuentro será una instancia relevante para medir si el Gobierno modifica su propuesta salarial.
La protesta tendrá continuidad durante la primera semana de octubre, con la convocatoria a la quinta Marcha Federal Universitaria. Las organizaciones que integran el frente sindical buscarán volver a reunir a trabajadores, estudiantes y autoridades universitarias para reclamar una recomposición de los ingresos y mayores recursos para el sistema público de educación superior.
El nuevo calendario se suma al paro nacional del 8 de septiembre, que afectó las tareas académicas, administrativas y de servicios en las universidades. La medida expresó un reclamo que excede la discusión salarial e incluye el financiamiento institucional y la actualización de las becas estudiantiles.
FATUN, sostiene que la negociación colectiva requiere una propuesta que permita recuperar capacidad adquisitiva y una discusión con el Poder Ejecutivo que contemple la evolución real del costo de vida. El gremio también reclama el cumplimiento de las disposiciones vinculadas con el financiamiento universitario.
La federación integra el Frente Sindical Universitario junto con FEDUN, CONADU, CONADU Histórica, UDA, FAGDUT y CTERA, una articulación que permitió unificar las principales medidas de fuerza de la comunidad universitaria.
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La reforma laboral avanza con nuevos topes para las indemnizaciones
El Gobierno oficializó nuevos topes indemnizatorios para cuatro convenios colectivos vinculados con trabajadores de la construcción y de entidades deportivas y civiles. Las disposiciones fueron publicadas en el Boletín Oficial por la Dirección Técnica sobre Regulación del Trabajo y fijan valores que llegan hasta $7.473.092,40.
La medida no establece cuánto puede cobrar como máximo una persona despedida. El límite se aplica sobre la remuneración mensual utilizada como base para calcular la indemnización por antigüedad, conforme al artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo. El monto final depende, entre otros factores, de los años trabajados.
Para los empleados representados por la Unión de Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (UECARA), los topes vigentes desde diciembre de 2025 fueron establecidos en $3.578.828,88 para la Zona Norte, $4.046.423,40 para la Zona Centro, $4.440.490,47 para la Zona Nor Patagónica Desfavorable, $6.435.877,65 para la Zona Sur Patagónica Desfavorable y $7.473.092,40 para la Zona Austral.
En los convenios correspondientes a UTEDYC, los valores dependen del empleador y de las condiciones de cada convenio. Para la Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia de Buenos Aires, el límite quedó en $1.118.778,87.
En el convenio con la Academia de Medicina de Buenos Aires, los topes oscilan entre $2.064.729,27 y $3.313.884,99, de acuerdo con la jornada laboral. Para el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), los valores van de $2.697.975 a $5.418.618,54.
La actualización forma parte de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral 27.802, promulgada en marzo de 2026, que modificó distintos aspectos del régimen de indemnizaciones. Entre sus disposiciones incorporó nuevos criterios para determinar la remuneración computable y excluyó determinados conceptos que no tengan carácter mensual.
La reforma también creó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a facilitar el pago de indemnizaciones cuando las empresas no puedan afrontar esas obligaciones con recursos propios. A su vez, habilitó mecanismos de cancelación en cuotas: hasta 18 para pequeñas y medianas empresas y hasta 12 para grandes compañías.
Otro cambio relevante alcanzó la actualización de los créditos laborales, que quedó vinculada a la inflación más un adicional del 3% anual.
El alcance de estas modificaciones generó cuestionamientos desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que advirtió que la reforma reduce los conceptos considerados para determinar la indemnización y mencionó, entre otros, aguinaldo, vacaciones, horas extras, premios y comisiones.
La discusión adquiere especial relevancia porque los nuevos topes trasladan a la negociación colectiva y a las disposiciones administrativas una parte sustancial de la determinación de la base indemnizatoria. La autoridad laboral quedó facultada para establecer estos valores en función de los promedios salariales de cada convenio, sin que cada actualización requiera una nueva intervención legislativa.
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La canasta básica trepó a $1,6 millones y profundizó la brecha con los salarios
Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.605.497 en agosto para superar la línea de pobreza, mientras que el salario mínimo quedó en $383.800. La Canasta Básica Alimentaria alcanzó $726.469 y también superó ampliamente un ingreso mínimo. La distancia entre ambos valores vuelve a colocar el poder adquisitivo en el centro de las discusiones salariales.
El costo de sostener una familia volvió a ampliar su distancia respecto del salario mínimo. Según los datos difundidos por el INDEC, un hogar compuesto por cuatro integrantes necesitó $1.605.497 durante agosto para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y superar el umbral que determina la línea de pobreza.
El dato adquiere mayor dimensión al compararlo con el Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijado en $383.800. Un solo ingreso mínimo representa apenas el 23,9% del costo de la canasta familiar, por lo que una familia tipo requiere el equivalente a más de cuatro salarios mínimos para alcanzar ese nivel de consumo.
La brecha también aparece en los alimentos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) llegó a $726.469, monto necesario para que un hogar de cuatro personas cubra los requerimientos alimentarios considerados por el organismo estadístico y no quede por debajo de la línea de indigencia. El salario mínimo alcanza para cubrir apenas el 52,8% de ese valor.
Incluso para un adulto equivalente, el ingreso mínimo resulta insuficiente. La CBT individual fue valuada en $519.578, por encima de los $383.800 del SMVM. Es decir, un trabajador que percibe el mínimo no a cubrir siquiera el conjunto de bienes y servicios contemplados por la medición para una persona.
La evolución de agosto agrega otro elemento a la discusión. Las canastas registraron un incremento mensual del 2,6%, superior al 1,7% que marcó el Índice de Precios al Consumidor. En términos interanuales, la CBA aumentó 39,6%, mientras que la CBT acumuló una suba del 38,3%.
La diferencia responde, entre otros factores, al comportamiento de algunos rubros que tienen una incidencia significativa en el presupuesto doméstico. En agosto, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó las divisiones del IPC con un incremento del 2,8%, seguida por Educación, con 2,5%, y Salud, con 2,4%.
Los alimentos, en tanto, avanzaron 1,7% en el mes, aunque algunos productos mostraron aumentos considerablemente mayores. En Cuyo, por ejemplo, las verduras, tubérculos y legumbres acumularon incrementos anuales de hasta 86,3%, una evolución que impacta con mayor intensidad sobre los hogares de menores ingresos.
El cuadro vuelve a colocar los salarios en el centro de la discusión laboral. Con una canasta familiar que supera los $1,6 millones y un salario mínimo que representa menos de una cuarta parte de ese monto, las próximas negociaciones paritarias estarán atravesadas por la necesidad de recuperar capacidad de compra y evitar que los aumentos nominales queden rezagados frente al costo efectivo de los hogares.
Las organizaciones sindicales cuestionan, en ese sentido, las pautas de actualización cercanas al 1,5% o 2% mensual y reclaman mecanismos de recomposición que contemplen la evolución concreta de los gastos familiares. Entre las alternativas planteadas aparecen sumas fijas, cláusulas de revisión y aumentos que permitan corregir las diferencias acumuladas.
Los números oficiales ofrecen así una referencia que excede la discusión sobre la inflación mensual: el principal problema para los ingresos mínimos es la distancia que mantienen respecto del costo necesario para vivir. En agosto, esa brecha quedó nuevamente expuesta por una canasta familiar que superó los $1,6 millones mientras el salario mínimo permaneció por debajo de los $400.000.
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