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Un relevamiento privado detectó que, por primera vez en varios meses, las remuneraciones pretendidas por quienes buscan empleo quedaron por debajo de la inflación. El fenómeno expone el deterioro del mercado laboral y el retroceso del poder de negociación de los trabajadores frente a una economía cada vez más restrictiva.

La crisis económica comenzó a modificar de manera silenciosa uno de los comportamientos más sensibles del mercado laboral argentino: las expectativas de ingresos de quienes intentan acceder a un empleo. La combinación entre desaceleración de la actividad, menor dinamismo en las contrataciones y pérdida de poder adquisitivo empuja a miles de postulantes a reducir sus aspiraciones salariales para mantenerse competitivos frente a un escenario cada vez más exigente.

El último relevamiento elaborado por Bumeran confirmó esa tendencia. Durante abril, la remuneración promedio solicitada por los candidatos registró una retracción intermensual del 0,09% y se ubicó en 1.784.840 pesos mensuales. El dato adquiere mayor relevancia al compararse con la inflación del mismo período, que alcanzó el 2,6%, ampliando así la pérdida frente al avance del costo de vida.

La merma no constituye un episodio aislado. El estudio revela que el retroceso comenzó a consolidarse desde octubre del año pasado y encontró su punto más pronunciado en diciembre, cuando las pretensiones económicas exhibieron una caída del 3,71%.

Detrás de esa evolución aparece un cambio profundo en la relación entre oferta y demanda laboral. Con menor generación de puestos de trabajo y una competencia creciente por cada vacante disponible, numerosos trabajadores comenzaron a flexibilizar sus exigencias económicas como estrategia para conservar posibilidades de inserción.

En términos acumulados, las remuneraciones requeridas crecieron apenas 3,07% en el primer tramo del año, muy lejos del 12,3% de inflación acumulada. La diferencia refleja una pérdida sostenida en la capacidad de los ingresos para acompañar el incremento general de precios.

El comportamiento varía según niveles de experiencia y áreas de actividad. En posiciones jerárquicas de supervisión y jefatura, los ingresos pretendidos promediaron 2.407.033 pesos mensuales, aunque con una baja significativa del 7,30% respecto de marzo.

En los segmentos semi senior y senior, el promedio alcanzó 1.814.084 pesos, mientras que en las categorías junior las aspiraciones económicas rondaron 1.354.695 pesos mensuales.

El informe también muestra transformaciones llamativas en sectores que hasta hace poco lideraban la recomposición salarial. Tecnología y Sistemas, históricamente asociado a mejores remuneraciones y fuerte demanda de personal calificado, registró una de las mayores bajas en las pretensiones de perfiles junior, con una reducción del 4,85%.

En contrapartida, áreas vinculadas a Recursos Humanos y Administración y Finanzas mantuvieron niveles salariales relativamente más elevados, especialmente entre perfiles con mayor experiencia.

Más allá de los números, el fenómeno deja al descubierto una señal de época: el deterioro económico ya no sólo afecta a quienes perdieron ingresos o empleo, sino también a quienes comienzan a adaptar sus expectativas a un mercado cada vez más condicionado por la incertidumbre.

Consultoras laborales advierten que este tipo de comportamientos suelen aparecer cuando las empresas recuperan margen de presión frente a trabajadores que priorizan estabilidad o reinserción laboral por encima de mejoras salariales significativas.

La consecuencia inmediata es un mercado más competitivo, donde las condiciones de negociación se vuelven menos favorables para los asalariados y donde la necesidad de sostener empleo empieza a prevalecer sobre las aspiraciones de recuperación del ingreso.

La caída de las remuneraciones pretendidas funciona como un indicador silencioso pero contundente del deterioro social que atraviesa el mercado laboral argentino. Allí donde antes predominaban expectativas de mejora salarial, hoy comienza a imponerse una lógica de resignación marcada por la incertidumbre y la necesidad de sostener estabilidad.

El fenómeno refleja mucho más que una variación estadística. Expone cómo la debilidad económica empieza a redefinir vínculos laborales, capacidad de negociación y perspectivas de millones de trabajadores que, frente a un horizonte cada vez más ajustado, reducen aspiraciones para no quedar fuera del sistema.

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San Juan busca preparar su infraestructura para dos décadas de expansión minera

En la Cumbre Federal de Logística 2026, el gobernador Orrego advirtió que San Juan deberá prepararse para un flujo de transporte pesado creciente durante las próximas dos décadas. Reivindicó los fondos del Bono San Juan para la Ruta 40 Norte, los US$ 250 millones vinculados a Vicuña y la necesidad de ampliar la infraestructura eléctrica y vial.

Esta fue una de las principales definiciones del gobernador Marcelo Orrego durante la Segunda Cumbre Federal de Logística 2026, organizada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) en Buenos Aires, donde advirtió que las proyecciones para las próximas dos décadas anticipan un flujo de transporte pesado de gran magnitud. “Hasta diría un camión cada 46 segundos de alto porte”, señaló el mandatario al describir la circulación que podría generar el desarrollo de los proyectos mineros. La dimensión de esa demanda, sostuvo, obliga a anticipar inversiones para evitar que las limitaciones de conectividad condicionen la expansión productiva.

Orrego remarcó que San Juan concentra seis de los diez proyectos de cobre de la Argentina y que el 73% de su territorio es montañoso. Esa combinación de potencial geológico y complejidad geográfica exige obras capaces de conectar yacimientos, centros industriales y corredores de transporte.

Vicuña y el Bono San Juan, fuentes de financiamiento

El gobernador vinculó esa preparación con dos instrumentos de financiamiento. Por un lado, mencionó el acuerdo relacionado con el proyecto Vicuña, por US$ 250 millones destinados al desarrollo eléctrico y vial, con beneficios previstos también para otras industrias y el turismo.

Por otro, destacó la colocación del Bono San Juan para financiar obras prioritarias. Según detalló, la Legislatura había autorizado una emisión de US$ 600 millones, pero la colocación recibió ofertas por más de US$ 1.030 millones, un monto equivalente al 72% por encima de la autorización original. Los recursos permitirán financiar trabajos en la Ruta Nacional 40 Norte.

La disponibilidad de fondos, sin embargo, deberá traducirse en obras capaces de responder a las necesidades de transporte que acompañarán el crecimiento minero. La conectividad vial y el abastecimiento energético aparecen entre las condiciones necesarias para sostener nuevas inversiones y ampliar las cadenas de proveedores locales.

Trámites más rápidos y emergencia hídrica

Orrego también defendió la digitalización de la administración pública como una herramienta para acortar plazos sin resignar controles. Según explicó, la simplificación de procedimientos busca agilizar las gestiones vinculadas con proyectos productivos y reducir tiempos administrativos.

A esa agenda sumó la emergencia hídrica provincial. San Juan cuenta con unos 3.000 kilómetros de canales primarios que requieren obras de intervención y mantenimiento, una infraestructura relevante para sostener la producción agrícola en una provincia condicionada por la disponibilidad de agua.

Al referirse a la relación entre minería y sociedad, el gobernador planteó que el desarrollo no puede limitarse a la construcción de caminos y redes eléctricas. “Ya no hablo más de licencia social, sino de compromiso social”, afirmó, al señalar la importancia de que la población confíe en los proyectos y en sus beneficios.

La cumbre, convocada bajo el lema “Hacia una logística competitiva para el desarrollo federal”, reunió a gobernadores, funcionarios, empresarios y especialistas para analizar las necesidades de transporte y conectividad de las provincias.

La expansión cuprífera plantea un desafío logístico prioritario para San Juan: sincronizar el flujo de capitales, el desarrollo de infraestructura y el compromiso social de manera preventiva ante el inminente aumento del transporte de carga. De la resolución estratégica de estas variables dependerá el encadenamiento productivo y el crecimiento industrial de la región.

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Siete de cada diez argentinos consideran mala la economía del país

El relevamiento de septiembre de Latam Pulse, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg sobre 2.067 personas, registró una evaluación negativa de la economía nacional para el 71% de los consultados y del mercado laboral para el 75%. Además, el 55% espera que la economía empeore y el 58,5% prevé reducir sus compras de bienes duraderos.

El deterioro percibido también alcanza a las finanzas familiares: seis de cada diez consultados calificaron como mala la economía de sus hogares. Apenas el 20% la consideró buena, mientras que otro 20% la definió como normal. En la evaluación de la economía nacional, el 21% expresó una opinión favorable y el 9% la calificó como normal.

Las expectativas para los próximos seis meses tampoco anticipan una mejora generalizada. El 55% cree que la economía argentina empeorará, frente al 31% que espera una recuperación y el 14% que no prevé cambios. Respecto del empleo, el 57% pronostica un deterioro, mientras que el 31% espera una mejora y el 12% considera que permanecerá sin variaciones.

La perspectiva sobre los ingresos familiares es algo menos negativa, aunque predomina la cautela: el 48% espera que la economía de su hogar empeore, el 32% confía en una mejora y el 20% no anticipa modificaciones.Menos compras y mayor preocupación por los precios
La incertidumbre también se traduce en decisiones concretas de consumo. El 58,5% de los encuestados prevé reducir las compras de bienes duraderos, como electrodomésticos y otros productos de mayor valor, mientras que el 27,3% mantendría su nivel de adquisiciones y apenas el 14,2% planea aumentarlo.

La proporción de quienes anticipan un recorte en esas compras creció 11,3 puntos porcentuales frente a agosto. El dato refleja una mayor disposición a postergar gastos que no se consideran inmediatos, una conducta que puede repercutir sobre las ventas comerciales y la producción vinculada al mercado interno.

En materia de precios, el indicador de percepción de la inflación actual pasó de 27,9 puntos en agosto a 30,6 en septiembre. Las expectativas inflacionarias para el semestre siguiente también subieron, de 8,8 a 9,1 puntos.

Corrupción y desempleo, al frente de las preocupaciones

La encuesta también identificó los principales problemas que preocupan a la población. La corrupción encabezó las respuestas, con el 50,3%, seguida por el desempleo, con el 44%. La impunidad y el sistema judicial reunieron el 34,6%; la economía, el 32,2%; y los altos precios y la inflación, el 27,8%.

El debilitamiento de la democracia y las instituciones, junto con la educación, obtuvo el 20,2% en cada caso, mientras que la inseguridad alcanzó el 18,9%.

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Naturgy deberá presentar cronogramas para completar las obras eléctricas pendientes

El organismo regulador intimó a Naturgy San Juan a presentar cronogramas ejecutivos y completar las interconexiones pendientes antes del período de mayor consumo. Una auditoría de septiembre verificó un avance del 83% sobre los $28.011 millones presupuestados para la primera etapa de inversiones.

El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) solicitó a Naturgy San Juan a acelerar las obras que acumulan demoras y precisar los plazos para completar las instalaciones necesarias antes del verano. La exigencia apunta a que los transformadores y otros equipos incorporados a la red puedan entrar en servicio sin que las tareas pendientes posterguen el refuerzo del suministro durante los meses de mayor demanda.

Además el organísmo estatal, anticipó que mantendrá auditorías periódicas para verificar el cumplimiento de los plazos y comprobar que las inversiones se traduzcan en mejoras efectivas de la capacidad y confiabilidad del sistema eléctrico provincial.

Una inversión de $28.011 millones

La auditoría correspondiente a septiembre de 2026 constató un avance equivalente al 83% del monto presupuestado para la primera fase del programa de inversiones 2026-2031, que contempla $28.011.221.140 financiados mediante créditos nacionales y fondos provinciales.

Entre las intervenciones relevadas figura el Campo de Transformación N.º 2 de la estación Albardón-Chimbas, cuyo nuevo transformador permanece en fabricación. También se verificaron avances en las estaciones San Juan Sur e Ischigualasto.

En materia de infraestructura edilicia, las obras de Sargento Cabral, en Rivadavia; Pistacho, en 25 de Mayo; Cerrillo, en Sarmiento; Casa de Gobierno; y Caleras/Termas, en Albardón, se encuentran terminadas o próximas a concluir. El montaje de celdas eléctricas de 33 kV y 13,2 kV alcanzó el 98% en Sargento Cabral y el 100% en la estación Olivos.

La distribuidora también avanzó en la adquisición de equipamiento y en la provisión de transformadores destinados a distintas localidades de San Juan.

Más capacidad y conectividad para la red

El programa comprende, además, la normalización de la estación transformadora Huaco, la construcción de un alimentador de 33 kV entre CAVIC y Pueyrredón y la instalación de antenas satelitales de órbita baja para mejorar la conectividad de instalaciones ubicadas en áreas alejadas.

La intimación del EPRE obliga a priorizar los plazos regulatorios. Con obras pendientes, el desafío es poner en funcionamiento las nuevas instalaciones antes del verano para soportar el aumento del consumo eléctrico.

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