CONÉCTATE CON NOSOTROS

Tras semanas de conflicto, huelgas y negociaciones al borde de un nuevo paro nacional, la Federación Aceitera y el SOEA San Lorenzo impusieron una recomposición que supera la pauta oficial. El acuerdo con las principales cámaras agroexportadoras incorpora aumentos escalonados, pagos retroactivos y vuelve a instalar el debate sobre el salario como herramienta para preservar el poder adquisitivo frente al proceso inflacionario y las reformas laborales impulsadas por la Casa Rosada.

La paritaria del complejo agroexportador terminó convirtiéndose en mucho más que una discusión salarial. Después de más de un mes de confrontación, con medidas de fuerza, conciliación obligatoria y audiencias que se prolongaron hasta la madrugada, la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo lograron quebrar la estrategia empresaria de limitar las actualizaciones a la evolución del índice de inflación y alcanzaron una recomposición que vuelve a ubicar a la actividad entre las mejores remuneradas del país.

El entendimiento, suscripto con la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), la Cámara de la Industria de Aceites Vegetales y Aditivos (CIAVEC) y la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), establece un nuevo piso salarial para la categoría inicial de peón de $2.578.400 desde el 1 de julio, mientras que a partir del 1 de septiembre ascenderá a $2.719.040. A ese esquema se suma una compensación retroactiva correspondiente a mayo y junio, que será liquidada junto con los haberes del sexto mes del año.

La magnitud del resultado trasciende las cifras. En un contexto donde el Gobierno nacional procura contener las negociaciones colectivas dentro de parámetros compatibles con su política de desaceleración inflacionaria, la paritaria aceitera terminó consolidándose como uno de los pocos acuerdos capaces de perforar ese límite y modificar sustancialmente el ingreso real de los trabajadores del sector.

Una pulseada que mantuvo en vilo al principal complejo exportador

La negociación fue llevada a una escalada progresiva de confrontación al límite. La huelga nacional iniciada el 27 de mayo, la conciliación obligatoria, las prórrogas dispuestas por la Secretaría de Trabajo y las audiencias sin avances concretos mantuvieron bajo presión al principal complejo agroindustrial generador de divisas de la Argentina.

La disputa se concentró en dos modelos antagónicos para determinar los incrementos salariales. Las cámaras empresarias procuraban atar las actualizaciones al Índice de Precios al Consumidor (IPC), siguiendo la lógica de las previsiones oficiales y del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central. Los sindicatos, en cambio, rechazaron esa metodología al sostener que consolidaba la pérdida del poder adquisitivo y defendieron un esquema basado en el costo efectivo que demanda sostener un hogar trabajador.

Ese desacuerdo mantuvo paralizada la negociación durante semanas. Incluso cuando vencía la conciliación obligatoria, la posibilidad de una nueva paralización total de las terminales portuarias aparecía como un escenario prácticamente inevitable.

La audiencia decisiva comenzó el jueves por la mañana y se extendió durante doce horas consecutivas. Recién cerca de las dos de la madrugada del viernes, sin consenso definitivo, las autoridades laborales dispusieron un cuarto intermedio hasta este lunes para evitar una inmediata reanudación de la huelga.

Durante ese lapso, los gremios suspendieron las medidas de fuerza como gesto hacia la continuidad del diálogo, aunque dejaron en claro que regresarían con mandato de asamblea para retomar el plan de lucha si las empresas insistían en mantener la pauta inflacionaria como único criterio de actualización.

El salario como eje del debate sindical

Lejos de presentar el acuerdo exclusivamente como un incremento económico, las organizaciones sindicales buscaron darle una dimensión institucional y constitucional al resultado alcanzado.

En el documento difundido tras la firma del convenio, sostuvieron que toda la negociación estuvo respaldada por el principio del Salario Mínimo, Vital y Móvil previsto en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo.

Bajo ese criterio, remarcaron que la remuneración debe garantizar el acceso efectivo a alimentación adecuada, vivienda, educación, salud, transporte, vestimenta, recreación, vacaciones y previsión social, rechazando la idea de que el salario quede subordinado exclusivamente a variables macroeconómicas o financieras.

La reforma laboral volvió a ocupar el centro de la escena

El comunicado conjunto también inscribió la negociación dentro del clima político que atraviesa el movimiento obrero.

Los sindicatos advirtieron que el acuerdo fue alcanzado en medio de un proceso de confrontación con el Gobierno nacional y cuestionaron las modificaciones laborales impulsadas por la administración de Javier Milei, al considerar que representan un retroceso sobre derechos históricos y restringen el ejercicio constitucional de la huelga.

Asimismo, denunciaron la existencia de campañas destinadas a desacreditar las demandas sindicales y defendieron la legitimidad del conflicto que precedió al acuerdo.

Para la conducción aceitera, la contundencia de la huelga nacional realizada el 27 de mayo constituyó el elemento determinante que modificó la relación de fuerzas durante la negociación y terminó abriendo el camino hacia un entendimiento más favorable para los trabajadores.

La experiencia deja además una señal de alcance nacional. Mientras buena parte de las negociaciones colectivas continúan condicionadas por la estrategia oficial de moderación salarial, el convenio alcanzado por los aceiteros vuelve a colocar sobre la mesa una discusión de fondo: hasta dónde pueden las paritarias preservar el poder adquisitivo frente a la inflación y cuál será el margen de acción del sindicalismo en un cuadro marcado por la ofensiva gubernamental sobre las relaciones laborales. Más allá de los porcentajes pactados, la pulseada del complejo agroexportador se convirtió en uno de los precedentes sindicales más relevantes del año.

destacada

La Legislatura avaló el convenio con Vicuña para financiar obras por US$250 millones

La Cámara de Diputados de San Juan aprobó por 27 votos contra 9 el convenio entre el Gobierno provincial y Vicuña. El acuerdo contempla un aporte de hasta US$250 millones para infraestructura, con un fideicomiso administrado por el Banco San Juan y controles del Tribunal de Cuentas.

La Cámara de Diputados de San Juan aprobó este miércoles el acuerdo entre el Gobierno provincial y Vicuña, en una sesión especial que terminó con 27 votos afirmativos y nueve negativos. La iniciativa habilita un aporte de hasta US$250 millones para financiar obras de infraestructura, incluso antes de que el proyecto minero alcance su etapa productiva.

El convenio ratifica el Acta Compromiso suscripta entre la Provincia y la compañía y establece un esquema de aportes definido. Según lo expuesto durante el debate, los recursos estarán disponibles desde el 20 de diciembre de 2026, tendrán carácter fijo y no podrán compensarse con futuras regalías ni serán considerados un adelanto sujeto a devolución.

El dinero será administrado mediante un fideicomiso en el Banco San Juan, bajo control provincial, con auditorías externas anuales y la intervención del Tribunal de Cuentas. Entre las obras mencionadas figura la intervención sobre la Ruta Nacional 40 Norte, uno de los principales puntos de interés durante el tratamiento legislativo.

El oficialismo defendió el entendimiento como una herramienta para anticipar infraestructura y generar previsibilidad para las inversiones vinculadas con Vicuña. El diputado Andrés Castro sostuvo que se trata de un aporte “claro, previsible” y afirmó que representa “previsibilidad política para el San Juan del futuro”.

Cruces por controles y facultades provinciales

El debate estuvo marcado por cuestionamientos de legisladores opositores, que plantearon dudas sobre las facultades provinciales, los controles ambientales, el uso del agua y las condiciones del convenio.

Desde el oficialismo, la diputada radical Alejandra Leonardo rechazó que San Juan haya resignado atribuciones. “San Juan no está renunciando a nada”, sostuvo, y afirmó que las exigencias ambientales continuarán sujetas a la Declaración de Impacto Ambiental y a los controles correspondientes.

En el peronismo también hubo posiciones diferenciadas. El diputado Miguel Vega acompañó la aprobación, aunque dejó asentado que uno de los motivos de su respaldo estaba vinculado con las obras previstas para la Ruta 40. En cambio, el titular de la bancada justicialista, Juan Carlos Quiroga Moyano, cuestionó el tiempo disponible para analizar la documentación y planteó reparos sobre las facultades provinciales en un radio de 75 kilómetros del emprendimiento.

La sesión tuvo además un cuarto intermedio de unos 40 minutos solicitado por el diputado oficialista Gustavo Usín, antes de retomar el debate y avanzar hacia la votación definitiva.
Orrego celebró la aprobación

Tras conocerse el resultado, el gobernador Marcelo Orrego destacó la sanción del convenio y remarcó que los recursos podrán utilizarse antes de que Vicuña comience a producir.

“Esto se traducirá en recursos para las obras que San Juan necesita, antes de que el proyecto comience a producir”, afirmó el mandatario. Luego cuestionó a quienes rechazaron la iniciativa y sostuvo que “la mayoría eligió acompañar este paso histórico”.

Con la aprobación legislativa, el Gobierno provincial obtuvo el aval necesario para avanzar en uno de los acuerdos económicos de mayor relevancia de su gestión. El próximo paso será la instrumentación del fideicomiso y la definición de las obras que recibirán los fondos comprometidos.

Continúe Leyendo

destacada

El conflicto universitario se profundiza por el incumplimiento de la ley de financiamiento

Los gremios docentes iniciaron una nueva semana de paro y movilizaciones para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. La protesta se extenderá hasta el sábado y combina huelgas, carpas y marchas en distintas universidades del país.

Los docentes de las universidades nacionales volvieron esta semana a las medidas de fuerza para reclamar al Gobierno de Javier Milei la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada en 2025 y todavía pendiente de implementación, según denuncian las organizaciones gremiales.

La nueva protesta comenzó ayer martes 18 de agosto y se extenderá, en principio, hasta el sábado 22, luego del paro nacional realizado el pasado 12 de agosto. Los sindicatos aseguran que la adhesión volvió a ser elevada en las distintas casas de estudio y anticiparon la continuidad de las acciones mientras persistan los incumplimientos que atribuyen al Gobierno.

Una de las principales expresiones de la protesta se instaló frente al Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación de la Nación. La Conadu montó allí una carpa que permanecerá hasta el viernes 21 y organizó actividades bajo la consigna “Carpas por la universidad y la soberanía”.

La iniciativa también se replicará en distintos puntos del país, junto con una movilización convocada para este miércoles al mediodía. Las federaciones buscan mantener visible el conflicto y reclamar una recomposición salarial que, según sostienen, continúa pendiente.

El reclamo salarial

Los gremios afirman que los haberes correspondientes a julio, percibidos en agosto, volvieron a evidenciar el incumplimiento de la norma. Reclaman una recomposición del 31,2%, además del pago retroactivo correspondiente al período transcurrido desde la entrada en vigencia de la ley.

A esa demanda se suman la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), recursos para capacitación y actualización y la recuperación de la garantía salarial para los trabajadores universitarios.

La Conadu Histórica resolvió el 5 de agosto mantener las medidas de fuerza y planteó incluso la posibilidad de avanzar hacia un paro por tiempo indeterminado hasta obtener el cumplimiento integral de la legislación.

Desde Feduba, su secretario general, Pablo Perazzi, sostuvo que el conflicto difícilmente pueda resolverse mediante una negociación salarial aislada. “No habrá solución para las universidades en la negociación sectorial con este gobierno”, afirmó, y planteó que será necesario modificar el rumbo económico y construir una alternativa política.

Una disputa que excede los salarios

Las organizaciones universitarias sostienen que la discusión abarca tanto los ingresos de docentes y no docentes como el financiamiento general de las instituciones públicas.
El conflicto se mantiene abierto pese a que la Corte Suprema de Justicia intervino en la disputa por la aplicación de la ley, un antecedente que los gremios utilizan para reforzar su reclamo ante el Poder Ejecutivo.

Con paros, movilizaciones y carpas instaladas en universidades de distintas provincias, la comunidad académica busca sostener la presión sobre el Gobierno. La continuidad de las medidas dependerá ahora de la respuesta oficial y de la posibilidad de alcanzar una salida que permita recomponer los salarios y garantizar los recursos previstos por la legislación vigente.

Continúe Leyendo

destacada

El sindicalismo vuelve a la calle por la pérdida de ingresos y el endeudamiento

La CGT, las dos CTA y la UTEP se movilizarán este jueves al Ministerio de Economía para reclamar medidas frente al crecimiento de las deudas familiares. Denuncian que millones de hogares recurren al crédito para cubrir gastos esenciales y anticipan nuevas marchas. La concentración comenzará a las 14 en Paseo Colón e Independencia.

La protesta fue anunciada este miércoles en la sede de la CGT y tendrá como principal reclamo la necesidad de que el Gobierno adopte medidas frente a un fenómeno que las organizaciones vinculan directamente con la pérdida del poder adquisitivo.

Según datos recientes del Banco Central, 5,8 millones de personas registraron créditos impagos o atrasos graves durante el último año. A su vez, un relevamiento de la Defensoría del Pueblo bonaerense indicó que el 56,6% de los hogares tomó algún crédito en ese período y que, dentro de ese grupo, el 73,5% todavía mantiene deudas.

Las centrales sostienen que una parte importante de esos préstamos no se destina a consumos extraordinarios, sino a cubrir alquiler, alimentos, electricidad y gas. Para la secretaria adjunta de la UTEP, Norma Morales, se trata de una deuda que excede las decisiones individuales: “La deuda no es un tema individual, es una deuda colectiva”.

El secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, vinculó el endeudamiento con el deterioro de los ingresos y denunció la destrucción de unos 340.000 empleos formales y el cierre de cerca de 30.000 empresas, según sus estimaciones.

Desde la CGT, Cristian Jerónimo cuestionó la postura del Gobierno, que considera el endeudamiento una cuestión entre particulares. “Cuando la deuda es para poder comer es un problema social, un problema de economía y un problema de gobierno”, afirmó.

La movilización se inscribe en una sucesión de protestas sindicales y sociales que incluyó la marcha de San Cayetano y el acompañamiento a los reclamos de jubilados frente al Congreso. Jerónimo anticipó que la jornada del jueves no será el cierre de las medidas y advirtió que el movimiento obrero continuará con su plan de lucha.

El reclamo sindical coincidirá además con una movilización de entidades pyme frente a la Casa Rosada, convocada desde las 9 para reclamar una ley de emergencia productiva. El jueves concentrará así dos reclamos vinculados por un mismo problema: familias con menor capacidad de compra y empresas que enfrentan un mercado interno debilitado.

Continúe Leyendo

Tendencias