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El senador José Mayans adelantó que el Congreso impulsará una declaración para consagrar al sistema nuclear como “bien público estratégico, no enajenable”, en rechazo a los planes de privatización del Ejecutivo. Especialistas en energía y seguridad nuclear advierten sobre los riesgos de perder soberanía tecnológica y control estatal en un área clave para el desarrollo y la defensa nacional.

La sesión del Senado de este jueves sumó un capítulo de alto voltaje político con la intervención del senador justicialista José Mayans, quien anunció que propondrá, junto a otros bloques, declarar al sistema nuclear argentino como “bien público estratégico, no enajenable”. La decisión busca frenar cualquier intento de privatización, luego de que el vocero presidencial Manuel Adorni confirmara la voluntad del Ejecutivo de abrir al capital privado un sector considerado altamente sensible para la seguridad nacional.

“Lo que hace falta es que el Estado argentino controle por siempre el sistema nuclear, y aparte por el concepto de seguridad”, afirmó Mayans en el recinto. Con especial énfasis mencionó el proyecto Carem, el reactor modular diseñado íntegramente en el país, cuya importancia tecnológica comparó con secretos industriales de máxima reserva. “La Coca Cola no te vende su fórmula, imagínense lo que es el Carem”, señaló.

El programa nuclear argentino, encabezado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), se presenta como uno de los pilares del desarrollo científico nacional. El Carem, concebido a mediados de los 80 como el primer Small Modular Reactor (SMR) del mundo, representa no solo una apuesta a la autonomía energética, sino también un activo estratégico en el mercado global de tecnologías limpias y seguras.

La historia del proyecto muestra avances y retrocesos: parálisis en los 90, relanzamiento bajo Néstor Kirchner, diez años de impulso sostenido, y nuevas interrupciones durante la gestión de Mauricio Macri. Con Alberto Fernández se reanudó tras la pandemia, pero el actual gobierno de Javier Milei volvió a suspenderlo y dejó trascender su intención de desmantelarlo.

Consultado por este medio, el físico nuclear Jorge Sabato, investigador de la CNEA, consideró que “la pérdida del control estatal sobre el sistema nuclear sería gravísima no solo desde lo tecnológico, sino también desde lo estratégico. La energía nuclear no es una empresa más: implica soberanía, defensa, seguridad y conocimiento de frontera”.

En la misma línea, la especialista en seguridad radiológica Marta Bonifatti advirtió que “la gestión privada no puede garantizar la misma rigurosidad en estándares de seguridad que impone el Estado. Un error en la operación nuclear no se mide en términos de rentabilidad, sino en vidas humanas y consecuencias irreversibles para el ambiente”.

El planteo de Mayans cosechó apoyos iniciales de distintos bloques opositores y abrió la posibilidad de un consenso parlamentario amplio. En paralelo, el Ejecutivo insiste en que la privatización busca “eficiencia y competitividad” en el sector energético, aunque evita pronunciarse sobre las advertencias en materia de seguridad.

El debate sobre el futuro del sistema nuclear argentino se ha convertido en un cruce estratégico entre dos modelos de país: el que privilegia la soberanía estatal en áreas sensibles y el que avanza en la liberalización de activos estratégicos. La iniciativa de Mayans promete abrir una pulseada de fondo en el Congreso, donde se decidirá si el sistema nuclear permanece bajo control exclusivo del Estado o si se habilita su apertura al capital privado. El desenlace marcará un precedente decisivo no solo para la política energética, sino también para la defensa de la soberanía tecnológica y la seguridad nacional.

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La UNSJ volvió a las calles con una multitudinaria marcha en defensa de la universidad pública

La Universidad Nacional de San Juan encabezó una masiva movilización en el marco de la Marcha Federal Universitaria. Estudiantes, docentes, no docentes y organizaciones sindicales reclamaron la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y denunciaron el impacto del ajuste sobre la educación superior y el sistema científico.

La comunidad universitaria sanjuanina protagonizó este martes una de las movilizaciones más convocantes de los últimos meses en la provincia. Miles de estudiantes, docentes, investigadores, trabajadores no docentes y autoridades de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) recorrieron las calles del microcentro para reclamar mayor financiamiento para las universidades públicas y exigir al Gobierno nacional el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso.

La manifestación se desarrolló en simultáneo con protestas similares en distintos puntos del país y formó parte de una nueva edición de la Marcha Federal Universitaria, impulsada por el sistema universitario argentino frente al deterioro presupuestario que atraviesan las casas de altos estudios.

La convocatoria comenzó pasadas las 16 horas frente a la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, sobre avenida Ignacio de la Roza. Desde allí, una extensa columna comenzó a avanzar por el centro sanjuanino en una escena atravesada por banderas, pancartas, bombos y consignas dirigidas al presidente Javier Milei. La frase más repetida durante toda la jornada sintetizó el eje central del reclamo: “Milei, cumplí con la ley”.

El recorrido avanzó por distintas arterias céntricas hasta desembocar frente al Rectorado de la UNSJ, donde se realizó el acto de cierre. A lo largo del trayecto, la movilización exhibió una fuerte capacidad de articulación entre distintos sectores vinculados a la educación pública y el movimiento sindical.

Participaron las cinco facultades de la universidad, la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud y los gremios universitarios ADICUS, SIDUNSJ, y APUNSJ. También se sumaron organizaciones sindicales provinciales como UOCRA, UOM, LUZ Y FUERZA ,ESTACIONES DE SERVICIO, además de dirigentes políticos vinculados al peronismo y sectores de izquierda, que acompañaron la protesta con presencia en las columnas.

El reclamo tuvo varios ejes convergentes. Por un lado, la exigencia de actualización presupuestaria para garantizar el funcionamiento de las universidades nacionales. Por otro, la reapertura de las negociaciones salariales y una recomposición de haberes para docentes y trabajadores universitarios, cuyos ingresos acumulan un marcado deterioro frente a la inflación.

La preocupación expresada durante la jornada no se limitó únicamente a la cuestión salarial. Referentes académicos y gremiales advirtieron sobre las consecuencias que la insuficiencia de recursos ya genera en áreas sensibles como investigación, extensión, mantenimiento edilicio y sostenimiento de programas científicos. La advertencia fue clara: el desfinanciamiento impacta directamente sobre el funcionamiento integral del sistema universitario público.

La movilización dejó además una postal política significativa: la universidad pública volvió a consolidarse como un espacio de articulación social capaz de reunir a sectores diversos bajo una demanda común. La magnitud de la convocatoria reflejó no solo la preocupación por el presente presupuestario, sino también la dimensión simbólica que conserva la educación superior dentro de amplios sectores de la sociedad.

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La UTA anuncia un para de colectivos y denuncia incumplimientos empresariales

La Unión Tranviarios Automotor anunció una retención total de servicios para el jueves 14 de mayo en todas las líneas de corta y media distancia de San Juan. El sindicato acusa a las empresas nucleadas en ATAP de incumplir acuerdos salariales y advierte que el conflicto llegó a un límite.

El sistema de transporte público sanjuanino se encamina hacia una nueva jornada de fuerte conflictividad. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) Seccional San Juan confirmó un paro total de actividades para este jueves 14 de mayo, luego del fracaso de las negociaciones mantenidas con las empresas del sector ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.

La medida consistirá en una retención de servicios por 24 horas que comenzará a las 00:00 y alcanzará a todas las líneas de corta y media distancia de la provincia. Según informó el gremio, la protesta se realizará sin asistencia a los lugares de trabajo, lo que implicará una paralización completa del servicio urbano e interurbano.

El detonante de la decisión fue el incumplimiento de un acta-acuerdo previamente firmada entre la representación sindical y la Asociación Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP). Desde la conducción gremial sostienen que las empresas no abonaron compromisos salariales asumidos con anterioridad, situación que profundizó el malestar entre los trabajadores y terminó por quebrar las instancias de negociación.

El conflicto expone nuevamente la fragilidad financiera que atraviesa el sistema de transporte y la creciente dificultad para sostener acuerdos salariales en un contexto económico marcado por inflación persistente y deterioro del poder adquisitivo. Para el sindicato, la falta de cumplimiento de los pagos representa un límite inaceptable, especialmente por tratarse de ingresos vinculados directamente a la subsistencia de los choferes.

A través de un comunicado difundido tras la audiencia fallida, la UTA endureció su posición y aseguró que “el diálogo y la paciencia se agotaron”. La frase sintetiza el clima que domina la relación entre trabajadores y empresarios, en una discusión que acumula semanas de tensión y que amenaza con profundizarse si no aparecen respuestas inmediatas.

El anuncio del paro de colectivos vuelve a evidenciar el delicado equilibrio sobre el que funciona el sistema de transporte público en San Juan. La combinación de dificultades económicas, incumplimientos salariales y negociaciones estancadas alimenta un panorama cada vez más sensible tanto para trabajadores como para usuarios.

Con el reloj corriendo hacia la fecha anunciada, la expectativa se concentra ahora en una eventual resolución de último momento. Sin embargo, más allá de la urgencia coyuntural, el conflicto vuelve a poner en discusión la necesidad de encontrar mecanismos más estables y previsibles para sostener un servicio esencial atravesado desde hace años por presiones estructurales.

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La UOM denuncia maniobras para debilitar al sindicalismo mientras crece la articulación gremial en San Juan

El dirigente metalúrgico Martín Solazzo analizó el escenario que atraviesa la Unión Obrera Metalúrgica -(UOM)- frente al bloqueo de las negociaciones paritarias, cuestionó el avance judicial sobre derechos laborales y respaldó la movilización federal universitaria. En un momento de crciente disputa entre el Gobierno nacional y las organizaciones sindicales, el referente sanjuanino reclamó una respuesta unificada del movimiento obrero y advirtió sobre el deterioro de las condiciones salariales y sociales.

Las cámaras empresarias y el movimiento sindical sumó en las últimas semanas un nuevo episodio que excede la discusión estrictamente salarial y se proyecta sobre el corazón mismo de la representación gremial. En ese punto, la Unión Obrera Metalúrgica aparece como uno de los sindicatos más golpeados por las decisiones administrativas y judiciales que, según denuncian desde la organización, buscan limitar su capacidad de negociación y condicionar el funcionamiento institucional del gremio.

Así lo expresó Martín Solazzo, dirigente de la UOM San Juan, quien realizó un diagnóstico severo sobre la situación que atraviesan los trabajadores metalúrgicos y vinculó las dificultades paritarias con una estrategia política más amplia orientada a debilitar a las organizaciones sindicales.

“El objetivo es disciplinar a los sindicatos para imponer salarios de hambre”, sostuvo el referente gremial al referirse a la falta de reconocimiento oficial del Secretariado Nacional de la UOM por parte de la Secretaría de Trabajo y de algunas cámaras empresarias. Según explicó, esa situación impide avanzar con normalidad en las negociaciones colectivas del sector siderúrgico, uno de los núcleos más sensibles de la industria nacional.

Solazzo remarcó que la conducción nacional fue elegida con amplio respaldo de los afiliados y cuestionó que circulos empresariales desconozcan esa legitimidad. A su entender, la demora administrativa y judicial no responde a cuestiones formales sino a una decisión política destinada a erosionar el peso de la organización sindical en las discusiones de salarios.

La situación impacta directamente sobre miles de trabajadores metalúrgicos que permanecen sin actualización paritaria en un presente de deterioro sostenido del poder adquisitivo. El refente sanjuanino advirtió que la Cámara Argentina del Acero mantiene una postura inflexible frente al gremio y señaló particularmente la influencia de los grandes grupos industriales sobre la política laboral del oficialismo.

En contraste, explicó que parte del sector metalmecánico mostró mayor predisposición al diálogo y aceptó discutir sumas transitorias mientras continúa el conflicto legal. Sin embargo, consideró que esas alternativas resultan insuficientes frente a una inflación que sigue deteriorando día a día los ingresos.

“El desgaste es deliberado. Buscan debilitar a la organización para condicionar la discusión salarial”, afirmó.

La mirada crítica de la UOM también alcanzó al Poder Judicial luego de que avanzaran distintos fallos vinculados con la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Para Solazzo, las resoluciones recientes consolidan un esquema adverso para los trabajadores y favorecen la flexibilización de derechos conquistados históricamente por el movimiento obrero.

El dirigente gremial cuestionó particularmente el rol de sectores de la Justicia laboral a los que acusó de sostener una posición “antisindical y antitrabajadores”. Desde su perspectiva, la reactivación de artículos suspendidos de la flexibilización laboral constituye un antecedente de enorme gravedad institucional porque habilita modificaciones profundas en las relaciones laborales sin consenso social ni político.

La crítica no se limita al plano jurídico. También se conecta con una lectura más amplia sobre el rumbo económico y social del país. En ese sentido, Solazzo vinculó el conflicto laboral con el ajuste sobre las universidades públicas y respaldó la movilización federal convocadapara este martes en defensa del financiamiento educativo y científico.

Para la UOM, la discusión universitaria no puede desvincularse del debate sobre el trabajo y la movilidad social. “La universidad pública es la herramienta que tienen los hijos de los trabajadores para acceder a una profesión y mejorar sus oportunidades”, remarcó.

La adhesión de distintos sindicatos industriales y estatales a la Marcha Federal Universitaria revela además un proceso de acercamiento entre sectores gremiales que durante años transitaron estrategias fragmentadas. En San Juan, esa articulación comenzó a tomar forma a partir de reclamos comunes vinculados con salarios, obra pública, vivienda y empleo.

Lejos de las disputas internas que históricamente atravesaron al sindicalismo argentino, el dirigente metalúrgico planteó la necesidad de construir una unidad “madura y homogénea” entre centrales obreras y sindicatos de distinta dimensión. Aseguró que la magnitud del ajuste obliga a dejar de lado diferencias sectoriales para priorizar la defensa colectiva de los trabajadores.

Ese diagnóstico refleja un fenómeno que empieza a consolidarse en distintas provincias: gremios industriales, estatales, universitarios y de servicios confluyen en reclamos cada vez más integrados frente a políticas de recorte presupuestario, caída del salario real y paralización de actividades productivas.

En el caso de San Juan, además, la preocupación sindical incorpora factores locales que agravan el cuadro económico. Solazzo mencionó dificultades vinculadas con la obra pública, la vivienda, la minería y las negociaciones salariales provinciales, configurando una agenda social que trasciende el problema estrictamente gremial.

La confrontación abierta entre el oficialismo y las organizaciones obreras parece ingresar así en una etapa de mayor intensidad, con consecuencias que podrían extenderse más allá de las paritarias y alcanzar el modelo de relaciones laborales construido durante décadas en el país.

La parálisis paritaria, el avance de la reforma laboral y el ajuste sobre las universidades públicas aparecen enlazados dentro de una misma lógica política y económica que redefine prioridades y reconfigura vínculos de poder.

Frente a ese panorama, el movimiento obrero comienza a abandonar la fragmentación para ensayar respuestas conjuntas. La masiva movilización universitaria y la convergencia de distintos sectores gremiales muestran que el litigio ya no se limita a un reclamo salarial sectorial, sino que involucra una defensa más amplia de derechos sociales, educativos y laborales. En ese terreno se jugará, en buena medida, el futuro de las organizaciones sindicales y también la capacidad de representación de los trabajadores en la Argentina que viene.

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