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La compañía estatal modificó su política para vuelos nacionales y excluyó el equipaje de mano de la tarifa más accesible. La decisión apunta a competir con operadores de bajo costo y captar a quienes priorizan el precio por sobre los servicios incluidos.

La reconfiguración del negocio aerocomercial en el país sumó un nuevo capítulo con la decisión de Aerolíneas Argentinas de excluir el equipaje de mano de su tarifa más económica en vuelos de cabotaje. Desde ahora, quienes adquieran pasajes bajo las categorías “promo” y “base” sólo podrán transportar sin cargo un artículo personal de hasta tres kilos, mientras que el tradicional carry on pasa a ser un servicio adicional.

El cambio, que rige para tickets emitidos desde esta semana, se inscribe en una estrategia orientada a redefinir la estructura de precios y acercarse al modelo que aplican las compañías de bajo costo. La lógica es clara: desagregar prestaciones para ofrecer una tarifa inicial más competitiva y permitir que cada pasajero configure su viaje según sus necesidades.

Desde la empresa sostienen que esta segmentación amplía el abanico de opciones comerciales sin resignar estándares operativos. En ese sentido, destacan que las categorías superiores —como “plus”, “flex” o “premium economy”— continúan incluyendo equipaje de mano de hasta ocho kilos, lo que mantiene un diferencial respecto de la oferta más básica.

El argumento central de la compañía se apoya en la dinámica del mercado. En un entorno donde el precio del pasaje se convirtió en un factor decisivo, captar a un público sensible al costo resulta clave para sostener participación. La decisión, entonces, busca equilibrar competitividad con sustentabilidad económica, en un sector atravesado por variaciones en el precio del combustible y ajustes regulatorios.

Sin embargo, la medida generó reacciones inmediatas entre los usuarios. En redes sociales, numerosos pasajeros cuestionaron la eliminación de un servicio históricamente incluido y reclamaron que la reducción de prestaciones se traduzca en una baja efectiva de tarifas. El costo adicional para incorporar equipaje de mano —que ronda los 40.000 pesos según la información oficial— se convirtió en uno de los puntos más criticados.

La discusión no se limita a la percepción del usuario. En términos operativos, la segmentación tarifaria redefine la experiencia de viaje y modifica hábitos de consumo. Viajar con equipaje reducido, optar por servicios adicionales o elegir categorías superiores pasa a ser parte de una lógica más flexible, aunque también más exigente en la toma de decisiones por parte del pasajero.

El anuncio se produce, además, en un momento particular para la industria aerocomercial. El encarecimiento de los costos operativos, junto con actualizaciones en tasas definidas por la Administración Nacional de Aviación Civil, impactó en el valor final de los pasajes. Un ejemplo ilustrativo es el de los vuelos regionales: trayectos como Buenos Aires–Río de Janeiro muestran incrementos significativos en comparación con meses anteriores.

En este marco, la compañía exhibe un dato que respalda su estrategia: en 2025 logró resultados positivos por primera vez en dos décadas, con ganancias del orden de los 112 millones de dólares y sin asistencia directa del Estado. Ese desempeño refuerza la búsqueda de un modelo más eficiente, donde la optimización de ingresos y la diversificación de tarifas aparecen como ejes centrales.

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La Cámara Contencioso Administrativa presiona a Ojeda para que envíe el expediente clave de la reforma laboral

La Cámara Contencioso Administrativo Federal intimó al juez laboral Raúl Ojeda a remitir en 24 horas la causa iniciada por la CGT contra el Estado Nacional. La resolución cierra la controversia sobre la competencia judicial y reencauza el proceso hacia un nuevo ámbito de definición.

La controversia judicial en torno a la Ley de Modernización Laboral sumó un capítulo decisivo con la intervención de la Sala IV de la Cámara Contencioso Administrativo Federal, que dispuso un plazo perentorio para que el juez laboral Raúl Ojeda remita el expediente iniciado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La orden, de cumplimiento inmediato, busca hacer efectiva una decisión previa que ya había definido el fuero competente para entender en la causa.

El pronunciamiento lleva las firmas de los camaristas Jorge Eduardo Morán, Rogelio W. Vincenti y Marcelo Daniel Duffy, quienes consideraron que la discusión sobre la competencia se encuentra definitivamente zanjada conforme al artículo 20 de la Ley 26.854. En consecuencia, requirieron al titular del Juzgado Nacional del Trabajo N° 63 que remita el expediente “Confederación General del Trabajo de la República Argentina c/ Estado Nacional – Poder Ejecutivo Nacional s/ acción declarativa” dentro del plazo de 24 horas, bajo apercibimiento implícito de incurrir en incumplimiento judicial.

La decisión no solo establece un límite temporal preciso, sino que también introduce un elemento de orden en un trámite que venía signado por resoluciones contrapuestas. El expediente en cuestión adquirió notoriedad luego de que Ojeda dictara una medida cautelar que suspendió la aplicación de la reforma laboral promovida por el Gobierno, una determinación que modificó el ritmo de implementación de la norma y activó una inmediata reacción por parte del Ejecutivo y de actores económicos interesados en el desenlace.

En ese marco, la discusión sobre el fuero competente adquirió centralidad. Mientras la Justicia del Trabajo entendía que debía intervenir por tratarse de un conflicto vinculado a derechos laborales, la jurisdicción contencioso administrativa sostuvo que la naturaleza de la demanda —dirigida contra el Estado Nacional— exigía su tratamiento en ese ámbito. La resolución de la Cámara viene a cerrar esa controversia y a establecer un criterio uniforme para la continuidad del proceso.

El fallo incorpora además un dato relevante en términos operativos: la habilitación de días y horas inhábiles para concretar las notificaciones, lo que evidencia la intención del tribunal de evitar nuevas dilaciones. La medida alcanza tanto al juzgado de origen como a la Sala VII de la Cámara Nacional del Trabajo, consolidando así un circuito de comunicación que refuerza la obligatoriedad de la orden.

Detrás de la disputa procesal subyace un conflicto de mayor alcance. La reforma laboral impulsada por el Gobierno se encuentra atravesada por objeciones sindicales y cuestionamientos jurídicos que ponen en juego principios consagrados en la legislación vigente. La CGT, impulsora de la acción judicial, sostiene que la norma vulnera derechos fundamentales de los trabajadores y defiende la intervención del fuero laboral como ámbito natural para su tratamiento. Del otro lado, el Ejecutivo y sectores empresariales buscan revertir la suspensión y acelerar la vigencia de la ley.

El expediente también registra la participación de terceros interesados, como la Sociedad Rural Argentina, que solicitó intervenir en el proceso, lo que añade complejidad a la tramitación. En ese aspecto, se han formulado críticas cruzadas entre los distintos actores del sistema judicial, con cuestionamientos sobre la actuación de magistrados y sobre la consistencia de algunas resoluciones adoptadas en instancias previas.

La intimación dirigida a Ojeda introduce ahora un momento decisivo. El magistrado deberá resolver en un plazo exiguo si acata la orden y remite el expediente o si abre un nuevo frente de discusión institucional. Un eventual incumplimiento podría derivar en consecuencias procesales o incluso en evaluaciones disciplinarias, lo que elevaría el nivel de exposición del caso.

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Acuerdo inesperado: La Rioja redefine su estrategia minera y pacta con Vicuña para reactivar el proyecto

El Gobierno riojano y la compañía minera solicitaron de manera conjunta a la Justicia levantar la restricción que impedía el acceso al yacimiento ubicado en San Juan. El entendimiento introduce condiciones exigidas por la provincia y abre una nueva etapa en una disputa que combinó reclamos ambientales, intereses económicos y tensiones interprovinciales.

El conflicto que había paralizado el acceso a un yacimiento estratégico en la región cuyana ingresó en una fase de redefinición política e institucional. El Gobierno de La Rioja y la empresa Vicuña formalizaron ante la Justicia un pedido conjunto para dejar sin efecto la restricción que impedía la circulación hacia la explotación, ubicada en territorio de San Juan pero con acceso logístico a través de suelo riojano.

La presentación fue realizada ante la jueza María Greta Decker, titular de la Segunda Circunscripción Judicial con asiento en Chilecito. El planteo, impulsado por el fiscal de Estado Emilio Rodríguez, solicita la suspensión provisoria de la medida cautelar que había limitado el tránsito durante 30 días, en una resolución que inicialmente había sido promovida por el propio Ejecutivo provincial.

Ese dato no es menor. La administración encabezada por Ricardo Quintela había recurrido a la vía judicial para exigir el cumplimiento de compromisos previos y la presentación de estudios de impacto ambiental, invocando la tutela constitucional del ambiente. La decisión derivó en el cierre del paso y en una reacción inmediata desde San Juan, donde se cuestionó la legitimidad del reclamo riojano sobre una actividad radicada en su jurisdicción.

El cambio de postura revela una recalibración estratégica. Tras días de fricciones y con la actividad paralizada, el Ejecutivo riojano avanzó en un entendimiento con la empresa que introduce condiciones concretas para habilitar el tránsito y retomar las operaciones. El acuerdo no implica un retroceso sin contraprestaciones: establece una serie de exigencias que la provincia considera determinantes para su participación en los beneficios derivados de la explotación.

Entre esos puntos, se destaca la obligación de incorporar mano de obra local y priorizar proveedores riojanos, con especial énfasis en el entramado productivo del Valle del Bermejo. A ello se suma un argumento de carácter territorial: la mayor parte del camino de acceso —cerca del 80%— atraviesa suelo riojano, lo que, según la visión oficial, justifica su intervención en la distribución del impacto económico.

La negociación también reordena el clima social en la zona. La localidad de Guandacol había sido uno de los epicentros del conflicto, con protestas y cortes sobre la Ruta 40 protagonizados por trabajadores y sectores vinculados a la actividad minera. La difusión del acuerdo y la expectativa de reactivación llevaron a una descompresión inmediata, con el levantamiento de las medidas de fuerza.

Sin embargo, el desenlace aún depende de una decisión judicial. La magistrada deberá resolver si acepta la suspensión de los efectos de la cautelar, lo que habilitaría formalmente la reapertura del camino. Hasta entonces, la presencia policial en la zona continuará para garantizar el cumplimiento de la resolución vigente.

Más allá del resultado inmediato, el episodio deja al descubierto una disputa más amplia. La minería, actividad de alto impacto económico, vuelve a poner en primer plano la relación entre provincias, la administración de recursos y la distribución de los beneficios. También evidencia las tensiones entre la protección ambiental y la necesidad de sostener niveles de inversión y empleo en economías regionales con escasas alternativas de desarrollo.

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San Juan: La UTA sale a la calle por salarios adeudados y deja latente un paro de colectivos

Una protesta sorpresiva en pleno centro sanjuanino reactivó el conflicto entre la Unión Tranviarios Automotor y las empresas del sector. El reclamo por diferencias salariales impagas suma presión a una negociación sin avances y mantiene en vilo la continuidad del servicio.

El sistema de transporte público de San Juan volvió a exhibir señales de fragilidad tras una protesta protagonizada por choferes de colectivos que irrumpió en el centro de la capital. La medida, impulsada por la Unión Tranviarios Automotor, incluyó un corte transitorio en la intersección de Avenida Libertador y Alem, con el objetivo de visibilizar un reclamo que acumula semanas sin resolución.

El núcleo del debate es preciso: diferencias salariales correspondientes a los últimos meses que, según el gremio, no fueron abonadas pese a haber sido acordadas en el ámbito nacional. La protesta no interrumpió el servicio, pero funcionó como una señal directa hacia el sector empresario y las autoridades, en un momento en el que las instancias de negociación no logran encauzar una salida.

El secretario local del sindicato, Héctor Maldonado, sostuvo que la medida buscó advertir sobre la gravedad de la situación sin afectar de inmediato a los usuarios. “No se trata de un nuevo reclamo, sino del cumplimiento de lo ya firmado”, señalaron desde la organización, en referencia al acuerdo alcanzado con las cámaras empresarias en el plano nacional.

Ese entendimiento, rubricado con la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros, establecía una actualización salarial que en varias jurisdicciones ya comenzó a implementarse. Sin embargo, en San Juan la aplicación encuentra obstáculos. Las empresas argumentan dificultades financieras para afrontar los pagos, aun cuando recientemente se autorizó una suba en la tarifa del servicio.

Del lado de los trabajadores, la respuesta es categórica: los montos reclamados forman parte de un compromiso vigente y su postergación impacta de manera directa en el ingreso mensual. La escala acordada proyecta salarios del orden de 1.500.000 pesos, más adicionales, correspondientes al mes de abril, cifra que no se ha efectivizado en su totalidad.

El conflicto, lejos de atenuarse, sumó nuevos elementos en los últimos días. Las diferencias correspondientes a enero vencieron sin cancelación y, según admitieron fuentes empresarias, también existen dificultades para cumplir con la escala salarial actual. Este cuadro refuerza la percepción de un desacople entre los compromisos asumidos y la capacidad de pago del sistema.

En ese marco, la UTA decidió intensificar su estrategia. La movilización en el centro sanjuanino fue acompañada por una advertencia explícita: si no se registran avances en el corto plazo, el gremio podría avanzar hacia una medida de fuerza de mayor alcance, incluida la paralización del servicio.

El sindicato evalúa, además, elevar el conflicto al ámbito nacional para requerir la intervención del Ministerio de Trabajo, al tratarse de un acuerdo de alcance federal. La posibilidad de que el caso escale fuera de la órbita provincial agrega un componente adicional a una negociación que ya exhibe signos de desgaste.

Mientras tanto, las reuniones entre representantes sindicales y empresariales continúan sin resultados concluyentes. San Juan se mantiene como uno de los distritos donde la implementación del acuerdo salarial aún no se concreta, lo que profundiza la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.

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