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La Casa Rosada aceleró las negociaciones con las universidades nacionales para intentar encauzar un conflicto que lleva más de un año. Aunque los rectores muestran disposición para avanzar en un entendimiento que garantice el normal inicio del segundo cuatrimestre, las federaciones sindicales aún debaten una propuesta salarial que consideran insuficiente. Mientras tanto, la controversia por el financiamiento universitario continúa su recorrido en la Corte Suprema.

Después de largos meses de confrontación y sucesivas medidas de fuerza, el sistema universitario argentino se aproxima a una instancia que podría modificar el rumbo de una de las disputas más prolongadas entre el Gobierno nacional y la comunidad académica.

Durante el fin de semana se intensificaron las conversaciones entre funcionarios nacionales y autoridades universitarias con el objetivo de alcanzar un entendimiento que permita recuperar cierto grado de previsibilidad institucional antes del inicio de la segunda parte del ciclo lectivo.

La propuesta oficial contempla una recomposición salarial del 21,3% desde junio y un incremento adicional del 3% a partir de octubre para docentes y trabajadores no docentes. A ello se suman aumentos en las partidas de funcionamiento, refuerzos para los hospitales universitarios y una actualización de los recursos destinados a las becas Belgrano.

El principal interlocutor del Ejecutivo en esta negociación fue el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien mantuvo conversaciones con el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario. En el ámbito de los rectorados prevalece la intención de alcanzar un acuerdo que permita encarar el segundo cuatrimestre sin interrupciones y con una mejora inmediata de los ingresos del personal.

Sin embargo, la discusión salarial continúa siendo el principal punto de fricción.
Las federaciones docentes sostienen que la propuesta gubernamental no alcanza para compensar el deterioro acumulado desde diciembre de 2023. La ley de financiamiento universitario establece como referencia una recuperación significativamente superior a la ofrecida por la administración nacional, mientras que los sindicatos insisten en que la pérdida de poder adquisitivo continúa condicionando el funcionamiento cotidiano de las universidades.

Detrás de los porcentajes se esconde una realidad que preocupa tanto a docentes como a autoridades académicas. Los salarios de las categorías iniciales permanecen muy por debajo de los niveles considerados adecuados para la formación y responsabilidad que exige la actividad universitaria. Incluso con la actualización propuesta, numerosos sectores advierten que la mejora tendría un alcance limitado frente al encarecimiento sostenido del costo de vida.

Aun así, dentro del universo sindical comenzaron a surgir posiciones más pragmáticas. Algunos dirigentes consideran que aceptar una recomposición parcial permitiría incorporar la mejora a los aguinaldos y abrir una nueva etapa de negociación con el compromiso formal de reanudar las paritarias en un plazo breve. Esa alternativa gana terreno especialmente entre quienes privilegian obtener un alivio inmediato antes que prolongar indefinidamente una negociación sin resultados concretos.

La discusión también exhibe diferencias dentro del propio movimiento gremial. Mientras algunas federaciones aparecen dispuestas a acompañar un acta de compromiso que garantice nuevas instancias de negociación, sectores más combativos mantienen una postura de rechazo al considerar que la oferta oficial no resuelve el problema estructural de los ingresos universitarios.

La variable judicial que sigue condicionando el conflicto

Más allá de la negociación salarial, subsiste un frente institucional de enorme relevancia: la disputa judicial por el financiamiento universitario.

Uno de los cambios que facilitó la reapertura del diálogo fue la decisión del Gobierno de dejar de exigir el abandono de las acciones judiciales como condición previa para negociar. Esa exigencia había trabado las conversaciones durante las últimas semanas y había generado fuertes cuestionamientos dentro del sistema universitario.

En consecuencia, la Corte Suprema rechazó un planteo del Poder Ejecutivo que buscaba apartar a magistrados vinculados al ámbito académico. Aunque el máximo tribunal todavía no se pronunció sobre la cuestión de fondo, la resolución fue interpretada como una señal de que la discusión continuará dentro de los carriles institucionales ya establecidos.

La definición judicial resulta especialmente relevante porque podría tener efectos directos sobre el financiamiento futuro de las universidades y sobre las obligaciones presupuestarias del Estado nacional.

¿Se suspende el paro?

La posibilidad de un entendimiento también abre interrogantes sobre el calendario de protestas anunciado para las próximas semanas.

Las federaciones docentes habían convocado a una nueva huelga nacional entre el 16 y el 20 de junio, una medida que amenazaba con paralizar prácticamente toda la actividad académica debido a la coincidencia con dos feriados nacionales. De concretarse, numerosas facultades habrían atravesado una semana con escasa o nula actividad presencial.

No obstante, la evolución de las mediaciónes podría modificar ese escenario. Fuentes vinculadas al proceso de diálogo reconocen que una parte importante de las organizaciones sindicales evalúa suspender o redefinir las medidas de fuerza si se formaliza el compromiso de recomposición salarial y reapertura de las paritarias.

Mientras tanto, continúan las acciones de visibilización impulsadas por los gremios, que incluyen clases públicas, movilizaciones y presentaciones ante organismos internacionales. Entre ellas sobresale la denuncia presentada por la Conadu Histórica ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde se cuestiona la falta de negociación salarial regular y se advierte sobre posibles restricciones al ejercicio de la actividad sindical.

La negociación universitaria atraviesa un momento decisivo. Después de más de un año de reclamos, protestas y desencuentros, el Gobierno y los rectores parecen haber encontrado un terreno común para avanzar hacia una solución parcial que permita recuperar cierta normalidad académica. Sin embargo, el conflicto dista de estar cerrado.

La discusión salarial continúa abierta, las federaciones docentes mantienen reparos sobre la propuesta oficial y la controversia por el financiamiento universitario seguirá dirimiéndose en los tribunales. Lo que está en juego ya no es únicamente una recomposición de ingresos, sino también la capacidad del sistema universitario argentino para sostener sus funciones esenciales en un período marcado por fuertes restricciones presupuestarias. El resultado de las próximas horas podría definir no sólo el inicio del segundo cuatrimestre, sino también la estabilidad de una de las instituciones más relevantes de la vida pública nacional.

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Crece el rechazo a la iniciativa que flexibiliza la venta de tierras a extranjeros

Organizaciones sociales y políticas convocaron a una movilización federal para el 6 de agosto, cuando el Senado retomará el tratamiento del proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei que elimina las principales restricciones a la compra de tierras rurales por parte de personas y empresas extranjeras.

El debate por la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada volverá al Senado el próximo 6 de agosto y ya genera una fuerte reacción de organizaciones de todo el país. Tras la postergación de su tratamiento, la iniciativa oficial quedó en el centro de una amplia convocatoria que reunirá frente al Congreso a movimientos sociales, gremios, cooperativas, entidades rurales, organizaciones religiosas y partidos políticos, que sostienen que la propuesta compromete la soberanía sobre el territorio y los recursos naturales.

El proyecto, promovido por el Gobierno nacional junto a los gobernadores del Consejo de Mayo, modifica de manera sustancial el régimen vigente sobre la propiedad de tierras rurales. En los hechos, deja sin efecto las limitaciones establecidas por la Ley 26.737, aprobada en 2011, que fijó un máximo del 15% de tierras rurales en manos extranjeras dentro de cada jurisdicción, prohibió la adquisición de inmuebles con grandes cuerpos de agua y estableció un límite de 1.000 hectáreas en las zonas agrícolas de mayor productividad para un mismo titular extranjero.

Aunque esa legislación fue derogada mediante el DNU 70/2023, la medida permanece suspendida por una resolución judicial obtenida por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata. La nueva iniciativa mantiene restricciones únicamente para Estados extranjeros, pero elimina los límites para personas físicas y empresas privadas del exterior.

La discusión parlamentaria también expuso diferencias dentro del oficialismo y entre sus aliados. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, cuestionó modificaciones incorporadas durante el debate que habilitaban regímenes diferenciados por provincias, al considerar que podrían vulnerar principios constitucionales. En este sentido, gobernadores y legisladores del PRO y de la UCR reclamaron preservar restricciones para la venta de tierras con recursos estratégicos y ubicadas en zonas de frontera.

A las diferencias políticas se sumó el enfrentamiento entre la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la vicepresidenta Victoria Villarruel, luego de que esta última acusara a la funcionaria de divulgar una conversación privada mantenida antes de la sesión en la Cámara alta.

Mientras avanza la discusión legislativa, se multiplican las expresiones de rechazo. Integran la convocatoria entidades como Endepa, la Pastoral Social, Cáritas, el Movimiento Nacional de Capellanes, el Llamamiento Argentino-Judío, cooperativas, organizaciones campesinas, colectivos sociales, agrupaciones científicas y centrales sindicales, además de la Coalición Federal en Defensa de la Tierra y la Multisectorial por la Tierra y la Vivienda.

Como antesala de la protesta central, entre fines de julio se desarrollarán jornadas federales bajo la consigna «Argentina no se vende», con radios abiertas, charlas, talleres y banderazos en distintas provincias. Los convocantes sostienen que la eliminación de las restricciones a la compra de tierras, sumada a las modificaciones impulsadas sobre otras normas vinculadas con los recursos naturales, facilitaría el desembarco de grandes emprendimientos extractivos y de infraestructura tecnológica en regiones consideradas estratégicas por su disponibilidad de agua, energía y minerales.

En provincias con fuerte perfil productivo y minero como San Juan, donde confluyen importantes proyectos vinculados al cobre, al oro y al desarrollo energético, el debate adquiere una dimensión adicional. Diversas organizaciones consideran que cualquier modificación al régimen de propiedad de la tierra podría tener implicancias sobre futuras inversiones y sobre la administración de recursos considerados estratégicos.

La movilización del 6 de agosto formará parte de una agenda de protestas más amplia. La CGT ya confirmó nuevas acciones para las semanas siguientes, entre ellas una participación en la tradicional marcha de San Cayetano del 7 de agosto, una convocatoria cuando el Gobierno reúna al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y otra manifestación frente al Ministerio de Economía durante la tercera semana del mes, en rechazo a la política económica nacional.

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La «avenida del medio» vuelve a escena con un 40% de votantes sin identificación política

Un estudio de QSocial sostiene que cuatro de cada diez argentinos no se sienten representados ni por el oficialismo ni por el kirchnerismo. El dato reactivó el análisis entre dirigentes sindicales y referentes políticos que observan la posibilidad de consolidar una alternativa competitiva de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

La carrera hacia las elecciones presidenciales de 2027 comenzó a instalarse en distintos ámbitos políticos y sindicales. En ese marco, un relevamiento de opinión pública elaborado por la consultora QSocial despertó interés entre dirigentes gremiales no alineados con los principales espacios nacionales, al identificar un amplio universo de votantes que hoy no encuentra representación en la oferta política vigente.

El sondeo, realizado sobre 1.880 casos, concluye que el 40% de los consultados rechaza tanto al gobierno de Javier Milei como al kirchnerismo, un segmento que la consultora define como la «pecera del medio», integrada por ciudadanos que no adhieren a ninguno de los dos polos que dominan la discusión política.

Según el documento, ese electorado no responde a un perfil de apatía o desinterés. Por el contrario, se trata de votantes con posiciones críticas, expectativas definidas y demandas concretas respecto del tipo de liderazgo que esperan para los próximos años. Esa característica alimenta la hipótesis de que podría emerger una fuerza capaz de disputar el poder por fuera de la actual polarización.

Entre dirigentes sindicales y referentes que impulsan alternativas políticas alejadas tanto del oficialismo como del kirchnerismo, la encuesta fue interpretada como un indicio de que podría consolidarse un esquema electoral de tercios, similar al que comenzó a insinuarse en 2023 con la irrupción de Javier Milei, quien pasó de ser un dirigente ajeno a las estructuras tradicionales a imponerse en el balotaje presidencial.

No obstante, el propio estudio advierte que esa oportunidad tiene un plazo limitado. La consultora sostiene que, si no aparece una propuesta con capacidad de interpelar a ese universo de votantes y construir competitividad desde el inicio, terminará prevaleciendo nuevamente la lógica del voto útil, favoreciendo a los dos espacios con mayores posibilidades electorales.

El informe señala que la polarización continúa funcionando como un factor de fuerte atracción sobre el electorado y sostiene que, en ausencia de una opción con volumen político suficiente, una parte importante de ese 40% podría volver a optar por alguno de los dos bloques predominantes para evitar el triunfo del adversario.

La discusión también comienza a trasladarse al movimiento sindical. Diversos dirigentes consideran que el reordenamiento político de los próximos meses será determinante para definir alianzas y candidaturas de cara a 2027. Algunos espacios observan con interés el surgimiento de figuras ajenas a la política tradicional, mientras otros promueven la construcción de una propuesta con fuerte respaldo social, productivo y gremial.

El trabajo de QSocial concluye que la posibilidad de conformar una alternativa competitiva permanece vigente, aunque advierte que su éxito dependerá de la aparición de un liderazgo con capacidad para capitalizar el descontento antes de que la dinámica de la polarización vuelva a concentrar el voto en los dos principales bloques políticos.

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La creación de Medicina en la UNSJ fue declarada de interés provincial

La Legislatura provincial declaró de interés educativo, científico, cultural y social la implementación de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de San Juan. La primera cohorte comenzará en 2027 con 50 estudiantes y una inversión superior a los $2.250 millones.

La Cámara de Diputados de San Juan brindó un nuevo respaldo institucional a la creación de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), al aprobar una declaración de interés educativo, científico, cultural y social durante la Séptima Sesión Ordinaria del cuerpo legislativo.

La iniciativa, promovida por el diputado Pedro Albagli, reconoce el alcance académico y social de una propuesta largamente esperada por la comunidad sanjuanina. La carrera funcionará en la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud, ubicada en el departamento Albardón, y permitirá que estudiantes de la provincia puedan acceder a la formación médica sin necesidad de trasladarse a otros centros universitarios del país.

Esta decisión se conoció pocos días después de que la UNSJ confirmara la obtención del financiamiento nacional necesario para poner en marcha la carrera, luego de que la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) aprobara el proyecto académico.

De acuerdo con el cronograma oficial, las inscripciones se habilitarán en septiembre de este año, mientras que el curso de ingreso comenzará en octubre. El inicio de clases está previsto para el ciclo lectivo 2027, con una primera cohorte de 50 estudiantes, conforme a las condiciones establecidas en la acreditación.

La implementación demandará una inversión superior a los 2.250 millones de pesos, recursos que estarán destinados principalmente a la creación y financiamiento de los cargos docentes necesarios para garantizar el funcionamiento de la nueva carrera.

En este sentido, la universidad prevé ampliar la infraestructura de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud mediante la construcción de aulas híbridas y un nuevo bloque sanitario, con el propósito de acompañar el crecimiento de la oferta académica y fortalecer las condiciones de enseñanza.

El proyecto también genera expectativas por su impacto económico. El arribo de jóvenes universitarios foráneos dinamizará la economía local, estimulando el consumo y el requerimiento de vivienda, transporte y servicios.

Con esta declaración, la Legislatura sanjuuaninal consolidó el respaldo político e institucional a una iniciativa considerada histórica para la educación superior y para el fortalecimiento del sistema de salud, al ampliar la capacidad de formación de futuros médicos en la provincia.

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