El Gobierno pone en venta las principales hidroeléctricas del país
El Ejecutivo nacional oficializó la venta de las centrales hidroeléctricas Alicurá, El Chocón, Cerros Colorados y Piedra del Águila, ubicadas en la cuenca del río Limay y Neuquén. La medida, publicada en el Boletín Oficial, se enmarca en el plan de privatizaciones impulsado por el presidente Javier Milei para reducir la participación estatal en el sector energético. El proceso será nacional e internacional, con la totalidad del paquete accionario en oferta, y marca un hito en la política de desestatización del Gobierno.
La norma, publicada en el Boletín Oficial, dispone la difusión del llamado durante tres días consecutivos tanto en el Boletín como en los portales oficiales CONTRAT.AR, DGMarket (Banco Mundial) y la Secretaría de Energía, con el objetivo de garantizar transparencia y concurrencia internacional.
El proceso se inscribe en la política de privatización y desinversión estatal que impulsa el presidente Javier Milei, en el marco de su programa de “reconversión del Estado empresario” y apertura de sectores estratégicos a capital privado.
Según fuentes oficiales, el Gobierno busca “mejorar la eficiencia y la competitividad del sistema eléctrico”, reduciendo costos de operación y trasladando las inversiones de mantenimiento y modernización a empresas privadas, nacionales o extranjeras.
Las represas en detalle
Alicurá
Ubicada sobre el río Limay, entre las provincias de Neuquén y Río Negro, fue inaugurada en 1985. Tiene una potencia instalada de 1.000 MW, con una presa de 110 metros de altura y un embalse de más de 3.000 hectáreas. Es considerada la primera gran represa del complejo Limay y una de las que mayor aporte realiza al sistema interconectado.
El Chocón
Inaugurada en 1973, también sobre el río Limay, en territorio neuquino–rionegrino. Su potencia instalada alcanza los 1.200 MW. Fue construida por la empresa estatal Hidronor durante la década del ’60, y por años se la consideró “la obra del siglo” por su impacto en el desarrollo energético y en el control de crecidas del río.
Cerros Colorados
Ubicado sobre el río Neuquén, este complejo comprende tres obras principales: Los Barreales, Portezuelo Grande y El Chañar, con una potencia conjunta de 480 MW. Además de generación eléctrica, cumple un rol clave en el riego del Alto Valle y en la regulación del caudal del río. Es uno de los proyectos hidroeléctricos más antiguos de la región, finalizado a comienzos de los años ochenta.
Piedra del Águila
La más moderna de las cuatro, fue inaugurada en 1993. Se ubica también sobre el río Limay y tiene una potencia instalada de 1.400 MW, lo que la convierte en la segunda represa más potente del país, solo detrás de Yacyretá. Su embalse, de unos 20.000 hectáreas, se extiende entre las provincias de Neuquén y Río Negro.
En conjunto, estas cuatro centrales aportan cerca del 25 % de la energía hidroeléctrica del país y son esenciales para el abastecimiento del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Además, constituyen un eje de desarrollo estratégico para la Patagonia norte.
Del fin de las concesiones a la privatización
Las concesiones originales de estas represas, otorgadas en los años noventa durante el proceso de privatización del gobierno de Carlos Menem, vencieron entre 2023 y 2025.
Tras su vencimiento, el Estado nacional, a través de Energía Argentina (ENARSA) y Nucleoeléctrica Argentina (NASA), asumió temporalmente la administración de los complejos, bajo un esquema de “reversión” al dominio público, con el objetivo de definir un nuevo marco de gestión.
Sin embargo, con la llegada de Milei a la Presidencia y la orientación de reducción del Estado empresario, la reversión dio paso a una nueva ola privatizadora, esta vez con la venta total del capital accionario de las sociedades controlantes.
El Ejecutivo argumenta que la operación permitirá “atraer inversiones, garantizar eficiencia operativa y generar ingresos fiscales”, aunque evita precisar montos estimativos de la venta.
Reacciones políticas y provinciales
El anuncio provocó reacciones inmediatas en las provincias de Neuquén y Río Negro, donde los gobiernos locales habían solicitado una participación directa en la gestión futura de los embalses, bajo el argumento de que los recursos hídricos son de dominio provincial según la Constitución de 1994.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, manifestó su “preocupación” y adelantó que pedirá la revisión del esquema de privatización para garantizar que la energía generada “beneficie también a las regiones productoras”.
Desde el ámbito sindical, la Asociación de Trabajadores de la Energía (APSEE) y gremios del sector alertaron sobre el riesgo de pérdida de soberanía energética y el posible impacto en los puestos de trabajo de las plantas. También cuestionaron que el Estado ceda activos que ya están amortizados y en plena producción, lo que podría implicar una transferencia patrimonial significativa al sector privado.
La venta de las centrales Alicurá, El Chocón, Cerros Colorados y Piedra del Águila representa uno de los movimientos más significativos del Gobierno de Javier Milei en su política de desestatización.
Estas represas no solo son estratégicas por su peso en la generación eléctrica, sino también por su valor simbólico: fueron emblemas del desarrollo estatal y regional durante más de medio siglo.
El proceso abre un debate profundo sobre el modelo energético y la soberanía sobre los recursos hídricos, en un contexto donde la Nación busca recaudar fondos y liberar responsabilidades operativas, mientras las provincias reclaman su rol constitucional.
Entre la promesa de eficiencia y el temor a la pérdida de control, la venta de las represas patagónicas se perfila como un nuevo punto de inflexión en la historia energética argentina, con impacto político, social y territorial de largo alcance.
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Los gremios sellan una alianza y crean una nueva Intersindical en San Juan
Más de veinte organizaciones sindicales y sociales conformaron un espacio común para coordinar acciones en defensa del empleo, la producción y los derechos laborales. El lanzamiento reunió a dirigentes de distintas centrales obreras y recibió respaldo de referentes nacionales.
La fragmentación quedó al margen. En una muestra de unidad poco frecuente en el mapa sindical sanjuanino, más de veinte organizaciones gremiales y sociales formalizaron este sábado la creación de la Intersindical en Defensa de los Trabajadores Sanjuaninos, una estructura que buscará articular posiciones y promover acciones conjuntas frente al deterioro de las condiciones laborales, la pérdida del poder adquisitivo y el retroceso de distintas actividades productivas.
La presentación se realizó en el camping de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en Rawson, donde dirigentes, delegados y trabajadores de distintos ámbitos coincidieron en la necesidad de construir una herramienta común capaz de trascender pertenencias sectoriales y consolidar una voz colectiva para el movimiento obrero provincial.

El nuevo espacio reúne a sindicatos de la industria, los servicios, el transporte, la administración pública, la educación, la minería, la seguridad privada y la economía popular, además de organizaciones sociales y comunitarias. La amplitud de la convocatoria constituyó uno de los rasgos más destacados del lanzamiento y reflejó la búsqueda de una representación transversal dentro del universo laboral sanjuanino.
Durante el encuentro se difundió el documento fundacional de la Intersindical, en el que se expresa preocupación por la evolución del empleo, la caída de los ingresos, la paralización de la obra pública y las dificultades que atraviesan numerosas ramas de la economía. Los dirigentes sostuvieron que la defensa de las conquistas laborales debe complementarse con una agenda orientada a recuperar la producción, fortalecer la industria nacional y generar puestos de trabajo con pleno acceso a derechos.

Entre los principales lineamientos aparecen la protección del mercado interno, el impulso a la contratación de mano de obra local, el combate a la precarización, el acceso a la vivienda y la preservación de la educación pública, la salud y la seguridad social. Los organizadores plantearon además la necesidad de incorporar a los trabajadores en las discusiones vinculadas al desarrollo económico y la planificación estratégica de la provincia.
«La unidad no se espera, se construye», fue una de las consignas que atravesó la jornada y sintetizó el espíritu de una iniciativa que busca transformarse en un ámbito permanente de coordinación sindical. En la misma línea, los referentes remarcaron que la generación de riqueza tiene como protagonista central al trabajo y reivindicaron el papel histórico de las organizaciones gremiales en la defensa de los derechos sociales.
La constitución formal de la Intersindical profundiza un proceso de acercamiento que había comenzado semanas atrás. Una de sus primeras expresiones públicas ocurrió a fines de mayo, cuando varias de las entidades que hoy integran el espacio participaron de un abrazo simbólico a la sede local de la UOM en rechazo a la intervención judicial del sindicato a nivel nacional.

El lanzamiento también recibió respaldo de dirigentes sindicales de alcance federal. Entre los saludos enviados se destacaron los de Abel Furlán, Octavio Argüello, Rodolfo Aguiar, Hugo «Cachorro» Godoy, Roberto Baradel, Graciela Aleñá y Luis Cáceres, quienes coincidieron en valorar la construcción de ámbitos de unidad para enfrentar los desafíos que atraviesa el mundo del trabajo.
La nueva organización está integrada por la UOM, UTEP, Unión Ferroviaria, AJEPROC, ADICUS, Sindicato Químico, Trabajadores Viales Nacionales, UOLRA, APA, SATSAID, SAMC, SAMEL, ATE, CTA Autónoma, CTA de los Trabajadores, SiDUNSJ, UPSRA, SUTCA, ASEC, UOYEP, Amas de Casa del País, SITRAVIAP, ASIJEMIN, y Asociación Bancaria, entre otras entidades.
Con su puesta en marcha, el sindicalismo sanjuanino inaugura una instancia de coordinación inédita en los últimos años. El desafío será transformar esa convergencia en una agenda común capaz de incidir en el debate público y ofrecer respuestas a las demandas de un universo laboral atravesado por incertidumbres económicas, transformaciones productivas y crecientes exigencias sociales.
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Aunque baja la inflación, el costo de vida sigue elevando el umbral de la pobreza
Los nuevos datos del Indec muestran que una familia tipo requirió en mayo $1.498.741 para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Mientras la inflación desaceleró su marcha por segundo mes consecutivo, los alimentos continuaron ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares.
La desaceleración de los precios no logró modificar una realidad que continúa condicionando a millones de hogares. Durante mayo, el costo mínimo necesario para cubrir las necesidades esenciales volvió a incrementarse y empujó hacia arriba el umbral que define la pobreza en Argentina.
De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una familia integrada por dos adultos y dos menores necesitó ingresos por $1.498.741 para afrontar gastos básicos de alimentación, vivienda, transporte, indumentaria, educación y servicios. La cifra representa un aumento mensual del 2% y confirma que la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo uno de los principales desafíos de la economía doméstica.
La evolución de los alimentos volvió a ocupar un lugar determinante. La Canasta Básica Alimentaria, que establece la línea de indigencia, registró una variación del 2,4%, ubicándose por encima del Índice de Precios al Consumidor del mismo período. Para una familia tipo, cubrir exclusivamente los requerimientos nutricionales indispensables demandó $681.246.
El dato adquiere relevancia porque evidencia una dinámica que se repite desde hace varios meses: aun cuando la inflación general muestra señales de moderación, los productos de consumo cotidiano mantienen una velocidad de ajuste que continúa erosionando la capacidad de compra de amplios segmentos de la población.
Las diferencias se observan también según la composición de cada hogar. Una persona adulta necesitó $485.029 para no ser considerada pobre, mientras que un grupo familiar de cinco integrantes requirió más de $1,57 millón para superar ese umbral. En el caso de la indigencia, los ingresos mínimos oscilaron entre $220.467 para una persona sola y más de $716.000 para familias numerosas.
La publicación de estos indicadores coincidió con un nuevo descenso del ritmo inflacionario. El IPC de mayo fue del 2,1%, por debajo del 2,6% registrado en abril y lejos del 3,4% observado en marzo. Se trata de la segunda desaceleración consecutiva y consolida una tendencia que el Gobierno exhibe como uno de sus principales logros económicos.
Sin embargo, la distancia entre la evolución de los indicadores macroeconómicos y la percepción cotidiana de los hogares continúa siendo significativa. Mientras los índices muestran una moderación en la velocidad de los aumentos, los ingresos todavía encuentran dificultades para recuperar el terreno perdido durante los últimos meses.
Los números difundidos por el Indec dejan una conclusión contundente: la reducción de la inflación representa una condición necesaria, pero todavía insuficiente para aliviar las dificultades que enfrentan millones de familias. La verdadera medida del bienestar económico no se refleja únicamente en cuánto suben los precios, sino en la capacidad de los ingresos para sostener niveles de vida dignos. Y, por ahora, esa brecha continúa siendo uno de los desafíos más profundos de la Argentina actual.
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Reforma laboral: el Gobierno ordena revisar 446 convenios colectivos
La Secretaría de Trabajo puso en marcha el proceso de revisión de 446 convenios colectivos alcanzados por la reforma laboral. La medida inaugura una etapa de negociaciones que podría modificar aspectos centrales de las relaciones laborales y reaviva el enfrentamiento entre el Gobierno y el movimiento sindical.
La reglamentación de la reforma laboral comenzó a mostrar sus efectos más profundos. Con una decisión que impacta sobre buena parte de la estructura convencional del mercado de trabajo argentino, el Gobierno nacional inició la convocatoria para que sindicatos y cámaras empresarias renegocien 446 convenios colectivos, una cifra muy superior a la prevista inicialmente.
La medida constituye uno de los movimientos más ambiciosos impulsados por la administración de Javier Milei en materia laboral y abre una instancia de discusión que podría redefinir aspectos sustanciales de los acuerdos que regulan la actividad de millones de trabajadores en distintos sectores productivos.
El punto de partida se encuentra en la modificación del régimen de ultraactividad, un principio que históricamente garantizó la continuidad de los convenios aun después de su vencimiento.
Con los cambios introducidos por la Ley de Modernización Laboral y su reciente reglamentación, numerosas disposiciones deberán volver a negociarse entre las partes, habilitando una revisión de alcance mucho más amplio que la prevista originalmente.
Desde el Ministerio de Capital Humano sostienen que el proceso busca actualizar los instrumentos de negociación colectiva y adecuarlos a las nuevas realidades productivas. La apuesta oficial consiste en promover acuerdos considerados más flexibles, adaptables y compatibles con las transformaciones que atraviesan distintas actividades económicas.
Sin embargo, la iniciativa fue recibida con fuerte resistencia por parte de las organizaciones sindicales. La CGT advirtió que la reglamentación representa una intervención sobre instituciones centrales del sistema laboral argentino y cuestionó la decisión de avanzar con cambios que continúan bajo análisis judicial. Para la central obrera, la discusión excede cuestiones técnicas y alcanza principios vinculados con la autonomía sindical y la preservación de derechos conquistados durante décadas de negociación colectiva.
El debate adquiere una dimensión aún mayor porque coincide con los cuestionamientos formulados por organismos internacionales. En los últimos días, la Organización Internacional del Trabajo instó al Estado argentino a fortalecer los mecanismos de diálogo social y a garantizar que cualquier modificación de la legislación laboral sea resultado de consultas efectivas entre trabajadores, empleadores y autoridades públicas.

Una disputa con consecuencias de largo alcance
La revisión de 446 convenios no representa únicamente un procedimiento administrativo. Detrás de cada negociación se pondrán en discusión mecanismos de financiamiento sindical, modalidades de representación, condiciones de trabajo y criterios que durante años estructuraron la relación entre empresas y trabajadores.
Por esa razón, tanto el Gobierno como las organizaciones gremiales consideran esta instancia como una de las batallas más relevantes abiertas desde la sanción de la reforma laboral. Mientras el oficialismo busca consolidar un nuevo esquema de relaciones laborales, el sindicalismo interpreta que está frente a un intento de alterar pilares históricos de la negociación colectiva.
La convocatoria masiva lanzada por la Secretaría de Trabajo marca el comienzo de una etapa que podría dejar una huella duradera sobre el mundo del trabajo. Lo que se abre ahora no es sólo una ronda de negociaciones técnicas entre sindicatos y empresarios, sino una discusión de fondo acerca del modelo laboral que la Argentina pretende construir en los próximos años. Entre la promesa oficial de modernización y las advertencias gremiales sobre una pérdida de derechos, la disputa recién empieza.
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