Casa Rosada sin prensa: el veto a periodistas desata una crisis de alcance institucional
La prohibición de ingreso a periodistas en la Casa Rosada, dispuesta por el gobierno de Javier Milei y ejecutada por el secretario de Comunicación, Javier Lanari, provocó una reacción transversal de sindicatos, entidades periodísticas y legisladores. La medida, sin antecedentes en la etapa democrática reciente, expone un deterioro en el vínculo entre el poder y la prensa.
La decisión de impedir el ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada irrumpió sin aviso previo y alteró de manera abrupta el funcionamiento habitual de la cobertura presidencial. Más de medio centenar de profesionales quedaron excluidos de su ámbito de trabajo en una jornada sin comunicación formal, lo que profundizó la incertidumbre y alimentó cuestionamientos sobre las motivaciones de fondo.
El episodio no aparece aislado. Se inscribe en una secuencia de acciones que, en pocas semanas, endurecieron el vínculo entre el oficialismo y los medios. Suspensiones de acreditaciones, descalificaciones públicas y acusaciones sin resolución judicial configuran un cuadro que distintas organizaciones interpretan como un deterioro progresivo de las condiciones para el ejercicio del periodismo.
La reacción institucional fue inmediata. La Confederación General del Trabajo, conducida por Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, advirtió que la restricción compromete el derecho social a la información. En términos similares se pronunciaron el Sindicato de Prensa de Buenos Aires y el Foro de Periodismo Argentino, que coincidieron en señalar la gravedad de una decisión que altera las condiciones básicas de cobertura en la sede del Poder Ejecutivo.
Desde el Congreso, el tema escaló con rapidez. Diputados nacionales como Juan Marino, Mónica Frade, Esteban Paulón, Sabrina Selva, Nicolás Massot y Natalia de la Sota impulsaron la reactivación de la Comisión de Libertad de Expresión, con el objetivo de convocar a periodistas y funcionarios para analizar el alcance de la medida. La heterogeneidad política de los firmantes refleja una preocupación que trasciende alineamientos partidarios.
La justificación oficial, expresada por Lanari, aludió a razones preventivas vinculadas a una denuncia por presunto espionaje ilegal contra periodistas del canal TN. El argumento, sin embargo, fue cuestionado por su carácter generalizado: la sanción alcanzó a la totalidad de los acreditados pese a tratarse de un caso puntual sin resolución judicial firme. Para las entidades periodísticas, esa respuesta resulta desproporcionada y carece de sustento razonable.
A ello se suma un elemento que incrementa las dudas: la medida coincidió con una reunión reservada del Presidente con el empresario tecnológico Peter Thiel, desarrollada bajo un estricto hermetismo. La simultaneidad entre el cierre informativo y un encuentro de alto perfil alimentó interpretaciones sobre una posible intención de limitar la cobertura en momentos sensibles.
El trasfondo político tampoco pasa inadvertido. El vocero presidencial Manuel Adorni atraviesa cuestionamientos públicos, mientras que el asesor Santiago Caputo aparece asociado a la estrategia más confrontativa del oficialismo. En ese entramado, distintas fuentes describen tensiones internas y decisiones adoptadas con fuerte carga táctica, en un clima marcado por investigaciones judiciales y dificultades económicas que presionan sobre la agenda gubernamental.
El resultado es un contexto de creciente precariedad comunicativa. La restricción no solo interrumpe el flujo informativo, sino que también debilita un mecanismo esencial de control democrático: la posibilidad de que los actos de gobierno sean observados, interrogados y difundidos sin obstáculos indebidos.
En ese clima, comenzó a tomar forma la posibilidad de una protesta por parte de los periodistas afectados. La eventual concentración en Plaza de Mayo podría trasladar el conflicto al espacio público y amplificar su impacto político en un momento especialmente sensible.
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El PJ sanjuanino apeló a la unidad, pero la celebración del 17 de octubre mostró sus diferencias
El peronismo de San Juan conmemoró el Día de la Lealtad con tres convocatorias separadas y ausencias que alimentaron las señales de fragmentación interna. Mientras la conducción del Partido Justicialista (PJ) encabezó homenajes en su sede central y en Chimbas, la CGT organizó un acto propio, con Eduardo Cabello como principal referente. La jornada volvió a exponer las diferencias entre la dirigencia partidaria y el movimiento obrero en un momento en que ambos espacios buscan recuperar competitividad electoral.
La ausencia más significativa fue la del senador nacional Sergio Uñac, quien no participó de ninguna de las convocatorias y envió una nota para disculparse. Tampoco estuvieron el intendente de Rawson, Carlos Munisaga, ni Fabián Gramajo, presidente de San Juan Te Quiero. En el homenaje realizado en la sede partidaria faltaron, además, intendentes de ocho departamentos: Rawson, Caucete, Albardón, 25 de Mayo, Jáchal, Valle Fértil, Calingasta y San Martín. Desde el PJ señalaron que algunos jefes comunales organizaron actos en sus respectivas juntas departamentales.
Las actividades partidarias fueron encabezadas por el presidente del PJ, Juan Carlos Quiroga Moyano, la vicepresidenta primera, Graciela Seva, y el vicepresidente segundo, Fabián Aballay. También participaron el exgobernador José Luis Gioja, el diputado nacional Cristian Andino, Facundo Perrone, Matías Sotomayor y los legisladores provinciales Mario Herrero y Marisa López.
La segunda convocatoria se trasladó a la avenida Costanera Juan Domingo Perón, en Chimbas, donde la intendenta Daniela Rodríguez encabezó la reinauguración del busto de Juan Domingo Perón, restaurado después de sufrir daños por vandalismo. Allí también estuvo Jorge «Koki» Chica, ausente en la ceremonia de la sede central. La elección del departamento no fue menor: Chimbas concentra un caudal electoral relevante para las aspiraciones del peronismo de cara a 2027.
Ante la dispersión de los homenajes, Quiroga Moyano recurrió reiteradamente al término «diversificación» para describir la organización de la jornada. La expresión buscó presentar como una distribución de actos lo que también dejó a la vista la falta de una convocatoria común, especialmente por la decisión de la CGT de celebrar por separado.
Aballay, en tanto, vinculó el significado histórico del 17 de octubre de 1945 con las dificultades que atraviesa el justicialismo. Aunque reconoció las diferencias internas, sostuvo su expectativa de que una eventual unidad permita al partido volver a competir con posibilidades en las elecciones de 2027.
La mirada sindical fue más crítica. Desde la CGT, Eduardo Cabello reivindicó el papel del movimiento obrero en la identidad peronista y cuestionó las divisiones de la dirigencia política, a las que atribuyó parte de la responsabilidad por la pérdida de los gobiernos provincial y municipales. Su planteo ubicó a los sindicatos como actores centrales de una eventual reconstrucción partidaria y marcó diferencias con la lectura de la conducción del PJ.
A 81 años de la movilización que reclamó la liberación de Perón y se convirtió en una fecha fundacional del movimiento, la conmemoración sanjuanina dejó una señal política concreta: la unidad continúa siendo una aspiración compartida, pero todavía no se traduce en una conducción capaz de reunir a sus principales referentes. La disputa por el protagonismo y la reconstrucción electoral seguirá condicionando la relación entre el partido, los intendentes y el sindicalismo.
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La CGT de San Juan celebró el Día de la Lealtad y reclamó recuperar la identidad peronista
La división del peronismo sanjuanino quedó expuesta este17 de octubre y tuvo una de sus expresiones más directas en la sede de la CGT. Allí, Eduardo Cabello, cuestionó la falta de entendimiento entre los dirigentes políticos y reivindicó al sindicalismo como garante de la identidad histórica del movimiento.
“La política hoy no se pudo poner de acuerdo”, afirmó Cabello durante el acto realizado pasadas las 12.00, en alusión a la multiplicación de convocatorias por el Día de la Lealtad. La ceremonia se desarrolló sin representantes de la actual conducción del Partido Justicialista sanjuanino, mientras el PJ organizó su propia celebración y hubo otra convocatoria en Chimbas.
La dispersión de los encuentros volvió visible una fractura que excede las diferencias de organización. En una fecha central para el peronismo, los distintos espacios no confluyeron en una celebración común, una ausencia de unidad que el referente sindical convirtió en el centro de su discurso.

“El 17 de octubre también fue por los derechos y la dignidad”
Cabello llamó a revisar el sentido de la conmemoración y advirtió sobre el riesgo de reducirla a una evocación del pasado. “¿Vamos a ser fanáticos y vivir de nostalgias o vamos a tener valores?”, planteó ante los presentes.
Para el dirigente, la movilización del 17 de octubre de 1945, que reclamó la liberación de Juan Domingo Perón, dejó una enseñanza que trasciende el recuerdo histórico. “El 17 no fue solamente para que dejen a Perón libre, fue decir que hay derechos, que hay dignidad”, sostuvo.
También definió aquella jornada como una expresión colectiva que debe traducirse en representación para quienes no encuentran canales para hacer oír sus reclamos. Habló de un “calor que se puede y debe transformar en una cualidad para llegar a los que no tienen voz”, en una reivindicación del compromiso social que atribuye a los orígenes del movimiento.
El sindicalismo, en el centro de la identidad peronista
El titular de la Regional San Juan reafirmó la pertenencia doctrinaria del movimiento obrero y defendió el papel de los gremios en la representación de los trabajadores. “Tenemos la doctrina escrita en el corazón. No nos equivoquemos. Los sindicatos vamos a ser la luz y la sal de cada trabajador sanjuanino”, expresó.
La jornada incluyó un llamado a los afiliados y trabajadores, con choripanes y gaseosas, en una celebración que combinó el homenaje histórico con un mensaje político hacia la dirigencia justicialista.
El acto de la CGT dejó así una doble señal: la voluntad sindical de reivindicar su protagonismo dentro del peronismo y el cuestionamiento a una dirigencia que, al menos en esta conmemoración, no logró compartir una convocatoria. La discusión por la unidad vuelve a instalarse con una pregunta de fondo: qué lugar ocupará el movimiento obrero en la reorganización política del justicialismo.
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Paritarias: los bancarios elevaron el salario inicial a $2,63 millones
La Asociación Bancaria acordó con las cámaras empresarias del sistema financiero una actualización salarial del 1,9% para septiembre, con la que el ingreso inicial de los trabajadores bancarios pasó a superar los $2,6 millones. El entendimiento, encabezado por el gremio que conduce Sergio Palazzo, contempla además un bono mínimo superior a $2,2 millones y la continuidad de las revisiones salariales durante el último trimestre del año.
La nueva escala fija un salario inicial de $2.552.560,34, al que se suma un concepto de Participación en las Ganancias (ROE) de $73.786,55. De esta manera, la remuneración inicial global alcanza los $2.626.346,89 para septiembre.
El incremento se aplica sobre las remuneraciones mensuales brutas, habituales y normales, tanto remunerativas como no remunerativas, además de los adicionales establecidos en el convenio colectivo y aquellos otorgados por fuera de sus disposiciones.
Con esta actualización, La Bancaria informó que la recomposición acumulada durante los primeros nueve meses de 2026 alcanza el 23,6%, tomando como referencia las escalas salariales vigentes en diciembre de 2025.
Bono por el Día del Bancario
El enetendimiento también establece el monto mínimo de la gratificación correspondiente al Día del Bancario, que tendrá un piso de $2.275.519,25.
Las entidades financieras deberán depositar ese concepto como fecha límite el 6 de noviembre, jornada en la que tradicionalmente no hay atención bancaria al público en todo el país por la celebración del día de los trabajadores de la actividad.
El monto funciona como un piso garantizado, por lo que la cifra final puede variar de acuerdo con las condiciones salariales y los adicionales correspondientes a cada trabajador.
Revisiones hasta diciembre y nueva negociación en enero
El pacto no se agota en la actualización de septiembre. Las partes acordaron mantener durante octubre, noviembre y diciembre el mismo mecanismo de revisión periódica utilizado hasta ahora, con idénticos alcances sobre las remuneraciones y adicionales.
Además, la representación sindical y las cámaras empresarias establecieron que volverán a reunirse formalmente para discutir la paritaria durante la segunda quincena de enero de 2027.
La continuidad de las revisiones permite que la negociación permanezca abierta frente a la evolución de los precios y evita que la escala salarial quede congelada durante varios meses. Para La Bancaria, el mecanismo constituye una herramienta para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores frente al costo de vida.
El acuerdo vuelve a colocar a la paritaria bancaria entre las negociaciones salariales de mayor magnitud nominal: con un ingreso inicial que ya supera los $2,6 millones, un bono anual con piso de $2,27 millones y revisiones previstas hasta fin de año, el gremio mantiene una política de actualización frecuente que tendrá una nueva instancia formal en enero de 2027.
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